22938(18-05-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22938  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

         Magistrado Ponente:   

         DR.  EDGAR  LOMBANA  TRUJILLO   

         Aprobado Acta No.048   

Bogotá D. C., dieciocho (18) de mayo de dos  mil seis (2006).   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  revisión  presentada  a  través  de apoderado por  GILDARDO  BUITRAGO  ANTIA, condenado por la Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior  de  Armenia,  a  la pena principal de dieciséis (16) años y seis (6)  meses  de  prisión,  como  coautor  responsable  de los delitos de homicidio    simple   y   porte  ilegal  de  armas  de  fuego de defensa personal.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  Los acontecimientos que dieron origen a  la  investigación  penal fueron relatados así por el Juzgado Primero Penal del  Circuito de Armenia, en la sentencia de primera instancia:   

“El  estadio  del  funesto  acontecer  lo  constituyó  el  hecho  ocurrido  en  vía pública adyacente a los alojamientos  temporales  Alianza  2000,  sector de la carrilera, cuando JAIRO DUQUE CASTAÑO,  que  festejaba  con  varios consanguíneos y amigos un matrimonio, regresaba del  centro  de  la  ciudad  al  inmueble de la celebración, a eso de la una y media  (1:30)  de  la  mañana  del  veinticuatro  (24)  de  diciembre del año dos mil  (2000),  luego de haber adquirido dos (2) botellas de aguardiente para continuar  departiendo,  pues  la bebida embriagante se había agotado, siendo abordado por  varios  sujetos,  al  parecer  con  el  propósito de hurtarle sus pertenencias,  instantes  en  que uno de lo individuos, identificado con el nombre de GILDARDO,  accionó  contra  su  anatomía  un  arma  de fuego propinándole heridas que de  inmediato  lo  enviaron  al  piso,  donde fue rematado a puñal por otro apodado  “El  Topo”,  trágica  situación  que  obligó  su  traslado  inmediato  al  Hospital  San  Juan  de  Dios  en busca de asistencia médica, siendo inútil el  esfuerzo  al  llegar  sin  vida  y  en  la  morgue  de ese centro asistencial se  practicó,   por   parte   de   la   policía  judicial,  el  levantamiento  del  cadáver.”   

2. Adelantada la fase instructiva y cerrada  la  investigación,  la  Fiscalía delegada calificó el mérito del sumario, el  día  20  de  enero  de  1999,  profiriendo resolución acusatoria contra ELISEO  BUITRAGO   ANTÍA  y  GILDARDO  BUITRAGO  ANTÍA,  por  el  delito  falsedad  material de particular en documento público agravado por  el  uso, tipificado en los artículos 220 y 222 inciso  segundo del Código Penal (Decreto 100 de 1980).   

2. Adelantada la fase instructiva y cerrada  la  investigación,  la Fiscalía delegada, al calificar el mérito del sumario,  el  día  15  de  enero  de  2002, profirió resolución acusatoria en contra de  GILDARDO  BUITRAGO  ANTIA  y  Jhon  Fredy  Alvarán  Amaya,  por  los delitos de  homicidio  y  porte  ilegal  de  armas  de fuego de defensa personal,  tipificados  en  los  artículos 103 y 365 del Código Penal (Ley  599 de 2000) respectivamente.   

3. Surtida a cabalidad la etapa de la causa,  el  Juzgado  Primero  Penal del Circuito de Armenia, mediante sentencia de 10 de  diciembre  de  2002,  condenó  a  GILDARDO BUITRAGO ANTIA y Jhon Fredy Alvarán  Amaya,   en   calidad   de   coautores  de  homicidio  simple,  en  concurso  con  porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal, a  la  pena  principal  de dieciséis (16) años más seis (6) meses de prisión, y  veintidós  (22)  años  más  seis (6) meses de prisión, respectivamente; a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  lapso igual al de la pena principal para el primero y por 20  años  para  el  segundo;  a  pagar  el  equivalente  a  cincuenta (50) salarios  mínimos  mensuales  por  perjuicios  materiales y veinte (20) salarios mínimos  mensuales  por  perjuicios  morales;  y les negó el subrogado de la suspensión  condicional de la ejecución de la pena.   

4.  El  defensor de GILDARDO BUITRAGO ANTIA  apeló   la   sentencia  de  primera  instancia,  buscando  su  absolución  por  considerar  que la prueba obrante en el proceso no era suficiente para condenar,  destacando  las  contradicciones  en  que  incurren  los principales testigos de  cargo.   

Al  desatar la alzada, la sala de decisión  penal  del  Tribunal  Superior  de  Armenia,  en  fallo  de  7 de marzo de 2003,  confirmó  la  decisión  de  primera  instancia,  modificando  el  monto  de la  indemnización  de  perjuicios  materiales,  el  cual redujo a tres (3) salarios  mínimos legales mensuales.   

5.  El  defensor de GILDARDO BUITRAGO ANTIA  interpuso  recurso extraordinario de casación, el cual fue decidido por la Sala  en  el  sentido  de  inadmitir  la demanda, mediante auto de fecha 2 de junio de  2004, radicación 21251.   

6.  Posteriormente, GILDARDO BUITRAGO ANTIA  confirió  poder  especial  a  un  abogado para que en su nombre interpusiera la  presente acción de revisión.   

LA  DEMANDA   

El  apoderado  de  GILDARDO  BUITRAGO ANTIA  solicita  la  revisión del fallo de segundo grado, con fundamento en el numeral  2º  del  artículo 220 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000) por  cuanto  la acción de revisión es viable “cuando se  hubiere  dictado  sentencia  condenatoria  o que imponga medida de seguridad, en  proceso  que  no podía iniciarse o proseguirse por prescripción de la acción,  por  falta  de querella o petición válidamente formulada, o por cualquier otra  causal      de      extinción      de      la     acción     penal”.   

Argumenta de la siguiente manera:  

1.  Invocando el artículo 232 (necesidad  de  la prueba) del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de  2000), asegura que no existía certeza para  dictar  sentencia  condenatoria,  siendo  ello  motivo  suficiente  para  que la  acción penal sea extinguida.   

2. Asegura que con las decisiones de primera  y  segunda  instancia  se  está  vulnerando a BUITRAGO ANTÍA los derechos a la  libertad  y a la presunción de inocencia, conspirando contra el núcleo básico  de sus derechos fundamentales.   

Manifiesta  que el Estado no puede apoyarse  en   una   estructura   procesal  débil  para  imponer  las  penas,  porque  se  entronizaría la injusticia.   

3.  Afirma  que  no  es  cierto  que  en el  expediente  se  encuentre  la  figura  del  testigo  único,  sino  que  existen  pluralidad  de  testimonios  que  desvirtúan  la versión del declarante tomado  como piedra angular de la sentencia condenatoria.   

Dice  el  libelista  que  “la  juez  no  hizo  un análisis concentrado en la sana crítica de  las diferentes pruebas existentes”.   

Con  base  en los anteriores planteamientos  solicita a la Corte revise la sentencia condenatoria.   

Adjunta  el poder para actuar, copia de las  sentencias de instancia y constancia de ejecutoria.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1. La demanda de revisión que no se adecue  con  los parámetros que establece el artículo 222 del Código de Procedimiento  Penal  (Ley  600  de  2000)  no  podrá ser admitida, pues es inaceptable que so  pretexto  de  la  excepcional  acción,  se  intente  regresar a la controversia  probatoria,   ya   finiquitada  en  las  instancias,  al  punto  de  generar  la  expedición  de  decisiones  que  al  haber  hecho  tránsito a cosa juzgada son  inamovibles y permanecen tuteladas con certeza de intangibilidad.   

2. En punto de la causal invocada, esto es,  el  numeral  2º  del  artículo  220  ibídem,  para  que  el  libelo pueda ser  admitido,  el  demandante  debe  demostrar  que  antes de quedar ejecutoriado el  fallo,  integrado por las sentencias convergentes de instancia, la acción penal  no  podía  iniciarse  o  proseguirse,  por alguno de los siguientes motivos: i)  porque  no  existió  querella  o  petición;  ii)  porque  ya había operado el  fenómeno  de  la prescripción; iii) o porque ya había se había extinguido la  acción  penal,  ante  el  acaecimiento de alguna de las causales que enlista el  artículo   38   ibídem,   esto   es,  por  muerte,  desistimiento,  amnistía,  prescripción,  oblación,  conciliación,  indemnización  integral  y  en  los  demás casos contemplados en la ley.   

En  el  presente  caso,  el  demandante  se  limitó  a partir del supuesto según el cual no existía certeza para condenar,  y  ese  pretendido  estado de duda lo eleva a causal de extinción de la acción  penal,  que  luego erige en motivo de revisión. De ese modo, se impone concluir  que  el  esfuerzo argumentativo apunta a alegaciones que han debido plantearse y  resolverse  en  las  instancias  y a lo sumo en sede de casación. Esa manera de  sustentar  riñe  contra  la  naturaleza  y  contra  la lógica de la acción de  revisión, al punto de confinar el libelo a la inadmisión.   

3.  La  acción  de  revisión  no es, como  parece  haberse  entendido,  una  instancia  adicional  donde pueda reabrirse el  debate  probatorio e insistir en tesis ya discutidas, y por demás fallidas, que  reflejan   únicamente  la  inconformidad  de  los  sujetos  procesales  con  la  decisión judicial.   

Tal  es  el  caso del libelo cuyos aspectos  formales  se  analiza,  pues  el  apoderado  se  limitó a realizar una exótica  interpretación   del  numeral  2  del  artículo  220  ibídem,  para  culminar  aduciendo  que  no  existía  la  prueba suficiente para lograr la certeza en el  fallador.   

De  esta  manera, el libelista desconoce la  naturaleza  de  la  acción  de  revisión  e  intenta hacer prevalecer su tesis  según  la cual la falta de certeza es una causal de la extinción de la acción  penal.   

4.  En  síntesis,  el  apoderado  hace una  crítica  generalizada  de la actuación procesal, de la apreciación probatoria  a  cargo  de  los  funcionarios judiciales y del conjunto de pruebas recaudadas,  presentando  su particular manera de valorarlas, para reñir contra la fuerza de  convicción que encontró en ellas el Tribunal Superior de Armenia.   

Entonces,  desconociendo  por  completo  la  esencia  de  la  acción  de  revisión,  por  la  causal aducida, incurre en la  desafortunada  equivocación de confundir la supuesta persistencia de la duda en  materia   probatoria,   con   los   motivos   de   extinción   de   la  acción  penal.   

5.  Esa  defectuosa  postulación  permite  verificar  que  la  pretensión  subyacente consiste en que la Sala de Casación  Penal   realice   una   nueva  estimación  del  conjunto  probatorio,  cometido  incompatible  con  la  causal  de  revisión seleccionada, y que a estas alturas  resulta del todo impertinente.   

6.  Las impropiedades en la estructuración  de   la   demanda   conducen   a   su   inadmisión,   sentido   en  el  que  se  decidirá.   

De conformidad con los artículos 171, 176,  186,189  y  223  del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), contra el  presente auto procede el recurso de reposición.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.  Inadmitir la  demanda  de  revisión  promovida  por  el  ciudadano GILDARDO BUITRAGO ANTÍA a  través de su apoderado.   

2.  Contra  el  presente  auto  procede  el  recurso  de  reposición  en  los  términos de los  artículos  171,  176, 186,189 y 223 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600  de 2000)   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                              ÁLVARO    O.    PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                          JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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