22668(11-08-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 22668  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobada   Acta   N°  67.   

Bogotá,  D.C., agosto once (11) de dos mil  cuatro (2004).   

ASUNTO  

Define  la  Sala,  de  plano,  la colisión  negativa  de  competencias  suscitada  entre el Juzgado de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  Buga  y  el Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  Tunja,  para  conocer  de  la  ejecución de la pena  impuesta  al  sentenciado  HÉCTOR FABIO RODAS PEÑA.   

ANTECEDENTES  

1.-  Mediante  sentencia  de  fecha  24  de  septiembre  de  2001,  el   Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de Buga  condenó  al  procesado  HÉCTOR  FABIO  RODAS  PEÑA  a la pena de nueve (9) meses de prisión, al hallarlo  autor  penalmente  responsable  del delito de fuga de presos, en la modalidad de  tentativa, y le negó la condena de ejecución condicional.   

Dispuso oficiar al Juzgado Tercero Penal del  Circuito  de Palmira para que RODAS PEÑA fuera  dejado  a  disposición  de este asunto, una vez cesaran los  motivos  de privación de su libertad originada al ser condenado a la pena de 43  años  y  4 meses de prisión, por las conductas punibles de homicidio agravado,  hurto  calificado  y  agravado  y  porte  ilegal  de  armas  de fuego de defensa  personal,  sanción  que descontaba cuando se originó el intento de fuga de que  trata este proceso.   

2.- Ejecutoriada la sentencia, por auto del  29  de  octubre  de  2001  el Juzgado Primero Penal del Circuito de Buga ordenó  enviar  copias  del  proceso  al  Juzgado  de  Ejecución  de Penas y Medidas de  Seguridad  de esa misma ciudad, para la vigilancia de la pena impuesta dentro de  este proceso.   

3.-   El   7   de  febrero  de  2003,  la  Penitenciaría  Central  de  Colombia  “La  Picota”  informó  a través del  oficio  N°  1225  que  el interno HÉCTOR FABIO RODAS  PEÑA  fue trasladado a la Penitenciaría Nacional de  Cómbita,  en  cumplimiento  a  la  resolución  N° 0236 del 31 de enero de ese  mismo año emanada de la Dirección General del INPEC.   

4.- Con base en la información anterior, el  Juzgado  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Buga por auto del 13  de  marzo  de  2003  ordenó  remitir  el cuaderno de copias del proceso fallado  contra   RODAS  PEÑA  al  reparto  de  los  Juzgados  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de  Tunja.   

5.-  El  Secretario del Centro de Servicios  Administrativos  de los Juzgados de Ejecución de Penas de Tunja, por oficio N°  4584  del  15  de abril de 2003 devolvió el proceso al Juzgado de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de Buga manifestándole que no fue diligenciada  ficha  técnica  indispensable  para poder ser sometido al reparto de los Jueces  de  Ejecución  de  Penas  y porque “los Juzgados de  Ejecución  de  Penas  de Tunja no son competentes para conocer de la ejecución  de  la pena de los condenados por esos despachos judiciales que no se encuentran  presos.”   

6.-  El  Juzgado  de  Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  Tunja  en  proveído  del 13 de mayo de 2003 ordenó  devolver  el  asunto al reparto de los Juzgados de Ejecución de Penas y Medidas  de  Seguridad de Tunja, proponiéndole conflicto negativo de competencias, en el  caso de no estar de acuerdo con sus planteamientos.   

Estos consisten en señalar que para efectos  de  conocer  de  la  ejecución  de  la  pena  impuesta  en este proceso, no son  requisitos  el  que  el  condenado  esté actualmente privado de la libertad por  razón  de este asunto o que la misma haya sido dictada por alguno de los jueces  de   su  circuito  penitenciario  y  carcelario,  pues  como  se  desprende  del  pronunciamiento  de  esta  Sala  del  17  de septiembre de 2002, “la  única  condición  es  que  la  persona condenada se encuentre  recluida  en  alguna  de  las  cárceles  que  conforman  el respectivo circuito  penitenciario  y  carcelario,  como  efectivamente  lo está HÉCTOR FABIO RODAS  PEÑA.”    

7.-  Luego  de otras dilaciones propiciadas  por  el Secretario de Servicios Administrativos de los Juzgados de Ejecución de  Penas  y Medidas de Seguridad de Tunja, quien se abstuvo de someter el proceso a  reparto   pretextando   el   indebido  diligenciamiento  de  la  “ficha  técnica”,  finalmente el asunto  llegó  a  conocimiento  del Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  la  mencionada  ciudad, que por auto del 16 de julio del presente  año  trabó  el  conflicto, limitándose a comentar la actuación surtida entre  el  Juzgado  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Buga y la  Secretaría  de  esos  despachos,  y  ordenó  el  envío  de  la  misma  a esta  corporación para que dirima la controversia.   

        CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

La  disparidad de criterios entre despachos  judiciales  por  virtud  de  la  ejecución  de  la sentencia no corresponde, en  estricto  sentido,  a  una  colisión de competencias, en los precisos términos  del  artículo  93  del estatuto procesal penal; no obstante la Sala, admitiendo  la  realidad  y  la  naturaleza del incidente, ha venido dirimiéndolo cuando en  él  se  enfrenten, como en este caso, jueces de diferente Distrito Judicial, de  conformidad  con lo establecido en el numeral 4° del artículo 75 de la Ley 600  de 2000.   

La  actuación  pone  de  presente  que  el  sentenciado       HÉCTOR       FABIO      RODAS  PEÑA   se  halla  privado  de la libertad en la  Penitenciaría  “El Barne” de Tunja, descontando la pena que por los delitos  de  homicidio  agravado,  hurto calificado y agravado y porte ilegal de armas de  fuego  de defensa personal le impusiera el Juzgado Tercero Penal del Circuito de  Palmira,  lugar  de  reclusión  que  se acredita con el oficio N° 1225 que con  fecha  7°  de  febrero  de  2003  suscribió  el Asesor Jurídico de ese centro  carcelario  y  que  corroboró  mediante  comunicación N° 2892 del 15 de abril  siguiente.   

Ahora  bien,  la ejecución de la sentencia  atañe  al Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, cuya competencia,  cuando  el  condenado  se  halla  privado  de  la  libertad,  no  depende  de la  naturaleza  de  la  conducta  punible, o del territorio donde se cometió, o del  despacho  judicial  que  dictó el fallo, ni el número de condenas, ni cuál de  ellas  se  encuentra  descontando  el  sentenciado,  sino  de un factor personal  relativo  al  lugar  donde  se  encuentre  descontando la pena y si en ese lugar  existe o no un juez de ejecución de penas y medidas de seguridad.   

El factor personal que se acaba de tratar se  encuentra  consagrado  en  el artículo 1° del Acuerdo 54 de 1994, expedido por  el Consejo Superior de la Judicatura, según el cual:   

“Los  Jueces  de  ejecución  de  penas y  medidas  de  seguridad,  conocen  de  todas  las  cuestiones relacionadas con la  ejecución  punitiva  de  los  condenados que se encuentren en las cárceles del  respectivo  circuito  donde  estuvieren  radicados,  sin consideración al lugar  donde se hubiere proferido la respectiva sentencia.”   

En  punto al entendimiento del precepto que  se acaba de citar, la Sala ha venido sosteniendo lo siguiente:   

“El   precepto  anterior  es  claro  en  establecer  para  los  jueces  de  ejecución de penas y medidas de seguridad un  factor  de  competencia distinto a los establecidos para los restantes despachos  de  la  jurisdicción  ordinaria.  Se trata de un factor de índole personal, de  tal  manera  que  la  competencia  para  asumir el conocimiento de la ejecución  punitiva,  depende  de  que el respectivo condenado se encuentre recluido en uno  de  los  establecimientos carcelarios del circuito sede del funcionario; y hasta  tal  punto  se mantiene ese factor de competencia que sigue al convicto al lugar  donde  fuere,  pues  de ser trasladado de penitenciaría, su expediente debe ser  enviado  al  juez  de  ejecución  de  penas  que  esté radicado en el lugar de  ubicación  del  centro  de  reclusión,  o,  en su defecto, al juez que hubiere  dictado el fallo de primera o única instancia.   

También  refulge  que  el  artículo  15  transitorio  del  estatuto  de  procedimiento  penal es de aplicación residual,  esto  es,  que  mantiene  la  función  de  ejecutar  la pena, en los jueces que  hubieren  dictado  la  sentencia  de  primera  o única instancia, solo para los  casos  en  que  el  condenado  se  halle  recluido  en  un  centro penitenciario  localizado   por   fuera   del  circuito  sede  de  un  juez  de  ejecución  de  penas.   

En   estas   condiciones,   carece   de  trascendencia  determinar  cuál  fue  el  primer  fallo ejecutoriado o cuál el  último,  ni  el número de condenas, ni cuál de ellas se encuentra descontando  el  sentenciado,  porque  sólo  dos  elementos  juegan en la determinación del  funcionario  competente  para  resolver cuestiones derivadas del cumplimiento de  la  pena:  la  ubicación del condenado y si en ese lugar existe o no un juez de  ejecución   de   penas   y  medidas  de  seguridad1.”   

En el asunto que concita la atención de la  Sala,  como  el  sentenciado HÉCTOR FABIO RODAS PEÑA  se  halla  purgando  pena  en el Centro Penitenciario  “El  Barne”,  jurisdicción  del  circuito  carcelario  de  Tunja, resta por  establecer  cuál  es  el  funcionario  judicial  competente  para conocer de la  ejecución de la pena impuesta en este proceso.   

A los efectos anteriores, ninguna incidencia  podría   tener   el   hecho   de   que  RODAS  PEÑA  se  encuentre  cumpliendo  sanción  fijada  en  otro  asunto,   pues  como  bien  lo  recordara  el  juez  colisionante,  la  Sala  al  interpretar  el  artículo  1°  del  Acuerdo  N°  54  de 1994, expedido por el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura, viene considerando que el “precepto  no ofrece ninguna dificultad de interpretación. Es claro  en  señalar que el Juez de Penas competente para la ejecución de la sentencia,  es  el  del  circuito  penitenciario y carcelario donde se encuentre recluido el  condenado.  Y  si  es  trasladado a una penitenciaría ubicada en otro circuito,  por  esta  sola  circunstancia  la  competencia  la  adquiere  el  Juez de Penas  radicado en el nuevo lugar.”   

Y, agregó: “La  regla  no  cambia cuando la hipótesis es de varias condenas y el sentenciado se  encuentra  descontando  una  de  ellas,  como  sucede  en  el  caso  sometido  a  consideración  de  la  Corte. En tal eventualidad, como ya lo tiene definido la  Sala2,  el  Juez  de  Penas  con  competencia en el territorio donde la  persona  se  encuentra  privada  de la libertad es el competente para conocer de  todos  los  asuntos  inherentes  al  cumplimiento  de las penas impuestas en los  diferentes  procesos,  donde deba descontarse efectivamente la pena de prisión.  De  no  ser  así,  no  se entendería que a dichos funcionarios la ley les haya  otorgado  la  facultad  de  acumular jurídicamente las penas en casos de varias  sentencias  condenatorias  proferidas  en  expedientes distintos contra la misma  persona    (art.    79-2    del   C.   de   P.P.)3.   

La Sala Administrativa del Consejo Superior  de  la  Judicatura, por medio del Acuerdo N° 548 del 22 de julio de 1999, en su  artículo  1°, numeral 29 creó y organizó en el Distrito Judicial de Tunja el  Circuito  Penitenciario  y  Carcelario  de  la misma ciudad, cuya cabecera es el  municipio  del  mismo  nombre  con  competencia,  entre  otros, en la mencionada  capital.   

Así  las  cosas,  como en Tunja funcionan  varios  juzgados  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad,  los que  pertenecen  al  Circuito Penitenciario y Carcelario de la misma ciudad, y siendo  evidente  que  estos  tienen  competencia en el Complejo Penitenciario El Barne,  lugar  en  donde  se  encuentra privado de su libertad el condenado HÉCTOR  FABIO  RODAS PEÑA, lógico es  concluir  que es al Juez Tercero de Ejecución de Penas de esa ciudad a quien ya  le  fue  repartido  el  asunto  el  llamado  a  conocer  del  mismo y a donde se  ordenará  remitir  el  expediente,  para  los  fines pertinentes. Copia de esta  providencia  será  remitida  al otro despacho judicial trabado en el conflicto,  para su información.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

         

RESUELVE:  

Dirimir  el  conflicto  de  competencias  planteado,  asignando  el  conocimiento  de  este  asunto  al Juzgado Tercero de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Tunja, a donde se remitirá la  actuación para lo de su cargo.   

           

Comunicar  lo aquí decidido al Juzgado de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de Buga, remitiéndole copia de la  presente decisión.   

Contra esta decisión no procede recurso  alguno.   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase.   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                   ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR          LOMBANA  TRUJILLO                  ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN            

MARINA        PULIDO       DE  BARÓN                   JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS              

YESID          RAMÍREZ  BASTIDAS                    MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1 Auto  nov.22/96, rad. 12451, M. P. Juan Manuel Torres Fresneda.   

2 Cfr.  providencia  del  22  de  noviembre  de  1996.  M.  P.  Juan Manuel  Torres  Fresneda.   

3 Auto  sept.17/02, rad. 19.863, M. P. Carlos Eduardo Mejía Escobar.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *