22431(08-07-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22431   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 59  

Bogotá, D. C., nueve (9) de julio del dos mil  cuatro (2004).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  si  es procedente admitir la demanda de casación  presentada  por  el defensor de GABRIEL HUMBERTO ROMERO  RICO,    contra  la  sentencia  dictada el 22 de enero del año en curso por  el Tribunal Superior de Cundinamarca.   

HECHOS Y ACTUACIÓN  PROCESAL  

          El    20    de    octubre   de   1994,   el   señor   GABRIEL  HUMBERTO  ROMERO RICO, en calidad  de  alcalde  municipal  de  Fómeque,  Cundinamarca,  sin  obtener  cotizaciones  previas,  contrató  directamente  con  los  señores  David  Flórez  Venegas y  Antonio  Dueñas  Figueroa  la  construcción  de  la  Casa de la Cultura de ese  municipio,  por  las  sumas de $ 9.824.100 y $ 9.841.200, en su orden, contratos  que  finalmente  no  se ejecutaron porque el terreno en el que se iba a realizar  la edificación no pudo ser adecuado.   

          El  10  de  diciembre  del  2002, un fiscal seccional adscrito a la  unidad  especial  de  delitos contra la administración pública de Cundinamarca  acusó    al    señor   ROMERO   RICO   por  el  delito  de  celebración  de  contrato sin cumplimiento de  requisitos  legales,  providencia que fue confirmada por un fiscal delegado ante  el Tribunal Superior de Cundinamarca el 11 de febrero del 2003.   

          Celebrada  la  audiencia  pública, el 14 de octubre del mismo año  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de Cáqueza lo condenó por esa ilicitud a 48  meses  de  prisión, multa por valor de 10 salarios mínimos legales mensuales e  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo término de la  prisión.  La  sentencia,  impugnada  por  el  defensor,  fue  confirmada  en su  integridad  el  22  de  enero del 2004 por el Tribunal Superior de Cundinamarca.   

LA DEMANDA Y SUS CONSIDERACIONES  

          Con  apoyo  en el cuerpo segundo de la causal primera de casación,  el   defensor  del  señor  ROMERO  RICO  acusó   el  fallo  de  segunda  instancia  por  violar  de  manera  indirecta  la  ley  sustancial,  debido a los falsos juicios de identidad en que  incurrió el Tribunal.   

          Tres   yerros   de   esa   especie  le  atribuyó  al  Ad quem:   

          1.  Haber  tergiversado  el  testimonio  de  Jorge Edilberto Torres  Acosta,  quien  reconoció,  como  lo  informó el procesado, que era la persona  encargada  de  asesorarlo  en  asuntos  contractuales  y por razón de ello tuvo  conocimiento   de   todo  lo  relacionado  con  el  tema.  Del  contexto  de  su  declaración  se  desprende,  dice  el libelista, que en efecto era el asesor en  esa  materia  y  se  encargaba de los procesos precontractuales, contractuales y  poscontractuales,  lo que necesariamente incluía el manejo de los recursos y el  pago  de los anticipos correspondientes. Además el testigo “nunca negó haber  adelantado  los  trámites  precontractuales  referidos a la casa de la cultura,  toda  vez  que el texto de su declaración es explícito y concreto al respecto.  Tampoco  negó  haber  hecho  en forma verbal o escrita, la obtención previa de  por lo menos dos ofertas”.   

          Para  demostrar  el  cargo transcribió apartes de la prueba en los  que  el  testigo  alude a aspectos generales de la contratación del municipio y  otras  cuestiones  relacionadas con los contratos a que se refiere este proceso.  A  esas  afirmaciones,  ninguna  hecha  en  el  sentido  de  haberse ocupado del  trámite  precontractual o de haber exigido las dos ofertas, el impugnante opone  una conclusión del Tribunal según la cual   

          “…   no  resulta  de  recibo  el  planteamiento  del  censor  de  conformidad  con  el  cual,  debe  tenerse  en  cuenta  que  cuando se aporta un  contrato  se presume que se desarrollaron las actividades y que era la fiscalía  quien  debía  desvirtuar  el  hecho  citando  a declarar al Tesorero a quien le  correspondía  el  trámite previo del contrato, pues el entonces Tesorero JORGE  EDILBERTO  TORRES ACOSTA manifestó que sus funciones se limitaban a manejar los  recursos y pagar los anticipos de los contratos (60 C. No. 2)”.   

          Como  fácilmente  se  aprecia,  el  Tribunal no le hizo decir a la  prueba  algo  que  ella  no  revelaba  ni la tergiversó o cercenó, que en ello  consiste  el falso juicio de identidad invocado. Simplemente se abstuvo de darle  un  alcance diferente del que literalmente tenía, sin hacerle los agregados que  el  libelista  sugiere  ni  derivar  de  sus  dichos  o  de  sus  silencios  las  consecuencias    que    extrae   el   demandante,   como   que   “en  el  contexto  de  su  declaración se  muestra  materialmente  que  él  era  el  asesor  en los temas de contratación  administrativa”  o  que  como  “nunca  negó  haber adelantado los trámites  precontractuales  referidos  a  la  casa  de  la cultura” ni “haber hecho en  forma  verbal  o  escrita,  la obtención previa de por lo menos dos ofertas”,  entonces  puede  concluirse  que  se  ocupó  de esos trámites y solicitó esas  propuestas.   

          La  Sala  verifica, en consecuencia, que el primer error denunciado  por el casacionista no tuvo ocurrencia.   

          2.  Para  la  estructuración  del  segundo  yerro,  confrontó  el  demandante  lo  afirmado  por  el señor David Flórez Venegas en su indagatoria  con  el  entendimiento  que de esas afirmaciones tuvo el Tribunal, para concluir  que el contenido de la injurada fue tergiversado por éste.   

          Dijo el indagado:   

          “CONTESTO:  Me enteré del contrato porque el alcalde me invitó a  participar  en  la  propuesta  de  la construcción de la casa de la cultura, no  tengo  conocimiento  si  se  presentaron  más  propuestas…  Me informo que el  contrato  me  lo  tendrían  listo en pocos días y que estuviera pendiente para  firmarlo   porque  la  obra  se  debía  realizar  en  corto  tiempo,  esperando  entregarla antes de que terminara su periodo de gobierno”.   

          Y el Tribunal:   

          “…  debe precisarse que en el presente caso, el problema surgió  en  la  etapa  precontractual,  toda  vez que no se cumplió con el requisito de  obtención  previa  de  por  lo  menos  2  ofertas  y tal como lo aseveró DAVID  FLÓREZ  VANEGAS  el  Alcalde  lo  invitó  a  participar  en  la  propuesta  de  construcción  de  la  Casa  de la Cultura y luego le informó que había salido  favorecido,  lo  que  indica  contrariamente a lo sostenido por el censor que no  fue   que   hubiera  delegado  en  el  Tesorero  el  trámite  para  iniciar  lo  concerniente  al  proceso  de  adjudicación,  sino  que  él  mismo realizó la  actividad necesaria para efectuar el contrato”.   

          La  distorsión  se  presentó,  dijo  el  recurrente, cuando de la  solicitud  de  oferta  y  el  anuncio  de  adjudicación que hizo el alcalde, el  Ad quem concluyó que éste  fue  el  único  que  intervino  en  ese proceso sin tener en cuenta que esa fue  sólo  una  de  las  actuaciones,  porque  las  diversas  contrataciones  que se  celebraron  tenían  por  fundamento  los  conocimientos  del  asesor y tesorero  Torres Acosta.   

          Igualmente  se  tergiversó  la  prueba  porque  de ignorar si hubo  otras  propuestas  “lo  único que deja en claro es que la suya fue una de las  seleccionadas  y  no  como  lo  entienden  las  instancias,  que él dijo que el  alcalde  ROMERO RICO, fue la  persona  que  elaboró  todo  el proceso de selección” ni se desprende que no  hubo otros oferentes.   

          A  tales  cuestionamientos  debe  decirse que si el falso juicio de  identidad  consiste  en  un yerro derivado de la simple apreciación material de  la  prueba  que  se  comete  cuando  se  le hace decir algo que objetivamente no  enuncia,   este  segundo  reproche  carece  igualmente  de  sustento  porque  el  Ad   quem  se  limitó  a  reproducir      lo      expuesto      por     el     declarante     –que   el   alcalde   lo   invitó  a  participar  y  luego  le informó que había salido favorecido- sin alterar para  nada  el  sentido  del  texto.  Que de allí el juzgador hubiese inferido que el  procesado  fue quien se ocupó directamente del trámite de la contratación, no  constituye  el  error  anunciado  por  el censor sino, acaso, uno de raciocinio,  siempre  que  en  la  elaboración de tal deducción se hubiesen contrariado las  reglas   de   la   sana  crítica,  tema  del  que  ni  siquiera  se  ocupó  el  casacionista.   

          Constata  la  Sala,  entonces,  que tampoco este segundo yerro tuvo  real ocurrencia.   

          3.  Encontró  el impugnante un tercer falso juicio de identidad en  un párrafo de la sentencia en el que se afirma:   

          “Quien  le recibió la alcaldía al ahora procesado, señor NESTOR  ALMANZA  GUTIERREZ  sostuvo  que  para  iniciar  la casa de la Cultura se debía  retirar  la  Plaza  de  Ferias,  pero  eso  no  se podía hacer porque no había  recursos  y además la maquinaria no estaba disponible para esos trabajos ya que  estaba en otro frente”.   

          Para  demostrarlo,  reprodujo  el  censor  el  aparte  que  estimó  pertinente del testimonio que dice fue tergiversado, según el cual   

          “Hubo  un momento en que establecí que era muy difícil conseguir  los  dineros  para  terminar  la  plaza  de ferias pues esa era la esperanza que  tenía  y  que  me condujo a no solicitar la devolución del anticipo por cuanto  aspiraba  a  terminar  la  plaza, sin embargo, cuando me di cuenta de que ya era  imposible  de  terminar  con  esa  obra  de  la  plaza de ferias, por razones de  recursos,  entonces  fue  cuando  decidí  solicitarle  a  los  contratistas  la  devolución  del  anticipo  tomando  como  argumento  la  razón  anterior de no  poderles    habilitar    el    espacio    para    que    ellos    iniciaran   lo  contratado…”.   

Y aunque, admitiendo que este sea el único  texto  del  testimonio  del señor Almanza que se refiere al tema, no se aprecia  la  distorsión  señalada  porque  del extracto se deduce que para construir la  Casa  de  la Cultura –para  lo  que  se  había  suministrado  el  anticipo-  debía  edificarse la plaza de  ferias,  de  manera  que abandonado este proyecto el otro no podría iniciarse y  entonces  sí era procedente pedir la devolución del dinero entregado a título  de  anticipo,  el  error,  si  en efecto se cometió, carece de la trascendencia  necesaria para quebrar la estructura del fallo.   

En realidad, que el nuevo alcalde prefiriera  construir  la  plaza de ferias antes que la casa de la cultura, no tiene ninguna  incidencia  en  el  sentido de la decisión, cuyo sustento fue la violación del  deber  de  selección  objetiva  por  no  haber obtenido las dos ofertas previas  exigidas  por  el  Decreto  855  de  1994,  lo  que  configuraba  el  delito  de  celebración  de  contrato sin el cumplimiento que requisitos legales por el que  finalmente fue condenado.   

          Dígase,  para terminar, que si no se produce el error denunciado o  carece   él   –en  el  enunciado  formal  de  la demanda- de poder suficiente para desquiciar el fallo,  por  sustracción  de  materia  resulta  imposible  cumplir  con  los requisitos  previstos  por  el  numeral  3º. del artículo 212 del Código de Procedimiento  Penal, según el cual el libelo debe contener   

“3.  La  enunciación  de  la  causal y la  formulación  del  cargo,  indicando  en forma clara y precisa sus fundamentos y  las normas que el demandante estime infringidas”.   

          Por  lo  tanto, la Sala inadmitirá la demanda y ordenará devolver  el  expediente al Tribunal de origen, acatando lo dispuesto por el artículo 213  del mismo estatuto procesal.   

              En mérito de lo expuesto,  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

          INADMITIR   la   demanda   de  casación  presentada  por el defensor del señor GABRIEL HUMBERTO  ROMERO  RICO  contra  la  sentencia  dictada el 22 de  enero   del   2004   por   el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca.  En  consecuencia, se ordena devolver el  expediente al despacho de origen.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

  HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ             ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO              ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                          JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

No hay firma  

YESID    RAMÍREZ   BASTIDAS                                                MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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