22189(05-10-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22189   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.112  

Bogotá D.C., cinco (5) de octubre de dos mil  seis (2006).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  acerca de la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por el apoderado de Rosmerys  Remedios  Pérez  Rojas, reconocida como parte civil, contra el fallo de segundo  grado  que  el Tribunal Superior de Riohacha profirió el 23 de octubre de 2003,  mediante  el  cual  confirmó  el  que  de  manera anticipada emitió el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad  por  cuyo medio condenó a  NORBERTO  MIGUEL  PEÑATE  ATENCIO como autor penalmente responsable de un doble  delito de homicidio culposo agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

En  la  noche del 13 de abril de 2003, en la  vía  que  de   Riohacha  conduce  a  Santa  Marta, Norberto Miguel Peñate  Atencio  al  mando  del camión tipo furgón de placas RHB-920 colisionó con la  motocicleta  Suzuky-100  de  placas  SOV-85A  y  ocasionó  la muerte, de manera  inmediata,  de  sus  ocupantes  Celso  Job  Rodríguez  Rojano  y  Elvin  Aldrin  Velásquez Arrieta.   

El conductor del vehículo huyó del lugar de  los  hechos,  pero  instantes  después  se  le capturó cuando en compañía de  Pablo  Zapata  Rodríguez  y Julio Vilches Epiayú lavaba el vehículo a orillas  de    la    carretera.    Además    se    estableció    en   él   estado   de  alicoramiento.   

A  la investigación penal que se inició se  vinculó  mediante  indagatoria  a  PEÑATE ATENCIO, Zapata Rodríguez y Vilches  Epiayú.  Respecto  de  los dos últimos su situación jurídica se resolvió de  manera  favorable  al  no  imponerles  medida  de aseguramiento, en tanto que al  primero  lo  afectó  con  detención preventiva, sin derecho a la libertad  provisional,  como presunto autor de dos delitos de homicidio culposo, agravado,  de  conformidad  con  los  artículos  109 y 110 numerales 1° y 2° del Código  Penal de 2000.   

A solicitud del detenido se realizó el 9 de  mayo  de  2003 diligencia de formulación y aceptación de cargos, razón por la  que  se  rompió  la unidad procesal para continuar la instrucción en contra de  los otros vinculados.   

Parientes  de  ambos occisos otorgaron poder  para  la  constitución  de  parte  civil, sin embargo, la demanda promovida por  Rosmeys  Remedios  Pérez  Rojas  como  cónyuge  supérstite  de  Elvin  Aldrin  Velásquez  Arrieta,  en  nombre  propio  y en representación de sus tres hijos  comunes,  no  fue admitida por la Fiscalía el 12 de mayo de 2003 por carecer de  las formalidades legales.   

Correspondió  al  Juzgado Segundo Penal del  Circuito  emitir  el  fallo  de  conformidad y previo a ello, el 19 de agosto de  2003,  admitió  la  aludida  demanda  de  constitución  de  parte civil que se  dirigió   también  contra  el  propietario  del  automotor,  Adalberto  López  Martínez, como tercero civilmente responsable.   

Mediante sentencia de 20 de agosto de 2003 se  condenó  a  NORBERTO  MIGUEL  PEÑATE  ATENCIO  por  los delitos contra el bien  jurídico  de  la  vida  aceptados,  a las penas principales de sesenta y cuatro  (64)  meses  de  prisión,  multa  de  veinte  (20)  salarios  mínimos  legales  mensuales  y  a  la  privación  del derecho a conducir vehículos automotores y  motocicletas  por  el  término  de  tres (3) años, así como a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la pena privativa de la libertad. En relación con la sanción  de  carácter  civil se abstuvo de condenar al pago de perjuicios materiales, en  tanto  que  se fijó el monto de los daños morales subjetivos en el equivalente  a  cuatrocientos  (400) salarios mínimos a favor de cada una las esposas de los  interfectos  y de seiscientos (600) salarios mínimos mensuales para cada uno de  sus  respectivos  hijos,  así  mismo,  se abstuvo de condenar solidariamente al  tercero  civilmente  responsable,  Adalberto  López  Martínez  al  pago de los  daños  tasados,  por  considerar que no se cumplió el trámite legal necesario  para su comparecencia al proceso.   

Inconforme el apoderado de Rosmerys Remedios  Pérez  con la decisión, la apeló y el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Riohacha  la  confirmó  en su integridad por lo que insiste a través de la  formulación  del recurso extraordinario de casación, invocando que la cuantía  de  la  demanda  civil  supera  los  $300.000.000,oo  y  que la sustentación la  realiza   de   acuerdo  con  el  artículo  364  del  Código  de  Procedimiento  Civil.   

LA  DEMANDA   

Dos  cargos  formula  el representante de la  parte  civil  contra  la  sentencia: el primero por violación directa de la ley  sustancial y el segundo por infracción indirecta.   

Primer  cargo:  Violación directa de la ley  sustancial   

Estima  el letrado que el Tribunal incurrió  en  violación  de  la  ley  sustancial  por  la  interpretación  errónea  del  artículo  46  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600 de 2000) cuando  ratificó  la  consideración  del  a quo  relacionada  con  que  no era procedente la condena por los daños  morales  subjetivos  contra  el tercero civilmente responsable, Adalberto López  Martínez,  dada  la  celeridad  del  proceso  cuando  se trata de una sentencia  anticipada  que  no da lugar a que se cumpla el trámite legal necesario, porque  tal  precepto  no hace alguna salvedad sobre el momento en que se debe presentar  la demanda de constitución de parte civil.   

Igualmente  critica que se le atribuya a él  como  demandante  la no vinculación del tercero civilmente, porque la cercanía  de   las   ciudades   de   Maicao   y   Riohacha  habría  permitido  realizarla  rápidamente.   

Segundo cargo: Violación indirecta de la ley  sustancial   

Denuncia  el  censor  que en la sentencia se  incurrió  en  error  esencial de derecho que determinó la violación indirecta  por  falta  de  aplicación de los artículos 174, 175, 183 y 187 del Código de  Procedimiento  Civil;  137  y  140  del  ordenamiento adjetivo penal (Ley 600 de  2000),  al  confirmar  el fundamento del juzgador de primer grado por no evacuar  las     pruebas     tendientes     a    demostrar    los    daños    materiales  ocasionados.   

Funda  el  error en la falta de análisis de  los  documentos  legalmente  aportadas  con la demanda de constitución de parte  civil  y  por  ello  solicita  casar  el  fallo  para  en  su lugar proferir una  decisión  favorable a los intereses de su poderdante.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Son manifiestos y de entidad los errores que  exhibe  el  libelo  demandatorio no sólo ante su precariedad demostrativa, sino  principalmente,  por  la  falta  de una lógica y jurídica demostración de los  vicios  in  iudicando que se  anuncian.   

Conforme con lo previsto en el artículo 208  del  Código  de Procedimiento Penal, cuando el recurso extraordinario tiene por  objeto  únicamente  lo  referente  a  la  indemnización  de  perjuicios,  debe  fundamentarse  bajo  la  cuantía  y de acuerdo con las causales establecidas en  las normas que regulan la casación civil.   

El  motivo de inconformidad del casacionista  radica   en  la  abstención  del  juzgador,  tanto  para  condenar  al  tercero  civilmente  responsable, como para fijar el monto de daños materiales, aspectos  que  al  estar  claramente  referidos a la indemnización de perjuicios, implica  que    los    reproches   se   encaucen   bajo   los   lineamientos   procesales  civiles.   

La  abstención  en  el fallo de condenar al  pago  de perjuicios materiales y la pretensión indemnizatoria por los daños de  ese   orden  de   $396.000.000,oo   fijada  en  la  demanda  de  parte  civil   presentada  por  quien  funge  ahora como impugnante le da interés  para  acceder  a  esta  extraordinaria sede si se tiene en cuenta que por la Ley  592  de 2000 (que modificó el artículo 366 del Código de Procedimiento Civil)  el  valor  de  la resolución desfavorable al recurrente ha de ser o exceder los  425  salarios  mínimos legales mensuales y en este caso como el fallo se dictó  el  23  de  octubre  de 2003 por el valor del salario mínimo en ese entonces de  $332.000,oo  arroja  un  factor  de $141.525.000,oo, efectivamente inferior a la  suma deprecada.   

Pese  a  lo  anterior,  el desarrollo que le  imprime  a  los  cargos  resulta  a  todas  luces  desafortunado con la técnica  casacional, como se verá:   

Primer  cargo:  Violación directa de la ley  sustancial   

La      causal      de   casación    por    violación   de   la  ley  de  carácter   

sustancial se encuentra prevista tanto en el  artículo  368 numeral 1° del ordenamiento procesal civil, como en el artículo  207  numeral  1°  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  pero el libelista no  precisa    el    enfoque   de   la   censura   de   acuerdo   a   uno   u   otro  ordenamiento.   

Aunque tal omisión resultaría de poca monta  toda  vez  que  al denunciar una interpretación errónea por parte del Tribunal  se  ubicaría  en  una  violación  directa  de  la  ley,  es claro que el error  hermenéutico  que  se  postula  sobre los precisos momentos en que es viable la  constitución  de  parte civil está referido a una norma netamente instrumental  por   versar   sobre  la  forma  o  camino  establecidos  para  hacer  valer  el  derecho.   

          En  este  orden,  si quería denotar que no era dable la abstención  del  pago  de  perjuicios  respecto  del  dueño  del automotor, debió citar el  censor   las   normas   civiles   de  carácter  sustancial  que  determinan  la  responsabilidad   patrimonial  por la vía indirecta respecto del guardián  de una actividad peligrosa, ejercicio que no cumplió.   

La inclusión que como norma infringida hace  del   artículo   46   del   Código   de   Procedimiento   Penal   —referida  a quienes están obligados a  indemnizar—  no  guarda  correspondencia   con   el   argumento   sobre  la  oportunidad  legal  para  la  constitución   de  parte  civil,  que  correspondería  al  siguiente  precepto  (artículo  47)  que  prevé la posibilidad de que sea en cualquier momento  procesal,  pues  los límites temporales a partir de la apertura de instrucción  y  hasta antes de que se profiera sentencia de única o segunda instancia fueron  declarados  inexequibles  por  los fallos de la Corte Constitucional C-228 del 3  de abril de 2002 y C-760 del 18 de julio de 2001, respectivamente.   

Salta de bulto que la constitución de parte  civil  admitida  un  día  antes  del  fallo impedía la vinculación formal del  tercero  llamado  a responder patrimonialmente por la vía indirecta, pues no se  le  notificó  la  admisión  de  tal  demanda,  punto  sobre el cual la Sala ha  precisado  que: “a fin de garantizar los derechos de  acceso  a  la  administración  de  justicia,  debido  proceso, contradicción y  defensa  del  tercero civilmente responsable, se impone interpretar el artículo  69  de  la  Ley  600  de 2000 en el sentido de considerar que lo que se notifica  personalmente  no  es  la  demanda  de  constitución  de  parte  civil, sino la  resolución  judicial  por  cuyo  medio  es  admitida  la constitución de parte  civil,  cuando  se le entregará, además, copia del libelo y sus anexos, pues a  partir   de   ese   momento   es   cuando   adquiere  la  condición  de  sujeto  procesal”1.   

          Los   argumentos   expuestos   son  suficientes  para  inadmitir  el  reproche.   

Segundo cargo: Violación indirecta de la ley  sustancial   

Al  igual  que  en  el  anterior  reparo, el  impugnante además de   

no  detallar  la causal a la que acude, bien  del   ordenamiento   procesal   civil  o  del  procedimiento  penal,  de  manera  contradictoria   anuncia   un  “error  esencial  de  derecho” que llevó a la violación indirecta de los  artículos  174, 175, 183 y 187 del ordenamiento adjetivo civil, 137 y 140, pero  de  lo  que  se duele es que el juzgador no tuvo en cuenta las pruebas aportadas  con  la  demanda  de  constitución  de parte civil, que en criterio del censor,  demostraban los perjuicios materiales ocasionados.   

Es   sabido  que  cuando  el  juzgador  al  aprehender  o  contemplar  materialmente  los  elementos  de convicción ignora,  desconoce  u omite el reconocimiento de una prueba procesalmente válida incurre  en  un  error de hecho por falso juicio de existencia por omisión, en tanto que  las  únicas  modalidades  de error de derecho acerca de la contemplación ya no  fáctica,  sino  jurídica de las pruebas, son: el falso juicio de legalidad que  tiene  lugar  cuando  el  fallador  aprecia  una  prueba que no cumplió con las  reglas   legales   para   su   aducción  o  producción  al  interior  del  diligenciamiento,  o el falso juicio de convicción si el juzgador le niega a la  prueba  el  valor  demostrativo que la ley le atribuye o le da uno no autorizado  legalmente.   

La  postura del libelista se encuadraría en  un  yerro  fáctico por falso juicio de existencia, pero no describe las pruebas  omitidas  por  el  juzgador,  los  hechos  específicos  que denotaban y tampoco  dedica  espacio  para  acreditar  su  incidencia  en  el fallo, falencias que en  manera  alguna puede enmendar la Sala en virtud del principio de limitación que  rige esta extraordinaria sede.   

Las  mencionadas  deficiencias  llevan  a la  inadmisión  del  libelo  de conformidad con lo dispuesto en el artículo 213 de  la Ley 600 de 2000.   

          Finalmente  es  oportuno  resaltar  que  en el recuso extraordinario  civil  no  existe  la  facultad  oficiosa  de  la Corte Suprema, sin embargo tal  atribución  si  la  ostenta  la Sala de Casación Penal, pero no se observa con  ocasión  del trámite procesal o en el fallo impugnado violación de derechos o  garantías  de  los sujetos intervinientes como para que se hiciera necesario el  ejercicio    de    tal    atribución    legal    a    fin    de   asegurar   su  protección.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda  de  casación interpuesta por el apoderado de  Rosmerys  Remedios  Pérez Rojas reconocida como parte civil, de acuerdo con las  razones anteriormente expuestas.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

Comisión    de    servicio                                                        Permiso   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  del 16 de julio de 2006. Radicación 23724     

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