22084(01-09-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22084   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 074.  

          Bogotá  D.C.,  primero  (1º)  de  septiembre  de  dos  mil  cuatro  (2004).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la Sala sobre las solicitudes  elevadas   por   la   defensora  del  solicitado  en  extradición  JUAN  CARLOS  MONTOYA SANCHEZ, dirigidas a:  i)  Que  se decrete la nulidad de la actuación surtida a partir, inclusive, del  auto  de  fecha  mayo  27  del  año  en  curso;  ii)  Que se decida lo anterior  previamente  a correr traslado a los intervinientes para alegar; iii) Interponer  recurso  de  reposición  contra  el  auto del pasado 19 de agosto a través del  cual  se  declaró  improcedente  la impugnación dirigida a atacar la decisión  que   negó   la   incorporación   de  la  providencia  de  preclusión  de  la  investigación proferida en favor del reclamado en extradición.   

          Igualmente,  sobre  la  solicitud  de  suspensión  del  trámite de  extradición,   elevada  por  el  señor  JUAN  CARLOS  MONTOYA SANCHEZ.   

ANTECEDENTES   

          El  Ministerio del Interior y de Justicia envió a esta Corporación  el  expediente  relacionado  con  la  solicitud  de  extradición  del ciudadano  colombiano  JUAN  CARLOS  MONTOYA  SANCHEZ,  la  cual  fue formalizada por el Gobierno de los Estados Unidos a  través  de  la Nota Verbal N° 477 del 26 de febrero de 2004, acompañada de la  documentación  correspondiente,  y  del  concepto  del Ministerio de Relaciones  Exteriores  en  el sentido de que por no existir convenio aplicable al caso, era  viable  acudir  a  las  normas  pertinentes  del  Código de Procedimiento Penal  colombiano.   

          Durante  el  traslado  previsto  en  el  artículo  518 del estatuto  procesal   penal,   la   defensa   de   JUAN   CARLOS  MONTOYA  solicitó  el  decreto  y práctica de varios  medios  probatorios,  que fue denegado mediante providencia del 27 de mayo de la  presente   anualidad,   contra   la  cual  la  defensora  interpuso  recurso  de  reposición,  declarado  desierto  por  falta  de  sustentación  el 24 de junio  siguiente.   

Contra   la   anterior  determinación  la  apoderada  del  requerido  en extradición interpuso recurso de reposición, que  fue  resuelto  de  manera adversa mediante proveído del 21 de julio del año en  curso,  en  el cual, además, se denegó la incorporación de una providencia de  preclusión de la investigación que allegó la impugnante.   

Entonces, una vez más la defensora interpuso  recurso  de reposición, en esta ocasión dirigido a insistir en la aducción de  la  determinación judicial que aportó, y la Sala mediante decisión del pasado  19  de agosto declaró improcedente la referida impugnación, a la vez que negó  por  improcedente  la  devolución del expediente al ejecutivo solicitada por la  defensa.   

          1)        La solicitud de declaratoria de nulidad.   

          La  mencionada  profesional  solicita  la declaratoria de nulidad de  todo  lo actuado a partir de la decisión del 27 de mayo de 2004 a través de la  cual    se    denegó    el   decreto   y   práctica   de   las   pruebas   que  solicitó.   

Para  ello procede a transcribir el auto por  cuyo  medio  se  corrió  traslado  a  los  intervinientes  para  tal efecto, el  memorial  de  petición  de  pruebas  y  el  auto  a  través del cual le fueron  denegadas.  A  continuación expresa que se “resuelve  negar  de plano las pruebas solicitadas” sin tener en  cuenta que lo pretendido por la defensa era:   

–             Demostrar   la   plena  identidad  del  solicitado por el país requirente.   

–            Acreditar que la Convención Americana de  Derechos   Humanos   (Ley   16  de  1972)  se  encuentra  vigente  y  rige  este  trámite.   

–            Demostrar  que  su representado nunca ha  ingresado  a  los  Estados  Unidos  y  por  tanto  no  pudo  haber  cometido los  comportamientos que le son imputados.   

–            Probar que la documentación aportada no  cuenta  con  traducción  oficial  y  que  “Coling L.  Powell,  no  tiene  ninguna  autoridad  en  nuestro  país,  como  para que sean  considerados auténticas” (sic).   

–            Establecer la vigencia de las normas por  las cuales se acusa a su representado.   

–            Especificar  las circunstancias de modo,  tiempo  y lugar en las que se afirma fueron cometidas las conductas imputadas al  reclamado en extradición.   

–             Acreditar   que   no   es   suficiente  “para  completar  la  tipificación de las conductas  endilgadas”,  que  el Asistente de la Fiscalía para  el   Distrito  Meridional  de  Florida  afirme  que  las  normas  se  encuentran  vigentes.   

–            Conocer las pruebas que sirvieron de base  para   que  el  Gran  Jurado  acusara  a  JUAN  CARLOS  MONTOYA.   

Asevera  la defensora que se ha incurrido en  irregularidades  sustanciales  que  afectan el debido proceso y se ha violado el  derecho  de  defensa,  dado  que  al trámite se le ha dado un curso formal y no  material,  pues “la negativa de practicar las pruebas  solicitadas  constituyen (sic)  nulidad     supralegal,     cuando     atenta     y    conculcan    (sic) el debido proceso, entendido como la  sucesión  de  pasos  procesales,  no  en  formalidad  sino  en eficiencia de su  director  para  tener equidad, en cuanto se pide con fundamento constitucional y  legal”.   

Agrega que al ser negada la práctica de las  pruebas  que solicitó se ha quebrantado el principio de contradicción, defensa  y    debido    proceso    que   consagra   el   artículo   29   de   la   Carta  Política.   

Reitera  que  los  medios  probatorios  cuya  práctica  solicitó  son  necesarios  en el trámite de extradición adelantado  contra   JUAN   CARLOS   MONTOYA  SANCHEZ  y  que  al  ser  negados le ha sido cercenado su derecho al debido  proceso  y  a  “la aplicación de las buenas maneras  procesales”.   

          También  aduce  que se violó el derecho de defensa de su procurado  al   negar   de   “manera  inmisericorde”  la  práctica  de  las  pruebas  que  solicitó,  en  cuanto el  “funcionario  judicial  tiene  hoy la obligación de  investigar    tanto    lo    favorable    como    lo    desfavorable”.   

          Por  todo  ello, solicita la nulidad de la actuación a partir de la  decisión  por  cuyo medio se denegó la práctica de las pruebas que solicitó,  para  que  “se reconozca el amparo del debido proceso  y  el  derecho a la defensa y en forma consecuente se ordenen y lleven a cabo en  su totalidad, las pruebas pedidas”.   

          2.        Resolver  la  solicitud  de nulidad antes de correr el traslado para  alegar.   

          Aduce  la  defensora  que  por  haber  solicitado la declaratoria de  nulidad  de  lo actuado, “por economía procesal y de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  las  normas  procesales,  antes de proferir  decisión  de  fondo  debe  resolverse  todas  las peticiones que puedan afectar  sustancialmente el presente trámite”.   

          3.        Recurso   de   reposición   contra   el   auto  del  pasado  19  de  agosto.   

Inicialmente  la  apoderada del requerido en  extradición   afirma  que  es  viable  el  recurso  de  reposición  contra  la  providencia  por  cuyo  medio  se  negó  por  improcedente  la  devolución del  expediente  al  ejecutivo que solicitó y se declaró igualmente improcedente el  recurso  de  reposición  que  interpuso  contra  el  auto del 21 de julio de 2004, a través del cual la Sala  decidió:  a)  No reponer el auto proferido el 24 de junio del año en curso que  declaró   desierta  por  falta  de  sustentación  la  impugnación  horizontal  presentada  por la defensa contra el proveído que denegó por improcedentes las  pruebas  que  solicitó;  y  b)  Negar  la  incorporación  de la providencia de  preclusión   de   la   investigación  proferida  en  favor  del  reclamado  en  extradición y devolver tal documento a su defensora.   

          En  efecto,  aduce  que  al ser declarado improcedente el recurso de  reposición  que  interpuso se está violando el debido proceso de su defendido,  en  cuanto  le  ha  sido  negado el trámite establecido en el estatuto procesal  penal  para  tales  actuaciones, “siendo evidente que  procedía  el  recurso de reposición por contener un punto nuevo no decidido en  providencia anterior”.   

          También   indica   que   no   comparte  la  decisión  de  declarar  improcedente  la  remisión  del  expediente  al  ejecutivo para que allegue una  providencia  equivalente  a  la  resolución de acusación, pues si se considera  suficiente  que  el  Ministerio  del Interior y de Justicia haya expuesto que el  expediente   se   encuentra  perfeccionado  “resulta  innecesario  que la Sala de Casación Penal en su concepto estudie el tema de la  equivalencia   de   la   providencia   proferida  en  el  extranjero”,  y  que  además,  con  la  devolución del trámite se podría  evitar   “el  desgaste  de  la  administración  de  justicia       en       el       trámite       de      extradición”.   

          4.        La      petición     de     suspensión     del     trámite     de  extradición.   

Por  su parte, en escrito separado afirma el  reclamado  en  extradición  que  si el Presidente de la República dio inicio a  conversaciones  con  el  grupo  armado  ilegal  de  las  Autodefensas  Unidas de  Colombia  y dispuso la suspensión de las órdenes de captura libradas con fines  de    extradición    en    contra   de   los   miembros   del   “estado  mayor  negociador”, en virtud del  derecho  a la igualdad establecido en el artículo 13 de la Carta Política debe  suspenderse  el  trámite  de  extradición  que en su contra se adelanta por la  Sala de Casación Penal de la Corte.   

Agrega  que  “en  desarrollo  del  proceso de paz, el Gobierno Nacional, en forma definitiva tiene  que  aceptar  que  con las personas sindicadas de narcotráfico y solicitadas en  extradición  se  tiene que llegar a un acuerdo para suspender las extradiciones  con  el  único  fin  de pacificar al país y lograr equiparar las desigualdades  sociales”.   

          Cita  como  fundamento  jurídico de su solicitud los artículos 13,  22  y  29  de la Carta Política, 2º, 7º y 8º de la Declaración Universal de  Derechos  Humanos,  7º  y 24 de la Declaración Americana de Derechos Humanos y  7º del Código Penal.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          1.        Respecto de la solicitud de declaratoria de nulidad.   

          Como   el  escrito  de  la  defensora  se  orienta  a  conseguir  la  declaratoria  de  nulidad de la actuación aduciendo para ello el rechazo de las  pruebas  que dentro del término probatorio solicitó, pronto se advierte que la  petición  resulta notoriamente impertinente en este trámite, dado que sobre el  punto  ya  se pronunció la Sala. Las siguientes son las razones que permiten no  sólo  llegar  a dicha conclusión, sino que, además, sirven de fundamento a su  rechazo:   

          a)        Sea  lo  primero  puntualizar  que,  contrario  a lo expuesto por la  profesional  del  derecho,  la  decisión  del pasado 27 de mayo a través de la  cual  se  negó  por  improcedente  la  práctica  de  las pruebas que solicitó  corresponde  a  una decisión de la Sala de Casación Penal de esta Corporación  y  no,  a  un  auto proferido por la Magistrada Ponente; además, no se trata de  una  decisión  adoptada  de  plano,  como  lo  señala, sino de una providencia  interlocutoria   susceptible   de   impugnación   a   través  del  recurso  de  reposición.   

          b)        La  apoderada  del  requerido  en  extradición  ejerció  contra el  mencionado  proveído  tal  medio  de  impugnación,  sólo  que, por carecer el  escrito  sustentatorio  del  recurso  de  adecuada  sustentación,  hubo  de ser  declarado  desierto  mediante  providencia  que  también impugnó a través del  recurso  horizontal  previsto  por  la  ley para tales decisiones, con resultado  adverso a sus pretensiones.   

          c)        Como  viene  de  verse,  sin dificultad se advierte que la defensora  intenta,  con  el  pretexto de invocar una nulidad indemostrada e inexistente de  la  actuación  por  violación  al  debido  proceso  y  al  derecho de defensa,  insistir  en  la  práctica  de  las  pruebas que solicitó, sobre lo cual ya se  pronunció  la  Sala,  señalando  que  resultaban  improcedentes  por  resultar  inconducentes,  impertinentes  o  innecesarias  en  relación  con los temas que  deben  ser  abordados  en  el  concepto  de conformidad con lo establecido en el  artículo  520  del estatuto procesal penal, razón por la cual es manifiesta la  improcedencia de la petición que ahora reitera.   

Adicional a las anteriores razones, no sobra  señalar  que este trámite no corresponde a la noción  de  un  proceso  judicial  en  el que se juzgue la conducta de aquél a quien se  reclama,  sino  que  constituye  una  herramienta  de cooperación internacional  establecida  normativamente  en  una  Convención,  Tratado,  Convenio, Acuerdo,  Constitución  o ley, según el caso, con el propósito de asegurar que quien ha  delinquido  en  un  Estado  y  se  encuentra  en otro, no evada la acción de la  justicia  y  comparezca a responder por los cargos imputados que han determinado  su acusación, su captura, su detención o su condena.   

A su vez, como el legislador ha dispuesto que  este  trámite se desarrolle en tres fases, la primera y la última de carácter  administrativo  que  competen  al  Gobierno Nacional, y la intermedia de índole  judicial  determinada  por  la  naturaleza  del  órgano  que  interviene, Corte  Suprema  de  Justicia,  el derecho al debido proceso de extradición lo integran  las  reglas definidas en los instrumentos internacionales, o en su defecto, como  ocurre  en  este  asunto,  en  los  preceptos  pertinentes del estatuto procesal  penal, a los cuales debe sujetarse el curso de la actuación.   

Ese  debido  proceso  al que debe sujetar la  Corte  su  intervención  con ocasión de la solicitud de extradición es el que  se  encuentra regulado expresa y taxativamente en el artículo 520 de la Ley 600  de  2000,  donde se especifican los temas sobre los que debe versar el concepto,  sin  que  entonces  se  imponga de manera alguna decretar y practicar, sin más,  todas  las  pruebas  solicitadas  por  la  defensa, como erradamente lo asume la  defensora,  dado que sólo debe disponerse la práctica de aquellas conducentes,  pertinentes  y  necesarias,  imponiéndose por disposición de la ley (artículo  235  del  estatuto  procesal  penal)  el  rechazo  de  las  que no cumplan tales  exigencias.   

Desde luego que ello no significa que durante  la  fase judicial del trámite que corresponde surtir a esta Corporación puedan  llegar   a   desconocerse   los   derechos  constitucionales  fundamentales  del  solicitado,  entre  ellos,  el  debido proceso y el derecho de defensa, menos en  este  caso  donde  a partir del recibo del diligenciamiento se ha imprimido a la  actuación  el  rito  preestablecido  en  los  artículos  508  y siguientes del  Código  de Procedimiento Penal. Asunto diverso es que la defensora pretenda que  la  Corte  se aparte de la normativa procesal que rige el decreto y práctica de  pruebas,   lo   cual   no   puede   ser   de   recibo   por   las   razones   ya  señaladas.   

Así  pues, como la apoderada del solicitado  en  extradición  no  pone  en  evidencia  irregularidad  sustancial  alguna con  potencialidad  para afectar la validez del trámite hasta ahora cumplido porque,  se  reitera,  se limita a insistir en el decreto y práctica de unas pruebas que  ya  fueron  negadas,  se  impone  rechazar  por  improcedente  la  solicitud  de  declaratoria de nulidad presentada.   

          2.        En  punto  de  resolver  la  solicitud de nulidad antes de correr el  traslado para alegar.   

          Dado  que  mediante  este  proveído  se  pronuncia la Sala sobre la  petición  de  declaratoria  de  nulidad  formulada  por  la  defensora y que el  término  para  que  los intervinientes presenten sus alegatos no ha comenzado a  correr,  por  sustracción  de  materia no hay lugar a disponer la suspensión o  aplazamiento del referido plazo.   

          En virtud de lo expuesto, la solicitud se deniega.   

          3.        Acerca  del  recurso  de  reposición interpuesto contra el auto del  pasado 19 de agosto.   

Para comenzar considera la Sala que, tal como  se  anotó en la parte resolutiva de dicha providencia, no es procedente recurso  alguno,  dado  que  se  negó  por improcedente la devolución del expediente al  ejecutivo  que  solicitó  y  se  declaró igualmente improcedente el recurso de  reposición  que  la  defensa  interpuso  contra el auto del 21 de julio de 2004.   

Es  decir,  no resulta pertinente aducir que  procede  el recurso de reposición por tratarse de puntos nuevos no abordados en  la  providencia  impugnada,  pues  lo  que  aquí  ocurre  es que se decidió no  reponer  el  auto  proferido  el  24  de  junio  del  año en curso que declaró  desierta  por  falta  de sustentación la impugnación horizontal presentada por  la  defensa  contra  el  proveído que denegó por improcedentes las pruebas que  solicitó,  caso  en  el  cual  no  era  viable presentar una nueva impugnación  contra lo decidido.   

Además,   la   decisión   de   negar  la  incorporación  de  la providencia de preclusión de la investigación proferida  en  favor  del reclamado en extradición y devolver tal documento a su defensora  tampoco  era  susceptible de recurso, dado que, como en su oportunidad se adujo,  ya  había concluido el término para allegar y solicitar pruebas, razón por la  cual,  no  se  violó el debido proceso del requerido en extradición, sino todo  lo  contrario,  se  ha respetado plenamente, en la medida que el trámite cumple  con los preceptos legales que determinan su curso.    

En  cuanto atañe a la decisión de declarar  improcedente  la  remisión  del  expediente  al  ejecutivo para que allegue una  providencia  equivalente  a la resolución de acusación, puntualiza la Sala que  no  procedía  contra aquella recurso alguno, en atención a que tal posibilidad  no  se  encuentra  reglada,  lo  solicitado  no  consulta la fase que dentro del  trámite  de  extradición  se  surte  en esta Colegiatura en donde según lo ha  dicho  el Ministerio del Interior y de Justicia, el expediente está completo, y  por  tanto,  el  tema  de la equivalencia de la providencia del país requirente  corresponde ser abordado en el respectivo concepto.   

          Así  las  cosas, se rechazará por improcedente el nuevo recurso de  reposición interpuesto por la defensa.   

          4.    Con    relación    a   la   suspensión   del   trámite   de  extradición.   

         En   punto   de   la   solicitud   del  reclamado  en  extradición  JUAN     CARLOS     MONTOYA    SANCHEZ,  orientada  a que se suspenda el trámite de extradición, pronto  se  advierte, como ya ha sido señalado con ponencia de quien ahora cumple igual  cometido,  que  tal  aspecto  “escapa  de cualquier  pronunciamiento  de  la Sala, dado que dentro de la fase intermedia del trámite  de  extradición,  que  por ley le corresponde, no hay cabida para esta clase de  suspensiones,  en  tanto  que ella no corresponde a un proceso judicial que deba  terminar  con un fallo, sino a un concepto jurídico referido a la viabilidad de  conceder  o  negar la extradición, ajenos a temas como el de la suspensión del  mismo   o   la   entrega   diferida   que   son   del   resorte   exclusivo  del  ejecutivo”1.   

         El  criterio  expuesto  en  precedencia fue reiterado recientemente  por  la Sala en providencia del pasado 25 de agosto, con ponencia del Magistrado  doctor Mauro Solarte Portilla.   

         Finalmente  es  oportuno  señalar  que  la  normativa procesal que  regula  el  trámite de extradición no contempla la posibilidad de suspenderlo,  circunstancia  adicional  para  advertir  que  la Sala no tiene camino diverso a  seguir que el de denegar la referida solicitud.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          1.        RECHAZAR  por improcedente la solicitud de  declaratoria   de   nulidad   elevada   por   la   defensora   de   JUAN  CARLOS MONTOYA SANCHEZ de conformidad  con las razones expuestas en la anterior motivación.   

2.             DENEGAR  por  sustracción  de  materia  la  petición  de  suspender  o  aplazar  el término  dispuesto para que los intervinientes presenten sus alegaciones.   

          3.        RECHAZAR  por  improcedente  el recurso de  reposición  interpuesto  por  la  defensa  contra la decisión del pasado 19 de  agosto.   

4.             DENEGAR  la  petición  de  suspensión  del  trámite  de  extradición  presentada  por  el  requerido  JUAN  CARLOS  MONTOYA  SANCHEZ según lo expresado en precedencia.   

5.             SURTIR   el  traslado  dispuesto  en  el inciso final del artículo 518 del estatuto procesal  penal una vez en firme esta decisión.   

Sólo  procede  recurso  de  reposición  en  relación con lo decidido en el numeral cuarto de este proveído.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1  Providencia  del  3  de  junio  de  2003. Rad. 20709. M.P. Dra. Marina Pulido de  Barón.     

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