22010(05-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22010  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  037  

Bogotá, D. C.,  cinco (5) de mayo de dos  mil cuatro (2004).   

V    I    S   T   O  S   

Resuelve  la Corte la admisibilidad formal de  la  demanda de casación presentada por el Procurador 23 Judicial II Penal en el  proceso  adelantado  contra  José Isaías Vargas,  condenado por el delito  de   lesiones   personales,   conforme   a  los  lineamientos  de  la  casación  discrecional.   

A  N  T  E  C E D E N T E  S   

1.   Los hechos los reseñó el juzgador  de segunda instancia, así:   

“Acaecieron  el  primero (1°) de enero de  dos  mil  (2000),  siendo  aproximadamente  la 1:30 a.m., en los alrededores del  barrio   Compostela  de  esta  ciudad  (Bogotá),  momentos  en  que  JAMES  SATISABAL  CUERVO  le  solicitó a JOSÉ ISAÍAS VARGAS que le cancelara la suma  de  doce  mil  pesos m/c ($12.000,oo) que le adeudaba, requerimiento ante el que  JOSÉ  EDGAR  PRECIADO amigo del encausado hubo de intervenir, suscitándose una  riña  entre  éste  y  JOSÉ  ALEXANDER  MORALES  RICO,  quien  en ese instante  acompañaba  SATISABAL  CUERVO  a realizar el referido cobro. Reyerta en la cual  súbitamente  intervino  ISAÍAS  VARGAS  persona  que  mediante  uso de un arma  blanca  procedió  a  agredir  en  el   rostro a MORALES RICO, generándole  consecuentemente   una   incapacidad  definitiva  de  10  días  y  secuelas  de  deformación  física  que  afectó  el  rostro  a  MORALES  RICO,  generándole  consecuentemente   una   incapacidad  definitiva  de  10  días  y  secuelas  de  deformación  física de carácter permanente que afectó el rostro, según así  lo     determinó     el     Instituto     de     Medicina     Legal”.   

2.  El  Juzgado  71  Penal Municipal de   Bogotá,   mediante   sentencia  del   4  de  abril  de  2002,  condenó  a  JOSÉ  ISAÍAS  VARGAS  a las  penas  principales  de  24  meses  de  prisión  y  multa  de  $8.000, oo y a la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas por el mismo lapso  de  la  pena  privativa  de  la  libertad,  como  autor  del  delito de lesiones  personales.   

3.  Apelado  el  fallo  por  el  defensor, el  Juzgado  Séptimo  Penal  de  Circuito  de  Bogotá,  el  5 de junio de 2003, lo  modificó,  toda  vez  que  le  impuso  como  pena  principal  la de 32 meses de  prisión y multa de $5.000,oo. En lo demás lo confirmó.   

4. Dentro del término legal, el Procurador 23  Judicial  II  Penal  interpuso el recurso de casación discrecional, por cuanto,  en  su  criterio,  al  procesado  se  le  vulneró  el derecho fundamental de la  prohibición de reformatio in pejus.   

LA      DEMANDA      DE   CASACIÓN   

El  representante  del  Ministerio  Público,  luego  de citar a los sujetos procesales, los hechos y de hacer una síntesis de  la     actuación     procesal,     en    lo    que    llamó    “Cuestiones  previas”  afirma  que tiene  legitimidad  para  interponer  el recurso de casación excepcional, toda vez que  en  razón  a  sus funciones le corresponde velar que en las actuaciones penales  no   se   vulneren   los   derechos  fundamentales  a  los  sujetos  procesales.   

Acota  que  en  este  supuesto,  el  defensor  interpuso  el  recurso  de  apelación contra la sentencia de primera instancia,  argumentando  la  rebaja  de  pena.  No  obstante,  el  sentenciador  de segunda  instancia  los desechó y, procedió, a incrementar en 8 meses la pena impuesta,  haciendo más gravosa la situación del procesado.   

En  esas condiciones, asevera que el juzgador  desconoció  lo  estatuido  en  el artículo 31, inciso 2°, de la Constitución  Política,   precepto  que  se  “encuentra  además  reproducido  exactamente  en  el  inciso  2°  del artículo 18 del C. de P. P.;  norma    rectora    de    todo    el    procedimiento    y,    por   lo   tanto,  prevalente…”.   

Así  mismo, acusa al sentenciador de segunda  instancia  de haber vulnerado, de manera directa, la ley sustancial por falta de  aplicación  del  artículo  31  de la Constitución Política, ya que siendo el  procesado el único apelante se le agravó la pena de prisión.   

Luego  de  copiar  una decisión de la Corte,  asevera  que  la  jurisprudencia  ha  dicho  que  sólo se puede agravar la pena  cuando  en  el  proceso  de  la  determinación  de la sanción se transgreda el  principio  de  legalidad. Acota que la “explicación  dada  por   el ad quem,  es  la  de  que  habiéndose establecido que las secuelas no fueron de carácter  transitorio,  sino permanentes, así debe procederse, en virtud del principio de  legalidad de la pena”.   

Además,  estima  que tal posición jurídica  fue  zanjada  por  la Corte Constitucional, en sentencia de unificación número  SU-327  del  27  de  julio  de  1995,  que  ha  hecho  transito  a  cosa juzgada  “y  se  trata de una decisión de la Sala Plena que  en  principio  no  puede  ser  desconocida”,  la que  transcribe en algunos de sus apartes.   

Por  ello, insiste en sostener que la segunda  instancia,  al desatar el recurso de apelación, no podía hacer más gravosa la  situación  procesal  del  único  recurrente, razón por la cual, la Corte debe  enmendar  el  yerro,  casando  la  sentencia  impugnada  y  profiriendo  una  de  reemplazo  donde  se deje “incólume la tasación de  la  pena  efectuada  por  el  juez  de  Primera instancia, por violación de las  normas    contentivas   de   derechos   fundamentales   ya   citadas”.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  Resulta fácil colegir que en este asunto  sólo  procede  el  recurso  de casación excepcional, pues el delito por el que  fue  condenado  el procesado, es decir, el de lesiones personales con deformidad  tiene  una  pena privativa de la libertad que oscila para unos eventos entre 1 y  6  años  de  prisión y, para otros, entre 2 y 7 años, según así lo preveía  el  artículo  113  del  Decreto 100 de 1980, hoy artículo 113 de la Ley 599 de  2000).   

De   igual   manera,  es  evidente  que  el  representante   del  Ministerio  Público  tiene  legitimidad  e  interés  para  recurrir a través de esta vía.   

2.  En  cuanto  a  los requisitos formales, se advierte que también los  cumple  a  cabalidad, por cuanto el casacionista sustentó el motivo por el cual  considera  necesario  un  pronunciamiento  de  la Corte ante la vulneración del  artículo  31 de la Constitución Política, en lo que atañe al postulado de la  no  reformatio  in pejus, al haber agravado la pena del procesado no obstante de  tratarse de único apelante.   

Además,   el  único  cargo  formulado  contra  la  sentencia,  se  ajusta  a  las  exigencias técnicas, dada la causal  invocada y la claridad y precisión que le dio al mismo.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S   U  E  L  V  E   

ADMITIR la demanda de  casación  presentada  por  el Procurador 23 Judicial II Penal. En consecuencia,  de  acuerdo  con lo preceptuado en el artículo 213 del Código de Procedimiento  Penal,  córrase  traslado al Procurador Delegado en lo Penal por el término de  veinte (20) días, para que emita concepto.   

Cópiese,       notifíquese      y  cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE   ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO                   ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                             ÁLVARO ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                           JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ   BASTIDAS                           MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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