21980(18-02-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21980  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente  

MARINA  PULIDO  DE BARÓN   

Aprobado Acta Nº 11.  

Bogotá, D. C., febrero dieciocho (18) de dos  mil cuatro (2004).   

VISTOS  

De  plano,  resuelve  la Corte el impedimento  manifestado    por    la    doctora    Diela   Ortega  Castro,  Magistrada del Tribunal Superior de Florencia  e  inadmitido  por los restantes integrantes de la respectiva Sala de Decisión,  para  conocer del proceso seguido contra el doctor LUIS  GUILLERMO  ÁLVAREZ SARMIENTO, acusado por el delito de  prevaricato por acción.   

ANTECEDENTES  

1. Con fecha 4 de agosto de 2003 la Fiscalía  Segunda  Delegada  ante  el Tribunal Superior de Florencia profirió resolución  acusatoria  contra  el  doctor  LUIS GUILLERMO ÁLVAREZ  SARMIENTO,  Juez Cuarto Civil Municipal de esa ciudad,  por  la  presunta  conducta  punible  de  prevaricato  por  acción,  al  librar  mandamiento  ejecutivo  contra  Paulina  y  Sandra Piedad Andrade con base en la  segunda  copia  de la escritura pública N° 105 otorgada el 28 de enero de 2000  en  la  Notaría  Primera  del  Círculo de Florencia, sin la leyenda que dijese  prestar mérito ejecutivo.   

Impugnada  la  anterior  acusación  por  el  defensor  del procesado, ella fue confirmada el 28 de noviembre siguiente por la  Fiscalía Delegada ante la Corte Suprema de Justicia.   

2.  El proceso fue enviado, por competencia,  al  Tribunal  Superior  de  Florencia  donde  correspondió  por  reparto  a  la  Magistrada     Diela    Ortega    Castro  quien  mediante auto del 21 de enero del año en curso, manifestó  impedimento  para  conocer  del mismo por cuanto con ponencia suya, en sentencia  dictada  el  27  de  febrero  de  2002,  negó la tutela instaurada por la aquí  denunciante,    Sandra   Piedad   Andrade,  contra  el Juzgado Cuarto Civil Municipal de esa ciudad, del cual  era  titular  el  ahora  acusado, doctor LUIS GUILLERMO  ÁLVAREZ SARMIENTO.   

En estas condiciones considera que concurren  las  causales  de impedimento previstas en los numerales 4° y 6° del artículo  99  del  estatuto  procesal  penal,  razón  por  la  cual dispuso que el asunto  pasará al Magistrado que seguía en turno.   

3.  La  Sala  Dual,  en  proveído  del 3 de  febrero  siguiente,  declaró  infundado  el impedimento expuesto por la doctora  Diela  Ortega  Castro,  para  conocer  de  este  asunto,  básicamente  porque al decidir la acción de tutela  propuesta    por   la   denunciante   Sandra   Piedad  Andrade  la  negó por el hecho de que la actora dejó  vencer  los  términos  para  ejercer  sus  derechos de contradicción y defensa  dentro  del  proceso ejecutivo instaurado en su contra, lo cual significa que su  pronunciamiento  se  ocupó  de  un  asunto  de  carácter técnico dentro de la  ritualidad  jurídica,  sin  que  se encuentre que en la mencionada decisión de  tutela  se  hubiera  tratado  el  problema  de fondo sobre el presunto delito de  prevaricato   por  acción  que  se  le  atribuye  al  funcionario  investigado.   

Por  tanto,  dispuso  que  el  proceso fuera  enviado a esta Sala para que se dirima el incidente.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En  relación  con  la  finalidad  de  los  impedimentos  la  Sala  tiene dicho que “se estatuyó  con  el  fin  de  garantizar  al conglomerado social que el funcionario judicial  llamado  a  resolver  el  conflicto  jurídico,  es  ajeno  a cualquier interés  distinto  al  de  administrar  una  recta  justicia  y,  en consecuencia, que su  imparcialidad   y   ponderación   no   están   afectadas   por  circunstancias  extraprocesales.”   

Por  tanto,  “la  manifestación  de  impedimento  del  funcionario  judicial  debe  ser  un  acto  unilateral,   voluntario,   oficioso  y  obligatorio  ante  la  concurrencia  de  cualquiera  de  las causales que de modo taxativo contempla la ley, para negarse  a conocer de un determinado proceso.”   

Y,   de   otra   parte,   “dicha  manifestación  impeditiva  debe  ser soportada dentro de los  cauces  del  postulado de la buena fe que rige para todos los sujetos procesales  y  para  el  funcionario  judicial,  pues  este  instituto  no  debe servir para  entorpecer  o  dilatar el transcurso normal del proceso penal o para sustraerse,  indebidamente,   a  la  obligación  de  decidir”1.   

En  el asunto que concita la atención de la  Sala,  la  Magistrada  Diela Ortega Castro,  ha  invocado las causales 4ª y 6ª del artículo 99 del estatuto  procesal  penal  para  no  asumir  el conocimiento del proceso seguido contra el  doctor  LUIS  GUILLERMO ÁLVAREZ SARMIENTO,  acusado  por  el  presunto  delito  de  prevaricato  por acción.   

Por  elementales razones de método, la Sala  se  ocupará de las dos causales invocadas por la funcionaria que ha manifestado  el impedimento, así;   

     

a. Causal cuarta.     

El  primer  motivo  de  impedimento, dado el  contexto  aquí  planteado,  alude a que el funcionario judicial “haya  dado consejo o manifestado su opinión sobre el asunto materia  del proceso.”   

Frente  a esta causal de impedimento la Sala  ha  sostenido  que  no  toda  opinión  emitida  por el juez sobre el objeto del  proceso  da  lugar  a la declaratoria de impedimento, sino sólo aquélla que se  produce   extraprocesalmente   puede  conducir  a  la  separación  del  asunto.   

Además,  la  opinión  con poder suficiente  para   la   separación  del  conocimiento  del  proceso,  debe  ser  de  fondo,  sustancial,  es decir que vincule al funcionario judicial con el asunto sometido  a  su  consideración  al  punto  que  le  impida  actuar con la imparcialidad y  ponderación  que  de  él  espera el conglomerado social, y particularmente los  sujetos procesales que intervienen en la actuación.   

Pero,   no   se   trata   de   cualquier  pronunciamiento  u  opinión  abstracta  y  general, en tanto que la que resulta  impediente  debe contener estrecha relación con el asunto que ha de resolver el  funcionario,  como  reiteradamente lo ha señalado la jurisprudencia de la Sala,  a  la  cual  acudió la Sala Dual para inadmitir el impedimento, “no  toda  opinión  o  concepto  sobre el objeto del proceso origina  causal  impediente, pues la que adquiere relevancia jurídica en esta materia es  la  emitida  por  fuera del proceso y de tal entidad y naturaleza que vincule al  funcionario     sobre    el    aspecto    que    ha    de    ser    objeto    de  decisión…”   

Tema sobre el cual agregó:  

“Además ese concepto extraprocesal del que  se  exige  identidad  absoluta sobre el objeto del conocimiento, debe presuponer  un  razonamiento  con  entidad  suficiente  para  sustentar la manifestación de  impedimento,  esto  es,  que  traduzca  una  motivación profunda, un compromiso  intelectual  que  lo vincule a los hechos que son materia de juzgamiento o, como  lo    ha    señalado    recientemente    la   Sala,   debe   ser   ‘sustancial,  vinculante, de fondo, que  constituya  una  barrera que cerca el juicio del juzgador y le impide actuar con  libertad’  (Auto de julio  19/2000,   M.   P.  ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON,  Rad.  16947)”2.   

Bajo el contexto normativo y jurisprudencial  antes  expuesto,  encuentra la Sala que la manifestación de impedimento de  la   Magistrada   Diela  Ortega  Castro  está  sustentada en el hecho de haber negado la solicitud de tutela  instaurada,  entre  otras, por la aquí denunciante Sandra Piedad Andrade contra  el Juzgado Cuarto Civil Municipal de Florencia.   

En el mencionado fallo de tutela, de fecha 27  de  febrero  de  2002,  la  Sala de Decisión Civil-Familia-Laboral del Tribunal  Superior   de  Florencia  se  circunscribió   a  relatar  las  incidencias  procesales  del  juicio  ejecutivo  promovido  contra  Paulina  y  Sandra Piedad  Andrade,  haciendo  énfasis  para  negar  el  amparo que el mandamiento de pago  “fue  coyunturalmente  notificado  a las ejecutadas,  quienes  no  hicieron  a  la  sazón,  uso  de  los medios de defensa que la ley  procesal  civil  les  otorgaba,  motivo  por  el  cual dicho proveído adquirió  firmeza.”   

Enseguida se agregó:  

“De   lo   anterior   se   infiere,   la  improcedencia  del amparo pretendido, pues obviamente, si las tutelistas dejaron  vencer  los  términos  en  silencio  para  hacerse a derecho dentro del proceso  ejecutivo  en  comento,  deberán  así  mismo, correr con las consecuencias que  dimanan de tal proceder.”   

Y, finalmente, se concluyó:  

“Recuérdese,  que la acción de tutela no  se  instituyó  con el propósito de servir como última tabla de salvación del  descuido  en el que incurran las partes en el decurso procesal, pues no se puede  acudir  a  ella  para tratar de recuperar oportunidades derrochadas, ya que para  esta  herramienta  también opera la máxima jurídica de que a nadie es lícito  valerse de su propia incuria.”   

Como  sin  dificultad  se  concluye,  en  el  mencionado  fallo  de tutela en cuya adopción intervino la doctora Ortega  Castro  como  ponente,  en ninguna  parte  se  ocupa  de fondo sobre la conducta constitutiva del presunto delito de  prevaricato  por  acción  que  actualmente  se le imputa al doctor LUIS  GUILLERMO  ÁLVAREZ  SARMIENTO, en su  condición   de   Juez   Cuarto   Civil   Municipal   de   Florencia,  pues  tal  pronunciamiento  se  circunscribe a evidenciar que las actoras no utilizaron los  medios  de  defensa adecuados para controvertir en su oportunidad el mandamiento  de  pago  librado en su contra, sin abordar análisis probatorio o jurídico con  incidencia en el caso penal que ahora se ventila.   

Por  lo  anterior,  la  Sala  prohíja  la  decisión   de   la  Sala  Dual  del  Tribunal  bajo  el  entendido  de  que  la  intervención  de  su  homóloga  como  juez  de tutela no dejó comprometida su  imparcialidad ó su criterio para conocer de este proceso.   

     

a. Causal sexta.     

El numeral 6° del artículo 99 del estatuto  procesal  penal establece como causal de impedimento que el funcionario judicial  “haya dictado la providencia cuya revisión se trata  o hubiere participado dentro del proceso.”   

La anterior normatividad, claro resulta alude  a  dos  situaciones  impeditivas bien delimitadas, cuales son: (i) haber dictado  la  providencia  sometida  a  revisión  y  (ii)  haber  participado  dentro del  proceso.   

En  el  caso  de  la Magistrada Diela  Ortega  Castro,  ninguno  de  tales  supuestos  de  hecho  concurren, pues no se trata de que ella en ejercicio de su  competencia  funcional  deba  ocuparse  de  revisar  providencia  por ella   proferida,  como  tampoco  que hubiera intervenido con antelación en el proceso  penal  que  ahora  se  adelanta  contra  el doctor LUIS  GUILLERMO ÁLVAREZ SARMIENTO.   

Por  tanto,  por  esta  causal tampoco surge  motivo   que   comprometa   la   imparcialidad  y  ponderación  de  la  doctora  Ortega  Castro para asumir el  conocimiento de este asunto.   

   

En  mérito de lo expuesto, la Sala penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

DECLARAR   infundado   el   impedimento  manifestado  por  la  Magistrada  Diela Ortega Castro,  por  las razones expuestas en la anterior motivación.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO              ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                      

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                     ÁLVARO              ORLANDO              PÉREZ             PINZÓN           

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                       JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS            

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                        MAURO SOLARTE PORTILLA   

       

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1 Auto  mayo7/02, rad. 19.328, M. P. Jorge Enrique Córdoba Poveda.   

2 Auto  dic.19/00, rad. 17.844, M. P. Jorge Aníbal Gómez Gallego.     

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