21946(14-04-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21946  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                Dr.     JORGE    ANÍBAL    GÓMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta n.° 31   

Bogotá,  D.C.,  catorce de abril de dos mil  cuatro   

VISTOS  

La  Corte examina si la demanda de casación  presentada  en  nombre  del  procesado LUIS BELTRÁN DELGADO BAUTISTA, contra la  sentencia  de  segunda  instancia  dictada por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de Bucaramanga el 10 de septiembre de 2003, mediante la cual confirmó  la  que profirió el Juzgado 7º Penal del Circuito de esa ciudad el 20 de junio  del  citado  año,  que  lo condenó a la pena principal de 70 meses de prisión  como  autor  responsable del delito de actos sexuales con menor de catorce años  agravado,  en  concurso  homogéneo, satisface los presupuestos de procedencia y  de   viabilidad   previstos   en  los  artículos  205  y  212  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

LA  DEMANDA   

Primer  cargo   

Con fundamento en la causal 1ª del artículo  207  del  Código  de Procedimiento Penal, el casacionista acusa la sentencia de  segunda  instancia  de  ser  violatoria  de  la  ley sustancial, por infracción  indirecta, originada en un error de hecho por falso raciocinio.   

Los   preceptos   conculcados  fueron  los  artículos   209   y  211-2  del  Código  Penal,  lo  que  se  produjo  por  el  desconocimiento de los artículos 20 y 238 de la Ley 600 de 2000.   

El actor destaca que el tribunal estableció  la  responsabilidad de DELGADO BAUTISTA en virtud del análisis exclusivo de las  declaraciones  rendidas  por  la  señora  María  Antonia Vargas Prada y de los  supuestos  ofendidos Henry Alberto Rojas Vargas y David Leonardo Cardozo Vargas,  pero desechó la prueba que milita en pro del enjuiciado.   

Tanto el a quo como el tribunal se apartaron  del    testimonio    de   personas   que   “ofrecen  responsabilidad  en  sus  dichos”, como el del menor  Carlos  Campos, quien a pesar de haber sido mencionado por la denunciante María  Antonia  Vargas  como  otro  ofendido,  negó  el  hecho  y  agregó que, por el  contrario,  fue  amenazado  por  Henry  Alberto  para que declarara en contra de  DELGADO,    circunstancia    a    la    cual    no    se    le    dio    ninguna  trascendencia.   

El  sentenciador  omitió  las  pruebas  que  establecen la inocencia del procesado.   

De acuerdo con los presupuestos probatorios,  agrega  el  censor,  se  puede apreciar un falso juicio de existencia o un falso  juicio  de  identidad en la apreciación de los elementos de convicción, lo que  permite  concluir  que  el juzgador se apartó de la sana crítica, por darle un  valor  que  la  ley  no  les  confiere a las declaraciones ya mencionadas, y por  ignorar  las que establecían el verdadero comportamiento de la denunciante y de  los supuestos ofendidos.   

Se  configuró de esa manera un falso juicio  de  convicción,  a  tal  punto  que  en  el fallo se le dio un valor virtual al  dictamen  psicológico,  en  cuyo desarrollo uno de los ofendidos engañó hasta  al  mismo  perito  al  manifestar que había sido accedido en diez oportunidades  por  el  procesado,  lo  cual  no  se  demostró y ni siquiera expuso dentro del  proceso, luego Alberto Rojas dio un testimonio mentiroso.   

El  juzgador de segundo grado no estimó los  aspectos  positivos  de  la  personalidad  de  DELGADO BAUTISTA, como que fue un  destacado  policía,  que  incluso fue exaltado por la Gobernación de Santander  por su sentido de la responsabilidad con la población menor.   

Segundo  cargo   

En esta oportunidad invoca la causal 3ª del  artículo  207 de la Ley 600 de 2000, por considerar que la sentencia de segunda  instancia  se  profirió  dentro  de un proceso viciado de nulidad, porque no se  tuvieron  en cuenta los principios de necesidad de la prueba, de imparcialidad y  de  medios  de  prueba  (artículos  232, 233 y 234 del Código de Procedimiento  Penal.   

El   tribunal,  además  de  apreciar  los  testimonios  de  los  ofendidos  y  de la denunciante, así como los dictámenes  forenses,  no  tuvo  en cuenta que la defensa, dentro del término del artículo  400   de la Ley 600 de 2000, solicitó  varios testimonios, los cuales  no  fueron  ordenados ni rechazados en la audiencia preparatoria, situación que  fue  puesta  de  manifiesto  en  la  apelación de la sentencia, sin que hubiera  respuesta de parte del ad quem.   

De  esa  forma  se  dejaron de aducir varios  elementos  probatorios  que  le  habrían dado respaldo a la versión de DELGADO  BAUTISTA,  perspectiva  de  la  cual emana la importancia de su práctica dentro  del  juicio,  porque  es  a través de la participación en la producción de la  prueba,  de  su  contradicción y de la investigación integral que se ejerce la  defensa.   

Por  esa  razón, la vulneración probatoria  puede  conducir  a  una  violación al debido proceso o al derecho a la defensa.  Además,  los  principios  rectores que hablan de la carga de la prueba permiten  entender cómo transitan esas garantías.   

Tales  razonamientos le permiten solicitar a  la Corte que case el fallo demandado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

El  recurso  extraordinario  de  casación  procede,  como  lo  señala el artículo 205 del Código de Procedimiento Penal,  contra  sentencias de segunda instancia proferidas por los Tribunales Superiores  de  Distrito  Judicial  y el Tribunal Penal Militar, en los procesos adelantados  por  delitos  que  tengan  señalada  pena privativa de la libertad cuyo máximo  exceda  de  ocho  años,  aunque  se  haya  impuesto como sanción una medida de  seguridad.   Se   trata   de   la   que   se   ha   dado   en  llamar  casación  común.   

El  inciso  3º  de  la  citada disposición  regula  la  denominada  casación  excepcional,  la cual opera también frente a  sentencias  de  segunda  instancia,  pero distintas a las mencionadas, es decir,  las  dictadas  por  esos  estrados en procesos adelantados por delitos cuya pena  máxima  no  exceda  de  ocho años, o por los juzgados penales del circuito. En  estos  casos  la  Corte,  de  modo  discrecional,  puede  admitir  la demanda de  casación,   cuando   lo   considere   necesario   para   el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los derechos fundamentales, siempre que el  libelo reúna los requisitos previstos en la ley.   

La  sentencia  de  segunda  instancia  fue  proferida  el  10  de septiembre de 2003, dentro de un proceso adelantado por un  delito  de  actos  sexuales  con  menor  de catorce años agravado y en concurso  homogéneo,  el  cual está sancionado con pena de prisión cuyo máximo es de 7  años  y 6 meses (artículos 209 y 211-2 del Código Penal), de modo que aparece  evidente  que  no  tiene  cabida la casación común, puesto que siendo la fecha  del  fallo  la  que determina el nacimiento del derecho a impugnar, como así lo  ha  sentado  la  Corte,  este  aspecto  queda  regulado  en  su totalidad por la  preceptiva  de  la Ley 600 de 2000, es decir, su artículo 205, que ya estaba en  vigencia  para el momento de emisión de la sentencia recurrida, máxime que los  hechos    ocurrieron    después    de    la    entrada   en   vigor   de   esta  normativa.   

Siendo  eso  así,  debe observarse que para  abrir   la  posibilidad  de  que  la  Corte  admita  una  demanda  de  casación  extraordinaria,  el  actor  debe  señalar de manera clara y precisa cuáles son  los  tópicos  que  merecen ser desarrollados por la jurisprudencia (bien porque  no   exista   antecedentes   sobre   una   materia,   o  porque  existiendo  hay  pronunciamientos  enfrentados,  o porque es necesario aclarar algún aspecto), o  cuáles  son  los  derechos fundamentales que es preciso entrar a garantizar con  explicación  de  la  manera  de  su  afectación.  Este  ejercicio  puede estar  contenido  en  un  capítulo  preliminar  de  la demanda o, a falta de éste, su  entendimiento debe desprenderse con facilidad del contenido.   

El  casacionista,  pese  a que el proceso se  adelantó  por  un delito sancionado con pena de prisión cuyo mínimo no excede  de  8 años, no advirtió que debía proponer la casación excepcional. Además,  del  contexto  del  libelo no se infiere que haya dejado patente la necesidad de  desarrollar  la  jurisprudencia  o de garantizar algún derecho fundamental, por  cuanto  el  enfoque  de  la  demanda  estuvo  en  cuestionar  los  razonamientos  probatorios  de  la sentencia y en enunciar la presunta omisión en la práctica  de  algunas  pruebas,  pero sin desarrollo alguno y sin mención atendible de la  forma    como    esa    situación    incidió    en    las    garantías    del  justiciable.   

En consecuencia de lo anterior, habida cuenta  que  el libelo no satisface los condicionamientos exigidos por el inciso 3º del  artículo  205 del Código de Procedimiento Penal para su admisión excepcional,  se inadmitirá, de conformidad con el artículo 213 ibídem.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

Inadmitir la demanda  de    casación    presentada    en    nombre    de    LUIS   BELTRÁN   DELGADO  BAUTISTA.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase a la oficina de origen.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                ALFREDO         GÓMEZ  QUINTERO                       

                                                                                  Impedido   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                   ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                  

      MARINA     PULIDO     DE  BARÓN                     JORGE               LUIS              QUINTERO              MILANÉS                    

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                          MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

           Secretaria     

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