21896(27-10-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21896  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

                                      MARINA PULIDO DE BARÓN   

Aprobado Acta N° 94.  

Bogotá,  D. C., octubre  veintisiete (27) de dos mil cuatro (2004).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  el  recurso de casación  interpuesto  por  el  defensor del procesado GUILLERMO  CARVAJAL  ZAMBRANO,  contra  la sentencia del Tribunal  Superior   de  Bucaramanga,  confirmatoria  con  algunas  modificaciones  de  la  proferida  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Malaga, por cuyo medio se  declaró  su  responsabilidad  penal  en  el  delito  de  falsedad  material  de  particular en documento público agravada por el uso.   

HECHOS  

El  2 de octubre de 1993, el Cuerpo Técnico  de  Investigaciones  de  la Fiscalía General de la Nación incautó en Bogotá,  en  posesión  de  Carlos  Alberto  Cañas  Carreño,  la  camioneta  marca Ford, modelo 1990, color blanco y  rojo, de placas MGA 147.   

Este  vehículo automotor fue dejado a   órdenes  del  Fiscal  Coordinador  Unidad  Especializada de Bucaramanga el 6 de  octubre  siguiente,  habiéndose podido establecer en indagación preliminar que  el  mismo  fue matriculado el 18 de marzo de 1993 en la Secretaría de Tránsito  del  municipio  de Málaga, utilizándose documentación falsa que hizo aparecer  como   propietario  a  GUILLERMO  CARVAJAL  ZAMBRANO,  identificado  con  la  cédula  de ciudadanía número  “7.161.042  expedida  en  Villavicencio”.    

ACTUACIÓN PROCESAL  

Mediante resolución de fecha 4 de noviembre  de  1994, la Coordinación Unidad Especializada de Bucaramanga ordenó enviar la  actuación por competencia a la Fiscalía Seccional de Málaga.   

Con  fecha  8 de julio de 1998, la Fiscalía  Seccional  ante  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Málaga  dispuso  que en  consideración  a que “se ha encontrado dentro de la  foliatura  que conforma el expediente el anexo distinguido con el número 78, en  el  cual se puso a disposición de la Fiscalía el vehículo distinguido con las  placa  MAG  147,  respectivamente,  en  donde  se sindica al ciudadano GUILLERMO  CARVAJAL  ZAMBRANO, se procederá a ABRIR INVESTIGACIÓN en su contra, ordenando  oírlo en indagatoria.”   

En  resolución  de  fecha  17  de noviembre  siguiente  la  misma Fiscalía fijó fecha y hora para escuchar en diligencia de  indagatoria    a    GUILLERMO   CARVAJAL   ZAMBRANO,  comisionando  para  ello  a  la Fiscalía Seccional de  Bucaramanga  y  como  no  logró  ubicarlo  en  las direcciones indicadas de esa  ciudad  y  que  aparecían  en  los  documentos  utilizados  para  matricular el  vehículo  incautado, el 14 de marzo de 2000 ordenó emplazarlo y el 11 de abril  siguiente  lo  declaró  persona ausente y le designó defensor de oficio. El 19  de  septiembre de ese mismo año le dictó medida de aseguramiento de detención  preventiva,  con  derecho  a excarcelación, como presunto autor responsable del  delito de falsedad de particular en documento público.   

Cerrada  la instrucción, la misma Fiscalía  el  14  de  noviembre de 2000 profirió en contra del vinculado resolución  acusatoria  por  la  conducta  punible  de  falsedad  de particular en documento  público,  agravada por el uso, en concurso homogéneo, providencia que alcanzó  ejecutoria el 25 de noviembre siguiente.   

Correspondió  al Juzgado Penal del Circuito  de  Málaga  adelantar  el  juicio  y,  celebrada la audiencia pública, el 8 de  junio  de 2001 condenó a GUILLERMO CARVAJAL ZAMBRANO,  “identificado   con  la  cédula  de  ciudadanía N° 6.478.176 expedida en Toro (Valle)”, a   la   pena  principal  de  dieciséis  (16)  años  de  prisión,  interdicción  en el ejercicio de derechos y funciones públicas por un período  de  diez  (10)  años,  al  pago  de  la  indemnización  de  perjuicios  en  el  equivalente  de  un  mil  y  dos mil gramos oro por daños morales y materiales,  respectivamente,  y  le  negó  la condena de ejecución condicional disponiendo  librar órdenes de captura en su contra.   

La providencia anterior fue impugnada por el  Ministerio  Público,  el  Fiscal  y la defensora de oficio que para ese momento  asistía al procesado.   

El  18  de  junio  de  2002,  GUILLERMO    CARVAJAL    ZAMBRANO    fue  aprehendido  en  el  aeropuerto Palonegro de Bucaramanga y dejado a órdenes del  Tribunal  Superior  de  esa  misma  ciudad,  donde  tanto  él  como el defensor  designado  para  que  lo  representaran  solicitaron  indagatoria,  nulidad  por  haberse  adelantado la actuación sin el conocimiento del aprehendido y libertad  provisional.   

Mediante  auto  del 11 de julio siguiente el  ad quem revocó la medida de  aseguramiento    de    detención    preventiva    impuesta    a    GUILLERMO  CARVAJAL  ZAMBRANO y ordenó su  libertad  inmediata;  negó  la  solicitud  del procesado encaminada a que fuera  escuchado  en  indagatoria  y  ningún  pronunciamiento hizo en relación con la  petición de nulidad.   

En providencia de fecha 27 de agosto de 2003  el  Tribunal  Superior  de Bucaramanga confirmó la sentencia impugnada, con las  siguientes  modificaciones:  fijó  la  pena privativa de la libertad en treinta  (30)  meses  de  prisión, la accesoria de interdicción de derechos y funciones  públicas  en  un  período  igual  al  de la sanción privativa de la libertad,  revocó  la condena al pago de perjuicios y concedió al procesado la condena de  ejecución   condicional   de   la   condena  por  un  período  de  cuatro  (4)  años.   

La sentencia del ad  quem  fue objeto del recurso de casación que ahora se  decide,   interpuesto   por   el   defensor   del  procesado   GUILLERMO CARVAJAL ZAMBRANO.   

LA DEMANDA  

Con apoyo en la causal tercera del artículo  207  de  la  Ley  600  de  2000, el demandante postula un único cargo contra la  sentencia impugnada, así:   

El  fallo  fue dictado en proceso viciado de  nulidad, por violación del derecho de defensa.   

En  la  fundación  del reparo afirma que de  conformidad  con  lo previsto en el artículo 29 de la Constitución Política y  lo  señalado  por la Corte Constitucional en la sentencia C-626 de noviembre 21  de   1999,   es   postulado   cardinal   de   nuestro   ordenamiento  jurídico,  “el  que  toda persona se presume inocente mientras  no  se le demuestre lo contrario en el curso de un debido proceso, ante tribunal  competente,  conforme a las reglas preexistentes al acto que se le imputa, y con  la plena garantía de la defensa.”   

Manifiesta que como quiera que en el proceso  penal   están  en  juego  la  libertad  de  las  personas,  su  dignidad  y  la  tranquilidad  de  su  familia,  los  funcionarios  judiciales deben extremar los  rigores,  en  cumplimiento  del ordenamiento constitucional y legal, para lograr  la  comparecencia  del imputado, sindicado o acusado, esto es, asegurar y agotar  todas  los  medios  para  localizarlo  y garantizar así su derecho de defensa y  correlativamente el desarrollo del debido proceso.   

Enseguida  hace  referencia a los pormenores  iniciales  de  esta  investigación, para destacar que los anteriores requisitos  legales no se cumplieron en el presente asunto.   

Pone de presente que ante la incautación de  la  camioneta  que  su  defendido  había  adquirido  de  buena fe de quien dijo  llamarse     Jaime    Fonseca    Gómez,   ,  pues  la  Fiscalía  a  pesar  de  conocer  que  GUILLERMO  CARVAJAL ZAMBRANO al desconocer  los  pormenores  de la incautación de la camioneta que le fue vendida por quien  dijo  llamarse  Jaime  Fonseca  Gómez,  a  quien  se  vio  obligado  a  denunciar penalmente en la Fiscalía  Seccional  de  Ibagué,  asunto que posteriormente se remitió por competencia a  la  Fiscalía  Seccional  de Bogotá, inicialmente se limitó a otorgó ar poder  al   tenedor  del  vehículo  Carlos  Alberto  Cañas  Carreño  para  que  lo  reclamara  ante  la autoridad  correspondiente,   y   posteriormente   “ante   el  desconocimiento    técnico    del    apoderado   constituido”,   el  16  de  febrero  de  1994  designó  al abogado Sigifredo Gómez  González,  con  oficina  en  la  carrera  12  N° 34-67, teléfono 337990 de la  ciudad  de  Bucaramanga,  mediante  poder  dirigido  al Fiscal Coordinador de la  Unidad  Especializada  de  esa  misma ciudad, radicación 1606, para que actuara  como su apoderado y gestionara la devolución del automotor.   

         

Precisa  que  de  la  actuación anterior se  infiere  que  ninguna  investigación  penal  existía en contra de GUILLERMO   CARVAJAL  ZAMBRANO,  pues  el  proceso  penal  iniciado  en su contra fue abierto por la Fiscalía Seccional de  Málaga,  a través de la resolución de fecha 8 de julio de 1998, en el sumario  radicado bajo el número 0083.   

Señala  que  la  anterior  reseña  cobra  singular  importancia  en  la  demostración  de  la  nulidad denunciada, porque  obrando  los poderes conferidos por GUILLERMO CARVAJAL  ZAMBRANO,  con  notas de presentación en las ciudades  de  Ibagué y Ambalema, lo mismo que su firma y huellas, así como la dirección  y  el  teléfono del abogado designado en la ciudad de Bucaramanga, la Fiscalía  ninguna  utilidad  le  dio  a  tan  valiosos  datos  en  procura de localizar al  imputado para escucharlo en indagatoria.   

Por el contrario, , sino que se contentó con  citarlo  a  través  de  las direcciones señaladas insertadas en los documentos  reputados  de falsos, “direcciones insertadas por el  verdadero  falsario  y que por supuesto también eran supuestas”, para  enseguida  cumplir  con  el  requisito  formal  de emplazarlo,  declararlo  persona  ausente y nombrarle un apoderado de oficio, sin que tampoco  hubiera  aber  agotado previamente el requisito de librar orden de captura en su  contra,  cuya  materialización  hubiera  permitido  el efectivo ejercicio de su  derecho de defensa material y técnica.   

De  este  tema  también se desentendió por  completo  el  Juez  Penal  del  Circuito  de Málaga, a quien no le interesó el  informe  rendido  por el CTI de la Fiscalía, a través de la funcionaria Sandra  Viviana   Tami   Valderrama,   relativo   a  la  imposibilidad  de  localizar  a  GUILLERMO     CARVAJAL    ZAMBRANO    en  Bucaramanga porque nadie lo conoce en las direcciones aportadas,  pero   precisó  que  por  intermedio  de  la  Asociación  Bancaria  se  logró  establecer  que  a  dicha persona le figuraban 19 cuentas corrientes, 3 tarjetas  de  crédito y 22 créditos, aportando documentos que señalan que el titular de  esas cuentas residíae en Ibagué.   

Tampoco  se  prestó  atención  alguna a la  solicitud  del  Ministerio Público para que se oficiara a Venadillo, Ambalema e  Ibagué  a  fin  de  localizar  a  GUILLERMO CARVAJAL  ZAMBRANO,  y  lo que en cambio se hizo fue simplemente  pedir  antecedentes  a  las autoridades de esos municipios y seguidamente dictar  sentencia  en  su  contra  imponiéndole  la  pena  de  16  años  de  prisión.   

Tan  anómala  situación,  no fue tenida en  cuenta   por   el    tampoco   le  interesó  al  Tribunal,  que  informado  oportunamente  omitió  pronunciarse  en torno a la solicitud de nulidad elevada  por  el  defensor  del  procesado en ese momento, desaprovechando la oportunidad  que   tenía  la  administración  de  justicia  para  corregir  la  inocultable  violación  al  derecho  de  defensa y al debido proceso del sindicado, y, en su  lugar,    prefirió   dictar   fallo   de   condena   en   asunto   viciado   de  nulidad.   

El demandante sostiene que la omisión en que  incurrieron   los  funcionarios  judiciales  que  tuvieron  a  cargo  el  asunto  obedeció  al preconcepto que asumieron al reprocharle al imputado su contumacia  y  deducirle autoría y responsabilidad en la falsedad investigada, sin siquiera  observar  que  el  certificado  de  matricula  que se le entregó a GUILLERMO  CARVAJAL  ZAMBRANO,  documento  con  el  cual  fue  estafado  al  igual  que otro sinnúmero de personas como lo  demuestra  el  expediente y que fue encontrado en poder de la persona a quien se  le  incautó  el  automotor  en  Bogotá,  es  diferente  al que se halló en la  Inspección de Tránsito de Málaga.   

Afirma  que  tanto  el  instructor  como los  juzgadores  de  instancia  hicieron  alusión  a  los  poderes que obraban en el  proceso,    autenticados    y    con    huella    implantada   de   GUILLERMO  CARVAJAL ZAMBRANO, identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía  N° 6.478.176 de Toro, Valle, “pero  jamás se les ocurrió cotejar tales huellas y firmas con las  contenidos    en   los   documentos   reputados   de   falsos”,   ello  con  la finalidad de determinar con fundamento en prueba legal  y  válidamente  allegada  la  autoría  material  de la conducta falsaria, y no  incurrir  en  supuestos, falsas inferencias y atribuciones prejuiciosas, como se  hiciera  en el fallo recurrido lo cual perfectamente se hubiera podido evitar si  se  hace  el  esfuerzo  necesario  para  garantizar  el ejercicio del derecho de  defensa del procesado.   

Cuestiona que el no se hubiera adelantado la  necesaria  actividad   haberse  realizado lo necesario en orden a lograr la  comparecencia  del  imputado  a  la  a la Fiscalía y a a los juzgadores de  instancia  les  hubiera  bastado  bastó que en los documentos redargüidos  de    tenidos   por   falsos   apareciera   el   nombre   de   GUILLERMO  CARVAJAL  ZAMBRANO  para tener  tal  hecho como prueba inequívoca de su autoría y responsabilidad en el delito  de  falsedad, sin considerar tener en cuenta que la firma, el número de cédula  de  ciudadanía  y  el lugar de expedición no coincidieran con los enviados por  la  Registraduría  Nacional  del  Estado Civil, como tampoco en los poderes que  aparecían  en  la  actuación,  o  que  el ejemplar de la licencia de tránsito  tomada  de la Inspección de Tránsito de Málaga no se correspondía con la que  le  fue  entregada  al  procesado  y  aportada  por  el  conductor a quien se le  incautó  el  vehículo  automotor  en Bogotá, “por  ello  no cotejaron firmas, huellas y demás, lo cual de manera favorable para el  procesado habría despejado cualquier duda”.   

Afirma  que  si se hubiere hecho el esfuerzo  necesario     para     garantizar     la     comparecencia    de    GUILLERMO  CARVAJAL  ZAMBRANO  al proceso,  contándose  con  la  información  necesaria  para  su  ubicación, tal persona  hubiera  podido  concurrir  y  explicar  cómo,  para el año 1992, Albeiro   Gómez,  conocido,  paisano  y  residente  en  Venadillo,  Tolima,  lo  presentó  con un primo suyo, quien dijo  llamarse    Jairo   Fonseca   Gómez   y  adujo  ser  representante de la Asociación Católica de Jóvenes  Técnicos  Profesionales  Luz  de  Cristo,  con  sedes  en  Táchira  y Cúcuta.   

Al  cabo  de  algunos  días  el  mencionado  Fonseca Gómez lo convenció  que  por  su intermedio podía adquirir un vehículo a precios favorables, trato  preferente  que  le  permitía  el  servicio  social  y  sin  fines de lucro que  prestaba  la  entidad  que  representaba.   debido al servicio social y sin  fines  de lucro de la entidad que representaba le permitía un trato preferente.  Fue   así   como   GUILLERMO   ZAMBRANO   CARVAJAL,  “reconocido  industrial  arrocero del Tolima desde hace más de treinta años,  con  sede  principal  de  sus  negocios en Venadillo y residencia en Ibagué”,  compró  la  cuestionada  camioneta de placas MGA 147,  para  lo  cual  entregó  una  cuota  inicial  y  un pago final al momento de la  entrega  del  automotor  y la documentación a su nombre, lo cual se cumplió en  Venadillo.  Así  igualmente adquirieron vehículos otros honestos ciudadanos de  Venadillo,  entre  ellos  Carlos  Beltrán y Eliécer  Rincón.   

Del mismo modo hubiera podido explicar cómo  posteriormente   permutó   la   camioneta  con  un  conocido  suyo,  el  señor  Aníbal   Mejía,   real  propietario  no  inscrito  del  vehículo  cuando  fue incautado en Bogotá a su  conductor  Carlos Alberto Cañas Carreño,   y   por  qué  al  enterarse  de  la  situación  por  medio  de  Aníbal  Mejía  confirió  poder  a Cañas Carreño para  que  tramitara  la  devolución  de  la  camioneta,  a  la  vez  que  se puso en  comunicación    telefónica   con   Jairo   Fonseca  Gómez,  quien  le aseguró que el vehículo no tenía  ningún problema.   

Como  la  incautación se prolongó tuvo que  pagar  su  valor  a  don  Aníbal  Mejía,  pues este le dijo que el vehículo estaba definitivamente perdido  y  que  la  Aduana  no  lo  devolvería,  y como Jairo  Fonseca   Góméz   desapareció,  entendió  que  había  sido  estafado,  como  en  verdad  lo  fue  al  igual que otros incautos  comerciantes,  formuló denuncia en la Fiscalía de Ibagué, donde se radicó el  proceso  3217  en  la  Fiscalía  18  Seccional,  diligencias que posteriormente  fueron  enviadas  por  competencia  a  Bogotá,  asumiendo  el  conocimiento  la  Fiscalía  18  Seccional,  dentro  del  radicado  5343  donde  estuvo detenido y  vinculado  el  citado  Fonseca  Gómez,  por   estafa   masiva   con  vehículos  venezolanos  irregularmente  legalizados  en  Colombia.  Con  el  transcurso  del  tiempo  y por los informes  periodísticos  de  la  estafa  masiva  dio  por perdido el vehículo, el dinero  invertido  en  el  mismo  y  se  desatendió del asunto, no por contumaz como lo  afirmaron  los  funcionarios  judiciales que conocieron del proceso, sino como a  diario  acontece  con  a  cientos  de  colombianos víctimas de la delincuencia,  porque  había  perdido toda esperanza y expectativa, sin presentir siquiera que  años  después  resultaría  condenado  por  las maniobras de que él mismo fue  víctima.   

A  lo  anterior,  dice  el  demandante, debe  adicionarse  la  lesividad  en  el   derecho  de  defensa  de  GUILLERMO  CARVAJAL ZAMBRANO, pues durante  todo  el  curso  del  proceso  estuvo  privado  de  defensa técnica, porque los  únicos  actos  de  la  defensora  de  oficio inicialmente designada sus únicos  actos  fueron la posesión y la posterior renuncia, jamás pidió prueba alguna,  siendo  que  con  el  mero cotejo de firmas y huellas de los documentos falsos y  los  indubitados  hubiera  podido  despejar  las  sospechas  en  que se basó la  acusación   en  contra  del  procesado,  o  a  lo  sumo  hubiera  asegurado  la  comparecencia del acusado en el juicio.   

La  defensora  designada  en reemplazo de la  inicial,  en el juicio se limitó en su intervención en la audiencias pública,  en  escasos  tres  renglones, a pedir condena con pena mínima, lo que demuestra  el  absoluto  desconocimiento  del  proceso  y  la consecuente falta absoluta de  defensa técnica.   

La   trascendencia   de  la  irregularidad  denunciada  radica  en  que  los funcionarios judiciales que tuvieron a cargo el  proceso  omitieron  realizar  la actividad  lo indispensable para lograr la  comparecencia  del  imputado, a quien finalmente se le condenó como autor de un  delito   de   falsedad  por  el  simple  hecho  de  aparecer  su  nombre  en  la  documentación tenida por espuria.   

Y  a lo anterior se suma otra circunstancia  generadora   de   nulidad   insubsanable,   consistente   en   que   cuando   se  calificó   la  investigación  (noviembre 14 de 2000), la prescripción de  la  acción penal en la instrucción se había consolidado si se tiene en cuenta  que  el acta de saneamiento que se reputa de falsa tiene fecha del 26 de octubre  de   1991,   situación   que  ha  debido  reconocer  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga.   

Por  tanto,  solicita  que  se  decrete  la  nulidad  de todo lo actuado, desde la providencia que declaró persona ausente a  GUILLERMO CARVAJAL ZAMBRANO,  y  se  ordene  enviar  el  asunto  a  la Fiscalía Seccional de Málaga para que  rehaga la misma, vinculando mediante indagatoria al sindicado.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

La  Procuradora  Primera  Delegada  para la  Casación  Penal  al  ocuparse del único cargo formulado al amparo de la causal  tercera  de  casación,  encuentra conceptúa que al demandante le asiste razón  al  acusar  la  sentencia  impugnada de haber sido dictada en proceso viciado de  nulidad,    por    violación    al   derecho   de   defensa   de   GUILLERMO  CARVAJAL ZAMBRANO, quien no fue  enterado  oportunamente  del proceso penal que se adelantaba  seguido en su  contra.   

Luego  de extensa referencia al contenido y  alcance   ocuparse  del artículo 29 de la Constitución Política y de, de  algunas  referencias  a disposiciones de derechos humanos así como  y a la  posición  de  esta Sala sobre los presupuestos que se deben cumplirse a efectos  de  garantizar  la  comparecencia  del imputado o sindicado al proceso, sostiene  que  en  este  caso  la  Fiscalía  no realizó mayor esfuerzo investigativo con  miras   a  lograr  que  GUILLERMO  CARVAJAL  ZAMBRANO  se  enterara de la investigación seguida en su contra  y  pudiera  haber  concurrido  concurriera a ejercer su derecho de defensa,  pues  a  pesar  de que obraban suficientes elementos de juicio que indicaban que  residía  en  Ibagué,  Ambalema  o  Venadillo,  municipios del departamento del  Tolima, nada se hizo por ubicarlo en esas poblaciones.   

Sostiene  que,  por  el  contrario, una vez  recibidos  los  informes  acerca  de  la  imposibilidad  de  localizar ubicar al  imputado  en  la ciudad de Bucaramanga, se procedió, sin haber librado orden de  captura  en  su  contra  para  escucharlo  en  indagatoria  como lo disponía el  artículo  376  del  estatuto procesal penal anterior, a emplazarlo y declararlo  persona ausente.   

Expresa  que  en  el poder que GUILLERMO    CARVAJAL    ZAMBRANO    le  confirió    dio   a   Carlos   Alberto  Cañas  Carreño,  para  que  reclamara  el  vehículo ante la  autoridad   judicial   correspondiente,   tal   documento   que  fue  presentado  personalmente  el  13  de  octubre  de  1993 en la Notaría de Ambalema, Tolima,  quedó  claro  que el procesado era  manifestó ser vecino del municipio de  Venadillo.   

Además, en el mandato En el mandato que el  mismo  CARVAJAL  ZAMBRANO le  confirió  el  16  de  febrero  de  1994  al abogado Sigifredo Gómez González,  dirigido  al  Fiscal Coordinador de la Unidad Especializada de Bucaramanga, para  que  dentro  de  la  radicación  N°  1606,  solicitara  la  devolución  de la  camioneta,  quedó  expresa  la  circunstancia  de  que  era   en ese mismo  memorial expresó ser vecino de la ciudad de Ibagué.   

Pone de presente que pasados más de cuatro  años,  por resolución del 8 de julio de 1998 la Fiscalía Seccional de Málaga  dispuso   dentro   de   la  radicación  282  adelantar  por  separado  diversas  investigaciones,  entre ellas la relacionada con el vehículo de placas MGA 147,  para  lo  cual  ordenó  la apertura de investigación en contra de GUILLERMO CARVAJAL ZAMBRANO.   

En proveído del 17 de noviembre siguiente,  dispuso  oírlo  en  indagatoria  el 15 de diciembre de 1998, y luego sin que se  hubiera  aya  desplegado  actuación  alguna, tan solo hasta el 21 de febrero de  2000,  un  nuevo  fiscal  comisiona a la Fiscalía Seccional de Bucaramanga para  que   lleve   a   cabo   practique  la  indagatoria.  Y  como  CARVAJAL  ZAMBRANO  no fue ubicado en las  direcciones  que  de  la ciudad de Bucaramanga fueron aportadas, por resolución  del  11  de  abril  de  2000  la  Fiscalía instructora, luego de emplazarlo, lo  vinculó como persona ausente.   

A  juicio  de  la Procuradora Delegada, tal  decisión  emerge  contraria  al  debido  proceso  y  al  derecho de defensa del  procesado,  pues  se  adoptó  de espaldas a la evidencia procesal, debido a que  como  ya  se  indicó,  a  esas alturas de la investigación y desde hacía seis  años  atrás,  aparecían  afirmaciones  de GUILLERMO  CARVAJAL    ZAMBRANO,   cuando   aún   no   existía  investigación  en  contra suya, relativas a su residencia en Venadillo, Ibagué  y  Ambalema,  por  lo que lo que el sentido común indicaba, era que  luego  el  sentido  común indicaba que debían agotarse las averiguaciones con miras a  dar  con  su  paradero,  por ejemplo oficiando al CTI de Ibagué con el objetivo  de   miras  a  adelantar  las actividades necesarias en esa ciudad y en las  otras  poblaciones  mencionadas,  para  localizarlo,  pero  el ente investigador  incurrió  en  omisión  grave  al no tener en cuenta tales datos relativos a la  ubicación  del  sindicado,  lo  cual  constituye  grave  transgresión  de  las  garantías antes mencionadas.   

En   idéntico   comportamiento   omisivo  incurrió  el  juez  de  conocimiento,  pues,  como  lo  advierte el demandante,  además  de  los  datos  ignorados  por  la  Fiscalía,  no  le  prestó ninguna  atención  a  la  solicitud que en su informe hiciera Sandra Viviana Valderrama,  funcionaria  del  CTI,  quien  puso  de  presente  que  al  señor  GUILLERMO  CARVAJAL  ZAMBRANO  no  se  le  ubicó  en  Bucaramanga,  pero  que en archivos de Asobancaria y Datacrédito se  estableció  que  tiene  cuentas  corrientes,  tarjetas  de  crédito  y  varios  reportes  de  cartera  morosa, que indicaban que reside en Ibagué, pidiendo que  se  comisionara  a  esa  ciudad para lograr la ubicación del referido señor. A  pesar  de  ello,  en  lugar  de solicitar al CTI y al DAS con sede en Ibagué la  localización   del   procesado,   se   utilizó  tal  información  para  pedir  antecedentes a las autoridades de dichos municipios.   

También  le  asiste  razón al recurrente,  agrega  la  Procuradora, cuando alega transgresión del derecho a la defensa del  procesado   por   inactividad  absoluta  de  quienes  fueron  encargados  de  su  representación cuando se encontraba ausente.   

Esto  porque  las  defensoras  de oficio, a  pesar   de   que   se  notificaron  de  las  providencias  correspondientes,  no  presentaron  petición  de  ninguna  especie,  tampoco  pidieron  pruebas  y  la  intervención  en  la  audiencia pública solicitando aplicar la pena mínima no  pudo  ser  más pobre, situación que en modo alguno puede ser interpretada como  estrategia  defensiva,  pues  de  acuerdo con las circunstancias que rodearon el  proceso,  ello  refleja  negligencia  profesional  y desinterés absoluto por la  suerte del procesado.   

En lo que no le asiste razón al impugnante,  según   el   Ministerio   Público,    es   en   afirmar   que  cuando  se  calificó    cuando   afirma   que  cuando  se  calificó  la  instrucción  vestigación  ya  había  prescrito  la  acción penal, en la medida que como el  procesado  fue  llamado  a  responder  en  juicio  por  los  delitos de falsedad  material  de  particular  en  documento público, agravado por el uso, de manera  que  de  conformidad con los artículos 220 e inciso 2° del 222 del Decreto 100  de  1980,  se  debía  tener en cuenta que por ello la pena máxima eras de doce  (12) años.   

Y  si  la  conducta  se  realizó  el  26  septiembre  de  1991,  fecha  del acta de saneamiento falsa, era evidente que la  prescripción   sóolo  operaba  prescribía  el  26 de septiembre de 2003.   

Agrega la Delegada  

Manifiesta  que  al  prosperar  el cargo de  nulidad  la  actuación  debe  retrotraerse hasta desde la resolución del 14 de  marzo  de  2000, por medio de la cual se ordenó emplazar al sindicado con miras  a   declararlo  persona  ausente,  y  si  la  actuación  se  adelantó  por  la  falsificación  de  la  mencionada acta de saneamiento de fecha 26 de septiembre  de  1991,  es  evidente  que  como  desde  entones han transcurrido más de doce  años,  con  tal  diez pesos, lapso se que supera ampliamente el máximo de pena  previsto  para  el  delito  de  falsedad  material  de  particular  en documento  público,  agravada  por el uso, conductas previstas en los artículos 287 y 290  de  la  Ley  599  de  2000  que es de nueve (9) años, norma aplicable de manera  retroactiva en virtud del principio de favorabilidad.   

Por  lo  anterior,  la Procuradora Delegada  solicita  a la Sala  casar la sentencia acusada y declarar la nulidad de lo  actuado  desde  la  resolución  que  ordenó  emplazar  al sindicado. Y como la  actuación  regresa a la fase instructiva, plantea que la Corte debe declarar la  extinción   de  la  acción  penal  por  haber  operado el fenómeno de la  prescripción.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Encuentra la Sala que razón suficiente les  asiste  tanto  al  demandante  como  a  la  Procuradora Primera Delegada para la  Casación  Penal, cuando coinciden en señalar que en  el   presente   asunto   se  profirió  en  contra  del  procesado  En  relación  con el único cargo propuesto al amparo de la causal  tercera  de  casación,  según  el  cual  la  sentencia  recurrida se dictó en  proceso  viciado de nulidad, por transgresión al debido proceso y al derecho de  defensa  de  GUILLERMO  CARVAJAL ZAMBRANO  ,  sentencia  dentro   de   un   juicio   viciado   de   nulidad   por  transgresión  flagrante  de  sus  derechos  al debido proceso y a la defensa  material  y  técnica,  lo cual conlleva a afirmar que el único cargo formulado  contra  el  fallo  de  segundo  grado  está  llamado  a prosperar. quien  no fue informado de la actuación  seguida  en su contra, lo cual le impidió el ejercicio de su defensa material y  técnica,  razón  le  asiste  al demandante y a la Procuradora Primera Delegada  para la Casación Penal.   

El  artículo  29  de  la  Constitución  Política  establece  que  el  debido  proceso  se  aplicará  a  toda  clase de  actuaciones   judiciales   y   administrativas.  Este  mandato  superior  señala que nadie puede ser juzgado sino conforme a las leyes  preexistentes  al  acto  que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con  la   observancia   de  la  plenitud  de  las  formas  propias  de  cada  juicio.   

El   derecho  a  la  defensa,   tanto   en   su  componente  material  y  técnica,  como  elemento  esencial del debido proceso, comporta   que   del  inicio  y  trámite   del  proceso  penal  el imputado sea informado a través del agotamiento de todas las  posibilidades   que   informan   la  actuación  a  efectos  de  que   en   orden  a  consolidar  la  presunción  de  inocencia  pueda  controvertir  las pruebas allegadas en su contra; pedir y aportar las existentes  a  su  favor;  interponer  los  recursos legales; ser  técnicamente  asistido  en  todo  momento,  y  la de  recurrir la sentencia condenatoria.   

A  efecto de que  ese   ideal   de  protección  pueda  realizarse,  es  imprescindible  que el imputado conozca que se adelanta un proceso en su contra,  se  entere  de  los  motivos  de  su  vinculación al  mismo,  decida si comparece  a   efectos   de   ser  escuchado  en  ejercicio  de  su  defensa  material, sepa  cuáles  son  las  pruebas aducidas en su contra y con  la  asistencia  de  defensor  designado  por él o de  oficio  adopte la   estrategia  defensiva  que  considere  pertinente a sus intereses.   

Con el fin de lograr la plena garantía del  referido   derecho   deviene   imperativo   para  el  funcionario  judicial  extremar  los  rigores  en  el  cumplimiento  de  los  mandatos constitucionales y legales, en orden a lograr la  comparencia  del  imputado  al  proceso,  agotando  con  rigor  todos los medios  posibles   para   localizarlo   y  asegurar  así  el  ejercicio de su derecho de defensa.   

Por     ello,     la    notificación  sobre  la  existencia  del proceso, inclusive en sus  etapas    previas,    irrumpe   como   requisito      de     validez     de     la     actuación, comportando la nulidad del trámite  cumplido   y   de   la   sentencia   que   le   puso  fin  al  proceso,  si  la irregularidad se traduce en  transgresión de tal presupuesto.   

Sobre  el  particular,  la  Sala  ha  sido  prolija  en  precedentes a través de los cuales se ha consolidado con contornos  suficientemente   delimitados   y   delimitables  la  garantía   de   este   fundamental   derecho,   de   los   cuales   se  trae  a  colación  uno  de  ellos,  con  el  fin  no sólo de  precisar  dicha  temática,  sino  de  tener  el  criterio allí consignado como  referente   de   la   situación  planteada  por  el  casacionista.   

En  efecto,  ha reiterado la Sala en punto  del derecho fundamental de defensa, lo siguiente:   

“Cuando  el  artículo  29  de  la  Constitución  Política consagra el derecho a la defensa  como  una  de  las  manifestaciones más importantes del debido proceso, no hace  más  que  reiterar  el  necesario equilibrio de la relación jurídica procesal  que  debe  existir  entre  las  partes  que  intervienen  en  desarrollo  de  la  actuación.   

El  funcionario judicial, como garante que  es   de   los   derechos   fundamentales,  tiene  que  estar  atento  a  que  el  contradictorio  se  integre efectivamente, especialmente cuando la actuación se  adelanta  con  persona ausente. Ni siquiera la rebeldía del procesado justifica  el  desconocimiento  de  este  derecho,  que  por  su carácter de inalienable e  irrenunciable  el  Estado  tiene  la  obligación  de  garantizar,  no  como una  concesión  graciosa  sino como una garantía que trasciende incluso al campo de  la dignidad de la persona.   

Papel preponderante cumple en el ejercicio  del  derecho  el  propio  acusado,  en  lo  que  se ha dado en llamar la defensa  material,  pues  dado  su  particular  conocimiento  de  la  realidad  y  de las  concretas  circunstancias  de  su inocencia o de su responsabilidad, su ausencia  puede generar inocultables limitaciones.   

Lo  anterior  debe  llevar  al funcionario  judicial  a  reflexionar en la necesidad de adelantar las diligencias necesarias  para  que su vinculación se produzca con la plena observancia de las garantías  constitucionales y legales.   

La  vinculación  del  imputado al proceso  mediante  declaratoria  en  contumacia, no es un procedimiento alternativo al de  vinculación   personal   mediante  indagatoria,  sino  simplemente  residual  o  supletorio,  al  que  únicamente puede arribar el funcionario cuando no ha sido  posible  hacer comparecer al imputado para que asuma la defensa material, acorde  con  lo  establecido  en  el artículo 356 del código de procedimiento penal de  1991 (332 y 344 del actual).   

En  desarrollo de la actividad orientada a  lograr  que  el  sindicado  concurra  a  indagatoria,  el  Estado  está  en  la  obligación  de  agotar todas las opciones razonablemente posibles para hacerlo,  a  partir  de  la  información  de  que  dispone, de manera que la decisión de  adelantar  el  proceso  en ausencia suya, sea resultado de una cualquiera de dos  situaciones:   

a. Que no fue posible su localización, no  obstante haberse agotado los medios disponibles para lograrlo; y,   

b) Que habiendo sido informado, ha asumido  una  actitud  de  rebeldía  frente a los llamados de la justicia, marginándose  voluntariamente   de   la   posibilidad  de  comparecer  a  rendir  indagatoria.   

En ambas hipótesis, ha sido advertido, la  ley  ordena  la  realización  de  ciertos  pasos previos antes de proceder a la  vinculación  en  ausencia:  citación  a  indagatoria;  orden  de  captura;  y,  emplazamiento.   

Cada  uno  de  estos  pasos  constituyen  presupuesto  indispensable  del  siguiente,  aunque  de  la  citación  para  la  injurada  puede  prescindirse  cuando  el  delito por el que se proceda autorice  directamente  la captura, o no ha sido posible establecer la dirección concreta  del  imputado  (artículos  356, 375, y 376 de anterior estatuto procesal, y 336  del actual).   

De manera que, en punto de la necesidad de  garantizar  la  verdadera existencia del contradictorio, al funcionario judicial  le  compete  realizar  no  únicamente  los  pasos señalados, sino también las  gestiones  necesarias  e indispensables para establecer el sitio donde pueda ser  localizado el imputado.   

Esa  labor incluye verificar que los datos  obtenidos  sean  correctamente transmitidos en las boletas de citación y en las  comunicaciones  que  se  remiten  a los organismos de seguridad encargados de su  localización  o captura. De nada sirve que en el expediente aparezca registrado  el  lugar  de  residencia  del  implicado,  si  estos datos son ignorados por el  instructor   o  transmitidos  erradamente  a  las  entidades  encargadas  de  su  búsqueda.   

Ni  siquiera  la  ausencia de información  acerca  del  lugar  de  residencia del implicado justifica la inactividad de las  autoridades  judiciales  ni de los organismos que le prestan su apoyo, pues dado  el  adelanto  tecnológico  de estos tiempos  se dispone de medios idóneos  para  dar  con  el paradero de una persona, tales como las bases de datos de las  entidades    públicas    y    privadas    (de    salud,    crediticias,   entre  otras).   

Un  adecuado  entendimiento  del  proceso  penal,  como  una  relación  dialéctica  entre  dos extremos, se traduce en la  necesidad  de  una importante actividad para que al procesado se le garantice la  posibilidad  de intervenir en la actuación, por lo que si la administración de  justicia  no  se  esfuerza  en  lo  más  mínimo  para  que este sujeto acuda a  estrados  judiciales a defender sus propios derechos, así su representación la  asuma  un  defensor  de  oficio,  la  actuación deviene ilegítima.1”   

En el asunto que  concita  la  atención  de  la  Corte,  en  lo  que  coincide  con  la  Procuradora  Delegada,  encuentra la  Sala  que  la  Fiscalía instructora omitió realizar  los   esfuerzos   que   se   ofrecían  pertinentes  con  miras  a  lograr  la  comparecencia al proceso de  GUILLERMO    CARVAJAL    ZAMBRANO,    pues   a   pesar   de  disponer  de  variada  información  sobre  el  sitio  donde podía ser  localizado,  se limitó a  ordenar     su     emplazamiento    y    posterior    declaración  de  persona ausente,   con   la   simple   información  de  no haber   sido   hallado  en  la  ciudad  de  Bucaramanga.   

En  efecto,  mediante  resolución  de fecha 21 de febrero de 2000, la Fiscalía Seccional de  Málaga  comisionó  a  su  homóloga de Bucaramanga  para  escuchar  en  indagatoria  a GUILLERMO CARVAJAL  ZAMBRANO,  señalando que podía ser localizado en la  calle    4ª   N°   2-28   o   en   la   calle   30   N°   24-30   de   esa   ciudad,  direcciones  que  aparecían,     la  primera,    en    la  declaración    de    saneamiento   del   vehículo  falsificada   y   utilizada   para   matricular  el  vehículo,  y  la  segunda, en un seguro obligatorio,  documentos  en  los  cuales  aparecía  que  la cédula de ciudadanía de dicha  persona  era  la  número  “7.161.042 expedida en  Villavicencio”.   

Para  el  momento  en  que  la  Fiscalía  ordenó  vincular  mediante  indagatoria  al  señor  CARVAJAL    ZAMBRANO,  en     el    proceso    obraba    la    siguiente  información  sobre  su  paradero,  quien   se   identificaba  con  la  cédula  de  ciudadanía  número 6.478.176 expedida en  Toro,  Valle,  pues la cédula número 7.161.042 fue  expedida  en  Tunja,  a  nombre  de James Alirio González Montañez:   

1.- A folio 27  aparece    el    poder   que   GUILLERMO   CARVAJAL  ZAMBRANO   otorgó   a  Carlos    Alberto    Cañas   Carreño,  para que en su nombre reclamara ante  el  despacho  judicial correspondiente la camioneta de Placas MGA 147, documento  presentado  personalmente  el  13  de  octubre  de  1993 en la Notaría   de   Ambalema,   Tolima,  con  firma  y  huella,     donde    manifestaba  que era  vecino de Venadillo.   

2.- A folio 39  obra      el      poder     que     CARVAJAL   ZAMBRANO  le  confirió  al  abogado  Sigifredo Gómez González, dirigido al Fiscal Coordinador de la Unidad  Especializada  de  Bucaramanga,  para  que dentro del  proceso  de  radicación  N°  1606,  solicitara  la  devolución  de  la camioneta. En este documento que  aparece  con  nota de presentación en el Juzgado Segundo Promiscuo Municipal de  Venadillo,   manifiesta   ser   vecino   de   la   ciudad  de  Ibagué.   

3.- El anterior  poder  fue  presentado  el  10  de  marzo  de 1994 en  Bucaramanga   por   el   doctor  Gómez  González,  indicando  la  dirección  de su oficina, esto es, la  carrera  12  N° 34-67, teléfono 337990 de esa misma  ciudad.   

4.- A folio 128  se  observa que previo a la resolución por medio de  la   cual  se  comisionó  a  la  Fiscalía  de  Bucaramanga  para  escuchar en indagatoria a GUILLERMO          CARVAJAL         ZAMBRANO,         obraba  copia   de   su   cédula   de  ciudadanía  enviada  por  la  Registraduría  Nacional  del Estado Civil,  donde  se indica como lugar de residencia de su titular la carrera 2ª   N°  17-10  de  Toro,  Valle, municipio donde fue expedido el mencionado documento de  identidad.   

Como    quiera    que    GUILLERMO    CARVAJAL   ZAMBRANO   no  fue  localizado  en  las  direcciones   que  de  la  ciudad  de  Bucaramanga  se  indicaron,  la  Fiscalía  Seccional de Málaga procedió mediante resolución  de fecha 14 de marzo de 2000 a ordenar su emplazamiento.   

Esta  decisión  se  adoptó  en  abierto  desconocimiento  de  la  evidencia procesal y de la ley. En primer lugar, porque  como      antes      se      indicó,  a  esa  altura de la investigación  obraban  informaciones  relativas  a que GUILLERMO          CARVAJAL          ZAMBRANO         podía  ser  ubicado  en  Ibagué,  donde  tenía su residencia,  en     Venadillo    o   Ambalema,    donde    se   hizo   presentación   personal   de  los mencionados poderes, y aún se contaba con la dirección del  abogado   que   designó   seis   años   atrás,   cuando   aún   no  existía  investigación en su contra.   

La información con que contaba el proceso  en   ese   estadio   indicaba   que   debían   agotarse   todas  las  pesquisas  indispensables  en  esas  ciudades,   esto   es,  Ibagué,       Venadillo,       Ambalema      y  Toro  para localizar  a   GUILLERMO   CARVAJAL   ZAMBRANO,   pero    sobre    ello   ninguna    gestión    se   realizó,  limitándose la      búsqueda     a  las  dos  direcciones  de Bucaramanga que aparecían     precisamente    en         los        documentos  apócrifos que introducían  duda  sobre  si los datos allí consignados correspondían a dicha persona, dado  que   como   quedó   establecido  el  número  de cédula de ciudadanía allí  plasmado no correspondía  al suyo.   

Además,  la  Fiscalía instructora  omitió  librar  orden de  captura           en           contra       de      CARVAJAL   ZAMBRANO   con   miras   a  escucharlo  en  indagatoria, antes de proceder a su emplazamiento y declaración  de   persona   ausente,   tal   como  lo  disponía  el  artículo  400     del     Decreto  050  de  1987,  vigente  para  ese  entonces, precepto que luego  reiteró el artículo 376 del Decreto 2700 de 1991.   

Lo dicho en precedencia, entonces, dejado  en  claro que la Fiscalía desconoció los trámites  propios   del   debido   proceso,   con  perniciosa incidencia en el ejercicio  del   derecho   de  defensa  de  GUILLERMO  CARVAJAL  ZAMBRANO,  dando  lugar  a  que  se  adelantara  la  actuación   sin  que  hubiera  tenido  conocimiento  de   la   existencia  del  proceso  y  por   tanto,   sin   que  tuviera  la  posibilidad  de  intervenir  por  si  y  a  través  de  defensor  con  el fin de  controvertir  las  pruebas allegadas a la misma y por tanto menos de  ejercer  a  plenitud  su derecho de defensa material y técnica,  en  esta  etapa  del  proceso,  tornando  válida la  actuación que por su desconocimiento no puede ser tal.   

Pero  es que, además, dicha irregularidad   perduró   en   la  etapa  del  juicio,  donde  el  Juez  Penal  del  Circuito de Málaga además de los  datos  ignorados  por la Fiscalía, ninguna atención  prestó   al   informe  suscrito  por  Sandra  Viviana Tami Valderrama, Investigadora Judicial I del CTI  de  la Fiscalía General de la Nación quien  puso  de  presente que de acuerdo  con  la  información suministrada por la Asociación  Bancaria   y   Datacrédito,  a  GUILLERMO  CARVAJAL  ZAMBRANO  le  figuraban cuentas corrientes, tarjetas  de  crédito  y  varios  reportes,  en su mayoría de  Ibagué    y    de   Bogotá,   motivos  por los cuales solicitaba  “comisionar  a la ciudad de Ibague  para obtener la ubicación del señor CARVAJAL ZAMBRANO.”   

Durante      el      traslado  previo  a  la  audiencia    preparatoria,    el   Procurador   297   Judicial   I  Penal  con  base  en el informe anterior  solicitó  se  adelantara lo pertinente con el DAS de la ciudad  de   Ibagué   y   las  autoridades  judiciales  de  los  municipios  de  Venadillo y Ambalema, donde el  procesado  podía  tener  “relaciones  de  tipo  comercial    y    domicilio”,    pero  el  Juez lo único que hizo fue pedir  los  antecedentes  del procesado a las autoridades de  dichos municipios.   

La  evidencia anterior pone de manifiesto  que  los  funcionarios judiciales que tuvieron a cargo este asunto omitieron las  gestiones   pertinentes  en  orden  a  enterar   y   hacer  comparecer  al  procesado,  con  lo  cual  se  violó  flagrantemente   el   debido   proceso  con  innegable  y  trascendente  incidencia  en  su derecho   de   defensa  del  vinculado  quien,  desconociendo la  existencia  de  los trámites judiciales se encontró  con  una  orden  de  captura por virtud de la cual terminó siendo privado de su  libertad,  cuando  ya  se había proferido en su contra fallo adverso de primera  instancia  que,  como  persona  ausente,  lo condenó  a     la     pena  principal  de  16  años  de  prisión,  como  responsable  del delito de falsedad material de particular  en   documento   público,  agravada  por  el  uso,  cuando  ya  se encontraba  surtiéndose  el  trámite del recurso de apelación  impetrado  contra la sentencia de primer grado por la  Fiscalía,  el  Ministerio Público y la defensa, exclusivamente en lo referente  a  la  tasación punitiva.   

Y  si  bien  obtuvo  la revocatoria de la  medida   de   aseguramiento,  con  la  consecuente   orden   de        libertad,       ninguna       respuesta       obtuvo    del   Tribunal    sobre    la    solicitud    de    nulidad   elevada   por   el  defensor  con base en los mismos motivos  en  que  se  fundó  la  propuesta casacional que la    Sala   por   esta   vía extraordinaria revisa.   

Resta   señalar   que   también      aciertan  el  demandante  y  la  Procuradora  Delegada    cuando    ponen    de    presente   la  violación del derecho de  defensa  del  procesado  GUILLERMO CARVAJAL ZAMBRANO  por   inactividad   absoluta   de   quienes  fueron  encargados    de   su   representación    durante   el   tiempo  en  que  estuvo  ausente del proceso.   

En efecto, como  consecuencia   de   la   declaración  de  persona  ausente  dispuesta  mediante  resolución  de  fecha  11  de  abril  de  2000,  se  designó y posesionó como  defensora  de  oficio  a  la  doctora María Consuelo  Chávez   Gómez,   quien   si   bien  se  notificó  personalmente  de  la  medida  de aseguramiento, del  cierre  de  investigación  y  de  la resolución de  acusación,  ninguna  actividad desplegó en defensa  de   los   intereses   del  procesado  hasta  cuando  el   30   de  enero  de  2001  se  le aceptó la  renuncia por ella presentada.   

Enseguida  se  designó       al      doctor      Álvaro  Barrera  Guarín,  quien  no  aceptó  el  cargo. El 7 de  febrero  siguiente  asumió  como  defensora  de oficio del procesado la abogada  Edilia  Suárez  Alvarez,  quien   únicamente   intervino   en  la  audiencia  pública  de  la  siguiente  manera:   

“En   mi  condición  de  defensora  de  oficio  de  Guillermo  Carvajal  Zambrano, atentamente solicito al Despacho que por encontrarse pruebas  que  apuntan o que nos indican que el señor Zambrano está comprometido en este  hecho,  solicito  que  se  dé aplicación a los mínimos establecidos para este  evento   habida   cuenta  que  en  el  diligenciamiento  no  obran  antecedentes  diferentes    a   los   que   ha   dado   lugar   esta   investigación. Nada más.”   

La    anterior   secuencia   procesal,  sin   lugar a dudas es lo suficientemente elocuente en orden a concluir que  las  defensoras de oficio  que      fueron      designadas     para     asistir     al     declarado     ausente     GUILLERMO   CARVAJAL   ZAMBRANO,   se  abstuvieron  de  realizar gestión alguna que hubiera  redundado   en   pro   de  la  situación  del  procesado  ausente  CARVAJAL    ZAMBRANO,   de  forma  tal que, como bien lo advierte la Procuradora Delegada,  coadyuvando  la  tesis del casacionista, razonable se  impone   concluir   en   su   grave   afectación,   máxime   si  encuentra  la  intervención en la audiencia pública, que al decir  del    Ministerio    Público,    “no pudo ser más pobre”.   

Ninguna    inquietud   suscitó  para  la  defensa  oficiosa  el  hecho  de que en los documentos tildados de falsos si  bien   aparece   el  nombre  de  GUILLERMO  CARVAJAL  ZAMBRANO,         el        número  y  lugar  de expedición de la  cédula    que   allí   se   insertó   no  corresponden  a  los  datos  del procesado. Y tampoco que  desde  los  albores  de  la  investigación el señor  CARVAJAL         ZAMBRANO        otorgó          poderes    en   orden   a  reclamar  la  camioneta incautada, documentos donde se insertó  su  huella y firma, lo que  aconsejaba,  por  lo  menos,  de  la  petición  del  cotejo  correspondiente a  fin     de    dilucidar    la    autoría  y  responsabilidad que    en    las    conductas    punibles    investigadas  le  eran imputadas, máxime cuando el  cargo  tenía  que  ver  con  falsedad  material  de  particular  en  documentos  públicos.   

Así  las  cosas,  se impone concluir que  las  actuaciones  de  las  defensoras de oficio en las circunstancias  que    revelan   este  proceso,    de    manera    alguna    pueden  ser  interpretadas como estrategia defensiva, pues     como     también     lo    resalta    la    Procuradora    Delegada,   ellas  lo  que  reflejan  es  una  clara  desatención  en  el  cumplimiento  del  cargo  para el cual fueron designadas, que dio lugar a que el  derecho   a   la   defensa  técnica  del  procesado  resultara  agravado, en forma tal que por ello, además de lo dicho en punto del  debido   proceso,   resulta   imposible   aceptar  que  el  fallo  impugnado  se  profirió  como  consecuencia de un proceso válido.   

Resta señalar que en lo que no    le   asiste   razón   al   casacionista   es   en       afirmar      que  cuando  se  calificó  el  mérito  de la instrucción (14 de  noviembre   de   2000),   la  acción  penal  había  prescrito,  ello  si  se  tiene  en  cuenta  que el acta de saneamiento que se tilda de falsa aparece  con  fecha  26  de octubre de  1991.  Entre  esas  dos  fechas  transcurrió  algo  más  de nueve (9) años, y para ese entonces regía  el  Código Penal de 1980 que en los artículos 220 y  222  señalaba  para  el  delito de falsedad material de particular en documento  público,  agravado  por el uso, una pena máxima de doce (12) años, tiempo que  no   alcanzó   a   transcurrir  para  cuando  se  calificó  el  mérito  de  la investigación.   

Así las cosas,  acreditadas  las  irregularidades  trascendentes que  afectaron  el  debido  proceso  y  el  derecho de defensa del procesado, la Sala  casará  el  fallo impugnado, y como consecuencia de  ello,  declarará  la  nulidad de la actuación cumplida en este asunto a partir  de  la  resolución  de  fecha  14  de  marzo  de  2000, por medio de la cual la  Fiscalía  Seccional  de  Málaga ordenó emplazar al  sindicado   con   miras   a   su   declaratoria  de  persona ausente.   

Prescripción    de    la    acción  penal.   

Al retrotraerse la actuación al  momento  procesal  antes  indicado,  que   incluye  la  calificación  del  mérito  del sumario, una conclusión adicional se impone  y es la  de  que en razón de ello, hace inmediata presencia el fenómeno jurídico de la  prescripción    de   la   acción   penal,   cuyo  reconocimiento  y  sus  efectos procesales inmediatos  corresponde  a  la Sala dada la indiscutible nota de objetividad que ostenta tal  circunstancia.   

En  efecto, la  presente  actuación  da  cuenta  de  la falsificación de varios documentos que  fueron  utilizados  el  18 de marzo de 1993 para matricular en la Secretaría de  Tránsito  de  Málaga  el  vehículo al que se le asignó la placa MAG 147.   

Desde   esa  fecha   hasta   hoy  ha  transcurrido   un  lapso  superior  a  once            (11)  años,   que   supera  ampliamente   el   máximo   de  la  pena  previsto  para   el   delito   de  falsedad  material  en  documento  público realizada  por  particular, agravada por el uso, conductas previstas en los artículos   287   y   290   de   la   Ley  599  de  2000   con  una  sanción  máxima de  nueve    (9)    años    de   prisión,  preceptos  aplicables  de  manera  retroactiva  en  virtud  del  principio  de  favorabilidad, en consideración a que  el    primero    de  ellos  rebajó  la  pena  máxima,  de ocho (8) a seis (6) años, respecto del  artículo  220  del  Decreto 100 de 1980 vigente para  la época de los hechos investigados.   

Por tanto, se declarará la prescripción  de     la    acción    penal    y    como        consecuencia        de        ello,       se  ordenará  la  cesación   del  procedimiento adelantado en contra del procesado por  razón  del  presente  asunto,  así  como  la  cancelación  de los compromisos  adquiridos por razón del mismo.   

Se precisará,  de  otra parte, que es del resorte del juez de primera instancia  comunicar  a  las  mismas  autoridades  a  quienes  notició  del  fallo  adverso, lo aquí  decidido.   

Resta señalar que en atención a que como  por  razón  de  la  nulidad  el  proceso  regresa  a  la  etapa instructiva, la  decisión  que  se  impone adoptar como consecuencia  del   reconocimiento  de  la  prescripción  de  la  acción  penal,  es  la  de  cesación del procedimiento, por configurarse uno de  los  supuestos  de  hecho  previstos  en  el  artículo 39 del estatuto procesal  penal, cual es el de que la actuación, no puede proseguirse.   

         

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre  de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

1.- NO CASAR la sentencia  impugnada.   

2.-  DECLARAR  la  nulidad de la actuación  surtida  en  este  proceso a partir, inclusive, de la resolución de fecha 14 de  marzo  de 2000 por cuyo medio la Fiscalía Seccional de Málaga ordenó emplazar  al sindicado con miras a su declaratoria de persona ausente.   

3.-  DECLARAR  prescrita  la  acción penal  derivada  de  los  delitos  de  falsedad  material  de  particular  en documento  público,  agravada  por  el  uso,  objeto de la presente investigación, y como  consecuencia,  ORDENAR  LA  CESACIÓN  DEL PROCEDIMIENTO adelantado en contra de  GUILLERMO      CARVAJAL      ZAMBRANO.   

C  

Contra  esta  providencia    no    procede   ningún       recurso.  alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                    ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                    

                                                                                 Impedido   

ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                   ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN       

        Comisión de servicio   

MARINA        PULIDO       DE  BARÓN                      JORGE     LUIS    QUINTERO    MILANÉS          

YESID          RAMÍREZ  BASTIDAS                        MAURO SOLARTE PORTILLA   

       

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1 Sent.  Cas.   junio17/2004,   rad.   19.651,   M.  P.  Mauro  Solarte  Portilla,  entre  otras.     

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