21128(30-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21128  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                      Magistrado Ponente:   

                                                ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                       Aprobado Acta No. 83   

Bogotá,  D.C.,  treinta (30) de mayo de dos  mil siete (2007)   

VISTOS:  

Decide       la      Sala  la  acción de revisión promovida  por      el      defensor      de     la  sentenciada  AMPARO  MUÑOZ DE RODRÍGUEZ  contra  las  sentencias  proferidas  por  el  Juzgado  14  Penal del Circuito de Cali,    el   Tribunal   Superior   de  la   misma   ciudad   y   la   Corte   Suprema   de  Justicia, el 13  de  diciembre  de     1.996,             21    de    noviembre   de    1.997    y    14   de   agosto   de  2.000,   respectivamente,   mediante  las  cuales  se  condenó  a dicha acusada  a  la  pena  privativa  de  libertad    de    50    meses   por   los           delitos  de abuso de  función  pública,  falsedad material de empleado oficial en documento público  y peculado por uso.   

HECHOS   Y  ANTECEDENTES:   

Según resumió la  propia Corte en su oportunidad:   

“aquellos  tuvieron  su  origen,  cuando  los  funcionarios  de la Industria De Licores del  Valle,   AMPARO   MUÑOZ  DE  RODRIGUEZ  Jefe  del  Departamento  de  Relaciones  Industriales  y  DANIEL  PARRA  HINCAPIE,  Jefe  del  Departamento  de compras y  suministros,  usurpando  funciones  que  son  propias del Gerente y del Jefe del  Departamento  Administrativo  de  esa empresa, acudieron, por su propia cuenta a  la  empresa  TAPON  CORONA  DE  COLOMBIA  S.A.,  para manifestarle al Dr Gustavo  Adolfo  Quintero,  Director de Mercadeo y Ventas, que venían en representación  de  la Industria con el fin de hacerle un pedido de un millón de tapas para las  botellas  de  aguardiente  que  en dicha empresa se producen, de lo cual tenían  urgencia  porque  se  había  acabado  la  materia  prima.  Para  el  efecto, le  enseñaron  la  orden de compra No 08001 de fecha noviembre 19 de 1991, que a la  postre  resultó  falsa, firmada por el Gerente y el Jefe de Suministros y en la  que  se  autorizaba  la  elaboración  de  un millón de tapas pilfer proof para  terminado de envase 28-1650, a razón de ocho pesos la unidad.   

“Ante  esta  situación,  TAPON  CORONA  procedió  a  elaborar  el  pedido que fue entregado  periódicamente,  y recibido por el señor HUMBERTO TRUJILLO en el camión de la  INDUSTRIA  LICORERA  DEL VALLE, por orden de AMPARO MUÑOZ. Obviamente las tapas  nunca  llegaron  a  las  instalaciones  de la industria, pues allí no se había  ordenado su producción.   

“El pedido fue  cancelado  con  los  cheques  de  Gerencia  Nos  7469196  y 7469276 del Banco de  Bogotá,   correspondientes  a  las  cuentas  particulares  Nos  166-05-366-0  y  166-05480-9,  títulos  valores  que fueron entregados por el mismo conductor de  la empresa GUILLERMO TRUJILLO.   

“La  ilícita  operación  se  descubrió  cuando  TAPON  CORONA  S.A.,  al realizar la última  entrega  del  pedido  de  tapas,  no encontró la orden de compra que sustentara  dicho               pedido”.   

Por  tales  acontecimientos  la  Fiscalía  adelantó  la correspondiente investigación calificando en julio 28 de 1.993 su  mérito   en   primera   instancia  con  resolución  acusatoria  en  contra  de:  AMPARO  MUÑOZ  DE  RODRIGUEZ  por  los  delitos de celebración de contrato sin  observancia  de  los  requisitos  legales  en  concurso con falsedad material de  empleado  oficial en documento público y peculado por  uso     -este      último      como      autora     intelectual-;  GUILLERMO  HUMBERTO  TRUJILLO  como  autor  material  del  delito  de  peculado por uso en  concurso  y  como  cómplice  del  de celebración de  contrato    sin    observancia    de   los   requisitos   legales   y   DANIEL   PARRA   HINCAPIE   por  el  punible  de  contrato  sin  observancia  de  los  requisitos  legales  en  concurso con falsedad material de  empleado oficial en documento público.   

Apelada  dicha  decisión,  la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  de  Cali mediante providencia del 10 de  diciembre  de  1.993  la  modificó  para  acusar  a AMPARO MUÑOZ RODRIGUEZ y a  DANIEL  PARRA  HINCAPIE por el delito de abuso de función pública en lugar del  de  contratación sin el cumplimiento de requisitos legales y la revocó a favor  de  GUILLERMO  HUMBERTO  TRUJILLO  respecto  de  este  mismo  punible para en su  defecto precluirle la instrucción.   

Tramitada  la etapa de la causa, el Juzgado  14  Penal  del Circuito de Cali condenó en primera instancia mediante sentencia  de  diciembre  13  de 1.996 a AMPARO MUÑOZ DE RODRÍGUEZ a la pena principal de  50  meses  de  prisión  e  interdicción  de derechos y funciones públicas por  igual  lapso  como  autora  de  los delitos de  abuso de función pública,  falsedad  material de empleado oficial en documento público y peculado por uso;  a  DANIEL  PARRA  HINCAPIÉ a prisión de 44 meses e interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  el mismo término como autor de los punibles de abuso  de  función  pública  y  falsedad  material  de  empleado oficial en documento  público  y  a  GUILLERMO HUMBERTO TRUJILLO a la pena  principal  de   26  meses  de  prisión  e  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por igual período como autor del  delito de peculado por uso en concurso.   

Como  los  defensores  de  AMPARO  MUÑOZ y  DANIEL  PARRA  interpusieran  contra  ese  fallo  el  recurso  de apelación, el  Tribunal  Superior  de Cali resolvió confirmarlo en providencia de noviembre 21  de  1.997  en  relación  con  la cual aquellos propusieron el extraordinario de  casación  que  la Corte definió en sentencia aprobada el 10 de agosto de 2.000  y  emitida o suscrita el  14 de los mismos mes y año negándose a casar el  fallo impugnado.   

LA  DEMANDA  DE  REVISIÓN:   

Con          sustento      en     la             causal           segunda          -artículo   220-2   de   la   Ley   600   de   2.000-  el  defensor  de  AMPARO  MUÑOZ  DE  RODRÍGUEZ   pretende   que  el  fallo  finalmente  irrogado  en  contra  de  su  prohijada  sea  dejado  sin  efectos  por  razón de  encontrarse  prescrita  la  acción  penal  para  el momento en que el   de   casación  fue  emitido,  pues si tal fenómeno -afirma- se concreta en el juicio,  dados   los  delitos  a  aquella  imputados,  por  el  transcurso  de  un  lapso  equivalente  a  6  años  y  8  meses  contado  a  partir de la ejecutoria de la  acusación,  es  evidente que eso fue lo que aconteció en el proceso materia de  revisión     habida    consideración  que  el  calificatorio cobró firmeza en diciembre 10 de 1.993 y  la  sentencia  resolviendo el recurso extraordinario de casación fue dictada el  14  de  agosto  de  2.000  cuando  ya habían pasado 6 años, 8 meses y 4 días.   

ALEGACIONES  DE  LAS  PARTES:   

Sin  que  el  demandante hubiere formulado  alegación  alguna  y  sí la Procuradora Primera en lo Penal, solicita ésta se  reconozca  la  prosperidad  de  la  acción  de  revisión  incoada toda  vez que teniendo en cuenta la punibilidad de cada una de las  conductas   objeto   de   juicio,   su  término  prescriptivo  en  dicha  etapa  correspondía  a 6 años y 8 meses, lapso que efectivamente transcurrió pues la  sentencia  de  casación  fue  proferida  el  14  de  agosto  de 2.000 cuando la  acusación  se  hallaba  ejecutoriada desde diciembre 10 de 1.993 aunque aquella  haya   sido   aprobada   el   10   de   agosto,   aspecto   en  el  que  -sostiene- la discusión acerca de  cuál  es  la  fecha  de la decisión debe resolverse por la de su proferimiento  como   que  es  a  partir  de  la  misma  que  se  verifica  el  principio  de publicidad y se generan los  efectos  vinculantes  para las partes, lo   contrario   equivaldría   obligar  a  los  sujetos  procesales  establecer   en   todos   los   eventos   la   fecha   en   que  los  actos  son  aprobados.   

Es  que -afirma la Delegada- si el momento  de  la  ejecutoria  de la  sentencia  en  casos  como  el  presente  se  halla  vinculado por decisión del  legislador  con  el  acto  de suscripción, entendido éste como la puesta de la  firma  al  pie  o  al  final del escrito que la contiene, huelga concluir que la  misma  sólo adquiere firmeza hasta tanto haya sido suscrita por los magistrados  correspondientes  y  que  en  el  entre  tanto  el  lapso prescriptivo continúa  corriendo.   

Y  como  en  este  asunto  -concluye-  la  sentencia  adquirió firmeza el 14 de agosto de 2.000  debe  colegirse  que  la  acción penal para entonces ya había prescrito y así  solicita  se declare haciendo extensivos sus efectos a los demás condenados por  los mismos punibles.   

CONSIDERACIONES:  

Imponiendo  el  artículo  225 de la Ley 600 de 2.000 tal como lo hacía el 238 del decreto 2700  de  1.991 al demandante la obligación de alegar dentro del término de traslado  previo  al proferimiento de la sentencia de revisión y entendiendo la Corte que  el  cumplimiento  de  esa  carga  procesal  constituye  condición legal para la  obtención  del derecho a fallo de mérito en atención al carácter dispositivo  de  la acción incoada y que por tanto se impondría en principio en este asunto  la  adopción  de  una  decisión  inhibitoria  ante el hecho evidente de que el  demandante  omitió  satisfacer  dicho  imperativo,  también  ha comprendido la  Sala,  sin  embargo  (fallo  de  revisión de abril 20 de 2.005, radicación No.  16.015),  que, ante el principio de prevalencia del derecho sustancial contenido  en  el  artículo  228  Superior  y  la circunstancia de que en el caso concreto  carece  de  sentido  la  exigencia de alegar porque no hubo actividad probatoria  durante  el  trámite  y  por  ende  el  actor no tenía nada distinto que decir  diferente  a  lo  que  consignó  en  la  demanda,  es  procedente  examinar las  pretensiones y dictar la sentencia a que haya lugar.   

Bajo          dicho       supuesto  y  aquél  según  el  cual la causal  invocada  para  ejercer  la  acción  de revisión en nombre de AMPARO MUÑOZ DE  RODRÍGUEZ  permite  la  remoción  de la cosa juzgada y la rescisión del fallo  condenatorio     cuestionado    cuando  éste  se hubiere dictado en proceso  que   no   podía   iniciarse   o   proseguirse  por  prescripción  de  la  acción  de  modo  que el proferimiento de aquél habría  resultado  ilegítimo  en  tanto  el Estado había perdido su poder punitivo por  haber   superado  el  máximo  período  legalmente  establecido  para  que  en  ejercicio  de la acción  penal  resolviera  definitivamente  la situación de  una   persona   procesada  sin  que  sea    admisible    superar     dichos     límites    como    no    lo   sea   por   fuera   de   los   parámetros    legales,   incuestionable   premisa   es   que   en  nuestro     sistema  penal la prescripción se ha fijado con objetivos  patrones que consultan tanto  la  índole  de  la  pena  como  su  duración, dependiendo del delito de que se  trata.   

Así, entratándose de sanción   privativa  de  la  libertad,  el  artículo  83  de              la  Ley 599  de  2.000  (en regulación sustancialmente idéntica  al  texto  del  artículo  80  del Decreto Ley 100 de  1.980  bajo  el  cual  se  tramitó el asunto objeto de esta acción),  dispone  que  dicho lapso está determinado en un tiempo igual  al  máximo de la pena fijada en la ley y  que en ningún caso será inferior a cinco (5) años ni superior  a   veinte  (20).  Tal  período,  sin  embargo,  se  interrumpe  con  la  resolución  acusatoria  o  su  equivalente           debidamente           ejecutoriada,           comenzando  entonces  de  nuevo  a  correr  pero por un período  igual  a la mitad del anteriormente indicado, sin que pueda ser inferior a cinco  (5) años, ni superior a diez (10).   

    

En el asunto en  examen  la  premisa básica referida a la acusación  indica  que  ésta -ejecutoriada el 10 de diciembre de 1.993 cuando la Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal Superior de Cali confirmó con algunas modificaciones  la  proferida  en primera instancia- lo fue por los delitos de abuso de función  pública,  falsedad  material  de  empleado  oficial  en  documento  público  y  peculado  por  uso  que  los  artículos  162, 218 y  134  del Decreto Ley 100  de  1.980  respectivamente sancionaban con penas privativas de libertad máximas  de  2,  10  y  4  años,  luego  el  lapso  prescriptivo para cada una de dichas  conductas,  después  de  la  ejecutoria  de la acusación, era en los términos  normativos  ya  reseñados  de  cinco  años  aunque  aumentada  en  una tercera  parte  por  cuanto  las  conductas  punibles  fueron  cometidas  por  servidores  públicos  en  ejercicio  de  sus funciones, o de su  cargo,  o  con ocasión de ellos, por tanto en últimas el término prescriptivo  como  lo  señalan  demandante  y  Ministerio  Público era de 6 años y 8 meses  contado  a  partir  del  10 de diciembre de 1.993 cuando la acusación adquirió  firmeza  y  en  consecuencia  el  fallo  definitivo no podía ser proferido más  allá del 10 de agosto de 2.000.   

En esas condiciones, la sentencia que puso  fin   al  proceso  objeto  de  revisión  -siendo  ella  la  de  casación-  fue  efectivamente  aprobada  por  la  Sala Penal de la Corte en ese límite temporal  pero     sólo     hasta    el    14    siguiente    fue    suscrita,  de  modo que a partir de esta fecha  se  dio  el trámite de su comunicación,  surgió  la  posibilidad  de  que fuera conocida por los sujetos  procesales     y     el    imperativo    de    su  ejecución.   

El    cuestionamiento   que   entonces  tácitamente  propone  la  demanda  y  postula  de  modo  expreso  el Ministerio  Público  en  este  evento  hace  así relación a cuál de esas dos fechas debe  tenerse  como la del fallo y su consecuente ejecutoria: acaso la determinante es  la  de  la  aprobación? O, la que debe contar para todos los efectos legales es  aquella impuesta como de emisión o suscripción?.   

El  artículo 197 del Decreto 2700 de 1.991,  norma  que  regulaba  lo  concerniente  a  la  ejecutoria de las providencias en  materia  penal  cuando  se  inició,  tramitó  y definió el proceso adelantado  contra  el  accionante  -sin  que ninguna incidencia tuviera la Ley 553 de 2.000  toda  vez  que  la sentencia de segunda instancia fue dictada en noviembre 21 de  1.997-  disponía  que  “Las  providencias  quedan  ejecutoriadas  tres  (3)  días después de notificadas si no se han interpuesto  los  recursos y no deban ser consultadas. La que decide el recurso de casación,  salvo  cuando  se  sustituya  la  sentencia materia del mismo, la que lo declara  desierto,  y  las  que deciden la acción de revisión, los recursos de hecho, o  de  apelación  contra  las  sentencias interlocutorias, quedan ejecutoriadas el  día  en  que  sean  suscritas por el funcionario correspondiente”  y  bajo  tal  supuesto  normativo  la  Sala  entendió en fallo de  revisión   del   22  de  septiembre  de  2.005  (Radicación  No.  20.818)  que  “La  expresión  la que  decide  el  recurso  de  casación…  queda  ejecutoriada  el  día  en que sea  suscrita  por  el funcionario correspondiente, indica  que   la  pretensión  del  legislador   fue  vincular  el  momento  de  la  ejecutoria  de  la  sentencia  con  el  acto  de  suscripción de la providencia  respectiva  por  parte  de  los Magistrados, como acto culminante del proceso de  formación  de  la  sentencia,  lógicamente  posterior  al  acto de decisión o  votación.       

“En   nuestro   sistema  procesal,  la  formación  de  la  sentencia  de  casación  presupone la superación de cuatro  fases,  claramente diferenciadas, (1) la presentación del proyecto de decisión  por  parte  del  Magistrado  Ponente,  (2)  la  discusión,  (3)  la votación o  adopción   de  la  decisión,  y  la  (4)  suscripción  de  la  sentencia.  Es  perfectamente  posible,  y  de hecho sucede con regular frecuencia, que la fecha  en  la  cual  se  adopta  la  decisión  sea  la misma en la cual se suscribe la  sentencia,  pero  no  por  ello  pueden  equipararse  los  conceptos decisión y  suscripción.     

“Decidir,  de  acuerdo  con  el  diccionario  de la lengua española, significa resolver, tomar  una    determinación,   mientras   que   suscribir  implica  firmar al pie o al final de un escrito. Por  tanto,  cuando  la  norma  alude  al  acto  de suscripción de la sentencia para  determinar  el momento que su ejecutoria, está exigiendo no solo que exista una  decisión,  sino  además, que la decisión adoptada se encuentre incorporada en  un  escrito  que  cumpla las condiciones de validez externa de la sentencia como  acto  procesal,  y  que  dicho escrito haya sido firmado por los Magistrados que  participaron              en             su             discusión             y  adopción.          

“La   decisión   del   legislador  de  condicionar  la  ejecutoria de la sentencia al acto de suscripción de la misma,  encuentra  como  fundamento racional y legal el hecho de que en el sistema penal  que  rigió  el  trámite  del  proceso  sometido  a revisión, el procedimiento  adoptaba  la  forma  escrita  (artículos  157 ejusdem), y que la sentencia como  acto  procesal  debía  cumplir  no  solo  este  requerimiento,  sino  tener una  estructura   externa   propia   para   su   eficacia  jurídica  (artículo  180  ejusdem).      

“En síntesis,  para  la  Sala  el  artículo  197  del Decreto 2700 de 1991 contiene un mandato  inequívoco  en  el  sentido  de  que  la  sentencia  que  decide  el recurso de  casación,  cuando  no  sustituye la que es objeto del mismo, queda ejecutoriada  el   día   que  es  suscrita  por  los  Magistrados  que  intervinieron  en  su  aprobación,  y  por  tanto,  que  es  esta  fecha, y no la correspondiente a la  adopción  de  la decisión (cuando los referidos actos no son coincidentes), la  que   debe   ser   tenida   en   cuenta  como  referente  para  estos  concretos  efectos”.   

Por    consiguiente,    establecido  así   que   la   fecha   del   fallo  de  casación  es la de suscripción y  no    la   de   aprobación   y   que   su   ejecutoria   se   produce      en     aquella  mientras  no  sustituya  el  materia de impugnación    y    que    para    este    caso  corresponde al  14 de agosto de 2.000, significa que  como  lo  demanda la accionante y sostiene el Ministerio Público para esta data  las   acciones  penales  derivadas  de  los  delitos  imputados  a  AMPARO   MUÑOZ   y   a   los  demás  procesados  ya se había extinguido por prescripción porque desde la ejecutoria  de  la  acusación  ya  habían  transcurrido  6  años,  8 meses y 4 días y en  consecuencia   no   le   era   posible   a   la   Sala   legítimamente  proferir  fallo,  por  ello  la  Corte  declarará fundada la  causal  que  se  invoca  en  la  demanda  de  revisión,  dejará  sin  valor su  sentencia  de  casación  proferida el 14 de agosto  de   2.000,  declarará  extinguidas  por  prescripción  las  acciones  penales  ejercidas  en  contra  de  la  accionante por los referidos punibles  y cesará todo procedimiento que por  ellos  se  le adelante, todo bajo el entendido de que  los  mismos  efectos se harán extensivos por virtud del artículo 229 de la Ley  600  de  2.000  a los no accionantes DANIEL PARRA HINCAPIÉ y GUILLERMO HUMBERTO  TRUJILLO.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

    

1. DECLARAR fundada la causal de revisión invocada.     

                                        

2.   DECLARAR  sin  valor  la  sentencia  de    casación    fechada    el    14  de  agosto  de 2.000.   

3. DECRETAR la prescripción de la acción  penal   ejercida  contra  AMPARO     MUÑOZ    DE    RODRÍGUEZ  por  los  delitos  de  abuso  de  función  pública, falsedad  material   de   empleado   oficial   en   documento   público  y  peculado  por  uso.     En     consecuencia     cesar   todo   procedimiento    que    por    tales   hechos   se  adelante    en    su  contra.   

4.   Hacer  extensivos  los  efectos  de  este  fallo  a  DANIEL PARRA HINCAPIÉ y GUILLERMO  HUMBERTO  TRUJILLO  en  cuyo  favor  se  dispone  igualmente la extinción de la  acción  penal derivada de los delitos por los cuales  fueron  acusados  en  el  asunto  objeto  de  revisión  y  la cesación de todo  procedimiento    que    por    los    mismos    se    les   adelante.   

   

Contra  esta  decisión no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase,  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

                                                                      (se le aceptó impedimento)   

MARINA        PULIDO       DE  BARÓN                    JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID          RAMÍREZ  BASTIDAS              JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

No hay firma  

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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