20986(28-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20986   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.28  

Bogotá  D.C., veintiocho (28) de febrero de  dos mil siete (2007).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos y de debida argumentación de la demanda de casación  presentada  por el defensor del procesado MAIKEL  PALACIO HERNANDEZ, contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  el  27  de  septiembre de 2002  mediante  la  cual  el  Tribunal Superior de Santa Marta revocó parcialmente la  emitida  por  el  Juzgado Quinto Penal del Circuito del mismo Distrito Judicial,  por  cuyo  medio  lo  condenó  como  autor penalmente responsable del delito de  trafico, fabricación o porte de estupefacientes.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Al  llevar  a  cabo diligencia de registro y  allanamiento  decretada  por  el  Fiscal  19 Seccional de la Unidad de Reacción  Inmediata  de  Santa  Martha,  en  una casa ubicada en la calle 20 # 3-10 de esa  ciudad,  el 20 de febrero de 2002, a las 3:10 p.m., se incautaron 11,9 gramos de  cocaína  clorhidrato distribuidos en pequeñas cantidades en bolsas plásticas,  y  fue  capturado  MAIKEL PALACIO HERNANDEZ, quien reconoció ser el poseedor de  la  sustancia  alucinógena,  a  cuya  comercialización  dijo  dedicarse  en el  referido inmueble.   

Vinculado  legalmente mediante indagatoria y  resuelta  provisionalmente su situación jurídica el 27 de febrero de la citada  anualidad  con  medida de aseguramiento consistente en detención preventiva por  el  delito  de  tráfico, fabricación o porte de estupefacientes descrito en el  artículo  376,  inciso  segundo,  del  Código  Penal, tras la confirmación de  dicho  pronunciamiento,  el  procesado,  coadyuvado por su defensor, expresó su  voluntad  de  acogerse  a  la  figura  de  sentencia  anticipada  prevista en el  artículo 40 del Código de Procedimiento Penal de 2000.   

El  14  de  mayo  siguiente se llevó a cabo  diligencia  de  formulación  de  cargos  en  la  que  una  vez  precisadas  las  circunstancias  de  modo,  tiempo  y lugar en que ocurrió el comportamiento, el  Fiscal  lo  adecuó  a  la  hipótesis delictiva consagrada en el artículo 376,  inciso  segundo,  del  Código  Penal  (Ley  599/2000),  sancionada  con pena de  prisión  de  4 a 6 años y multa de 2 a 100 salarios mínimos mensuales legales  vigentes,   imputación   aceptada   libre   y   voluntariamente   por   PALACIO  HERNANDEZ.   

La respectiva sentencia condenatoria, tras la  verificación  de  ausencia  de  circunstancias enervantes, la dictó el Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito de Santa Marta el 28 de mayo de 2002, imponiendo al  procesado  las  penas  principales de 32 meses de prisión y multa de 2 salarios  mínimos  mensuales  legales vigentes, así como la accesoria de inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo término de la  pena  principal, concediéndole el subrogado de la suspensión condicional de la  ejecución de la pena.   

Del  fallo  apeló  el  Fiscal  respecto del  otorgamiento   del   subrogado  penal,  apoyando  su  inconformidad  en  que  la  naturaleza  y gravedad del delito, y los antecedentes penales registrados por el  procesado  impiden  tener  por  satisfecho  el  requisito subjetivo al que está  supeditado  el  aludido  mecanismo sustitutivo de la pena privativa de libertad,  razones  acogidas  por  el  Tribunal Superior de Santa Marta para concluir en la  sentencia  atrás  referenciada la necesidad de la ejecutar la pena privativa de  la  libertad,  procediendo  en  consecuencia  a  revocar en ese aspecto el fallo  impugnado  y  a  ordenar la captura de PALACIO HERNANDEZ, decisión recurrida en  casación por su defensor.   

LA  DEMANDA   

Afirma el libelista que acude a las causales  de  casación  previstas  en el artículo 207 del Código de Procedimiento Penal  (Ley  600  de  2000)  porque  la sentencia objeto de impugnación extraordinaria  “es  violatoria o constitutiva de un error de hecho  al   desconocer   y   no  valorar  la  esencia  y  la  existencia”  del  fallo  de primer grado “ya que el  Magistrado  Ponente no valora ni le da credibilidad a lo decidido” por el a quo.   

Sostiene  que  el  artículo  63 del Código  Penal         enseña         que        el        requisito        “fundamental”   para   conceder   la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena es que la sanción impuesta  no  exceda  de  tres  años  de prisión, y como en el punto primero de la parte  resolutiva  de  la  sentencia de primera instancia la infligida al procesado fue  de  treinta  y  dos  meses  “nos  encontramos en un  imposible  jurídico  en  que  el  Tribunal  Superior  de Santa Marta en Sala de  Decisión  Penal  le revoca el punto segundo” y en su  lugar niega el subrogado allí otorgado.   

Con fundamento en lo anterior solicita casar  la  sentencia y dar aplicación al artículo 63 del Código Penal concediendo al  procesado  MAIKEL  PALACIO HERNANDEZ la suspensión condicional de la ejecución  de la pena.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  205  del  Código  de  Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), vigente  tanto  para  la  época  de los hechos como para la de emisión de los fallos de  primero  y  segundo  grado,  el  recurso  extraordinario  de casación es viable  respecto   de  sentencias  “proferidas  en  segunda  instancia  por  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito Judicial y el Tribunal  Penal  Militar  en  los  procesos que se hubieren adelantado por los delitos que  tengan  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo  máximo    exceda   de   ocho   años” (negrillas fuera de texto).   

También  establece el citado precepto en su  inciso  tercero  que  la  Sala,  de  manera excepcional y en forma discrecional,  “puede  admitir  la  demanda  de  casación  contra  sentencias  distintas a las arriba mencionadas, a solicitud de cualquiera de los  sujetos  procesales,  cuando  lo  considere  necesario  para el desarrollo de la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los  derechos  fundamentales,  siempre que  reúnan    los    demás   requisitos   exigidos   por   la   ley”.   

En  el  caso  examinado  se  observa  que el  defensor   del   procesado   acudió   al   recurso  extraordinario,  impugnando  oportunamente  un  fallo  de  segunda  instancia  respecto  de un delito que, de  acuerdo  con  la  previsión normativa aludida, no cumple con el requisito de la  pena  máxima  privativa  de la libertad exigida, toda vez que PALACIO HERNANDEZ  fue  condenado  por  la  conducta  punible  de tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes,   para   la  cual,  en  razón  de  la  cantidad  de  sustancia  alucinógena  incautada  (11,9  gramos  de cocaína clorhidrato), está prevista  una   pena   máxima  de  seis  (6)  años  de  prisión  de acuerdo con el artículo 376, inciso segundo, del  Código  Penal (Ley 599 de 2000), quantum inferior a los ocho (8) años que para  acceder  al  recurso  extraordinario de casación por la vía ordinaria o común  reclama la disposición inicialmente citada.   

Además,  en  el escrito de sustentación el  demandante  no  hizo  manifestación expresa de acudir al recurso extraordinario  por   la   vía   excepcional,   esto  es,  para  buscar  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la protección de garantías fundamentales, y en el desarrollo  del  reproche los argumentos que consigna no permiten a la Sala advertir que esa  fue   su   intención,  pues  una  tal  disertación  debía  estar  dirigida  a  “hacerle ver la necesidad de su pronunciamiento, en  forma  tal  que  si se trata de reclamar la garantía de un derecho fundamental,  al  censor le corresponde precisar los derechos que fueron desconocidos, indicar  las  normas  constitucionales y legales que los protegen y la determinación que  debe  adoptarse para su salvaguarda. Y si el motivo invocado es el desarrollo de  la  jurisprudencia,  tendrá  que  puntualizar  el  tema  jurídico que requiere  definición  o  precisión,  sea  porque  es  nuevo  o porque existen posiciones  opuestas    que    deben    ser    unificadas.”1   

Los  argumentos  ofrecidos  en  el  único  reproche  propuesto por el censor, evidencian su reducido dominio de la técnica  de  este  recurso  extraordinario, pues se limita a citar la norma que de manera  genérica  consagra  las  causales  de  casación  en  materia  penal, omitiendo  precisar   al   amparo   de   cual   de   ellas   se   proponía   enjuiciar  el  fallo.   

El actor afirma que en la sentencia proferida  por  el  ad  quem  se  incurrió  en  un  “error de  hecho”,  lo  cual  permitiría  pensar que la causal  seleccionada  es  la  primera,  cuerpo  segundo,  pero  a  renglón seguido hace  consistir  el  supuesto  dislate  en  que  el  Tribunal  no  le dio “credibilidad”  a  lo decidido por el  a-quo   al   conceder   la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena.   

Desconoce el actor que en esta sede no es de  recibo  como  motivo  de  casación  pretender  que  el criterio del fallador de  primer  grado  prevalezca  sobre el de segunda instancia, pues en atención a la  organización  jerárquica  y  funcional  de  la Rama Judicial las decisiones de  éste se anteponen al del inferior.   

En  tratándose de sentencias, pese a que si  bien  integran  un solo cuerpo, de todas formas la de primer grado es subalterna  de  la  segunda,  y  la del superior prima cuando se presentan diferencias entre  ambas2,  hallándose  además  ésta  ungida  de  la  doble presunción de  acierto  y  legalidad,  que  solo  puede  ser  resquebrajada  si  se acredita la  ocurrencia  de  errores manifiestos, trascendentes y graves: bien por errores en  la  aplicación  del  derecho  (falta  de  aplicación,  aplicación  indebida o  errónea  interpretación  de  una  norma  sustancial);  ya  por  errores  en la  valoración  probatoria  (de  hecho:  falso juicio de identidad, falso juicio de  existencia  o  falso raciocinio; o de derecho; falso juicio de legalidad o falso  juicio  de  convicción);  por incongruencia entre la acusación y la sentencia;  o,   finalmente   por   haberse  dictado  el  fallo  en  un  juicio  viciado  de  nulidad.   

Nada  de  lo  anterior  fue  atendido por el  casacionista,  quien  sin  hacer desarrollo del yerro anunciado lo abandona para  en  el  segundo  y último párrafo de su argumentación sostener que de acuerdo  con  el  artículo  63  del  Código  Penal  el único requisito “fundamental”    para    conceder   la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena es que la sanción impuesta  no sea superior a tres años de prisión.   

El desacierto es manifiesto pues expresamente  la  norma  en  cuestión supedita el subrogado a la conjunción de dos factores:  el  objetivo  que  recalca  el  demandante,  y otro de naturaleza subjetiva cuya  acreditación   se  obtiene  cuando  a  partir  del  análisis  de  “los   antecedentes   personales,   sociales   y  familiares  del  sentenciado”   así   como   de   la   “modalidad  y  gravedad  de  la  conducta  punible”  se  concluye  que “no existe necesidad  de  ejecución  de  la pena”, requisito que no halló  abastecido  el  Tribunal con fundamento en la acreditación en el proceso de una  condena  anterior  contra  el procesado por idéntico delito y por la gravedad y  modalidades  del comportamiento al margen de la ley por el que en ésta ocasión  fue  juzgado y condenado, valoración respecto de la cual el censor no consignó  crítica vinculante en términos de casación.   

La  Corte  ha insistido en que la demanda de  casación  difiere  ostensiblemente  de un alegato de instancia, porque requiere  una  presentación  lógica  adecuada  a  cada  una  de  las causales legalmente  establecidas,  con  el  respectivo  desarrollo  de  los  cargos  que  por vicios  in  procedendo o  in  iudicando  se  denuncien y la demostración de su trascendencia en la parte dispositiva del  fallo impugnado.   

Como  en este caso el recurso extraordinario  fue  formulado  respecto  de  un  delito  por  el que no procede la casación en  razón  de  que  la  pena  máxima  prevista para el mismo no es superior a ocho  años  y  puesto  que de los argumentos que sustentan el reproche no se advierte  que  su  interposición  hubiese  sido  con  el  ánimo  de  acudir  a  la  vía  excepcional,  además  de  ser  palmario  el  desconocimiento  de  la técnica y  lógica  adecuada  que  exige  cada una de las causales de casación, es preciso  concluir  que la demanda analizada se equipara a un simple alegato de instancia,  deviniendo inevitablemente su inadmisión.   

Finalmente  es oportuno resaltar que la Sala  no  observa  con  ocasión  del  trámite  procesal  o  en  el  fallo  impugnado  violación  de  derechos o garantías del procesado PALACIO HERNANDEZ, como para  que  se  hiciera  necesario  el  ejercicio  de la facultad legal oficiosa que le  asiste a fin de asegurar su protección.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  MAIKEL   PALACIO   HERNANDEZ,   de   acuerdo   con   las  razones  anteriormente  expuestas.   

         Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ALVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                       JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                 JAVIER ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  del 13 de julio de 2005. Proceso Nº 22604   

2  Sentencia del 25 de junio de 1993. Proceso Nº 6831.     

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