20708(10-03-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20708  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   acta   N°  20   

Bogotá, D. C., diez (10) de marzo de dos mil  cuatro (2004).   

V    I    S   T   O  S:   

Se  ocupa  la  Corte  en  emitir  el Concepto  respectivo  en  este trámite de extradición iniciado por solicitud elevada por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  en  contra  del  ciudadano  colombiano       WILLIAM      ALBEIRO      TALERO  JIMÉNEZ.   

I.    DE   LA  SOLICITUD:   

1. A través de Nota  verbal  No. 402  del 21 de marzo de 2003, la Embajada de los Estados Unidos  de  América  formalizó  la  solicitud de extradición del ciudadano colombiano  WILLIAM    ALBEIRO    TALERO    JIMÉNEZ  por  ser  el  sujeto  de  las  resoluciones  de  acusación No. S2  01-Cr.-1000  dictadas  el  12 de noviembre de 2002, en la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de Nueva York y de la No. 01-10406-JLT  radicada  el  2 de noviembre de 2001 en la Corte Distrital de los Estados Unidos  para   el   Distrito   de   Massachusetts,  mediante  las  cuales  se  le  acusa  así:   

En Nueva York:  

“-  – Cargo Uno. Concierto para distribuir  cocaína,  en violación del Título 21, Secciones 812, 841 (a) (1), 841 (b) (1)  (A), y 846 del Código de los Estados Unidos”.   

En Massachusetts:  

““-  –  Cargo Uno. Concierto para poseer  con  la intención de distribuir cocaína y para distribuirla, en violación del  Título  21,  Secciones  846,  841 (a) (1) y 841 (b) (1) (A) del Código de  los Estados Unidos”.   

2.    DE LOS  HECHOS:   

2.1  Del caso  de Nueva York:   

“(…) indican que desde septiembre de 2000  hasta  diciembre  de  2001, cuatro de los acusados se concertaron entre sí para  distribuir    cientos   de   kilogramos   de   cocaína.    Con   base   en  interceptaciones  telefónicas  adelantadas  por  el  FBI  y  la Agencia para el  control  de  las  Drogas (DEA), a los teléfonos utilizados por todos los cuatro  acusados,  las  fuerzas  del  orden  determinaron  que  (…), WILLIAM  ALBEIRO  TALERO,  (…)  y  (…)  distribuían   cocaína   tanto   en   Nueva  York,  como  en  Massachusetts”.   

         

2.2       Del      caso      de  Massachusetts:   

“Desde  por  lo menos agosto de 2000 hasta  noviembre    de    2001,    TALERO   fue  responsable de distribuir cantidades múltiples de kilogramos  de   cocaína   en   el   área  de  Boston,  Massachusetts.   TALERO   dirigía   las   operaciones  en  Massachusetts,  empleando  gente que trabajara para él, manejando la logística  de  la distribución, fijando los términos de pago, negociando con los clientes  y     obteniendo     las    ganancias    provenientes    de    la    venta    de  narcóticos.”   

3. Por esos hechos  se  formularon,  respecto  de  WILLIAM  ALBEIRO TALERO  JIMÉNEZ,  y  de  otros  coacusados, los cargos que se  detallan  así  en  la  acusación  cuyas  copias  traducidas  se agregaron a la  solicitud de extradición:   

3.1  Del caso de Nueva York:   

“Acusación  en  Reserva   

“Cargo  Uno   

“El Gran Jurado acusa que:  

“Desde  septiembre  de 2000 o alrededor de  esa  época,  hasta  incluso  el  mes  de  diciembre  de 2001 o alrededor de esa  época,  en  el  Distrito Meridional de Nueva York y en otros lugares, Carlos E.  Orozco,   alias   “Ricardo   Ramírez”,   alias  “Maruja”,  WILLIAM  ALBEIRO TALERO, alias “Flaco”,  Jairo  Villegas  Amariles,  alias  “Félix”,  alias  “Tayson”, Francisco  Ramírez,  alias  “Fran”,  alias  “Chopa”,  alias “Pacho”, Francisco  Antonio  Martínez,  alias  “Julián”,  y  Mónica  Reyes,  alias  “Vivian  Olivo”,   alias   “Edie   García”,  los  acusados  y  otros  conocidos  y  desconocidos,    ilícita   e   intencionadamente  y  con  conocimiento  de  causa,   combinaron,  concertaron,  confederaron  y  se  acordaron juntos y  entre   sí   para   quebrantar   las   leyes  antinarcóticas  de  los  Estados  Unidos.   

“2.  Como  parte y objeto de tal concierto  Carlos   E.   Orozco,   alias   “Ricardo   Ramírez”,   alias  “Maruja”,  WILLIAM ALBEIRO TALERO, alias  “Flaco”,  Jairo  Villegas  Amariles, alias “Félix”, alias “Tayson”,  Francisco  Ramírez,  alias  “Fran”,  alias  “Chopa”, alias “Pacho”,  Francisco  Antonio  Martínez,  alias  “Julián”,  y  Mónica  Reyes,  alias  “Vivian  Olivo”,  alias “Edie García”, los acusados y otros conocidos y  desconocidos  distribuían  y  poseían  con  la  intención  de  distribuir una  sustancia  controlada,  a saber, cinco kilogramos y más de mezclas y sustancias  que  contenían  cantidades  perceptibles  de  cocaína,  en  violación  de las  Secciones,   812,   841(a)   (1),  841  (b)(1)  (A)   del  Título  21  del  Código  de los Estados Unidos.”   

3.2  Del caso  de Massachusetts:   

“ACUSACIÓN:   

“CARGO ÚNICO: (Título 21 del Código de  los  Estados  Unidos,  sección  846  –  Concierto  para  poseer cocaína con la  intención de distribuirla)   

“El Gran Jurado acusa que:  

“Desde un momento desconocido para el Gran  Jurado,  pero  en  o  alrededor  de  agosto  de  2000  a  lo  más  tarde, y con  continuación  hasta  o  alrededor  de  noviembre  de  2001, en Boston, en otros  lugares den el Distrito de Massachusetts, y en otros lugares,   

“NN.NN. alias flaco, alias WILLIAM ALBEIRO  TALERO,  león  A.  Correa,  alias  “Chivo”,  Alex  Fernando Valencia, alias  “Walter”,  John  L.  Pérez  y  Alejandro Castillo, alias “Rosco”, alias  “Óscar” y alias “the 20”   

“acusados    en    la   presente,   con  conocimiento  de  causa e intencionadamente  combinaron,  concertaron,  confederaron  y  se  acordaron  entre sí y con otros  conocidos  y  desconocidos  para el Gran Jurado para poseer con la intención de  distribuir  cocaína  y para distribuir cocaína, una sustancia controlada de la  Tabla  II,  en  violación  del  Título  21  del Código de los Estados Unidos,  Sección  841 (a) (1)”.   

II.-         DE LA ACTUACIÓN:   

1.  Con  la  Nota  Verbal   No.  1969  del 30 de diciembre de 2002, la Embajada de los Estados  Unidos   de   América   solicitó   la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano colombiano WILLIAM ALBEIRO  TALERO.   

2. El 21 de enero de  2003,  el  Fiscal  General  de  la Nación emitió orden de captura con fines de  extradición  en contra del requerido, haciéndose efectiva por unidades del DAS  el  día  27  siguiente  en  la ciudad de Medellín (Antioquia) (folios 19 a 33,  carpeta anexa).   

3. El 21 de marzo de  2003,  mediante  Nota  Verbal  No.  402,  la  Embajada  de los Estados Unidos de  América  formalizó  la  petición  de  extradición  del  ciudadano colombiano  capturado a solicitud suya.   

4. El mismo día, la  oficina  jurídica  del Ministerio de Relaciones Exteriores, en cumplimiento del  artículo  514  del  Código  de  Procedimiento  Penal, conceptuó “que por no  existir  Convenio  aplicable  al caso es procedente obrar de conformidad con las  normas  pertinentes del Código de Procedimiento Penal colombiano” (folio 181,  carpeta anexa).   

5.  Remitida  la  actuación  por  el  Ministerio  de Justicia y del Derecho a la Corte Suprema de  Justicia  (folio  1,  cuaderno  de  la  Corte),  se adelantó el trámite de ley  dentro  del  cual  se  resolvió sobre la petición de pruebas del defensor y el  recurso  de  reposición  formulado  por el requerido en contra del auto que las  negó.   

III.      DEL     ALEGATO     DE  CONCLUSIÓN:   

El  defensor  de  confianza designado por el  requerido   en  extradición  WILLIAM  ALBEIRO  TALERO  JIMÉNEZ   solicita de la Corte la emisión de un  concepto  negativo  a la solicitud de extradición de su cliente, fundado en los  siguientes dos argumentos:   

    

1. La       existencia       y      cumplimiento      de      Tratados  Internacionales:      

El  Concepto  emitido por la oficina Asesora  Jurídica  de la Cancillería Nacional es “incongruente” por señalar que no  existe  Convención  aplicable  al caso, pues sí existen no solo Tratados, sino  todos  los  principios  del derecho internacional reconocidos entre los países,  destacando especialmente el de reciprocidad.   

Dentro de los Tratados que señala existentes  cita  el  de extradición de 1979, la Convención sobre extradición de 1933, la  Convención   Única   sobre   Estupefacientes   de   1961  y  su  Protocolo  de  Modificación  de  1988, así como la Convención sobre Sustancias Sicotrópicas  de  1971.  Al referirse a cada uno de los Convenios citados concluye que el  Tratado  de  1979  no es aplicable por falta del principio de reciprocidad y que  tampoco  lo  es la Convención de Extradición de 1933, pues a pesar de hallarse  internacionalmente  vigente, los Estados Unidos de América hicieron una reserva  que prohibe la extradición de sus nacionales.   

Así  mismo estima que la Convención Única  sobre  Estupefacientes  de 1961 adoptada por Colombia mediante la ley 13 de 1974  está  vigente  tanto  para  ésta  República  como  para los Estados Unidos de  América,  aunque  destaca  la  cláusula  donde se indica que su aplicación en  materia  de  extradición  por delitos de esa naturaleza queda subordinada a que  las  partes  no  exijan un Tratado o un acuerdo de reciprocidad y reclama que el  Protocolo  de  Modificación de esta Convención también está vigente y que es  aplicable      discrecionalmente      cuando      una     parte     –que  subordina  la  extradición  a la  existencia  de Tratado— sea  requerida  por  otra con la que no lo tiene, para una solicitud de extradición.  Esas  mismas condiciones hace que sea inaplicable la Convención de las Naciones  Unidas  de  1988, porque, dice,  en ésta se reconoció expresamente que no  derogaba la de 1961.   

En  conclusión  estima  que  aún aplicando  alguno  de  los  Tratados  internacionales  mencionados  y  específicamente  la  Convención  sobre  Sustancias  Sicotrópicas  de  1971, el concepto de la Corte  debería  ser  negativo, por ausencia de un compromiso de reciprocidad por parte  del país requirente.   

2.  Falta  de  correspondencia  entre el Indictment y la Resolución de  Acusación:   

Para  el  defensor  el  documento acusatorio  estadounidense  no  reúne  los requisitos que el “espíritu del legislador”  plasmó  en  cuanto  hace  a  los  derechos  fundamentales al debido proceso, al  derecho  de  defensa y al derecho de contradicción que son elementos esenciales  de la resolución de acusación nacional.   

Subsidiariamente  y  únicamente si se emite  Concepto  favorable por parte de la Corte, solicita que el mismo se condicione a  que  la  pena a imponer se establezca dentro de un rango similar al existente en  Colombia  para  la conducta objeto del requerimiento que es la de concierto para  delinquir  con  propósitos  de  narcotráfico  que tiene una sanción de 6 a 12  años  de  prisión.  Finalmente  anuncia  que  para  que  se  tenga  como parte  integrante  del Concepto agrega copia de la demanda presentada ante la Comisión  Interamericana  de  Derechos  Humanos  contra  la República de Colombia por las  presuntas  violaciones  de  tales derechos en los procesos  de extradición  contra nacionales de este país.   

IV.-            DEL    CONCEPTO    DEL    MINISTERIO  PÚBLICO:   

El Procurador 2° Delegado para la Casación  Penal  es del criterio que están acreditados los requisitos legales para que la  Corte  emita  concepto  favorable  a  la  extradición  del ciudadano colombiano  WILLIAM    ALBEIRO    TALERO    JIMÉNEZ, así:   

1. El requisito de  la  validez  formal  de la documentación lo encuentra cumplido con la remisión  por  vía  diplomática  del  documento  de  acusación,  las  declaraciones del  Asistente  Fiscal  de  la  Fiscalía  de  los  Estados  Unidos  para el Distrito  Meridional  de  Nueva  York  y  del agente del FBI que tuvieron relación con el  caso,  así  como  los  datos necesarios para la identificación del solicitado,  todo  lo  cual  tiene  las  respectivas  cintas  de  seguridad  y constancias de  autenticación que son necesarias en esta clase de trámites.   

2.   La   plena  identidad  del  requerido  en extradición la encuentra demostrada con el aporte  de  la  clase  y  número  del  documento  de  identidad  nacional y su fecha de  nacimiento,  que  coinciden  con  los constatados al momento de su captura y los  usados  por  él  cuando otorgó poder al defensor y cuando se le han notificado  actuaciones de este rito.   

3.  En  torno  al  requisito  de la doble incriminación, transcribe los cargos contra TALERO  JIMÉNEZ  tanto en Nueva York como  en   Massachusetts  para  compararlos  con  la  legislación  penal  colombiana,  concluyendo  que  los  cargos  que  el  requerido  debe  enfrentar en uno y otro  Tribunal  estadounidense  encuentran  su equivalente en la legislación nacional  en  el  ilícito  de  concierto  especial para delinquir para realizar conductas  relacionadas  con  el  narcotráfico  previsto  en  el artículo 340 del Código  Penal,  modificado  por  la  Ley  733  de  2002  para  el que existe una pena de  prisión mínima de 6 años y máxima de 12 de prisión.    

4. La equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero con la resolución de acusación  nacional,  la  encuentra  suficientemente demostrada con el Indictment que en su  aspecto  formal  corresponde a un pliego concreto de cargos para que se defienda  de  ellos  en el juicio, constitutivo de la etapa procesal subsiguiente, razones  todas  para  que  concluya  solicitando  la  emisión  de un concepto favorable.   

CONSIDERACIONES DE  LA CORTE:   

1.   Cuestiones Previas:   

El  Código  de  Procedimiento  Penal patrio  señala  en  su  artículo  520  que  la  Corte  fundamentará  el  concepto  de  extradición   en   la  validez  formal  de  la  documentación  presentada;  la  demostración  plena  de  la  identidad del solicitado;  el principio de la  doble  incriminación;   la  equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero;  y, cuando fuere el caso,  en el cumplimiento de lo previsto en  los Tratados Públicos.   

Y  acorde  con  el parecer del Ministerio de  Relaciones  Exteriores  rendido a través del oficio OAJ.E. 0253 del 21 de marzo  de  2003  en  cumplimiento  del  artículo 514 del Código de Procedimiento  Penal,  “por  no  existir  Convenio  aplicable al caso, es procedente obrar de  conformidad  con  las  normas  pertinentes  del  Código  de Procedimiento Penal  Colombiano”.   

2.   Validez formal de la documentación:   

2.1.           La solicitud  para  que  se  conceda  la  extradición  de  una  persona  a  la que se le haya  formulado  resolución  de  acusación  o  su  equivalente  o  condenado  en  el  exterior,     deberá    hacerse    –dice  el  Código de Procedimiento Penal (artículo 513)—   por   la   vía   diplomática  y,  excepcionalmente, por la consular o de gobierno a gobierno.   

Ese  requisito formal está suficientemente  acreditado  dentro  del  trámite  proseguido  porque el gobierno de los Estados  Unidos  de  América  ha  solicitado  por  la vía diplomática, a través de su  Embajada  ante  el  gobierno  Colombiano  (carpeta  anexa)  y por intermedio del  Ministerio  de Relaciones Exteriores, la detención con fines de extradición de  WILLIAM    ALBEIRO    TALERO    JIMÉNEZ  (folios  1 a 17) y ha formalizado la solicitud de extradición por  la misma vía (folios 165 a 179).   

2.2.             Idéntica  preceptiva   del   Código  de  Procedimiento  Penal  señala  cuáles  son  los  documentos   mínimos  que  deben  anexarse  a  la  solicitud  de  extradición,  así:   

2.2.1  Copia  o  transcripción  auténtica de la sentencia, de la resolución de acusación o su  equivalente.   

El  gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  anexó  a  la  solicitud  de  extradición  copia  de  las acusaciones  formales (Indictment) así:   

    

1. S2 01 Cr. 1000 presentada el 12 de  noviembre  de 2002, en la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  Sur  de  Nueva York, que en idioma original aparece suscrita entre otros, por el  Fiscal  de  los  Estados  Unidos James B. Comey (folios 93 a 97 carpeta anexa) y  debidamente  trasladado  al castellano aparece de los folios 50 a 54 de la misma  carpeta,  traduciéndose  las  antefirmas de los suscriptores del documento como  la  del  “Presidente  del  Gran  Jurado”  y  el  “Fiscal  de  los  Estados  Unidos”.     

    

1. 01  –  10406-JLT  del  el 12 de  noviembre  de 2002, en la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  Sur  de Massachusetts que en idioma inglés aparece suscrita entre otros, por el  Asistente  del  Fiscal  de los Estados Unidos (folios 106 a 108 carpeta anexa) y  debidamente  trasladado  al  castellano  aparece  de  los folios 125 a 127 de la  misma  carpeta,  traduciéndose las antefirmas de los suscriptores del documento  como  la  del  “Presidente  del Gran Jurado” y el “Asistente Fiscal de los  Estados Unidos”.     

2.2.2            Indicación  exacta  de  los actos que  determinaron  la  solicitud  de  extradición  y del lugar y fecha en que fueron  ejecutados.   

Tal información aparece suministrada por el  Estado  requirente  en la Nota Verbal No. 402 del 21 de marzo de 2003 con la que  se  formaliza  la petición de extradición, en la que en la página 3 se inicia  un  relato  denominado “los hechos del caso (…)”,  donde se describen  los  relacionados con la acusación radicada en Nueva York y en la página 6 del  mismo  documento  donde  se  relatan  los relacionados con el juzgamiento que se  adelantará  en  Massachusetts; en apartes de los Indictment S2 01 Cr. 1000 y 01  –  10406  –  JLT;  y  en  la  declaración  del agente Dale Dutton de la Oficina  Federal  de  Investigaciones  de  los  Estados  Unidos de América, FBI (por sus  siglas  en inglés) (folios 119 a 122) para el caso de Massachusetts y la Agente  Dawn  Tomazich  de la misma Agencia para el caso de Nueva York (folios 35 a 46).   

Se determina en esos documentos y testimonio  la  existencia  de  una organización criminal en Boston (Massachusetts) y Nueva  York,  integrada  en  las  dos  ciudades  por  WILLIAM  ALBEIRO   TALERO  JIMÉNEZ  y  compuesta  en  aquélla  también  por  León  A.  Correa,  Álex  Fernando  Valencia,  John  L. Pérez y  Alejandro  Castillo;  y,  en  ésta  por Carlos Orozco, Jairo Villegas Amariles,  Francisco  Ramírez,  Francisco  Antonio  Martínez  y  Mónica  Reyes,  que  se  concertaron  para  distribuir  cocaína  en  esas  localidades estadounidenses a  través   de  una  red  que  coordinaba  el  requerido  a  través  de  llamadas  telefónicas  verificadas  por  medio  de  teléfonos celulares prepago y beeper  cuyos  contenidos  fueron  autorizados  a interceptar por autoridades judiciales  del país requirente.   

En    esa   asociación,   TALERO  JIMÉNEZ es la persona involucrada  en  varias  conversaciones  telefónicas para dar instrucciones sobre la entrega  de  drogas  y la recepción de las ganancias derivadas de esa actividad ilícita  en las ciudades de Nueva York y Boston.   

2.2.3.  Todos  los  datos  que  se posean y que sirvan para establecer la plena identidad de la  persona reclamada.   

Tanto  con  la Nota Verbal que solicitó la  captura  con  fines  de extradición, como con la que formalizó la petición de  extradición,  se  suministraron  datos  suficientes  para  establecer  la plena  identidad    del   reclamado.    Allí   se   describió   a   WILLIAM  ALBEIRO  TALERO JIMÉNEZ,  se  indicó  el número de la cédula de ciudadanía colombiana expedida a su nombre  y  se  suministró  copia  de  una  fotografía  suya  que le fue tomada para la  expedición  de  la  licencia de conducción en el Estado de Florida, uno de los  que  componen  los  Estados  Unidos  de América  y fotografías tomadas en  operaciones de vigilancia (folios 1-16; 75 y 139 carpeta anexa).   

2.2.4.  Copia  auténtica de las disposiciones penales aplicables para el caso.   

En las declaraciones juradas que en apoyo de  la  solicitud  de  extradición  se anexaron a ésta, la Asistente Fiscal de los  Estados  Unidos  adscrito  a la Fiscalía para el Distrito de Massachusetts y el  Asistente  Fiscal de los Estados Unidos adscrito a la Fiscalía para el Distrito  Meridional  de Nueva York, se transcriben las leyes federales pertinentes de los  Estados  Unidos citadas en los autos de acusación (folios 56 a 64; y 130 a 133,  carpeta anexa).   

          Toda   la  documentación  a  que  se  ha  hecho  mención,  aparece  producida  en  el  idioma  inglés y traducida al castellano en legal forma, con  las  debidas  notas  de  autenticación  ante  el  Consulado de la República de  Colombia  en  la  ciudad  de  Washington  D.C.  (EE.  UU. A) correspondientes al  Oficial  Asistente  de autenticaciones del Departamento de Estado de los Estados  Unidos de América.    

A su vez,  aparecen cintas y sellos de  seguridad   del  Departamento  de  Justicia  y  del  Fiscal  General  del  país  requirente  que  certifican  las  actuaciones  de  la Directora de la Oficina de  Asuntos  Internacionales  de la División Criminal del Departamento de Justicia,  los  que  también fueron colocados en los documentos del Departamento de Estado  en  los  que  se  autentican la firma y actuaciones del asistente del oficial de  autenticaciones  de  esa  oficina  estatal del gobierno requirente (folios 113 a  116;  y  160  a 164, carpeta anexa), todo lo cual demuestra la acreditación del  requisito de validez formal de la documentación.   

3.  Demostración Plena de la Identidad del Solicitado:   

No sólo porque nadie ha discutido en forma  alguna  que el vinculado a éste trámite sea la misma persona que es objeto del  requerimiento  del  gobierno  extranjero,  sino  porque  del cotejo de los datos  personales  suministrados  por  el  requerido  al  momento de su captura y al de  otorgar  poder  al  abogado  que  aquí lo representó, se concluye la identidad  entre  el  requerido  y  el  vinculado  a  este  trámite, es que se acredita el  requisito.   

4.  Principio de la doble incriminación.   

Tratándose de una extradición que se rige  por  las  normas  del  Código  de Procedimiento Penal, el principio de la doble  incriminación  se  define  conforme  al  llamado  sistema  de eliminación cuya  característica  principal  es  la  conexión  de  los  hechos  a unas sanciones  punitivas  mínimas.  Conforme lo manda el Código, es necesario “que el hecho  que  la  motiva  también esté previsto como delito en Colombia y reprimido con  una  sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a 4 años”  (artículo 511-1).   

4.1.  Los  hechos  citados  en  la  Nota  Verbal  mediante  la  que  se  formaliza  la petición de  extradición  y  en  los  documentos  anexos,  hacen referencia, tanto en Boston  (Massachusetts)  como  en  Nueva  York  (Nueva  York)  a  la  existencia  de una  organización  criminal  integrada  por WILLIAM ALBEIRO  TALERO  JIMÉNEZ  y otros, para distribuir cocaína en  los  Estados  Unidos  de  América  y  recaudar las ganancias provenientes de la  venta de esa sustancia.   

En    esa   asociación,   TALERO  JIMÉNEZ  coordinaba  a través de  teléfonos  celulares  prepago y beeper la distribución del estupefaciente y la  recepción   del   producto   de   ese   tráfico   ilícito   en  las  ciudades  estadounidenses citadas.   

4.2   Esos  hechos  son  considerados  en Colombia delictivos, pues asociarse para coordinar  la  distribución  de  cocaína  en  territorio nacional o extranjero es punible  frente  a  la  legislación colombiana tal como se ha tipificado en el artículo  340  del  Código  Penal,  modificado  por  la  Ley  733 de 2002 que consagra el  concierto  para delinquir, que se considera agravado cuando la concertación sea  para  cometer  delitos de tráfico de drogas estupefacientes, sancionándose con  pena de prisión que en su mínimo es de seis (6) años.   

4.2.1   Como  los  hechos  no  sólo  dan  cuenta  de  la mera asociación delictiva, sino que  señala  la  incursión en actividades manifiestas que incluían la consecución  de  cocaína  y  su  distribución,  tal  acontecer  fáctico también encuentra  tipificación  en  el  artículo  376  del  Código  Penal  que define y pena el  tráfico,  fabricación  o porte de estupefacientes, señalando una pena mínima  de  ocho (8) años de prisión cuando, como en este caso, se trate de cocaína y  la cantidad no sea inferior a dos mil (2000) gramos.   

Con  fundamento en esos acontecimientos, al  requerido  en  extradición  le formularon en los Estados Unidos de América dos  cargos,  uno  por  cada  acusación  formal.  En  la  No.  S2  01 Cr. 1000 el de  “concierto  para  distribuir  cocaína”  y  en  la  01  –  10406 – JLT el de  “concierto  para  poseer  con  la  intención  de  distribuir  cocaína y para  distribuirla”,   para   los   cuales   existe   en   el  país  requirente  un  encarcelamiento  cuando  menos de 10 años y no mayor que la cadena perpetua, en  cuanto  los  actos  conspirativos  fueron para poseer o distribuir una sustancia  controlada como la cocaína.   

Se  acredita  el  principio  de  la  doble  incriminación.   

5.   Equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero:   

          Tal  como  invariablemente  lo ha sostenido la Corte, el Indictment  equivale  a  la  resolución de acusación nacional en cuanto, como ésta,   tiene  la  fuerza  jurídica  de  impulsar la apertura de la fase de juzgamiento  dentro del juicio oral que finaliza con el respectivo fallo.   

          Adicionalmente,  desde el punto de vista formal contiene el lugar y  la  fecha  o  época  en  que  los  hechos  tuvieron  lugar,  los nombres de los  partícipes  y  la calificación jurídica de la conducta, con lo cual satisface  los  aspectos  fácticos  y jurídicos de la imputación. Así, entonces, no hay  duda  que  en  este  caso  se  satisface  también  esa exigencia, que, para dar  respuesta  al  defensor,  hace  mención  a  la  equivalencia entre la decisión  extranjera  frente  a  la  acusación  nacional, no a la igualdad formal  o  sustancial  entre  una  y  otra  pieza  procesal, pues las diferencias naturales  entre  uno  y  otro  sistema  jurídico  harían  imposible  hallar una perfecta  simetría  entre  el  acto de acusación dictado en el país requirente y el que  es necesario en el requerido.   

6.  Conforme  ha  determinado   la   Corte   y   tal   como   se   advierte  de  la  sentencia  de  constitucionalidad   1106/2000   del   24   de   agosto  de  2000  de  la  Corte  Constitucional  que  decidió  la  exequibilidad,  entre  otras  normas,  de los  artículos  550 y 565 del Código de Procedimiento Penal, al referirse al inciso  2°  del  artículo  550 (512 actual) la  condicionó al “(…) entendido  de  que  la  entrega de una persona en extradición al Estado requirente, cuando  en  este  exista  la  pena de muerte para el delito que la motiva, solo se hará  bajo  la  condición  de  la  conmutación  de la pena, como allí se dispone, e  igualmente,  también  a  condición  de  que  al  extraditado no se le someta a  desaparición  forzada,  a  torturas  ni  a  tratos o penas crueles, inhumanos o  degradantes,  ni  a  las  penas de destierro, prisión  perpetua  y confiscación, conforme a lo dispuesto por  los  artículos 11, 12 y 34 de la Constitución Política” (resaltado ajeno al  texto).  Por lo tanto, el Gobierno Nacional está en la obligación de supeditar  la   entrega   a   los   términos   aludidos    en  caso  de  conceder  la  extradición.   

Este  condicionamiento  no  puede  hacerse  extensivo,  como  lo  reclama  el  defensor,  a  que  en  el país requirente se  imponga,  en  caso de una sentencia condenatoria, la pena dentro de los límites  que  para  el  mismo  hecho  se  contempla en la República de Colombia, pues la  naturaleza  de  la  norma  bajo  la cual se ha regido este trámite –el    Código    de    Procedimiento  Penal—   no   autoriza  semejante  comportamiento,  ni  tampoco  la Constitución lo impone, quedándose  limitado  el ámbito de la pena en el país requirente a que no se imponga la de  muerte, ni la de cadena perpetua.   

7.   Otras    Respuestas   a   los   alegatos    del  defensor:   

Aunque  el  texto  del  presente  Concepto  responde  implícitamente  a la mayoría de sus alegaciones, es menester abordar  la respuesta expresa de las restantes así:    

7.1   A  la  presentación  de  una acción ante un Tribunal  Internacional en contra de la República de Colombia:   

Al  efecto y ante similar solicitud la Sala  respondió:   

“La  prueba señalada en el punto 5 de la  petición  se  inadmite,  habida  cuenta  que no guarda ninguna relación con el  objeto  de  este  trámite  que  es  la  rendición  de un concepto para ante el  gobierno  nacional  con  fundamento exclusivo en los requisitos contenidos en el  artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   La  ley  nacional  colombiana  que  regula  el trámite de extradición, a cuyo marco estricto debe  limitarse  la  Corte, no prevé que la presunta admisión de acciones legales en  contra  del  Estado  colombiano  por  parte  de  Tribunales  Internacionales  de  Justicia  formalmente  aceptados  por la República tenga la fuerza jurídica de  suspender  la  actuación  o  de crear, per sé, un requisito de prejudicialidad  que,   se   repite,   la   ley   no   contempla”1.   

7.2   Sobre  el  cumplimiento  de  los  Tratados Públicos.   

Aunque  el  alegato  sobre  este  tema  es  bastante   confuso,  pues  luego  de  una  extensa  relación  de  los  Tratados  multilaterales  y bilaterales suscritos por la República de Colombia llega a la  conclusión  que ninguno es aplicable internamente por la falta de un compromiso  de  reciprocidad  de parte del país requirente, pero que tampoco puede la Corte  emitir  Concepto  con  fundamento  en  la  Ley.   Al efecto y ante parecida  petición se consolidó el siguiente precedente   

“Como de tiempo atrás lo viene señalando  la    Corte2,  el  concepto  de la Cancillería expresa la voluntad de política  exterior  del  Estado  colombiano  en  cuanto  a la norma con la que es del caso  proceder   y  respecto  de  la  cual  está  dispuesto  a  enfrentar  todas  sus  consecuencias.   Ese concepto no es discutible por la Corte en la medida en  que  no  sea  abiertamente contrario a la Constitución, sin que pueda estimarse  como  tal la conclusión de que hay falta de Tratado internacional cuando él no  es  aplicable  en  el  orden  interno, razón que impuso acoger íntegramente lo  señalado  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  y  por  eso la Corte  adelantó  y  ahora  finaliza,  el trámite de extradición en cuanto respecta a  sus competencias.   

“El  concepto de la Cancillería no niega  lo  que  el mismo defensor sostiene, esto es la existencia del Tratado, sino que  afirma  que  “no  existen  Convenios aplicables”, en cuanto no basta la mera  existencia  del  Documento Internacional sino que es condición sine qua non que  pueda  ser  aplicado  en el orden interno, trámite que incluye la ratificación  por  el Congreso mediante una ley aprobatoria, requisito que se echa de menos en  ese  caso específico y que, por tanto, actualiza la utilización supletoria del  Código   de   Procedimiento   Penal   como  ley”3.   

          A  mérito  de  lo  anterior, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la   Extradición   del   ciudadano   colombiano   WILLIAM   ALBEIRO   TALERO   JIMÉNEZ  en   las condiciones atrás  referidas.    Comuníquese  al requerido, a su defensor, al Ministerio  Público  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación.  Devuélvase al Ministerio de  Justicia   y   del   Derecho   para   lo   de  su  competencia  y  del  Gobierno  Nacional.   

CÚMPLASE  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE         A.        GÓMEZ  GALLEGO                       ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                           JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

Comisión de servicio  

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                             MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA.  Ext.  16 de octubre de  2003. M.P. Dr., YESID RAMÍREZ BASTIDAS.   

2.-                      CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA.  Ext.  del  15 de  agosto   de   2000.   M.  P.  Dr.,  CARLOS  EDUARDO  MEJÍA  ESCOBAR.   

3.  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA. Ext. 26 de noviembre de  2002. M.P. Dr., YESID RAMÍREZ BASTIDAS.   

    

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