20542(03-06-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20542   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 061  

          Bogotá D.C., tres (3) de junio de dos mil tres (2003).   

VISTOS  

          La  Sala  decide  el  recurso  de  reposición  interpuesto  por  el  defensor  de  TERESA IGLESIAS DE HERNÁNDEZ,  solicitada en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos,  contra  la providencia del 8 de mayo de 2003, por cuyo medio esta Sala negó por  improcedentes las pruebas solicitadas por la defensa.   

FUNDAMENTOS   DE   LA  IMPUGNACIÓN   

          El  impugnante circunscribe su disentimiento a la denegación de las  pruebas   que  a  continuación  se  relacionan,  con  base  en  los  siguientes  argumentos:   

1. Oficiar al Departamento Administrativo de  Seguridad  (DAS) y a la Fiscalía General de la Nación para que certifiquen: a)  si  contra  la solicitada en extradición se encuentra vigente o ha sido librada  orden  de  captura  por delito cometido en el territorio nacional; b) si cursa o  ha  cursado  alguna  investigación  en  su  contra  por delitos cometidos en el  territorio  nacional,  y c) si ha sido condenada mediante fallo que se encuentre  en firme.   

Considera  el  defensor  que “la  pertinencia  de  la  prueba  yace  en  la aplicabilidad o no del  artículo  522  del  C.P.P.  relativo  a  la  entrega diferida del solicitado en  extradición”,  en  especial  porque “el  delito  imputado tuvo consumación parcial también en Colombia,  y  por  eso  no  es  extraño que nuestras autoridades judiciales hayan iniciado  acciones penales contra ella”.   

          2.  Oficiar al Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, para  que  las autoridades del país requirente certifiquen el nombre de las entidades  crediticias,  bancarias  o  cambiarias  a  través de las cuales se hicieron las  transferencias  desde  Nueva  Jersey  a  Colombia que comprometen a TERESA   IGLESIAS,   con  indicación  de  cuantías,  fechas, nombres de los giradores, números de las cuentas receptoras  y  nombre  de  los  beneficiarios;  así  mismo,  obtener  la  transcripción  y  traducción  al  castellano  de  las  conversaciones telefónicas grabadas, y de  otras  comunicaciones  entre  Manuel  Ramón Del Risco  Torrente,    el    testigo   CW-1   y   TERESA  IGLESIAS, que figuran en el proceso  adelantado en su contra en el Distrito de Nueva Jersey.   

          Aduce  el apoderado de la requerida que el numeral 2º del artículo  513  del  estatuto  procesal penal dispone que la solicitud de extradición debe  contener  la  “indicación  exacta  de los actos que  determinaron  la  solicitud de extradición y del lugar y la fecha en que fueron  ejecutados”,  pero  en  la petición del Gobierno de  los    Estados   Unidos   no   se   señalan   con   exactitud   “cuáles  son los actos ni su lugar y fecha de ejecución”.   

          Por  tanto,  si  se  le  imputa  a  su  defendida  la  recepción de  aproximadamente  177.546  dólares  americanos,  “la  expresión  aproximado  es lo contrario a lo exacto”;  igualmente  expone  que  cuando  en  la  solicitud  se  expresa  “que  las  transferencias  se  hicieron  el  25  de  agosto de 1999 o  alrededor  de  esa  fecha” no hay precisión alguna,  motivo  por  el cual considera incumplida la exigencia legal de exactitud en los  actos  imputados y en las fechas de su ocurrencia, habida cuenta que si se acusa  a   TERESA  IGLESIAS  de  un  delito  de  lavado  de  activos,  debió  señalarse  a  través  de qué cuenta  bancaria  se  cometió,  cuántas  veces  y  cuál  fue  la  cuantía  de  tales  operaciones.   

          Adicionalmente  dice  que  dentro de los temas sobre los cuales debe  versar   el  concepto  que  emita  la  Corte  está  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  y  que por tanto, si “no  se   indicó   (sic)   con  exactitud   los   actos   y   el   lugar   y  tiempo  de  ejecución”  lo  que  se  pretende establecer con las pruebas solicitadas es  que  “no  se  cumplió  formalmente con la exigencia  formal    (sic)   de   su  indicación  (de  los  actos, el lugar y el tiempo del  delito imputado, se aclara).   

          Entonces  considera  el  impugnante  que  las  referidas pruebas son  pertinentes   en   cuanto   guardan   íntima   relación   con  “el tema de la extradición”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Acerca  del tema que motiva el disentimiento  del  defensor,  de  manera reiterada la Corte ha señalado que de acuerdo con la  Carta  Política  y la ley, el concepto que le corresponde emitir en punto de la  solicitud  de  extradición  se  encuentra circunscrito a los taxativos aspectos  dispuestos  en el artículo 520 de la Ley 600 de 2000, es decir, a la  validez  formal  de  los  documentos  presentados  por  el  país  solicitante,  la  plena  identidad  del  requerido,  el  principio  de  la doble  incriminación  y  la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero,  sin que le sea posible pronunciarse sobre la validez o  el  mérito  probatorio de los elementos de convicción en los que se soporta la  petición  del  país  requirente,  el  lugar  de ocurrencia de los hechos o los  cargos   imputados   por  las  autoridades  extranjeras,  pues  de  hacerlo,  se  inmiscuiría  indebidamente en la soberanía y en la jurisdicción de los jueces  del  Estado  solicitante,  circunstancia  por  la  cual,  tales  temas deben ser  ventilados  al  interior  del  respectivo  proceso  judicial, en cuanto, por ser  elementos  que  tienen  que  ver con su objeto sólo incumben a la autoridad que  juzga.   

También  se  ha  dicho  que no compete a la  Corte  en este trámite adelantar un debate probatorio en punto de establecer si  los  hechos  que motivan la solicitud del nacional colombiano ocurrieron en este  país  o  en  otro, dado que ello no constituye elemento propio del concepto que  debe  rendir, en especial si se tiene en cuenta que la  intervención de la  Corte  en  este  procedimiento  no  es de naturaleza judicial y menos decisoria,  habida  cuenta que es el Gobierno Nacional a quien corresponde acceder o no a la  solicitud  formulada por las autoridades extranjeras1.  Lo  expuesto coincide con lo  dicho por la Corte Constitucional al respecto:   

“…  el  acto  mismo  de  la  extradición  no  decide,  ni  en  el  concepto  previo, ni en su  concesión  posterior  sobre  la existencia del delito, ni sobre la autoría, ni  sobre  las  circunstancias  de tiempo, modo y lugar en que se cometió el hecho,  ni  sobre  la  culpabilidad del imputado, ni sobre las causales de agravación o  diminuentes  punitivas,  ni sobre la dosimetría de la pena, todo lo cual indica  que  no  se  está en presencia de un acto de juzgamiento, como quiera que no se  ejerce     función     jurisdicente”2.   

En  cuanto  se  refiere  a  “la  aplicabilidad  o  no  del artículo 522 del C.P.P. relativo a la  entrega  diferida del solicitado en extradición” que  invoca   el   defensor,   baste   señalar   que  por  mandato  de  la  ley,  un  pronunciamiento  o  decisión  sobre  ello no compete a la Corte en su concepto,  sino  al  ejecutivo,  como  sin  duda  alguna se desprende del texto de la norma  referida  que  señala  “Cuando  con anterioridad al  recibo  del  requerimiento la persona solicitada hubiere delinquido en Colombia,  en   la   resolución   ejecutiva   que  conceda  la  extradición,  podrá  diferir la entrega hasta cuando  se  le  juzgue  y  cumpla  pena…” (subraya fuera de  texto),  razón  de  más  para  evidenciar  la  manifiesta impertinencia de las  pruebas solicitadas que fueron denegadas.   

          Entonces,  la  Sala no repondrá la decisión atacada, habida cuenta  que  las  pruebas  con  cuya  denegación se encuentra inconforme el defensor de  TERESA IGLESIAS DE HERNÁNDEZ  resultan  impertinentes en punto de los precisos temas sobre los que corresponde  a la Corte emitir su concepto.   

Como  en la providencia impugnada se dispuso  correr  traslado  por  el  término  de  cinco  (5)  días  a  la  solicitada en  extradición,       TERESA       IGLESIAS      DE  HERNÁNDEZ,  a  su  defensor y al Procurador delegado,  para  que  presenten sus alegatos previos al concepto de la Corte (artículo 518  del  estatuto  procesal penal), se ordena dar curso al referido traslado una vez  en firme esta decisión.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          NO  REPONER la providencia del 8 de mayo  de  2003,  por  cuyo  medio  esta  Sala  negó  por  improcedentes  las  pruebas  solicitadas  por  la  defensa  de  TERESA  IGLESIAS DE  HERNÁNDEZ, solicitada en extradición por el Gobierno  de los Estados Unidos de América.   

CORRER   el   traslado   dispuesto  en  la  providencia impugnada una vez en firme esta decisión.   

Notifíquese y cúmplase.  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS                       CARLOS  A.  GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO         ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN         MARINA   PULIDO  DE  BARÓN            

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES         MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1 Cfr.  Providencias  del  30 de agosto de 2002. M.P. Dr. Jorge Córdoba Poveda y del 12  de   septiembre   de   2000.  M.P.  Dr.  Jorge  Aníbal  Gómez  Gallego,  entre  otras.   

2  Sentencia C-1106 de 2000. M.P. Dr. Alfredo Beltrán Sierra.     

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