20366(09-02-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20366  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No.010  

Bogotá, D.C., nueve (9) de febrero de dos mil  seis (2006).   

VISTOS:  

Procede  la  Sala  a  calificar la demanda de  casación  presentada  a nombre de LUIS IVÁN TORRES GÓMEZ, contra la sentencia  proferida  por  el Tribunal Superior de Bucaramanga, que confirmó la dictada en  primera  instancia  por  el  Juzgado  1º Penal del Circuito de la misma ciudad,  mediante  la  cual fue condenado dicho procesado y otros, a la pena principal de  48  meses  de  prisión en calidad de coautores del delito de hurto calificado y  agravado.   

HECHOS:  

Así los resumió el Juzgado:  

“La     compraventa     ‘Bulevar      Santander’  ubicada  en  el Bulevar Santander No.  23-66  de  esta  ciudad, fue cerrada a las seis de la tarde del miércoles 19 de  julio  de dos mil por sus propietarios y vuelta a abrir a las ocho de la mañana  del  día  21  de julio, con la sorpresa para los dueños del negocio, que éste  había  sido  blanco  de acciones al margen de la ley, en el sentido, que joyas,  dinero  en  efectivo  y muchos de los electrodomésticos depositados en el local  habían  sido  sustraídos,  a  través  de un hueco elaborado desde el inmueble  vecino,  demarcado  con  el  número  26-30,  que  estaba  para  aquella  época  desocupado y en oferta para arriendo.   

Con  el  correr  de  los días y debido a las  pesquisas   adelantadas   por   las   propias   víctimas,   quienes  recibieron  colaboración  de  los  vecinos  del  sector  y de un hombre conocedor del hampa  criolla  que  opera  en nuestro medio,  se llegó a conocer la identidad de  por  lo  menos tres de los hombres que participaron en el hurto, esto es GONZALO  BELTRÁN  ECHAVARRÍA,  WILLIAM  ALBERTO PÉREZ y LUIS IVÁN TORRES GOMEZ, estos  dos  últimos  ampliamente  conocedores  del  manejo  de la compraventa y de las  costumbres de sus propietarios”.   

LA DEMANDA:  

Al  amparo  del cuerpo segundo de la causal  primera  de  casación,  acusa el demandante el fallo de segundo grado de violar  indirectamente  y  por aplicación indebida los artículos 9, 12, 239, 240 y 241  del  Código  Penal,  y falta de aplicación de los artículos 232, 233 y 237 de  Procedimiento Penal.   

Sostiene   que  la  responsabilidad  de  su  defendido  se  apoyó  en el testimonio vago y superficial de la señora Rosaura  Lozano  Mora, el cual no merece credibilidad porque simplemente refirió que vio  a  dos de los presuntos autores, de quienes da una descripción física general,  afirmando  que le dijeron respondían a los nombres de William e Iván, y que el  delgadito vive a la vuelta de la prendería.   

Para  el  demandante,  en  este  asunto  la  inocencia     de     su     defendido     “quedó  clara”   porque   la   declarante  en  mención  no  compareció  a  ampliar su declaración, ni para llevar a cabo un reconocimiento  en  fila  de personas, según el informe del C.T.I., porque cambió de domicilio  debido  a  que  estaba  amenazada.  Por  esa  razón, no se pudieron aclarar las  imprecisiones  en  que  incurrió  en  su  testimonio  y  las  circunstancias  y  condiciones en que percibió lo que declaró.   

En contrario, si se acreditó que en la fecha  en  que  se  cometió  el  delito,  IVÁN  TORRES  GÓMEZ se encontraba en lugar  diferente.  Así  lo  manifestaron  bajo  juramento  Aura  María Pinto y Amparo  Alonso Ospina.   

En  el mismo sentido llama la atención sobre  lo  manifestado  por  el  Tribunal en cuanto que habría sido importante en este  caso  un reconocimiento en fila de personas por parte de la señora Lozano Mora,  tomarle  muestras  manuscriturales  a  los sindicados para confrontarlas con los  aportados   por  la  empresa  arrendadora  con  respecto  al  sujeto  que  en  3  oportunidades   y   con  documentos  pertenecientes  a  William  Fernando  Nieto  Ordóñez   prestó  las  llaves  del  local,  también  las  declaraciones  del  estudiante  Nieto  Ordóñez, del conductor del automotor de placas XLA 585 y su  propietario,  las  del  mecánico  que dio a conocer esa información y la de la  persona  que  ese  día lo acompañaba; las cuales hubieran permitido vincular a  los demás involucrados y recuperar el botín.   

Aún  así,  el  Tribunal le dio a la señora  Rosaura  Lozano  Mora “un alcance jurídico imposible  de  aceptar”, pues afirmó que ella reconoció a LUIS  IVÁN TORRES GÓMEZ, cuando eso no lo dice en su declaración.   

Insiste  en  lo  expuesto  y  concluye  que  “el  verdadero  alcance del testimonio de la señora  Rosaura Lozano Mora, es la inocencia de mi defendido”.   

Solicita,  por  tanto,  se  case  el  fallo  recurrido y se dicte uno de reemplazo de carácter absolutorio.   

CONSIDERACIONES:  

1.   El   evidente  desconocimiento  de  la  dialéctica  y  principios  básicos  de  lógica que regentan el extraordinario  recurso  de  casación,  resultan  ampliamente  suficientes  para  inadmitir por  inepta  la  demanda  presentada a nombre de LUIS IVÁN TORRES GÓMEZ, pues lejos  de  contener un juicio técnico jurídico contra la legalidad de la sentencia de  segunda  instancia,  se  reduce a una serie de comentarios insustanciales que no  comprueban  la  existencia  de  yerro  atacable a través de este extraordinario  recurso.   

2.  En  efecto, contrariando por completo los  conceptos  teóricos  que  orientan  cada uno de los motivos de ataque, al igual  que  sus  sentidos  y  sus  modalidades, la propuesta casacional y su desarrollo  demostrativo  incumplen  los  elementales  presupuestos de precisión y claridad  que  exige  la  ley, pues se aduce una violación indirecta de la ley sustancial  por  error de hecho por falso juicio de identidad en lo que tiene que ver con la  declaración  de  la  señora  Rosaura  Lozano  Mora,  pero  de  ningún modo se  advierte  en  qué  consistió  la distorsión, tergiversación, cercenamiento o  añadidura  efectuada  a  su  contenido,  de  tal  modo  que  verificado  en  su  materialidad  u  objetividad  resulte  claramente  admisible  sostener  que a la  deponente  se  le  hizo  decir  lo  que  en realidad no expresó, porque ella no  incriminó directamente a dicho procesado.   

3.  En efecto, y aunque en el aparte final de  la  demanda  el  casacionista  afirma  que el Tribunal sostuvo que la testigo en  cita  reconoció a su defendido cuando ello no fue así, lo cierto es que de los  apartes  que  de  la  sentencia transcribe con el propósito de poner de relieve  los  desaciertos  apreciativos del fallador, no puede concluirse nada distinto a  que  el  cargo  está  sustentado  sobre  la  inconformidad  que  le  merece  al  demandante el poder suasorio otorgado a la señora Rosaura Lozano.   

4.  Por  eso mismo, califica de superficiales  las  afirmaciones  de  aquella  en cuanto dijo haber visto a dos de las personas  que  ingresaron  al  establecimiento  en  el  que  se  cometió  el  atentado al  patrimonio  económico,  basándose  para ello en apreciaciones idénticas a las  que  dice  cuestionar,  esto  es,  en  genéricas  y abiertas inferencias que no  confronta  en  lo  sustancial y en todo su contexto con lo que expuso la señora  Lozano  Mora,  resultándole  igualmente suficiente decir que no fue concreta en  varias de sus respuestas.   

4.  La misma curiosa lógica argumentativa es  la  que  evidencia  en  elaparte  en  el  que  el censor pone de presente que el  Tribunal  reconoció  la  existencia de vacíos probatorios en este asunto, pues  allí  no  tiene  en cuenta que en el párrafo que él mismo transcribe, se deja  en  claro que la censura hecha al instructor y al Juez, tiene como fundamento la  imposibilidad  de  haber  identificado  y  sometido  a  la justicia a los demás  responsables  en  tales hechos; y en efecto,  de allí no se colige que por  esa  misma  circunstancia,  la  prueba  aportada en relación con quienes fueron  vinculados  fuera  insuficiente  para  radicarles  responsabilidad  en  grado de  certeza.   

Por tales razones, entonces, la demanda será  inadmitida,  no  sin  antes  precisar que no encontró la Sala motivo alguno que  impusiera  acudir a la facultad oficiosa conferida en el artículo 216 de la Ley  600  de  2000, bien para decretar la nulidad de la actuación o para restablecer  garantías fundamentales de los sujetos procesales.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.   Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado LUIS IVÁN TORRES GÓMEZ.   

2.  Contra  esta decisión no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

MAURO SOLARTE PORTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                               ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                        

Impedido  

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                             ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                     

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                                JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                                  

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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