20260(27-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20260   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 058.  

          Bogotá D.C., veintisiete de mayo de dos mil tres.   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por el apoderado especial de  JORGE ANDRÉS OCAMPO GAVIRIA,  quien  fue condenado por el Juzgado Primero Penal del Circuito de Manizales como  autor  penalmente  responsable  del  concurso  de delitos de homicidio, lesiones  personales  y  porte  ilegal  de armas de defensa personal, mediante providencia  que fue confirmada por el Tribunal Superior de la misma ciudad.   

HECHOS  

Fueron  adecuadamente  sintetizados  por  el  despacho que profirió el fallo de segundo grado así:   

“Aproximadamente a  las  11:45  del día 24 de diciembre de 2000, en la esquina de la carrera 31 con  calle    11    de    esta   ciudad   (Manizales,   se  aclara)  fueron  baleados  los  señores  RICARDO MEZA  GUTIÉRREZ  y  JUAN  CARLOS  CÁRDENAS  GUTIÉRREZ.  El primero falleció cuando  recibía  atención médica en el Hospital de Caldas; el segundo se recuperó de  las lesiones recibidas”.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

Con  base  en  el  informe policivo que daba  cuenta  de los hechos relatados en precedencia y la declaración de Natalia  Aguirre  Hernández, la Fiscalía  18  Seccional de Manizales dispuso la apertura de la instrucción, en cuyo marco  se  vinculó  mediante  indagatoria  a  JORGE  ANDRÉS  OCAMPO  GAVIRIA siendo definida su situación jurídica  con  medida  de  aseguramiento de carácter detentivo como presunto autor de los  delitos  de  homicidio,  lesiones  personales y porte ilegal de armas de defensa  personal;  decisión  contra  la cual la defensa interpuso sin éxito el recurso  de apelación.   

Cerrada  la investigación, el 9 de abril de  2001  se  calificó  el mérito del sumario con resolución de acusación contra  el  procesado  como  presunto autor material de los delitos ya mencionados. Esta  providencia  fue  objeto  de  impugnación  vertical  por parte del defensor con  resultado adverso.   

El juicio correspondió tramitarlo al Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Manizales,  donde  una  vez  surtido  el rito  pertinente  profirió  sentencia el 30 de enero de 2002, por cuyo medio condenó  a    JORGE    ANDRÉS   OCAMPO   GAVIRIA  a  la pena principal de 20 años de prisión como autor penalmente  responsable  de  los delitos por los que se le acusó, fallo confirmado el 24 de  junio de 2002 por el Tribunal de Manizales.   

LA  DEMANDA   

La  acción de revisión se dirige contra la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  de  Manizales que confirmó el fallo de  primer grado.   

El  defensor  solicita  la  revisión  con  fundamento  en  el  numeral  3°  del  artículo  220 de la Ley 600 de 2000, por  considerar   que  hay  prueba  nueva,  no  conocida  en  la  instrucción  o  el  juzgamiento,  que  señala  al  verdadero autor de los delitos por los cuales se  condenó a su procurado.   

Para  apoyar  su  pretensión  allegó  un  documento     suscrito     por    Natalia    Aguirre  Hernández,  quien reconoció su firma ante el Notario  Segundo  de  Manizales,  donde  expresa que desea retractarse de la declaración  rendida  acerca  de  los  sucesos  acaecidos  el 24 de diciembre de 2000, en los  cuales  perdió  la  vida  su  compañero  Ricardo Meza  Gutiérrez, pues aunque dijo que estaba junto a éste,  en  verdad  se  encontraba  a  media  cuadra  del  lugar  donde  ocurrieron  los  hechos.   

Expone  que  escuchó unos disparos, pero no  vio  a la persona que agredió a su compañero. Más tarde, al encontrarse en la  unidad    de    cuidados    intensivos    donde    era   atendido   Ricardo  Meza, informó a los agentes de la  SIJIN que quien había matado  a     su     esposo     era     un     individuo     apodado     “Maravilla”; los agentes le mostraron dos  fotografías  y  le dijeron que había dos personas con ese sobrenombre, pero le  indicaron  una  de  las  fotografías  para que se grabara la imagen al hacer el  correspondiente  reconocimiento  y  señalara  a  la persona que allí aparecía  registrada,  como  el  autor de la muerte de su esposo, pues tenían un problema  para        “hacerlo       encerrar”.   

          Y   continúa  diciendo,  que  por  eso  reconoció  a  OCAMPO   GAVIRIA   en   la   SIJIN,  pero  que se encuentra arrepentida  de  haberlo señalado falsamente, circunstancia que quiso enmendar declarando la  verdad    ante    el   Juzgado   que   conoció   del   juicio   pero   no   fue  atendida.   

Finalmente señala que se encuentra dispuesta  a     suministrar     el     nombre    del    agente    de    la    SIJIN  que  la  indujo  a  hacer  el falso  reconocimiento  que  recayó sobre JORGE ANDRÉS OCAMPO  GAVIRIA.   

A  partir  de  lo  expuesto, “intuye  la defensa que lo que quiere, busca o pretende la persona no  es   algo   distinto   que   darte   (sic)  a  conocer  a la HONORABLE SALA quien o quienes son los verdaderos  autores  intelectuales  o  materiales  de  la  muerte  de su esposo RICARDO MESA  GUTIÉRREZ,    hechos    estos    que    se    evidencian   claca   (sic)  y  palmariamente  sin  saberse  el  porqué  de su comportamiento guardó total y absoluto silencio y circunstancias  estas  que  condujeron  al fallador a condenar a OCAMPO GAVIRIA con las formulas  de  juicio  por  él  recaudadas,  y  lejano estaba tanto el juez director de la  causa  como  los  demás  sujetos  procesales  de saber que NATALIA tenía pleno  conocimiento  del autor material o intelectual y el cual pretende denunciarlo es  dentro  de la prueba testimonial que se le debe recibir a ella por la SALA PENAL  todo  el  intríngulis  o galimatías jurídico de esta acción interpuesta para  que  se revisen las decisiones del fallador y se tenga en cuenta la prueba nueva  de  la  cual  va a tener conocimiento la HONORABLE SALA PENAL para darnos cuenta  que  JORGE ANDRÉS OCAMPO GAVIRIA fue condenado siendo completamente inocente de  los cargos que se le reprochan”.   

Más  adelante  el  apoderado  especial  del  condenado  refiere  que  “no  podemos  ni estamos en  capacidad  de  aseverar, avalar, o respaldar lo que alguien diga si es en verdad  nuestro  deber  recurrir  a todas las instancias pero para demostrar cuando como  abogado   defensor  se  actúa  la  no  responsabilidad  penal  de  alguien  nos  remitiremos   obvia   y   naturalmente   a   lo   que   comentara   (sic)  a  los magistrados de la SALA PENAL  DE  CASACION  NATALIA  AGUIRRE HERNÁNDEZ de los hechos en las circunstancias en  que  ocurren,  su  tiempo,  modo, lugar y por último donde ha de salir más que  bien       librado       JORGE      ANDRÉS      OCAMPO      GAVIRIA”.   

          Posteriormente,  el  defensor  señala  que pretende “expresar  su  inconformidad  con  la decisión judicial condenatoria  toda  vez  que  existen serias y contundentes dudas acerca de la identificación  plena  del autor del delito de homicidio y porte ilegal de armas, circunstancias  que  ni  el  fallador  de  la  primera  y el de la segunda instancia tuvieron en  cuenta”.   

          Finalmente,   el   apoderado   de   OCAMPO  GAVIRIA  indica que “espera  que  esa  HONORABLE  CORPORACIÓN  se  pronuncie  en  derecho  con  el fallo que  corresponda,  en  base  a  lo  aquí  expuesto  y  lo que ante la HONORABLE SALA  exponga      la      señora      NATALIA     AGUIRRE     HERNÁNDEZ”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Como  la  acción  de  revisión  tiene como  finalidad  la  remoción  de  la  intangibilidad  propia  de la cosa juzgada, el  legislador  ha  previsto  como  condición  de  admisibilidad el cumplimiento de  rigurosas  y  taxativas  exigencias,  que  no son otras que las señaladas en el  artículo 222 de la Ley 600 de 2000.   

En  atención  a  que  esta  acción procede  exclusivamente  contra  decisiones  ejecutoriadas  (sentencias,  resoluciones de  preclusión  de  la  investigación  o  autos de cesación de procedimiento), es  deber  del  actor  allegar  copia  de  las  providencias  de  primera  y segunda  instancia con su respectiva constancia de ejecutoria.   

Cuando la causal invocada es la contenida en  el  numeral 3º del artículo 220 del nuevo estatuto procesal, por la aparición  de  hechos  nuevos  o el surgimiento de pruebas de igual naturaleza no conocidas  al  tiempo  de  los  debates  con  virtualidad  para  acreditar la inocencia del  condenado  o  su  irresponsabilidad, tales novedosos elementos probatorios deben  ser  aportados  junto con la demanda y ser idóneos para demostrar cualquiera de  las finalidades antes precisadas.   

En  el asunto que concita la atención de la  Sala  pronto  se  advierte,  que  el  demandante  anexa  copias de los fallos de  primero  y  segundo grado, y aparece constancia de su ejecutoria, con lo cual se  encuentra  satisfecho uno de los presupuestos esenciales para la admisión de la  demanda.   

          No  obstante,  si  bien al libelo se anexa un documento suscrito por  Natalia  Aguirre  Hernández  con  reconocimiento  de  su  firma  ante  el Notario Segundo de Manizales, de su  contenido  material  no  emerge  nítido  su anunciado carácter novedoso, ni la  suficiencia  para  derruir en la forma prevista en la causal invocada el soporte  probatorio  que  sustenta  la  atribución  de  responsabilidad que se considera  injusta.   

Es  pertinente  señalar, que en punto de la  causal  de  revisión  invocada,  el  nuevo aporte probatorio debe tener aptitud  para  variar sustancialmente la atribución de responsabilidad del procesado que  determinó  su  condena,  virtud  de  la que carece el elemento allegado en este  asunto,  que  nada  trascendental informa de manera directa o indirecta respecto  de  la  inocencia  del condenado, en cuanto únicamente está orientado en forma  vaga   a  sugerir  que  el  reconocimiento  que  en  fila  de  personas  hiciera  Natalia    Aguirre    de  OCAMPO  GAVIRIA, obedeció a  la   simple   y   llana   sugerencia   de   unos   agentes  de  la  SIJIN.   

Aunque  el defensor señala que Natalia  Aguirre, quien ya declaró bajo la  gravedad  del  juramento  en  el  proceso,  sabe  el  nombre del verdadero autor  material  e intelectual de los delitos por los cuales se condenó a OCAMPO  GAVIRIA, no es eso lo que se puede  concluir  del  escrito  que  aquella  suscribe.  Además,  si  así fuera, en el  documento  no  se  indica  cuál es la identidad de los autores que se anuncian,  qué  se  sabe de ellos, en qué consistió su actividad respecto de los delitos  por  los  que  se  profirió  el  fallo,  y ni siquiera se informa el nombre del  agente   de   la  SIJIN  que  provocó  el  supuesto  falso  reconocimiento del condenado en fila de personas,  luego  es  evidente  que el escrito no pasa de ser una especulación sin ningún  asidero  material ni jurídico, que obviamente carece de la más mínima aptitud  para disponer la revisión que se demanda.   

          Adicional  a lo anterior, el demandante no tiene en cuenta que en la  actuación  fueron  debatidas  las  implicaciones  derivadas  de  que  el agente  Leonel   Cortés   Triana  exhibiera  a  Natalia Aguirre  la      fotografía      de     un     individuo     apodado     “Maravilla” previamente al reconocimiento  en  fila  de personas que esta hiciera, circunstancia que desvirtúa lo novedoso  del documento allegado.   

Es evidente que el demandante olvida que esta  acción  no  está  instituida  para  reabrir  debates de naturaleza jurídica o  fáctica  que  se surtieron en su oportunidad dentro de un proceso ya culminado,  ni  para  volver  a valorar los medios de prueba que sirvieron de pilar al fallo  ejecutoriado,  sino  para remover la decisión que hizo tránsito a cosa juzgada  en  procura  de conseguir una declaratoria opuesta y, en todo caso, favorable al  condenado,  en  razón  del  surgimiento  de  hechos  y  pruebas que ostenten la  calidad exigida por la ley.   

          Ahora  bien,  si  lo pretendido por el defensor era señalar que los  miembros   de  la  fuerza  pública  que  intervinieron  en  las  averiguaciones  iniciales   sobre   el   homicidio   de  Ricardo  Meza  Gutiérrez,  las  lesiones  causadas  a  Juan  Carlos  Cárdenas  Gutiérrez  y  el  porte  ilegal  de  armas  de  defensa  personal, cometieron alguna irregularidad  constitutiva   de   delito   para   conseguir  que  fuera  señalado  falsamente  OCAMPO  GAVIRIA como autor de  tales  comportamientos,  era  imperioso  que  acudiera  a  la  causal  quinta de  revisión,  acreditándola  mediante  una  providencia  ejecutoriada que así lo  declarara.   

          Como  el  defensor  señala que se encuentra inconforme con el fallo  porque  “existen  serias y contundentes dudas acerca  de  la identificación plena del autor del delito de homicidio y porte ilegal de  armas,  circunstancias  que  ni  el  fallador  de  la primera y el de la segunda  instancia  tuvieron  en  cuenta”, baste decir, que le  correspondía  ensayar  el recurso extraordinario de casación, donde hay cabida  a tal clase de controversia.   

          Así  las  cosas, como la acción de revisión según la concepción  legislativa  no  constituye  una  prolongación  del  juicio  ni  una  instancia  adicional  con  virtud  para  franquear  el  acceso  a una pretensión de lograr  enmienda  a  supuestos  errores  de  procedimiento  o de juicio en los que pueda  haber  incurrido  el sentenciador al valorar las pruebas, como parece entenderlo  el  demandante,  para  lo  cual se contó con las oportunidades que la ley tiene  establecidas  en  las  instancias,  y  agotadas  estas,  con  la  casación bien  ordinaria,  ora discrecional, es claro que la demanda que viene de examinarse no  apunta  a  la  finalidad  de  este instituto, sino, apenas, a suscitar una nueva  ponderación  probatoria,  con  un  elemento  de  juicio despojado de la aptitud  requerida para ello.   

Por   tanto,   como  el  escrito  incumple  básicamente  la exigencia formal que para su admisión establece el numeral 3º  del  artículo  222  de la Ley 600 del 2000, resulta imperiosa su inadmisión de  conformidad con lo indicado en el artículo 223 del mismo estatuto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         1.                      RECONOCER  personería  al doctor José Gustavo  Burgos   Pinilla,  como  apoderado  del  señor  JORGE  ANDRÉS  OCAMPO  GAVIRIA, en los términos y para los  efectos señalados en el poder que le fue otorgado.   

         2.                      INADMITIR  la  demanda  de revisión presentada  por  el  por  el  apoderado  especial  de JORGE     ANDRÉS    OCAMPO    GAVIRIA,  de  conformidad  con  las  razones  consignadas  en la  anterior motivación.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL         HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

CARLOS  AUGUSTO GÁLVEZ  ARGOTE         JORGE  ANÍBAL GÓMEZ  GALLEGO   

ÉDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                  ÁLVARO          ORLANDO          PÉREZ  PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

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