19472(03-09-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19472  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                               

Magistrado Ponente:  

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nº: 98   

          Bogotá D.C., tres de septiembre de dos mil tres.   

VISTOS  

            Conforme con lo reglado en el artículo 223 de la Ley 600 de 2000,  examina  la  Sala  de  manera  preliminar  el  aspecto  formal  de la demanda de  revisión    instaurada    por    quien    dice   representar   a   JOSÉ          MARÍA         HERNÁNDEZ         CAMACHO,   contra  la  resolución   proferida  por  la  Fiscalía  3ª  Delegada ante el Tribunal  Superior  de  Bucaramanga, por cuyo medio ordenó precluir la investigación que  por  la  conducta  punible  de  falsa  denuncia se adelantó contra la ciudadana  Gloria Sugey Rueda Pabón, según lo afirma en su libelo.   

ANTECEDENTES   

          Conforme  a la reseña fáctica realizada por el demandante, se sabe  que  en la calle 21 con carrera 27, dentro del perímetro urbano de la ciudad de  Bucaramanga,  Santander,  el 24 de junio de 2000 se produjo una triple colisión  vehicular  ocasionada  por  la  falla  que  en el sistema de frenos presentó el  automotor   conducido   por   JOSÉ  MARÍA  HERNÁDEZ  CAMACHO,  resultando  afectados, además del que éste  piloteaba,  otros  dos  rodantes,  uno  de  servicio  público, tipo taxi, marca  Renault,  y  un  automóvil  marca Fiat 147 GL.  Inconforme el conductor de  este  último  carro  con  la  fórmula  de  arreglo propiciada por HERNÁNDEZ  CAMACHO, solicitó en el lugar  del  siniestro  la  presencia  de  una  amiga  agente de tránsito adscrita a la  Dirección  de  Tránsito  Municipal  de  aquella  localidad, Gloria Sugey Rueda  Pabón.    

Entre  la  servidora  pública  y  el varón  causante  del accidente se presentó una agria discusión en razón del valor de  los  daños  tasados, al punto de que rápidamente de las palabras pasaron a los  hechos  llevando la peor parte la mujer, quien recibió de su rival un puntapié  en  el  abdomen.   En  virtud del incidente, Gloria Sugey formuló denuncia  criminal    contra   HERNÁNDEZ   CAMACHO   por   la   conducta   punible  de  lesiones  personales,  proceso  contravencional  que  resolvió  el  Juzgado 1º Penal Municipal de Bucaramanga,  según  refiere el libelista, cesando procedimiento a favor del citado conductor  por atipicidad del comportamiento punible endilgado.   

Con  fundamento  en  esta decisión judicial  HERNÁNDEZ    CAMACHO  denunció  penalmente  a  su  contrincante,  diligencias  de las que conoció la  Fiscalía  6ª  Delegada  ante  los  Jueces  Penales del Circuito de Bucaramanga  adscrita  a  la  Unidad  de Administración Pública y de Justicia. Concluida la  etapa  de  instrucción,  dicha  dependencia profirió acusación en resolución  del  22  de  agosto de 2001 en contra de Gloria Sugey Rueda Pabón por el delito  de  falsa  denuncia,  determinación  que  al  ser  impugnada  por el Procurador  Judicial,  fue  revocada por la Fiscalía 3ª Delegada ante el Tribunal Superior  de  la  ciudad  en mención y en su lugar precluyó la investigación a favor de  la  citada  ciudadana  el  2  de  octubre  del  mismo  año,  de  acuerdo con la  manifestación  hecha  por el demandante en su escrito, pues copia de la mentada  providencia  omitió  allegar  éste  con el libelo mediante el cual pretende la  remoción    de    la   misma   a   través   de   la   acción   de   revisión  impetrada.   

LA DEMANDA  

          Luego  de  realizar  una  extensa  reseña procesal de la actuación  llevada  a  efecto  ante  el  ente  instructor, tanto por el Fiscal A-Quo    como    por   el   Ad-Quem,  y  de  los fundamentos en que se  fincan  las decisiones de dichos funcionarios, el demandante simple y llanamente  dice  invocar  la causal 3ª del Art. 220 del C. de P. Penal como sustento de su  pretensión,  esto es, por la aparición de prueba nueva con posterioridad a que  se profiriera la decisión objeto de censura.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.  A voces del inciso final del Art. 220 de  la  Ley  600 de 2000, la acción de revisión procede, entre otros casos, contra  la  resolución de preclusión de la investigación en los eventos en que según  lo  preceptuado en los ordinales 4º y 5º de la disposición en mención, logre  determinarse  que  la  decisión  atacada  tiene  por fundamento “una  conducta  típica”  del funcionario  judicial   que   la   profirió,   o  de  un  tercero;  o  cuando  se  finca  en  “prueba  falsa”, para lo  cual se precisa de sentencia en firme que así lo declare.   

Del mismo modo, el escrito por cuyo medio se  pretende  la  remoción  de  un tal pronunciamiento no es de libre formulación,  por   cuanto   el   Art.   222   ibidem  impone  el  cumplimiento  de  los  presupuestos de forma y contenido  allí  relacionados,  cuya  inobservancia  torna  inidónea  la  demanda  y  por  consiguiente  su  inadmisión  es  la  consecuente  declaración que ha menester  hacer.   

          Entre  las  exigencias  señaladas  en el precepto citado en último  lugar,   su   inciso   final  establece  que  con  el  respectivo  escrito  debe  acompañarse   copia  o  fotocopia  de  las  decisiones  de  primera  y  segunda  instancias,      “y     constancia     de     su  ejecutoria”,  según el caso, cuya omisión, dado el  carácter  rogado  de  la  acción,  no  le  es  permitido  a la Corte suplir de  oficio.   

          De  una  tal  falencia,  adolece  la  demanda  de  cuyo examen en su  aspecto  formal  se  ocupa la Sala, puesto que si bien el libelista arrimó como  anexo    de    su   escrito   copia   de   la   providencia   del   A-Quo, no ocurrió lo mismo respecto de la  del  Ad-Quem, cuya condición  de   res  iudicata  pretende  quebrar,  preterición que impone su inadmisión, como así lo establece el Art.  223  del  Estatuto  Procesal  Penal,  como  quiera  que se carece de cualquier referente que permita verificar  las afirmaciones del libelista.   

         

2.  Al  margen  de  lo anterior, es menester  señalar  que  ni  siquiera la causal correcta aduce el demandante como sustento  de  su  pretensión,  pues,  cuando  se  trata  de  cuestionar la resolución de  preclusión  de  la  investigación, como aquí acontece, no es la causal 3ª la  que  procede,  sino  la  4ª  o  la 5ª por los motivos allí relacionados, como  inicialmente se indicó.   

          3.  Ahora  bien,  los defectos que vienen de relacionarse bastarían  para  declarar  la  ineptitud  de  la  demanda  por  el  incumplimiento  de  los  presupuestos  básicos  de forma y contenido estipulados en el artículo 222 del  C.  de P. Penal.  No obstante, lo que aquí se impone es su rechazo, habida  consideración    que    el    libelista    carece    de    legitimación   para  actuar.   

          En  efecto,  de  manera reiterada ha venido sosteniendo esta Sala de  la  Corte  que  por  ser la revisión una acción independiente de aquella en la  cual  se  originó  el  pronunciamiento cuya remoción se persigue, requiere del  otorgamiento  por  parte  de  quien  se repute afectado con la misma de un nuevo  mandato  especial  y  suficiente,  dada  la  autonomía  de  este nuevo trámite  respecto  de  la acción penal de origen.          El ejercicio del derecho de postulación  ante  cualquier  autoridad  judicial,  de  conformidad  con  el artículo 63 del  Código  de  Procedimiento Civil, debe realizarse por medio de abogado titulado,  exigencia    que    recaba   el   artículo   128  del   Código     de    Procedimiento    Penal  al  señalar que para intervenir como defensor o apoderado de  cualesquiera   de  los sujetos procesales se requiere ser abogado titulado,  salvo las excepciones legales.   

Sin  embargo, esta condición no basta, sino  que  se  hace  indispensable  contar  con  legitimidad para accionar o postular,  legitimidad   que se deriva del poder conferido por quien tiene un interés  jurídico  para intervenir, es decir, que tal actividad debe estar precedida del  otorgamiento  del  respectivo  poder,  amén  de  que debe consignarse de manera  expresa  la  autoridad  ante  la cual se otorga, el asunto que se encarga y  las facultades que se le atribuyen.   

En  este  caso ninguna discusión suscita la  legitimidad  que  le  asiste  a  JOSÉ MARÍA HERNÁDEZ  CAMACHO  en promover la acción de revisión, dado que  considera  nocivo  para  sus  intereses  el  proveído  atacado  en virtud de la  preclusión  de  la  investigación  dictada  a  favor  de quien considera le ha  irrogado   agravio.   No  obstante,  quien  ejerce  la  postulación  carece  de  legitimidad  procesal  para  demandar en su nombre, por cuanto no ha recibido el  poder  correspondiente,  afirmación  que  refrenda la carencia del mismo dentro  las  diligencias,  pues  contrariamente  a  lo  consignado  en  el informe de la  Secretaría  de  la  Sala,  de  un  examen exhaustivo de la  documentación  allegada  por  el  libelista  claramente  se  evidencia que el susodicho mandato  brilla  por  su ausencia; como que ni siquiera el propio demandante lo relaciona  en el capítulo que intitula “INDICE”.   

Así  las  cosas, no empece a que el abogado  invoca   su   condición  de  defensor  de  HERNÁNDEZ  CAMACHO  en  el  proceso  en  el  cual  se  produjo la  providencia  cuestionada,  esa  calidad no lo habilita para promover la presente  acción  al  estar  limitado  su  mandato  a  la  defensa de los intereses de su  poderdante  en  ese  primer proceso, mas no para promover una acción totalmente  distinta  que  ataca  justamente  las bases de aquél en el que ya se han tomado  determinaciones  con  el  carácter  de  cosa  juzgada,  y para el cual, como ya  quedó dicho, requiere de mandato expreso.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

         RECHAZAR  la  demanda  de  revisión  que  promueve  el  doctor Juan  José   Rey   Gómez   a   nombre   de  JOSÉ  MARÍA  HERNÁNDEZ  CAMACHO,  por  falta de personería para actuar.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS              CARLOS A. GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO           ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN           MARINA  PULIDO DE  BARÓN   

                    

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS               MAURO SOLARTE PORTILLA    

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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