19131(15-09-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19131  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

          Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

         Aprobado Acta No.  077   

Bogotá D. C., quince (15) de septiembre de  dos mil cuatro (2004).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación  presentada por el defensor de RUBÉN DARÍO GARCÍA OBANDO, contra el  fallo  del  9 de julio de 2001, mediante el cual el Tribunal Superior de Ibagué  confirmó,  modificando  la  sanción, la sentencia de primera instancia dictada  el  18 de agosto de 2000 por el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado  de   Ibagué,   condenando   a  dicho  señor  por  el  delito  de  fabricación  y  tráfico de armas y municiones de uso privativo de  las  fuerzas armadas, a la pena principal de treinta y  dos  (32)  meses  de prisión, a interdicción de derechos y funciones públicas  por  igual  lapso,  a indemnizar los  perjuicios  causados    con la   

infracción;  y le negó el subrogado de la  condena de ejecución condicional.   

HECHOS  

Fueron  relatados de la siguiente manera en  el fallo de segundo grado:   

“Tuvieron  ocurrencia el 14 de septiembre  de  1998,  en  horas  de  la noche, cuando en la discoteca la ROKOLA1,    fue  sorprendido,  por agentes de la Policía Nacional, el cabo primero del Ejército  Nacional       RUBÉN       GARCÍA      OBANDO2,  sosteniendo  en  su mano un  artefacto   (granada   de   fragmentación   despinada)  a  la  vez  que  hacía  manifestaciones  en  el  sentido  de  que  quería acabar con su vida y la de su  compañera  ÁNGELA  ORTIGOZA.  Posteriormente, en las instalaciones del Comando  del  Departamento  de Policía Tolima, la compañera del sindicado despinó otra  granada,  manifestando  que  quería  matar  a su compañero; en el domicilio de  YINETH  ORTIGOZA,  al  sindicado le entregó la misma, éste a su vez, la dio al  Ejército.   

La señora YINETH ORTIGOZA manifestó que la  pareja  tenía  un  tercer artefacto explosivo en el domicilio de ellos, ubicado  en la carrera 2 No. 14-08, donde efectivamente fue decomisada.”   

Los jueces de instancia condenaron a GARCÍA  OBANDO  por  el porte ilegal y la conservación de esos explosivos, tras estimar  que,  si  bien  pudo  padecer  trastorno mental transitorio cuando amenazaba con  activar  una  de  las  granadas  en la discoteca, no así para el momento en que  consiguió    y    decidió    llevar    consigo    ese    artefacto    de   uso  privativo.   

LA  DEMANDA   

Un  cargo  propone  el  defensor  de RUBÉN  DARÍO  GARCÍA OBANDO contra la sentencia del Tribunal Superior de Ibagué, con  fundamento  en  el  cuerpo segundo de la causal primera de casación contemplada  en  el artículo 220 del Código de Procedimiento Penal anterior, equivalente al  207    del    régimen   vigente,   por   violación   indirecta   de   la   ley  sustancial.   

Luego  de relatar los acontecimientos desde  su  particular  óptica,  el censor asegura que el Ad-quem incurrió en error de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia,  “por  suposición  de prueba para condenar”, al inventar que  el  procesado preordenó su trastorno mental con la ingesta de licor, sin que se  hubiese allegado dictamen pericial acerca de esa preordenación.   

Transcribe  buena parte del fallo, donde el  Juez  colegiado  aclara  que el trastorno mental transitorio fue preordenado con  el  consumo  de  bebidas  embriagantes,  y se manifestó en la discoteca, cuando  exhibió  la  granada; estado mental que impidió el procesamiento por conductas  distintas,   como  terrorismo,  por  ejemplo;  y  que,  en  cambio,  sí  podía  comprender  la  ilicitud  de su comportamiento con anterioridad, cuando decidió  entrar en posesión ilegal de las granadas.   

En  desarrollo  de la censura, el libelista  sostiene   que  “en  ningún  momento  obra  en  el  expediente  prueba que permita establecer ese preordenamiento, pues no existe ni  emerge  del  cúmulo  de  probanzas  del  Dictamen médico legal, practicado por  peritos  expertos que permitan establecer la voluntad de mi patrocinado dirigida  a  organizar todo un suceso, tendiente a crear zozobra en la población la noche  de marras”.   

Sobre la trascendencia del error, advera que  si  el Tribunal Superior no hubiese inventado la prueba de la preordenación del  trastorno  mental,  tenía  que  revocar  la  sentencia  condenatoria de primera  instancia,  y  en  su  lugar,  absolver  al  cabo  primero RUBÉN DARÍO GARCÍA  OBANDO.   

Solicita a la Corte casar el fallo impugnado  y en su lugar proferir el de reemplazo a que haya lugar.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.  Se  estima  pertinente  recordar que el  Tribunal  Superior  de  Ibagué  emitió  el  fallo de segunda instancia el 9 de  julio  de  2001,  cuando  aún se encontraba vigente el Código de Procedimiento  Penal,  Decreto  2700  de  1991,  como fue modificado por la Ley 553 de 2000; es  decir  que  la  presentación  de  la demanda, los traslados y los requisitos de  procedibilidad se sujetaron por entero a dicha normatividad.   

De  conformidad  con el artículo 1° de la  Ley  553  de  2000,  por  el cual fue modificado el artículo 218 del Código de  Procedimiento  Penal  (Decreto  2700  de  1991),  la  casación procedía contra  sentencias  ejecutoriadas  de  segunda instancia “en  los  procesos  que  se hubieren adelantado por delitos que tengan señalada pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  máximo  exceda  de ocho años, aun cuando la  sanción    impuesta    haya   sido   una   medida   de   seguridad.”   

Como  en  el presente asunto, RUBÉN DARÍO  GARCÍA    OBANDO    fue    condenado    por    el    delito   de   fabricación  y  tráfico de armas de fuego de uso privativo de las  fuerzas  armadas, que tenía señalada pena máxima de  diez  (10)  años  de  prisión  en  el  artículo 202 del Código Penal de 1980  (modificado  por el Decreto 3664 de 1986),  y que regía al momento del fallo, se concluye que la demanda de  casación  presentada por su defensor cumple el requisito de procedibilidad para  la  casación  común  (no discrecional) referido al quantum de pena que exigía  la  normatividad  anterior,  y  que ahora impone el artículo 205 del Código de  Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000.   

2.  Hecha la salvedad anterior, atinente en  exclusiva  a  la  procedibilidad  del  recurso extraordinario, se observa que la  demanda  presentada por el defensor de RUBÉN DARÍO GARCÍA OBANDO no satisface  los   requisitos   formales  establecidos  en  el  artículo  225  del  régimen  procedimental   derogado,   equivalente   al   artículo   212  del  Código  de  Procedimiento  Penal  que  ahora  rige.  Debido  a  ello,  será inadmitida y se  devolverá el expediente al despacho de origen.   

3.   Además   del  cumplimiento  de  las  exigencias  impuestas por el citado precepto, que establece requisitos meramente  enunciativos  y otros inherentes a la esencia de la impugnación extraordinaria,  la  admisión  de  la  demanda  está  condicionada  al  interés jurídico para  impugnar,  que  se  verifica  cuando  el  casacionista  busca remover un agravio  injusto  contenido  en  el  fallo, que actualmente produzca efectos negativos en  contra del sujeto procesal que representa.   

Como  se  verá,  en  el presente asunto el  libelista  carece  de  interés  jurídico  con  relación  al  falso  juicio de  existencia  sobre  la  prueba del “preordenamiento” que condujo al trastorno  mental del implicado.   

El censor ingresa en una discusión sobre el  trastorno  mental  que  padeció  GARCÍA  OBANDO  al  momento  de exhibir en la  discoteca  “La Rokola”, con sede en Ibagué, una de las granadas que poseía   

ilícitamente;  y luego de ello asegura que  el  Tribunal  Superior  incurrió  en  error  de  hecho al suponer o inventar la  prueba de ese preordenamiento.   

En  casos  como el presente, donde se torna  indispensable  revisar  las  sentencias  de  instancia en búsqueda del interés  jurídico  para  impugnar en casación, se observa a primera vista que el censor  carece   de   ese  interés,  y  que  sólo  un  error  suyo  de  lectura  o  de  interpretación  del  fallo  lo  conduce  al equívoco de pensar que el Tribunal  Superior  fundamentó  la  condena  en el trastorno mental preordenado de RUBÉN  DARÍO  GARCÍA  OBANDO,  quien llegó a ese estado por el consumo voluntario de  bebidas embriagantes.   

Como  una  de  las  facetas  del  interés  jurídico  consiste  en  que  la  impugnación se dirija a remover una fuente de  perjuicio  para  el  procesado,  al  analizar  la  cuestión,  -y  sin  que esto  constituya  en  modo  alguno  respuesta  de  fondo-,  se  descarta  in  límine  la existencia de esa fuente  de  perjuicio,  y  con  ello se concluye en la carencia de interés jurídico en  sede de casación.   

Basta  para  corroborar  el anterior aserto  leer  la  parte  motiva  de  la sentencia de segunda instancia, que inclusive el  libelista  transcribe,  donde el Tribunal Superior de Ibagué aclaró que no era  necesaria   la  discusión  sobre  la  inimputabilidad  ocurrida  en  estado  de  trastorno  mental  preordenado,  toda  vez  que  no  se  estaba juzgando al cabo  GARCÍA  OBANDO  por el presunto delito de terrorismo, probablemente cometido en  situación  de  inimputabilidad, cuando en la discoteca “La Rokola” anunció  que  haría  estallar  una  granada  de  fragmentación;  sino  que el juicio se  circunscribió  al  delito  de  porte y conservación ilegal de esos explosivos,  consumado  con  anterioridad,  cuando,  siendo imputable, decidió hacerse a las  granadas  (bien  porque  las  compró,  como  dijo  en su primera indagatoria, o  porque  las  cambió  por  otros  artefactos,  o porque quería conservar una de  recuerdo,  según  explicó  en  otra  oportunidad);  de  las  cuales llevó dos  consigo a la discoteca y otra dejó en la casa de su compañera.   

Así lo expresó el Ad-quem:  

“El Suboficial sabía de su anomalía, de  su  salud  mental,  de  su  anormalidad  y, no obstante, empezó a ingerir licor  llevando  ilegalmente  consigo  las  grandas,  luego  mal  puede argumentarse el  trastorno  mental  transitorio por lo que él en su normalidad previó. Pero, se  repite,  este  análisis  sería  indispensable si se estuviera juzgado a RUBÉN  DARÍO   GARCÍA   OBANDO   por   terrorista,   o   por  terrorismo,  según  el  estilo,…pero  la imputación actual es por la TENENCIA O CONSERVACIÓN Y PORTE  de  las  granadas que se consumaron desde antes de iniciar RUBÉN DARÍO GARCÍA  OBANDO  la  ingesta  de  licor  y  continuó  después de su aprehensión con la  conservación  de  la  tercera  granada  que  se  encontró  después en casa de  ÁNGELA ORTIGOZA.”  (Folio 73 cdno. Tribunal).   

Así  las  cosas,  refulge  la  ausencia de  interés  jurídico  con  relación  al único cargo postulado en el libelo, por  error    de    hecho    por    falso    juicio   de  existencia  consistente  en  suponer  o  inventar  la  prueba  de  la  preordenación  hacia  el  trastorno  mental,  ante  la realidad  objetiva  y  cierta  de que ese tema no fue valorado en el fallo como uno de sus  fundamentos.   

4.  La  verificación  de  la  ausencia  de  interés  jurídico  para postular el cargo casacional, único planteado, releva  a  la  Sala  de  pronunciarse sobre los otros requisitos formales de la demanda,  indispensables también para definir su admisión.   

De  otra parte, el principio de limitación  que  impera  en  el  trámite  del  recurso  extraordinario  impide a la Sala de  Casación  Penal  tener  en  cuenta  causales  no  postuladas en debida forma, e  igualmente enmendar o corregir los desaciertos de la demanda.   

En  consecuencia,  siendo  insalvables  las  falencias develadas en precedencia, la demanda no será admitida.   

De conformidad con los artículos 213 y 187  inciso  2°  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de  2000),  esta  providencia  queda  ejecutoriada  el  día  en  que es suscrita y contra ella no  procede ningún recurso.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a nombre de RUBÉN  DARÍO GARCÍA OBANDO.   

Contra  la  presente providencia no procede  recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                          ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

                                                                                                           Comisión de servicio   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                          JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 De la  ciudad de Ibagué.   

2  En  estado de embriaguez.     

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