18801(24-10-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 18801  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 164  

          Bogotá,   D.C.,  veinticuatro  (24)  de  octubre  de  dos  mil  uno  (2001)   

VISTOS  

          Resuelve  la  Sala  el  conflicto  negativo  de  competencia  que se  suscitó  entre  los  Juzgados  2º. Penal del Circuito Especializado y 54 Penal  del Circuito de Bogotá.   

HECHOS  Y  ANTECEDENTES  PROCESALES   

          En  un allanamiento efectuado el 7 de mayo de 1998 por una fiscalía  local  de esta ciudad a la vivienda ocupada por ENEIDA CHINCHILLA VERGEL y JAIME  MAURICIO  ROJAS  GUERRERO,  fueron  hallados  41 proyectiles calibre 7.62 de uso  privativo  de las Fuerzas Armadas, 11 porciones de sustancia estupefaciente y 94  cédulas falsas.   

          Para  investigar  la  conducta  violatoria  del  artículo  2º. del  Decreto  3664  de  1986,  adoptado como legislación permanente por el artículo  1º.  del  Decreto 2266 de 1991, se compulsaron copias con destino a la entonces  denominada  Fiscalía  Regional,  a  cuya  disposición  quedaron  las  personas  capturadas.  Agotado  el  trámite  del  sumario, el 24 de noviembre de 1998 los  procesados  fueron  afectados  con  resolución  acusatoria  por  el  delito  de  fabricación  y  tráfico  de armas y municiones de uso privativo de las fuerzas  armadas,  en  su  modalidad  de  conservación,  providencia confirmada el 15 de  junio de 1999 por un fiscal delegado ante el Tribunal Nacional.   

          Le  correspondió  adelantar  la etapa del juicio al Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito Especializado de Bogotá, el cual, cuando iba a proferir el  fallo,   advirtió   que   carecía  de  competencia  porque  el  artículo  5-5  transitorio  de  la  Ley  600  de  2000  sólo  la  retuvo  para  las  conductas  relacionadas  con  la fabricación y el tráfico, no con las referidas al porte.   

          En  este  sentido,  precisa  el juez especializado en su providencia  del  pasado 10 de septiembre que, a diferencia de la legislación anterior en la  que  todos  esos  comportamientos  estaban  genéricamente  comprendidos bajo la  denominación  de fabricación y tráfico, en el título del artículo 366 de la  Ley  599  de  2000  se incluyó el porte, de manera que cuando el artículo 5º.  transitorio  del  estatuto  procesal  sólo se refiere a aquellas conductas para  atribuirle  la  competencia  a  los  jueces  penales de circuito especializados,  claramente   excluye   la  atinente  al  porte  que,  por  lo  mismo,  será  de  conocimiento  de  los  jueces  penales  de  circuito  en  virtud de la cláusula  general  de competencia prevista en el artículo 77-b de la Ley 600 de 2000. Tan  cierto  es  que  se trata de un acto consciente del legislador, concluye, que en  el  artículo  357-2 de la misma ley, al relacionar las conductas por las cuales  procede medida de aseguramiento, sí incluyó aquélla.   

          En  consecuencia,  ordenó  remitir  el  proceso  al  reparto de los  juzgados  penales de circuito y propuso de una vez el conflicto negativo en caso  de  que  sus  razonamientos  no  fuesen  compartidos  por  el  juez al que se le  asignara su conocimiento.   

          Repartido  el asunto al Juzgado 54 Penal del Circuito de Bogotá, el  26 de septiembre aceptó la colisión por las siguientes razones:   

          1.  La  norma relacionada con los delitos de fabricación y tráfico  de  armas  y municiones de uso privativo de las fuerzas armadas está referida a  situaciones  de  orden  público y la competencia para conocer de esas conductas  históricamente     se    le    ha    venido    atribuyendo    a    funcionarios  especializados.   

          2.  Si  no  fuera  esa  la intención actual del legislador, hubiera  suprimido de manera definitiva la jurisdicción especializada.   

          3.  La  ley  no  hace referencia a los verbos rectores en el título  del  artículo  5º.  sino a las conductas que envuelven peligro común, pues de  lo  contrario,  estaría  dejando  por  fuera  del  nomen  iuris  alguno de  aquellos.  Una cosa es la descripción que se haga del comportamiento y otra muy  distinta la denominación que se le dé a la norma.   

         

  CONSIDERACIONES   

         1.  La Corte es competente para dirimir el conflicto de competencia  suscitado  entre  los  Juzgados 2º. Penal del Circuito Especializado y 54 Penal  del  Circuito  de Bogotá, por expresa disposición del artículo 18 transitorio  de la Ley 600 de 2000.   

         2.  El  artículo  5º.  transitorio  del  Código de Procedimiento  Penal  dispone  que  los  jueces  penales  de circuito especializados conocen en  primera  instancia “5. De los delitos de fabricación y  tráfico  de municiones o explosivos (C.P. art. 365); fabricación y tráfico de  armas  de  fuego y municiones de uso privativo de las fuerzas armadas (C.P. art.  366)”.   

          Como  fácilmente  se  advierte  de  la simple confrontación de los  textos  sustantivos con esta norma de competencia, tal previsión no corresponde  completamente  a  los  títulos  ni a los contenidos de los artículos 365 y 366  del             Código             Penal1   

,   pues  en  aquellos  también  se  hace  referencia   al   porte  y  en  estos,  además  de  esos  tres  comportamientos  (fabricación,    tráfico    y   porte),   a   la   importación,   transporte,  almacenamiento,  distribución,  venta, suministro, reparación, conservación y  adquisición  de  explosivos o municiones y armas tanto de defensa personal como  de uso privativo de las fuerzas armadas, según el caso.   

         3.  Si  la  intención del legislador hubiese sido la de asignar la  competencia  para  conocer  de  todas  estas conductas al juez penal de circuito  especializado,  es  apenas evidente que por lo menos hubiera incluido el título  completo  de los artículos en cuestión o que hubiera remitido simplemente a la  norma  sustantiva,  como  hizo por ejemplo a propósito de los delitos descritos  en  los  artículos 375, 376, 377 y 382 (numerales 8º., 9º., 10º. Y 11º. del  artículo  5º.  del Código de Procedimiento Penal). Algún sentido debe tener,  entonces,  la  exclusión que en ese numeral 5º. hizo de la palabra “porte”  respecto  de  los  artículos  365 y 366 y de la expresión “armas de fuego”  contenida en la denominación del artículo 365.   

         4.  En consecuencia, conclúyese de lo dicho que los jueces penales  de  circuito  especializados  no  conocen  de  las  conductas  del artículo 365  relacionadas  con  armas  de  fuego  de defensa personal ni de las referentes al  porte  de  municiones para ellas ni de explosivos, como tampoco de las conductas  de  porte  de  armas  y  municiones  de  uso  privativo  de  las fuerzas armadas  previstas en el artículo 366 del Código Penal.   

5. Sin embargo, el hecho de que en el citado  numeral  5º.  del  artículo 5º. no se hubieran incluido otros comportamientos  como  la  importación,  el  transporte  o  el almacenamiento de explosivos y de  armas  de  uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas  y  municiones de cualquier  naturaleza,  no  implica  que la competencia para juzgarlos esté asignada a los  jueces  penales  de  circuito,  pues  ninguna  razón  lógica  habría para que  ilicitudes  de  igual  gravedad  que  la  fabricación o el tráfico no sean del  conocimiento  de  los  jueces  especializados,  establecidos  precisamente  para  atender los asuntos de mayor entidad.   

6.  Así  lo  dijo  la  Sala  en  reciente  providencia2   

, en la que precisó:  

“En   consecuencia,  de  las  conductas  contempladas  en  el transcrito artículo 365, son de competencia del juez penal  del  circuito  especializado, la fabricación y tráfico de municiones (de armas  de  defensa personal) y de explosivos, entendida en la expresión “tráfico”, la  importación,  el  transporte, el almacenamiento, la distribución, la venta, el  suministro  y  la  reparación. Y son de competencia del juez de  circuito,  el  porte  de  municiones  (para  armas de defensa personal), de explosivos y de  armas  de  fuego de defensa personal, así como la fabricación y el tráfico de  esta  última  clase  de  armas,  entendida  en  la  expresión  “tráfico”,  la  importación,  el  transporte, el almacenamiento, la distribución, la venta, el  suministro y la reparación.   

“De  las  conductas  a  que se refiere el  artículo   366,  ibidem,  son  de  competencia  del  juez  penal  del  circuito  especializado,  la fabricación y el tráfico de armas de fuego de uso privativo  de  las  Fuerzas  Militares  y  de municiones para las mismas, entendiendo en la  expresión  “tráfico”,  la  importación, la reparación, el almacenamiento, la  conservación, la adquisición y el suministro.   

“Y  son  de  competencia  del  juez  del  circuito,  el  porte  de  armas  de  uso  privativo  de las Fuerzas Armadas y de  municiones para las mismas”.   

         

          7.  Como  en  este  caso a los acusados se les convocó a juicio por  conservar  municiones de uso privativo de las fuerzas armadas, la competencia le  corresponde  al  Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Bogotá por  cuanto  esa  conducta, como se acaba de reiterar, queda comprendida dentro de la  expresión  “tráfico”  a  que  alude  el  numeral  5º.  del artículo 5º.  transitorio del Código de Procedimiento Penal.   

         Por  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

         DECLARAR que la competencia para conocer  de  este proceso corresponde al Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado  de  Bogotá,  al  que se le remitirá el expediente. Infórmesele esta decisión  al   Juzgado  Cincuenta  y  Cuatro  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad.   

Cópiese y cúmplase.  

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

No hay firma  

         

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                         JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                                               CARLOS       A.      GÁL­VEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                         ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                                         NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  “ART.  365.  Fabricación, tráfico y porte de armas  de   fuego  o  municiones.  El  que  sin  permiso  de  autoridad   competente   importe,   trafique,  fabrique,  transporte,  almacene,  distribuya,  venda,  suministre,  repare  o  porte  armas  de  fuego  de defensa  personal,  municiones  o  explosivos, incurrirá en prisión de uno (1) a cuatro  (4) años. (…)”.   

“ART.      366.      Fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  y  municiones  de uso  privativo  de  las fuerzas armadas. El que sin permiso  de   autoridad   competente   importe,  trafique,  fabrique,  repare,  almacene,  conserve,  adquiera,  suministre  o porte armas o municiones de uso privativo de  las  fuerzas  armadas,  incurrirá  en  prisión  de tres (3) a diez (10) años.  (…)”.   

2  Auto  del  28 de septiembre de 2001, radicado 18.711,  M.P. Dr. Jorge E. Córdoba Poveda.     

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