18464(27-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18464  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

Dr. HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

Aprobado acta No. 045    

Bogotá D.C., veintisiete (27) de mayo de dos  mil cuatro (2004)   

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  revisión  presentada,  a  través de apoderado, por el sentenciado  REINÁLDO    ARÉVALO    ARÉVALO   contra las sentencias proferidas por el Juzgado Penal del Circuito  de  Chinchiná  (Caldas)  y  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de Manizales de marzo 4 de 1994 y julio 28 de 1994, respectivamente, y  el  fallo  proferido  por  la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de  Justicia  del 1° de septiembre de 1998, mediante los cuales se le condenó a la  pena   principal   de   16  años  de  prisión,  por  el  delito  de  homicidio  agravado.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.- El 14 de octubre de 1984, el Subteniente  REINÁLDO     ARÉVALO     ARÉVALO    se  encontraba de turno nocturno en la ciudad de Pereira, comandando  la  patrulla integrada por los agentes HERNANDO DE JESÚS CASTAÑO TAMAYO y LUIS  ALFONSO  SÁNCHEZ  BEDOYA,  habiendo  retenido  a ÓSCAR DE JESÚS PEÑA GAITÁN  alias  “El  Flaco”  y  ALBERTO  BETANCUR  RIVERA  alias  “El reservista”  quienes  ingresaron  a la permanente central de ciudad, sindicados del delito de  hurto.   

Cuando  eran  trasladados  a  las celdas, el  Subteniente     ARÉVALO    ARÉVALO    cogió  a  empellones  a  “El  Reservista”  quien  reaccionó de  manera  violenta,  ante  lo  cual  fue  brutalmente  golpeado  por el uniformado  dejándolo  “bañado  en  sangre”.  En  las  horas siguientes el Subteniente  ARÉVALO   sacó   de  las  instalaciones  de la Permanente Central a “El reservista” señalándole como  motivo  su  traslado a la sede de la Policía Judicial y momentos mas tarde hizo  lo  mismo  con ÓSCAR DE JESÚS PEÑA GAITÁN no obstante las súplicas de éste  para   que   no  lo  sacara  a  esas  horas  de  la  madrugada.  En  los  libros  correspondientes    no    se    dejó   constancia   de   la   salida   de   los  internos.   

Al día siguiente se encontró el cadáver de  N.N.  con evidentes signos de tortura, pues se encontraba con las manos atrás y  con  varios  impactos de bala, quien posteriormente fue identificado como ÓSCAR  DE JESÚS PEÑA GAITÁN.   

2.-  De  los  documentos  aportados    por    el    accionante   se   establece:   

2.1.- Que el 4 de marzo de  1994,  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Chinchiná (Caldas) condenó a los  miembros  de la Policía Nacional Teniente REINÁLDO  ARÉVALO  ARÉVALO  y  a  los  agentes  LUIS  ALFONSO SÁNCHEZ BERMÚDEZ y a HERNANDO DE  JESÚS  CASTAÑO  TAMAYO  a  la  pena  principal  de  16 años de prisión, como  autores responsables del delito de homicidio agravado.   

2.2.-   Impugnada  la  anterior  decisión  fue  confirmada por la Sala Penal del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Manizales,  mediante pronunciamiento del 28 de julio del  mismo  año,  modificando la pena en relación con los agentes CASTAÑO TAMAYO y  SÁNCHEZ  BERMÚDEZ  a quienes los condenó como cómplices a la pena de 8 años  de prisión.   

2.3.-   Contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  se  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación  y la Corte  Suprema  de  Justicia,  en  fallo  del  1°  de  septiembre de 1998, no casó la  sentencia impugnada.   

LA     DEMANDA   

El     apoderado    de    REINALDO  ARÉVALO  ARÉVALO,  acude  a la  causal  primera  de  revisión  consagrada  en  el  artículo 232 del Código de  Procedimiento  Penal  (anterior) que opera “cuando se  haya  condenado o impuesto medida de seguridad a dos o mas personas por un mismo  delito  que  no  hubiese podido ser cometido sino por una o por un número menor  de las sentenciadas”.   

Asegura  el  accionante  que  los  hechos se  atribuyeron  a  los policiales, quienes en ningún momento fueron señalados por  testigo  alguno,  como  responsables  del delito de homicidio por el cual fueron  condenados.  Es  decir, los encartados fueron enjuiciados con prueba indiciaria,  las  cuales fueron evaluadas conforme a un criterio que no es preciso debatir en  esta  acción,  pero que en ningún momento pueden ser de recibo para la defensa  ni para la recta administración de justicia.   

Apoyado  en  una  transcripción parcial del  pronunciamiento  mediante  el  cual  la  Corte  no  casa la sentencia impugnada,  precisa  que  en  términos del artículo 302 del Código de Procedimiento Penal  vigente  para  la  fecha  de  los  hechos,  el hecho indicador debe ser probado;  empero,  en  el  proceso  nada dice el juzgador con respecto al hecho indicado y  cómo  es  que  éste  último  resulta ser una inferencia lógica del primero?.  Precisa  que  a  todo  lo  largo  de la actuación se viene aceptando que el hoy  occiso,   “al  ser  sacado  de  las  instalaciones  policiales,  lo  fue reducido a la impotencia, con sus manos atadas, lo que pudo  haber  hecho  posible  que  quien lo ultimara hubiese sido una sola persona y no  tres  como  obra  en el plenario como consecuencia de la manera como se analizan  las  premisas  “término  mayor”  y  “término  menor”  que integran los  indicios    destacados    por    el   juzgador   tanto   del   a-quo   como   de  ad-quem.”   

Afirma que por los indicios se puede concluir  en  que  fue  una  sola  persona  la  que le dio muerte a ÓSCAR DE JESÚS PEÑA  GAITÁN,  pues  con toda seguridad el acervo probatorio conduce firmemente a esa  conclusión,  porque  todo  depende  de  la manera como se analicen los llamados  indicios que el juzgador toma para proferir sentencia condenatoria.   

Considera que de acuerdo a todo lo actuado y  en  atención a la prueba indiciaria, se hace necesario establecer que el delito  imputado  no  pudo  ser cometido por los tres sentenciados sino por uno o dos de  ellos  o  por uno o dos que nunca fueron vinculados al proceso. Refiere que para  la  época  de  los  hechos, su representado era oficial de la Policía y por su  formación  profesional no le era dado intervenir en situaciones como la que fue  objeto   de   investigación,   porque   quedaba  en  desventaja  frente  a  sus  subordinados  a  quienes  nunca  mas  podría disciplinar ni impartirles ningún  tipo de órdenes.   

De  otra parte, si bien admite que la muerte  de  ÓSCAR  DE  JESÚS  PEÑA GAITÁN se produjo de la manera como lo señala la  investigación,  sobre  tal  hecho  realiza múltiples interrogantes, tales como  ¿quién  fue  el victimario?, a la vez que se responde en el sentido de afirmar  que  “Había de conseguir un responsable acompañado  de  dos  cómplice  y  ese  es  el  resultado  que muestra la administración de  justicia   para   vergüenza   de   los   asociados   en  el  Estado  Social  de  Derecho.”   

Señala que se ha investigado la conducta de  ARÉVALO  ARÉVALO con todas  las  circunstancias  tendientes  a  lograr  su responsabilidad con fundamento en  “indicios  graves de responsabilidad”   que   emanan   de  las  declaraciones  obrantes  en  el  proceso,  preguntándose,  nuevamente,  si  “¿se investigó a  los   deponentes?”  “¿o  es  que  ellos  están  investidos  de  la  verdad  absoluta?”  ¿quiénes son esos testigos? ¿Cuál es su conducta en el entorno  social?”.   

Sostiene,  también,  que  ÓSCAR  DE JESÚS  PEÑA  GAITÁN  fue  muerto  por  la  acción  inescrupulosa  de  no  mas de dos  personas,  pudiéndose  concluir,  inclusive, que fue una sola persona la que le  dio  muerte,  nada  indica  en  el proceso que ARÉVALO  ARÉVALO  lo  hizo  en  asocio  de dos personas o mas.  PEÑA  GAITÁN, probablemente, era un hombre dedicado a las actividades del bajo  mundo,  pues  ello se palpa en el devenir procesal, por lo tanto, es muy posible  que tuviera enemigos capaces de cobrar ese tipo de venganzas.   

Por  lo  anterior, solicita la revisión del  proceso y la prosperidad de la causal invocada.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Salta a la vista, sin mayor esfuerzo, que los  argumentos  fácticos  y jurídicos en que la acción de revisión se fundamenta  son  idénticos  a  los que sirvieron de sustento al demandante para intentar la  acción  inadmitida  por  esta  Sala  de  la  Corte  mediante pronunciamiento de  septiembre 27 de 2000.   

En efecto, adviértase que la inadmisión de  la  primera  demanda  se  soportó  sobre la inidoneidad del libelo, teniendo en  cuenta  que  el  accionante  orientó  la  demanda  a  controvertir  los  medios  probatorios  tenidos  en  cuenta por el juzgador para llegar a la conclusión de  responsabilidad  de  ARÉVALO  ARÉVALO,  poniendo  en  tela  de  juicio  la construcción y valoración de la  prueba   indiciaria  considerada  por  el  Tribunal  para  arribar  a  la  misma  convicción.   

La  Sala, en aquella oportunidad, consideró  el  error  del  demandante  al  estimar  que mediante la acción de revisión se  pueda  debatir  el  juicio  valorativo de las pruebas efectuado por el juzgador,  destacando  que  dada  la  naturaleza de la acción no es permeable prolongar el  debate  probatorio agotado en el curso del proceso, por cuanto no constituye una  tercera instancia.   

Se evidencia, entonces, que del cotejo de las  demandas    presentadas,    a    través    de   apoderado,   por   REINALDO  ARÉVALO ARÉVALO que se trata de  los  mismos  hechos, similar argumentación en la confección de la demanda, con  la   invocación  de  la  misma  causal  y  con  la  representación  del  mismo  profesional  del  derecho  que  presentó  la  demanda  en  pretérita ocasión,  aspectos  sobre los cuales la Sala se pronunció el 27 de septiembre de 2000. En  consecuencia, se rechazará in límine la demanda.   

Como  quiera  que la conducta asumida por el  abogado  CÉSAR  ANTONIO DIAZ JIMÉNEZ podría constituir falta disciplinaria al  estatuto  de  la  abogacía,  consistente  en desatender una decisión judicial,  sobre  la  cual guardó silencio al promover nuevamente la acción de revisión,  razón  por  la  cual,  se  ordenará  que  por  la Secretaria se expidan copias  íntegras   de   los   dos  expedientes  mencionados,  con  destino  a  la  Sala  Jurisdiccional   Disciplinaria   del  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  de  Cundinamarca, para lo de su cargo.   

De  este modo, al existir pronunciamiento de  la Sala sobre la idéntica pretensión, se inadmitirá la demanda.   

Esta   decisión   admite  el  recurso  de  reposición.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema   de  Justicia,  Sala de Casación Penal, administrando Justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1.-  INADMITIR  la  demanda  de  revisión  formulada     mediante     apoderado    por    el    sentenciado    REINALDO ARÉVALO ARÉVALO.   

2.- Por la Secretaría de la Sala, expídanse  las  copias  relacionadas  en  la  parte  considerativa,  para  los  fines allí  indicados.   

CÓPIESE,      NOTIFÍQUESE      Y  CÚMPLASE       

HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                          ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                  

No hay firma  

EDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                                   ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                             

         No hay firma   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                                    JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                                

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                      MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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