18173(19-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18173  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado ponente:   

                                Dr.    Carlos    Eduardo    Mejía  Escobar   

                            Aprobado Acta # 201   

Bogotá  D.C., diciembre diez y nueve (19) de  dos mil uno (2001).   

Vistos:  

Resuelve  la  Sala  lo pertinente en torno al  recurso  de  casación  excepcional  interpuesto  por  el defensor del procesado  EUSTAQUIO  PEREZ  ASPRILLA,  contra  la  sentencia  del  28 de noviembre de 2000  mediante  la  cual el Tribunal Superior de Quibdó condenó al mencionado por el  delito de peculado culposo a la pena de 9 meses de prisión.   

Antecedentes:  

Mediante decisión del 23 de febrero de 2000,  confirmada  en  segunda  instancia  el  30  de  marzo  siguiente,  la  Fiscalía  Seccional  de  Quibdó  acusó  a  los  procesados  CILIA  DEL CARMEN VALENCIA y  EUSTAQUIO  PEREZ  ASPRILLA  en  calidad  de autores responsables de peculado por  apropiación  y peculado culposo respectivamente, por la sustracción de la caja  fuerte  de  la  Tesorería  Departamental  de  $63.541.866.oo correspondientes a  impuestos  recaudados el 26 y el 27 de agosto de 1999.   ELOINDO AYALA  MARTINEZ  y  WILSON  VALOYES  MENA  fueron  convocados  a  juicio  en calidad de  cómplices  del delito.  A favor de DIXON LOPEZ MOSQUERA y ANA LUISA CUESTA  se precluyó la instrucción.   

La sentencia de primera instancia la dictó el  Juzgado  2º  Penal  del  Circuito  de Quibdó el 6 de septiembre de 2000.   Absolvió  a los sindicados CILIA VALENCIA MARTINEZ y EUSTAQUIO PEREZ y respecto  de   los  acusados  como  cómplices  declaró  la  nulidad  parcial  y  dispuso  retrotraer  el  proceso  a  la  instrucción  para  calificar  correctamente  la  conducta que se les atribuyó.   

El fallo fue apelado por la Fiscalía.  Y  el  Tribunal  Superior  de  Quibdó,  a  través  de  la  sentencia recurrida en  casación,  revocó la absolución de EUSTAQUIO PEREZ ASPRILLA y lo condenó por  el  cargo de peculado culposo a 9 meses de prisión, interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  el mismo lapso, multa de 20 salarios mínimos legales  mensuales  y  al  pago  de $44.603.400.oo por concepto de perjuicios a favor del  Departamento del Chocó.   

La demanda:  

Dentro  del  término  a  que  se refería el  artículo  6º  de  la  ley  553  de 2000, vigente para entonces, el defensor le  solicitó  a  la Corte que le concediera la casación por la vía excepcional en  contra  del  fallo  del  Tribunal.  Sustentó el pedido en la garantía del  procesado  al  derecho  fundamental a la igualdad previsto en el artículo 13 de  la   Constitución   Nacional.   Al  no  gozar  de  la  misma  –dice—se  le  vulneró  a  su representado el  derecho  al  debido  proceso.   Para  demostrar la vulneración dice que la  investigación  tuvo como génesis la recaudación de $44.603.400.oo en efectivo  realizada  por  la  Tesorera  General del Departamento del Chocó CILIA VALENCIA  MARTINEZ,  que  no relacionó dentro de los ingresos diarios y depositó “motu  propio”  en  la  caja  fuerte de su oficina, habiendo desaparecido de allí el  dinero.    

Transcribe  el censor acto seguido, sin más,  las  declaraciones  hechas  en  la  sentencia  de  primera  instancia, luego las  realizadas  en  el  fallo  de  segunda  instancia  y  a continuación el tipo de  peculado  culposo  descrito  en  el  artículo  137  del  Código  Penal.  Anota  enseguida  que  el Tribunal violó el debido proceso al imputarle dicho delito a  su  defendido,  ya  que  él  ni  recaudó  ni  custodió  ni  manejó el dinero  recaudado.   La Fiscalía y el Tribunal, en consecuencia, le atribuyeron al  procesado como delito un hecho atípico.   

Le   pide  el  impugnante  a  la  Sala,  en  consecuencia, que admita el recurso de casación excepcional.   

Consideraciones de la Sala:  

La  ley  553 de 2000 estaba vigente cuando se  propuso  la  casación  en  el  presente  caso  y  bajo sus reglas se surtió el  correspondiente  trámite.   De  acuerdo  con la misma, en consecuencia, el  término  para  sustentar  la  solicitud  de  la  casación  excepcional  y para  presentar  la  demanda  era  el  mismo,  es  decir  los 30 días siguientes a la  ejecutoria  del  fallo  de  segundo  grado.    Solicitud y demanda, en  consecuencia,  podían  formularse  conjuntamente  o por separado, simplemente a  condición de tener ocurrencia dentro del lapso señalado.   

En el presente caso el defensor lo único que  hizo  en el memorial que presentó ante el Tribunal fue solicitarle a la Sala la  concesión   de   la   casación,   argumentando   el  pedido  en  una  supuesta  transgresión  de  la  garantía del debido proceso.  Pero aparte de que no  logró  demostrar la necesidad de que la Corte asuma el caso para la protección  de   los   derechos  fundamentales  del  procesado,  como  se  verá  enseguida,  incumplió  con  su  deber  de  presentar  la  demanda de casación, siendo esta  eventualidad   por   sí   misma   suficiente   para   la   no   concesión  del  recurso.   

La  solicitud  de  la  casación  excepcional  basada  en  el  protección  de  derechos  fundamentales,  como  lo ha sostenido  reiteradamente  la  Sala, le impone a la parte proponente demostrarle a la Corte  en  el  grado  de  probabilidad  que  una  garantía  procesal insubsanable, una  sustancial,   o  la  estructura  del  proceso  han  sido quebrantadas y que  entonces  debe concederse el recurso para remediar la irregularidad.    Y  no  se  cumple  la exigencia cuando al solicitante le basta aducir como en el  presente  caso,  sin  decir  por  qué, que a su representado se le conculcó un  derecho constitucional.     

El  defensor  en  realidad no aportó ningún  argumento  orientado  a  probarle  a  la  Corte  la  pretendida violación de la  garantía  de  igualdad.  Y si el supuesto de la transgresión del derecho,  como  parece  inferirse  de  su  escrito,  es  la  circunstancia  de que se haya  absuelto  a  CILIA  VALENCIA MARTINEZ y condenado a su defendido PEREZ ASPRILLA,  esa  distinta  suerte  procesal, a la cual no hace ningún tipo de referencia el  peticionario,  es  sólo  asumible  como  la  consecuencia  lógica   de la  circunstancia    de    que    la    responsabilidad    en   materia   penal   es  individual.   

No  se  demuestra la transgresión de ningún  derecho  fundamental, de otra parte, a partir de la simple afirmación de que se  condenó   al   procesado   por   un  hecho  que  a  juicio  de  la  defensa  es  atípico.   Es  verdad  que  declarar  responsable  a  una  persona por una  conducta  no  prevista  en  la  ley  como  delito es violatorio del principio de  legalidad.   Para  acceder  a  la  casación  por esa vía, sin embargo, es  indispensable  la  demostración  de que la conducta atribuida no la describe la  ley  como delictiva y ello no se prueba a partir de la conclusión global de que  la  realidad  probatoria  impide  tener  al procesado como autor responsable del  delito por el cual fue condenado, que fue lo que hizo el abogado.   

Así  las  cosas,  es claro que no procede la  concesión del recurso de casación  solicitado.   

Por lo expuesto, la Sala de Casación Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

Resuelve:  

No   conceder  el  recurso   de   casación  excepcional  interpuesto  por  el  defensor   del  procesado EUSTAQUIO PEREZ ASPRILLA.   

Devolver    el  expediente a la oficina de origen.   

Notifíquese y cúmplase.  

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                              JORGE E. CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS           CARLOS  AUGUSTO GALVEZ ARGOTE         

JORGE        ANIBAL        GOMEZ  GALLEGO                     EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                         NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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