18046(29-09-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18046  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.  EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 107  

          Bogotá,  D.C.,  veintinueve  (29)  de  septiembre  de dos mil tres  (2003)   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de Pedro Fernando Rodríguez  Martínez,  contra  la  sentencia del 26 de septiembre 2000, mediante la cual el  Tribunal  Superior  de Cundinamarca confirmó el fallo dictado el 15 de mayo del  mismo  año  por  el  Juzgado  Penal del Circuito de Funza, que lo condenó a 24  meses  y  26 días de prisión, multa de $520.555.00 e interdicción de derechos  y  funciones  públicas  por  un  lapso  de 5 años, al hallarlo responsable del  delito   de  peculado  por  apropiación  en  concurso  material,  homogéneo  y  sucesivo.   

LA  DEMANDA   

         Con  apoyo  en  la  causal  primera  de  casación consagrada en el  artículo  220 del Código de Procedimiento Penal derogado, y sin manifestar que  acudía  al  recurso  extraordinario  de  casación  por la vía excepcional, el  defensor  del señor Pedro Fernando Rodríguez Martínez formuló un sólo cargo  contra la sentencia del Tribunal . Lo enunció, así:   

         Cargo único.   

         La  sentencia  objeto  del  recurso extraordinario es violatoria de  los  artículos  68  del  Código  Penal  entonces  vigente,  y  29  y  13 de la  Constitución  Política, por cuanto se le negó al procesado el beneficio de la  suspensión   de   la   condena   a   pesar   de   reunir  los  requisitos  para  ello.   

         Indica      que      de     acuerdo     con     el     quantum de la pena impuesta al procesado  (24  meses y 26 días de prisión) su defendido cumple cabalmente con la primera  exigencia  del citado artículo 68; además, dada su personalidad, conducta y su  carencia   de   antecedentes  penales,  resulta  evidente  que  no  requiere  de  tratamiento   intramural,  de  manera  que  se  configura  también  el  segundo  requisito exigido por la norma sustantiva.   

         Considera  que  con  la negativa del subrogado penal referido se le  están  vulnerando  a  su  representado  las  garantías  constitucionales  a la  igualdad y al debido proceso.    

         Asegura  que  el  Tribunal  no  puede  afirmar,  so  pretexto de la  sentencia  anticipada, que el procesado no está arrepentido y que al acogerse a  dicho  mecanismo  de terminación del proceso no está manifestando un verdadero  acto  de  contrición,  pues  olvida  que aquél “se  presentó  voluntariamente  a la justicia, confesó, indemnizó, estuvo detenido  en  la  Cárcel  Nacional  Modelo,  y  en  la  audiencia pública pidió excusas  públicamente  no  sólo a la sociedad sino a su familia, pues está arrepentido  de  su  actuar  máxime  por haber sido un empleado del Estado, un buen esposo y  padre de familia”.     

         Pide  a  la  Corte  casar  la sentencia y, en su lugar, reformar el  numeral  3º.  de  la parte resolutiva del fallo, concediéndole al procesado el  subrogado  de la condena de ejecución condicional.   

CONSIDERACIONES  

         1.  Interpuesta  la  casación  y  presentada  la  demanda  bajo el  imperio  de  la  ley  553  del  15 de enero de 2000, cuando aún no habían sido  proferidos  los  fallos  de  constitucionalidad C-252,  C-260  y  C-261  de  fechas  febrero  28  y  marzo  7  de 2001 que declararon la  inexequibilidad  de  algunas  de sus disposiciones, en  observancia     del    principio    tempus    regit  actum  según  el  cual  las  actuaciones  procesales  cumplidas  en vigencia de la ley que las rigió quedan consolidadas, su trámite  debe surtirse con arreglo a la citada ley 553.   

          2.  De  conformidad con el artículo 1º. de la ley 553 de 2000, la  casación  procede contra las sentencias proferidas en segunda instancia por los  Tribunales  Superiores  de Distrito Judicial, el hoy extinto Tribunal Nacional y  el  Tribunal  Penal  Militar,  en  los  procesos  que se hubieren adelantado por  delitos  que  tengan señalada pena privativa de la libertad cuyo máximo exceda  de  ocho  años,  aun  cuando  la  sanción  impuesta  haya  sido  una medida de  seguridad.   

         3.  El  señor  Pedro  Fernando  Rodríguez Martínez fue acusado y  condenado  por  el  delito  de  peculado  por  apropiación,  tipificado  en  el  artículo  133 inciso 2 del Código Penal anterior (modificado por la ley 190 de  1995,  artículo  19).  Esta  norma,  al  igual  que  el  artículo  397, inciso  3º.,   del  Código  Penal  vigente  (Ley  599  del  2000),  establece una  sanción máxima de 7 años y 6 meses de prisión.   

         En  efecto, El inciso inicial del artículo 133 del C .P. anterior,  modificado  por  el 19 de la ley 190 de 1995, fija como sanciones para el delito  de  peculado  por  apropiación,  de  6 a 15 años de prisión, interdicción de  derechos  y  funciones públicas por un lapso igual y multa equivalente al valor  de  lo  apropiado. El inciso segundo establece que si lo apropiado no supera los  50  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes, como acontece en el caso en  estudio,  la  pena  se  disminuirá  de  la  mitad  (½) a las tres cuartas (¾)  partes.  Los  extremos  punitivos  allí  previstos  se reducen en las porciones  indicadas,  aplicando  la  máxima  disminución (¾) al mínimo de 6 años y la  mínima  (½)  al  máximo de15 años, como lo venía precisando en vigencia del  anterior  código  la  jurisprudencia  de  la  Sala,  y  ahora  lo  establece el  artículo  60-5  del  actual  Código  Penal,  obteniendo  como  parámetros  de  sanción  para el peculado atenuado por la cuantía, entre 18 meses y 7 ½ años  de prisión e interdicción de derechos y funciones públicas.   

         4.  En  tales  condiciones,  no procedía el recurso extraordinario  común,  por  cuanto la privación de la libertad prevista por el legislador, es  inferior  a  la que fija el artículo 1º, de la ley 553 de 2000 (hoy, artículo  205 del C. de P. P.), esto es, porque no excede de 8 años.   

         Así  las  cosas,  la única posibilidad que tenían el procesado y  su  defensor para acudir al recurso extraordinario de casación, era la prevista  en  el  inciso  tercero  de  la  norma  antes  citada,  de  acuerdo con el cual,  “De  manera  excepcional, la Sala Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia,  discrecionalmente, puede admitir la demanda de casación  contra  sentencias de segunda instancia distintas a las arriba mencionadas, a la  solicitud   de  cualquiera  de  los  sujetos  procesales,  cuando  lo  considere  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía de los  derechos  fundamentales,  siempre  que reúna los demás requisitos exigidos por  la ley”.   

         5.  Esa  vía,  que  de  manera  discrecional  o  excepcional puede  admitir  la  Sala,  exige  como  presupuesto  necesario  que  la  parte afectada  presente  los  argumentos  jurídicos  por  medio  de  los  cuales demuestre que  acceder  a  su postulación sirve para que la Corte se pronuncie respecto de uno  de  los  dos  presupuestos,  o  de  ambos:  para  desarrollar  la jurisprudencia  nacional  o para garantizar los derechos fundamentales, en puntos no tratados, o  que  sea  necesario  aclarar por contradictorios, o actualizar por el transcurso  del    tiempo,    o    que    permitan   determinar   el   alcance   de   alguna  disposición.   

         En  la  oportunidad  que  tenía  para  hacerlo,  esto  es,  cuando  presentó   la  demanda,  el  defensor  no  dijo  que  acudía  a  ese  trámite  excepcional,  ni  ofreció  ninguna  argumentación sobre la necesidad de que la  Corte  se  pronunciara  en  relación con alguno de los motivos antes referidos.   

         En  esas  condiciones, la Sala no puede conocer los aspectos que, a  juicio  del  defensor,  harían viable la admisión de la demanda, circunstancia  que  conduce  a  su  rechazo,  pues  que  son  sus estudios los que habilitan el  pronunciamiento  del Tribunal de casación para determinar su procedencia, en el  entendido  de  que  verifiquen  que  pueden  servir  para  la doble finalidad de  unificar su doctrina y resolver el caso concreto.   

         La  falencia  anotada es suficiente para inadmitir la demanda, dado  que  la  naturaleza  rogada del recurso extraordinario impide a la Sala entrar a  interpretarla  para extraer un motivo no expuesto y no sustentado que le permita  darle  viabilidad  a  esta  impugnación.  En  consecuencia,  se debe aplicar el  artículo  213 del Código de Procedimiento Penal (artículo 9, ley 553 de 2000)  ,  conforme  con el cual, “Si…la demanda no reúne  los  requisitos  se  inadmitirá  y  se  devolverá el expediente al despacho de  origen”.   

         En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia en Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada    a    nombre    del    sentenciado    Pedro   Fernando   Rodríguez  Martínez.  En  consecuencia,  declarar  desierto  el  recurso de casación interpuesto.   

         Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

         Cópiese,    notifíquese    y    devuélvase    al   Tribunal   de  origen.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS                      CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                       

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                    EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                         

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                   MARINA PULIDO DE BARON   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                       MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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