17804(19-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17804  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

Dr. HERMAN GALAN CASTELLANOS  

APROBADO ACTA No.201  

Bogotá, D.C., diecinueve (19) de diciembre de  dos mil uno (2001).   

VISTOS  

Procede   la   Sala  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  de  las  demandas  de  casación  presentadas contra la sentencia  proferida  por el Tribunal Superior de Barranquilla (24 de mayo de 2000) por los  defensores  de  SANTANDER  SABALZA  CORONADO  y  PEDRO  SALAZAR  SILVA. Mediante  aquella  decisión  se  confirmó  la  dictada  (20  de  octubre de 1998) por el  Juzgado  Especializado  de  esa  ciudad  que  declaró la responsabilidad por el  delito  de  secuestro  extorsivo  de  PEDRO  SALAZAR  SILVA,  SANTANDER  SABALZA  ESTRADA,  SANTANDER  SABALZA  CORONADO,  MILEN DE JESUS SABALZA CORONADO y DAVID  GENARO  ZABALZA  CORONADO,  imponiéndoles  33  años de prisión y multa de 500  salarios  mínimos  mensuales,  modificándola el ad quem en el sentido de hacer  extensiva  la  pena  antes  mencionada  a  los  procesados LUIS ALFREDO MARTINEZ  ARIZA  y VIRGELINA SABALZA CORONADO.    

HECHOS  Y ACTUACION   PROCESAL   

POMPILIO  ARIZA  ANDRADE  fue secuestrado por  varios  sujetos  que  portaban  armas  de  diferentes  calibres, después de que  abandonara  la finca Arizona, en inmediaciones del municipio de Sanabalarga (A),  hecho ocurrido el 16 de marzo de 1996.   

                                          

Las  autoridades  por  llamada  telefónica  efectuada  el  7  de  abril  de  1996,  en  la  que  se solicitaba dinero por la  liberación   del   secuestrado,   lograron  capturar  a  LUIS  MARTINEZ  ARIZA,  quien   dio  información  sobre  los  demás  autores,  integrantes  de la  familia ZABALZA y PEDRO SALAZAR SILVA.   

                               

POMPILIO  ARIZA  ANDRADE  apareció  el 22 de  abril  de  1992  después de ser abandonado por sus captores, siendo ayudado por  uno  de  los  campesinos de la región dado que se encontraba atado a una cadena  en sus extremidades.   

Por  denuncia  de  los  hechos  que presentó  ROXANA  DIAZ  el  Grupo  UNASE  adelantó  pesquisas  que permitieron liberar al  secuestrado  y  capturar  a  los  responsables,  los  cuales  fueron  puestos  a  disposición  de  la  Fiscalía  Delegada  ante  la  Unidad Especial de Policía  Judicial  el  21  de  abril  de  1996, fecha en la que se recibió indagatoria a  JAIME  RODRIGUEZ  CHOGO,  PEDRO  SALAZAR  SILVA,  MILEN  SABALZA CORONADO, DAVID  GENARO  SALBALZA  CORONADO,  SANTANDER  SABALZA  ESTRADA y LUIS ALFREDO MARTINEZ  ARIZA.  A  los dos primeros se les amplió la injurada el 26 de abril siguiente.  Cabe  anotar  que  la  Fiscalía  abrió investigación penal con resolución de  fecha 22 de abril de 1996.   

Otro  de  los  vinculados  al  proceso lo fue  SANTANDER  SABALZA  CORONADO,  a  quien  se  le  ordenó recibir indagatoria con  providencia  del  24  de abril de 1996, librándose en esta misma fecha la orden  de  captura 139 para ante el C.T.I., DAS, SIJIN.  El 18 de junio de 1996 se  fijó  edicto  emplazatorio y como no compareció se le declaró persona ausente  el   16   de   julio   siguiente,  designándosele  defensor  de  oficio.  Igual  procedimiento se agotó para con VIRGELINA SABALZA CORONADO.   

Resuelta  la  situación  jurídica, el 16 de  septiembre  de  1996  se  clausuró  la  investigación,  la  que  calificó una  Fiscalía  Regional  de Barranquilla el 3 de diciembre posterior, con acusación  por  el  delito de secuestro extorsivo agravado (ley 40 de 1993) en concurso con  la  utilización  ilegal de uniformes de uso privativo de que trata el artículo  18  del  decreto  180 de 1988, contra LUIS ALFREDO MARTINEZ ARIZA, PEDRO SALAZAR  SILVA,   MILEN  DE  JESUS  SABALZA  CORONADO,  DAVID  GENARO  SABALZA  CORONADO,  SANTANDER  SABALZA  ESTRADA,  SANTANDER  SABALZA  CORONADO  y  VIRGELINA SABALZA  CORONADO,  precluyendo la investigación con respecto a otros de los vinculados.  Esta  decisión  fue  modificada  por  la  Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal  Nacional  (5  de  junio  de  1997)  en el sentido de decretar la nulidad parcial  desde  el  cierre  de  la  investigación  por  razón del delito previsto en el  artículo  18  del  decreto  180  ibídem  y  el  delito de hurto por el cual se  dispuso  la  preclusión  de investigación. En lo demás confirmó la decisión  del a quo.   

La  causa correspondió a un Juzgado Regional  de  Barranquilla,  despacho  que  junto con el Tribunal Nacional profirieron las  sentencias  de primera y segunda instancia, de cuyo contenido se hizo referencia  anteriormente.  La segunda instancia se surtió por recurso de apelación, entre  los  que  fueron  impugnantes  PEDRO SALAZAR SILVA y SANTANDER SABALZA CORONADO.   

Contra   la   decisión  de  segundo  grado  interpusieron  recurso  de  casación  los  procesados  PEDRO  SALAZAR  SILVA  y  SANTANDER SABALZA CORONADO   

                                     

                                                LAS DEMANDAS   

     

I. Demanda a nombre de SANTANDER SABALZA CORONADO.     

En  un  cargo  único  acusa la sentencia del  Tribunal  de  haberse proferido en un proceso viciado de nulidad, por cuanto que  se  desconoció  el debido proceso y el derecho de defensa, dado que a SANTANDER  SABALZA  CORONADO se le vinculó al proceso mediante el procedimiento de persona  ausente  sin  que  se publicara el edicto emplazatorio en la alcaldía del lugar  donde  se  cometió  el  hecho punible, como así lo dispone el artículo 34 del  decreto ley 2790 de 1990.   

Para  el  demandante  la omisión referida le  impidió  al  procesado tener conocimiento de los requerimientos de la justicia.  A  pesar  de  que  SABALZA  CORONADO se presentó voluntariamente a la autoridad  judicial  que  lo  investigaba, para el libelista “no es lo mimo comparecer al  inicio  de  una investigación que en el calificatorio”. Aquél, al momento de  comparecer  solicitó  se  le  oyera  en  indagatoria,  pero su petición no fue  atendida, negándosele así el derecho a ser oído.   

Es  deber  legal  del  instructor  hacer  una  investigación  integral,  tarea  que  no  se  puede cumplir si no se escucha en  indagatoria al procesado, diligencia en la que puede pedir pruebas.   

Al  procesado  SANTANDER  SABALZA no se le ha  permito  controvertir  las pruebas de  cargo porque “nuestra justicia fue  ciega, sorda y muda a su petición”.   

Se  solicita a la Sala declarar la nulidad de  lo actuado desde la publicación del edicto emplazatorio.   

II.   Demanda  a  nombre  de  PEDRO  SALZAR  SILVA.   

Primer cargo.  

La sentencia de segunda instancia se reprocha  por  incurrir  en  error  de  hecho al “suponer” prueba que “no obra en la  actuación   procesal”,   tomándose   la   decisión   “con  fundamento  en  ella”.   

En el desarrollo del cargo hace referencia el  impugnante  a  la  apreciación  de  un  indicio  grave  por el Tribunal, el que  sustentó  con  base  en la declaración de LUIS ALFREDO MARTINEZ ARIZA, a quien  el  GAULA  sometió  a  maltrato  físico  y  sicológico  al  momento de rendir  declaración.  Esta  versión fue recibida por funcionario incompetente y sin la  formalidades legales.   

MERCEDES  SILVA en su declaración sólo dijo  haber  visto  a  “PEDRO” como acompañante de  ALFREDO MARTINEZ más no  ejecutando los actos que son objeto de este proceso.     

Reprocha  a  los  juzgadores  por  no  haber  resuelto  la  situación  del  demandante  con base en la duda o por lo menos no  decretar   la   nulidad   por  la  recepción  del  testimonio  por  funcionario  incompetente.   

Segundo cargo.  

La  sentencia  se  dictó  en  una actuación  viciada  de  nulidad  por  cuanto  se  desconoció el debido proceso, ya que las  indagatorias  se  recibieron sin que formalmente se hubiera declarado abierta la  investigación.  Sin  ese  presupuesto se resolvió la situación jurídica y se  calificó el sumario.   

En las diligencias se solicitó la ampliación  de   la   declaración   de   LUIS  ALFREDO  MARTINEZ   sin  que  ésta  se  “realizara”.   

Después   de  “torturas  físicas”  se  recibió  la  declaración de LUIS MARTINEZ ARIZA, quien no explicó el por qué  le  constaba lo afirmado. Esta primera versión se contradice con la que rindió  ante el Fiscal, en la que no mencionó a PEDRO SALAZAR.   

Se  solicita  a  la  Sala  dejar sin valor la  sentencia proferida contra PEDRO SALAZAR.   

NO  RECURRENTES   

En   el  término  de  traslado  a  los  no  recurrentes  el apoderado de LUIS ALFREDO MARTINEZ ARIZA invocando ésta última  condición  señala  que  presenta  demanda  de  casación  para  que  la  Corte  “corrija  y  dicte”  la  sentencia  que  en derecho corresponda en cuanto al  citado  incriminado,  a  efecto  de  que  se reconozca la reducción de pena por  confesión tal y como fue concedida por el a quo.   

                            CONSIDERACIONES DE LA SALA   

                               

El  actor  en  la  demanda  debe cumplir unos  requisitos  mínimos,  como  establecer  si  el  error  es  in  iudicando  o  in  procedendo.  Como  ya  se  han  agotado  las  instancias,  se  debe  seleccionar  adecuadamente  la  causal,  el  motivo  de reproche, presentar el desarrollo con  sujeción   a   la   lógica   y   a  los  principios  que  regulan  el  recurso  extraordinario,  demostrar  los cargos y su incidencia en la decisión adoptada,  determinar  las  normas y el concepto por el que las estima infringidas, y hacer  la petición.   

                                  

I. Demanda de SANTANDER SABALZA CORONADO.     

Los desaciertos técnicos en que incurrió el  impugnante  obligan  a  la  Sala  a  inadmitir la demanda presentada a nombre de  SANTANDER SABALZA CORONADO . Entre aquellos se hacen notorios:   

1.1.  Se  solicitó  sin prioridad alguna por  razón  de  su  trascendencia  en  la actuación y de manera simultáneamente la  nulidad  con  base  en  la  violación  al  debido  proceso,  derecho de defensa  material,  investigación  integral  y derecho de contradicción. Tales motivos,  dado  su  distinto alcance, han debido desarrollarse invocándose como principal  el  que  implicase  la mayor invalidación de la actuación y en ese mismo orden  sugerirse los demás en forma subsidiaria.   

1.2. La casación no es una instancia. Por la  misma  razón la diferencia de criterios del recurrente en la apreciación de la  prueba  no puede ser invocada en casación como error de la sentencia de segundo  grado.  Las  causales  para demostrar la ilegalidad del fallo son taxativas y no  contemplan  entre  éstas la disparidad en la valoración de la prueba entre los  sujetos  procesales y el fallador. Esta premisa explica el por qué en este caso  el  demandante  no acierta al sustentar el desarrollo del cargo al sostener que:  “no  es  lo  mismo  comparecer  al  inicio  de  la  investigación  que  en el  calificatorio”.   

1.3. Ninguna  trascendencia del error se  comprueba  con  respecto  a  la  orientación  de  la  decisión  asumida por el  Tribunal,  sostener  que  se  impidió  al  procesado  tener  conocimiento de la  actuación  y  luego  admitir  que  compareció voluntariamente al momento de la  calificación.  Tampoco  se advierte aquella con el hecho de denunciar que no se  atendió  la  petición  de  ser oído en indagatoria sin ningún otro argumento  diferente,  máxime  si  se  acepta  que  la  vinculación  jurídica de SABALZA  CORONADO se produjo mediante declaratoria de persona ausente.   

1.4.   La   proposición   jurídica   no  mereció   ninguna  importancia  para  el  libelista,  a  la  cual  no hizo  referencia  para  darle  el  desarrollo y la demostración que el cargo exigía.   

II. Demanda de PEDRO SALAZAR SILVA.  

                               

1. Los desaciertos en que incurre el libelista  al   formular   los  cargos  son  evidentes,  siendo  comunes  a  los  reproches  presentados,   el   desconocimiento   a   los   principios   de   prioridad,  no  contradicción, claridad, precisión y trascendencia.   

1.1.  De  bulto  se aprecia que el demandante  presentó  los  dos  cargos contra la sentencia como principales, cuando en este  caso  concreto  la  técnica  aconsejaba  la  postulación  de  la  nulidad como  principal  y la violación indirecta por error de hecho como subsidiaria, por lo  que  resulta contradictoria la proposición, pues la nulidad niega la validez de  la  actuación  que  se  acepta con el otro cargo. Y, además, el segundo cargo,  por  haberse  presentado  con base en la causal tercera, ha debido ser propuesto  como primero.   

1.2. Resulta contrario a la naturaleza de los  motivos  de  casación  acusar  la sentencia de segunda instancia por violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  suposición  de prueba (falso juicio de  existencia)  y  a la vez reprocharla por haber considerado como fundamento de su  decisión  evidencias  ilegalmente  practicadas  y  aportadas  al proceso (falso  juicio   de   legalidad).  Esta  clase  de  aseveraciones  parten  de  supuestos  contradictorios:  negar  y  admitir  al  mismo  tiempo  la  validez del medio de  convicción estimado por el juzgador.   

El  recurrente en el primer cargo desconoció  los  postulados  señalados  en  el  párrafo  anterior, pues acusó al Tribunal  de   suponer la prueba con base en la cual condenó y de sustentar el fallo  en  la  declaración  de   LUIS  ALFREDO MARTINEZ, la cual acusa de haberse  obtenido mediante tortura física.   

                  

El  desacierto  en  referencia  se  cometió  igualmente  en  el  segundo cargo de la demanda presentada por el recurrente, al  repetir    el    argumento    de    la    prueba   obtenida   mediante   tortura  física.     

1.3.    La  fundamentación  que  proporcione  el  casacionista debe evidenciar el error del  fallador,  con trascendencia en la ley sustancial, los derechos o las garantías  procesales,  según  sea  la índole del yerro por el que se acuse la sentencia.  Para  ello,  se  ha  debido  enfrentar  el  contenido  de  la actuación y de la  decisión  del Tribunal, omisión que deja sin objetividad el segundo reproche y  en un mero enunciado la trascendencia del mismo.   

III.  La  técnica  exigida   por  el  legislador  y  desarrollada  por  la  jurisprudencia  que  el  impugnante  ha  de  observar  en la elaboración de la demanda de casación hace  parte  del  debido proceso. De ahí que no pueda autorizarse  el estudio de  fondo  del  asunto  que  llegue  a  plantearse  si con aquella no se aportan los  elementos  de  juicio  con  la coherencia requerida, máxime cuando la casación  por  naturaleza  es  rogada  y  por ende hace que la Corte esté limitada en sus  atribuciones   y   no  puede  sustituir   al  recurrente  en  sus  deberes.   

A  la  Corte  los  demandantes no le dieron a  conocer   los   errores   que  le  atribuyen  al  fallo  de  segunda  instancia,  precisamente  por  haberse desconocido las reglas que orientan la casación, por  lo  que  las  demandas  deben  ser inadmitidas.                                          

    

IV. La demanda de casación presentada por el  apoderado  de  ALFREDO  MARTINEZ  ARIZA  en  el  término  de  traslado a los no  recurrentes  no  puede  ser  examinada  por  la  Sala  dado  que  fue presentada  extemporáneamente.  Como  el  a  quo  no  hizo  pronunciamiento  alguno  a este  respecto, en esta oportunidad así lo declarara la Sala.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  Inadmitir  las  demandas  de  casación  presentadas  por  los  defensores de los procesados SANTANDER SABALZA CORONADO y  PEDRO SALAZAR SILVA.   

2.  Se  declara  extemporánea  la  demanda  presentada por el apoderado de ALFREDO MARTINEZ ARIZA.   

         

Contra esta providencia procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,  notifíquese y  cúmplase.   

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                  JORGE   E.  CORDOBA  POVEDA   

HERMAN   GALAN  CASTELLANOS                                            CARLOS    A.    GALVEZ    ARGOTE                                             

JORGE   A.   GOMEZ   GALLEGO                                          EDGAR      LOMBANA     TRUJILLO                         

ALVARO  O.  PEREZ PINZON                                            NILSON      PINILLA     PINILLA                         

TERESA RUIZ NUÑEZ  

                                                                                 Secretaria   

    

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