17685(24-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 17685  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA    DE   CASACION   PENAL   

Magistrado Ponente  

Carlos E. Mejía Escobar  

Aprobado Acta No. 104  

Bogotá D.C.,  veinticuatro (24) de julio  de dos mil uno  (2001).   

V   I   S   T   O   S   

Vencido el traslado para solicitar pruebas, se  resuelve  sobre  la petición que hace el defensor del requerido en extradición  ALIRIO PAVA REYES y el Agente del Ministerio Público.   

LAS    PETICIONES  

Del Defensor:  

Señala  que  el  requerido  en  extradición  ALIRIO  PAVA  REYES  tiene  más  de  90  días  privado de la libertad y que la  actuación  judicial  de  las  autoridades  de  la  República  del  Perú es el  resultado   de   la   manipulación   política  de  los  contradictores  de  su  esposa,   funcionaría  pública  de  elección popular en ese país,   para  desacreditarla a ella y al señor ALIRIO PAVA REYES, por lo que solicitara  asilo  político.   Con tal introducción, solicita las siguientes pruebas:   

1.-            Que se tengan como pruebas los siguientes  documentos que aporta con la solicitud.:   

a.-  Copia  del  documento de identidad de la  señora  Juana  Edaena Perrengifo Talexio, esposa del requerido en extradición,  ciudadana de nacionalidad peruana.   

b.            Copia de la credencial de elección de la  señora  Perrengifo Talexio  como Corregidora de la Municipalidad Distrital  de Putumayo el 11 de octubre de 1998.   

Durante  su  desempeño  como Corregidora, la  esposa  del señor PAVA REYES ha luchado contra la corrupción, granjeándose un  grupo   de   enemigos   que  quieren  afectar  su  gestión,  a  través  de  la  narcotización de las actividades de su cónyuge,   

c.            Copia  del  certificado de presentación  personal  y  voluntaria  que  el  requerido  en  extradición  ALIRIO PAVA REYES  realizó   ante  las  autoridades  peruanas  para  resolver  lo  relativo  a  su  responsabilidad en el proceso No. 1744-98.   

Con tal prueba  el defensor demuestra que  PAVA  REYES  nunca  ha  eludido  a la justicia peruana y es por tanto injusto el  trámite que se adelanta con declaratoria de persona ausente.   

d.            Certificado  de  la Cámara del Comercio  del  Amazonas,  para demostrar la actividad comercial lícita de PAVA REYES y su  movimiento en la zona fronteriza colombo – peruana.   

e.            Para demostrar el domicilio, la actividad  comercial  y  las  calidades  personales  del  requerido  en extradición en los  últimos  30  años,  se  agregan  por  parte  del  defensor  una  copia  de  un  certificado  de  la  gobernación del Distrito de Putumayo (Perú), una copia de  la   credencial   nacional  de  afiliado  a  Confecamaras,  un  certificado  del  gobernador   del   Cabildo  Indígena  de  Puerto  Belén  en  el  Amazonas,  un  certificado   del   Juzgado   de   Paz  del  Distrito  del  Putumayo  (Perú)  y  declaraciones  privadas  de  27  personas,  autenticadas ante el Juez de Paz del  distrito de Putumayo.      

1.-            Referencias  de  comerciantes peruanos y  colombianos sobre las actividades del señor PAVA REYES.   

2.-            Oficiar  a  los  distintos organismos de  seguridad  de  Colombia,  del Perú y Organismos internacionales en solicitud de  los  antecedentes  del  requerido  en  extradición ALIRIO PAVA REYES  para  demostrar sus calidades personales.   

3.-               Practicar    sendos    dictámenes  dactiloscópico  y  grafológico,  sobre el dinero decomisado y el documento con  las   claves,   que   son  las  pruebas  incriminatorias  en  el  proceso  penal  peruano.   Con  ello  pretende  demostrar la inocencia absoluta  de su  defendido.   

4,-            Oficiar a las autoridades del Perú para  que  certifiquen  sobre  la  candidatura  de  la señora Juana Edaena Perrengifo  Talexio   y su elección como corregidora de la municipalidad Distrital del  Putumayo  en  las  elecciones  del  11  de  octubre  de  1998  por el movimiento  independiente  “Vamos  vecino”.   Así mismo sobre Raúl Mosquera Vega,  quien   fue   su   contradictor   político   y   por   tanto  de  su  esposo  y  procesado.,   

5.-            Oficiar  y  comisionar al Estado peruano  para  que  reciba  la atestación de Raúl Mosquera vega, detenido en la cárcel  de  Iquitos  (Perú),  persona  que  puede  “aclarar  todo este malentendido y  pesadilla  para  mi   cliente”.  declarando sobre la verdadera intención  del proceso y la responsabilidad del señor PAVA REYES.   

Con  las  pruebas  solicitadas,  el  defensor  pretende  demostrar  que  todo  se  trata  de un montaje  para realizar una  persecución  política,  dándole  talantes  de  delito,  para  perjudicar a la  esposa del requerido en extradición.   

Finaliza solicitando la libertad de su cliente  ALIRIO   PAVA  REYES  por  cuanto  la  documentación  aportada  no  reúne  los  requisitos  legales,  comoquiera que la providencia aportada por las autoridades  peruanas  se  asemeja a un auto de definición de la situación jurídica y no a  uno  de acusación.  Adicionalmente los documentos se presentaron cuando ya  se  habían  vencido  los  90 días que la ley y los Tratados multilaterales han  acordado.   

Extemporáneamente presentó una declaración  privada  de Raúl Mosquera Vega en la que éste afirma que los tres mil dólares  no le fueron entregados por ALIRIO PAVA REYES.   

Del Ministerio Público  

La  señora  Procuradora 4ª Delegada para la  Casación  solicita  que se oficie a la Fiscalía General de la Nación para que  certifique  si  en contra de ALIRIO PAVA REYES cursa o cursó investigación por  los mismos hechos en los que se basa la solicitud de extradición.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

1.-            La  Sala  de Casación Penal de la Corte  Suprema   de   Justicia   debe   fundamentar   el   concepto   de   extradición  en:   

A.-  Validez  formal  de  la  documentación  presentada.   

B.-  Demostración  Plena de la identidad del  solicitado.   

C.-     Principio     de    la    doble  incriminación.   

D.-  Equivalencia de la providencia proferida  en el extranjero, y   

E.-  El  cumplimiento  de  lo previsto en los  Tratados   Públicos,  cuando  ellos  rijan  la  relación  entre  los  Estados.  (artículo 558 del Código de Procedimiento Penal)   

Adicionalmente a lo anterior, la extradición  no  podrá  concederse cuando el fundamento de ella sea un delito político o de  opinión  (artículo  546), o cuando en el caso de colombianos por nacimiento se  trate  de  hechos  cometidos  con  anterioridad  a  la  promulgación  del  acto  legislativo    No.    1   de   1997.   (artículo   35   de   la   Constitución  Política)   

El  juicio de conducencia que sobre la prueba  hace  esta  Sala de Casación Penal, está entonces referido exclusivamente a la  aptitud  que  tengan  las  pruebas  para  infirmar o demostrar cualquiera de los  hechos  en  los  que la Corporación debe fundar su concepto, teniendo en cuenta  que  según  lo  manifestado  por  el  Ministerio de Relaciones Exteriores “el  Convenio   aplicable   al   presente   caso   es   el   Acuerdo  Bolivariano  de  Extradición   suscrito  en Caracas el 18 de julio de 1911 y la Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes y  Sustancias  Sicotrópicas  firmada  en  Viena  el  20  de  diciembre de 1988”.  .    

2.            El defensor del requerido en extradición  ALIRIO  PAVA  REYES, afirma “que la investigación en el Perú es resultado de  manipulación  políticas con el fin de desacreditar a mi cliente y desacreditar  a  su  esposa  quien es una funcionaria pública de elección popular, por parte  de  sus  contradictores políticos cuestión que será demostrada y para la cual  se  solicitará  asilo  político”.  Para demostrar ello, solicita que se  tengan  como  pruebas  los documentos que se detallan en los literales a y b del  numeral  1  y  que  se  decrete la solicitada en el numeral 4 de la relación de  pruebas que se hace atrás.   

El Acuerdo Bolivariano de extradición del que  las  Repúblicas de Colombia y Perú son parte, trata en el artículo IV el tema  de  los  delitos políticos, en los siguientes términos de la cláusula pactada  por los Estados contratantes:   

“No se acordará la extradición de ningún  prófugo  criminal  si  el  hecho  por el cual se pide se considera en el Estado  requerido  como  delito  político  o  hecho  conexo  con él, y ninguna persona  entregada  por  cualquiera de los Estados contratantes al otro, será juzgada ni  castigada  por ningún crimen o delito político, ni por ningún acto conexo con  él,   cometido   antes  de  su  extradición.   Tampoco  se  acordará  la  extradición  si  la persona contra quien obra la demanda prueba que ésta se ha  hecho  con  el  propósito  de  juzgarle o castigarle, por un delito político o  hecho conexo con él”..   

El defensor del requerido ALIRIO PAVA REYES no  pretende  demostrar  que  a su poderdante se le esté persiguiendo por un delito  político,  sino  que  estima  que  la  actuación  judicial  de las autoridades  peruanas  ha sido fruto de manipulación política.   Aquel propósito  demostrativo  es permitido por el Acuerdo Bolivariano de Extradición, en cuanto  señala  que  “(…)Tampoco  se acordará la extradición si la persona contra  quien  obra  la  demanda  prueba  que  ésta  se  ha  hecho con el propósito de  juzgarle  o  castigarle,  por  un  delito  político  o hecho conexo con él”.   

Pero  esa  cláusula  específica del Acuerdo  Bolivariano  de Extradición supone demostrar la existencia del delito político  o  del hecho conexo con él, del que debe ser presuntamente responsable aquel de  quien se ha demandado su extradición.    

Frente  al  objeto  de prueba que el defensor  señala,   el   material   que   solicita   tener   o   decretar  como  tal,  es  inconducente.   La  razón de inconducencia deriva de la simple lectura del  artículo   IV   del   Acuerdo   Bolivariano   de  Extradición  que  limita  la  demostración  de  la actuación supuestamente política del gobierno requirente  a  la  persona de quien se demanda la extradición.  En este caso concreto,  la  actuación  que  se  tilda  de  política no lo es – según el defensor – en  contra  del  requerido  en  extradición  ALIRIO PAVA REYES, sino de su presunta  compañera  permanente  de  la  que  dice  se  desempeña  como  Regidora  de la  Municipalidad  Distrital  de  Putumayo en el Perú.  Las pruebas señaladas  en  los  literales  a  y  b  del  numeral  1, y la del numeral 4, son aptas para  demostrar  que  la señora Juana Edaena Talexio Rengifo es una ciudadana peruana  y  que  en  1998  resultó  elegida  al  cargo  de  regidora en la municipalidad  Distrital  de Putumayo en el Perú, pero ello no tiene ninguna relevancia dentro  de un trámite de extradición al que ella es totalmente ajena.   

Tampoco resultan conducentes esas pruebas para  demostrar  la existencia de una persecución política en contra del señor PAVA  REYES  por  cuenta  de  las  actividades  públicas  de  su  presunta compañera  permanente.  En  cambio  de  ello,  lo  que  aparece  demostrado en la petición  formalizada  por  el  Gobierno  de  la República del Perú a través de la Nota  Verbal  5-8-M/314  del  17  de agosto de 2000 es que a  PAVA REYES se le ha  vinculado  en  el  país requirente a un proceso penal dentro del cual se le han  formulado  cargos  por  “dedicarse  a  promover,  favorecer  y/o  facilitar la  actividad  ilícita  del  tráfico  ilícito  de  drogas”  (folio 253, carpeta  anexa,  informe  de  la  Comisión  encargada  del estudio de las solicitudes de  extradición activa).    

Nada  más  alejado de connotación política  que  el  delito de narcotráfico, punible caracterizado precisamente por todo lo  contrario  al altruismo y al interés común que teóricamente caracteriza aquel  delito  que  tiene como finalidad última el cambio de unas estructuras sociales  concretas.  En  contrario  el delito de narcotráfico no tiene sino motivaciones  innobles  y  fútiles.  Su  único  propósito  es  el  enriquecimiento fácil y  rápido  a través de una actividad que destruye la tierra, envilece el ambiente  ecológico,  distorsiona las economías, corrompe sociedades y genera violencia.   

3.-            Las  pruebas detalladas en los restantes  literales  del  numeral  1,  y  en  el  numeral  2,  tampoco  se  decretaran por  inconducentes.  Para los aspectos en los que la Corte debe fundar el concepto de  extradición,  resulta  irrelevante  establecer cuáles han sido las actividades  comerciales  y  personales  del señor ALIRIO PAVA REYES durante los últimos 30  años  dentro de la comunidad fronteriza colombo –  peruana., o cuáles sus  antecedentes.   Esos  aspectos que corresponden en general  a la buena  conducta   anterior  del  imputado,  solo  pueden  ser  valorados  por  el  Juez  competente  que  en  este  caso concreto lo es el del país requirente.  Es  igualmente  ese  Juez  el  que  deberá  analizar  y  valorar  las consecuencias  jurídicas  que  debe  tener  la demostración de que ALIRIO PAVA REYES estuvo a  disposición de la justicia peruana cuando fue solicitado.   

4.-            Las pruebas señaladas en el numeral 3 de  la  relación, son inconducentes por cuanto tienen el propósito de demostrar la  inocencia  del  requerido  en extradición. Dentro del trámite que finaliza con  la  emisión  del  concepto  por  parte  de  la  Corte,  lo que se analiza de la  documentación  remitida  por  el  Gobierno requirente, es su validez formal, es  decir   que   conforme   a   las  cláusulas  de  los  Convenios  bilaterales  o  multilaterales  sobre  la  materia,  o en su defecto a las del artículo 551 del  Código  de Procedimiento Penal, hayan sido agregados por la vía diplomática y  contengan  el mínimo de información necesaria – conforme al Tratado o a la Ley  –  para el estudio del asunto y decisión del concepto respectivo. Deviene de lo  anterior  la inhibición de la Corte para adentrarse en el contenido material de  la  documentación  o, peor aun, para discutir el contenido de justicia material  de   las  decisiones  del  Estado  extranjero,  pues  la  conceptualización  de  ‘validez  formal’  hace  referencia  precisamente    a   ello,   a   la   ‘forma’,  es  decir a lo contrapuesto a lo esencial.   

No  podría  ser  de  otra manera, pues si se  tiene   en  cuenta  que  la  extradición  es  un  instrumento  de  cooperación  internacional  mediante  el que los Estados combaten la impunidad derivada de la  mera  fuga  de su territorio de los infractores de sus leyes, tal dispositivo de  asistencia  y  solidaridad  internacional  parte  del  supuesto de la soberanía  tanto  del  Estado  requirente  como del requerido, una de cuyas manifestaciones  más  clásicas  es  la  administración  de  justicia, a través de la cual los  Estados  a través de sus Jueces y Magistrados ejercen la soberanía al interior  de  su  territorio  imponiendo  las  sanciones a que haya lugar o, en todo caso,  resolviendo los conflictos conforme a su juridicidad.   

Es  en  ese orden de ideas que las decisiones  jurídicas  de  un  Estado  que  sean necesarias para demandar de otro Estado la  extradición  de  una  persona,  son  materialmente intocables y solo pueden ser  objeto  de  revisión formal, es decir con prescindencia de su esencialidad, que  conforme  al  principio  de  la  buena  fe,  que  es principio de las relaciones  internacionales, se presume legal y acertada.   

No  se  opone a esa argumentación, para este  caso  concreto,  lo  dispuesto  por  el  artículo  I del Acuerdo Bolivariano de  Extradición  en  cuanto  señala que “para que la extradición se efectúe es  preciso  que  las  pruebas de la infracción sean tales, que las leyes del lugar  donde  se  encuentren  el  prófugo  o  enjuiciado justificaría su detención o  sometimiento  a  juicio,  si la comisión, tentativa o frustración del crimen o  delito  se  hubiese  verificado  en  él”.   Ese  artículo  permite a la  autoridad   del   país   requerido   verificar   con   arreglo   a  sus  reglas  internas,   la  fuerza  probatoria  en  tanto sea suficiente para detener o  acusar  (juicio  de  probabilidad).   Sin  embargo esa cláusula de ninguna  manera   autoriza   convertir   el   trámite  de  extradición  en  un  proceso  contradictorio  dentro  del  cual  sea  posible controvertir probatoriamente las  pruebas   en   las   que   se  sustenta  la  actuación  judicial  en  el  país  requirente.   La  controversia  es de tipo jurídico y exclusivamente sobre  el  mérito  probatorio  que  puede  en  Colombia  asignársele  a las probanzas  utilizadas  en  el  país  requirente.  De  ninguna  manera  puede extenderse la  discusión  jurídica  a  otros extremos como los de formalidad de producción o  aporte   o   de   validez.    No   debe  pasarse  por  alto  la  naturaleza  característica  de la extradición como mecanismo de cooperación internacional  con allegamiento de documentación por vía diplomática.   

5.-            Tampoco  se decretará la recepción del  testimonio  de  Raúl Mosquera Vega, prueba que tiene como propósito “aclarar  todo   este   malentendido   y  pesadilla  para  mi  cliente”.   La  sola  manifestación  del  defensor  sobre  lo  que  persigue  con la práctica de esa  prueba  pone  de presente su inconducencia, pues pretende trasladar el juicio de  responsabilidad  propio  de  la  actuación  penal  que  se le sigue en el país  requirente  a  PAVA REYES, al país requerido, objetivo evidentemente extraño a  la naturaleza del trámite de extradición.   

6.-             Igualmente  se  rechazará  la  prueba  solicitadas   por   la  señora  Procuradora  4ª  Delegada  para  la  Casación  Penal.   Al respecto, se ha señalado desde hace  bastante  tiempo  que “no  le  corresponde a la Corte entrar a establecer si en Colombia se adelantan otros  procesos  adversos  al solicitado, ni, por lo mismo, establecer si entre ellos y  el  proceso  por  el  cual  es  requerido  en  extradición  se  dan  motivos de  conexidad.   Si  de  alguna  manera la solicitud pretende acreditar que las  autoridades  nacionales  siguen algún proceso penal en contra del señor (…),  es  evidente  que  esa  aspiración  desborda los fines del trámite que ante la  Corte  se impulsa, pues si alguna consecuencia puede derivar de esa información  la  competencia  y oportunidad de valorarla conciernen al Ministerio de Justicia  en  los  supuestos  que  indica  el  artículo  560 del Código de Procedimiento  Penal, lo que devela la improcedencia de su pedimento en esta sede.   

“Y  si lo que se busca es controvertir la  eventualidad  de  que  por  unos  mismos  hechos  tanto  en  Colombia como en el  exterior  se  adelanten  dos procesos, tampoco ese hecho es tema del trámite de  extradición,  pues  de  ninguna  manera podría la Corte calificar el acierto o  validez  del procedimiento cumplido por el Estado requirente, ante el cual tiene  el  implicado  la  posibilidad  de  defenderse,  ni,  como queda dicho, entrar a  interferir  en  los  procesos  que  las  autoridades nacionales tuvieran bajo su  competencia.”1    

Finalmente en cuanto hace a la petición de  libertad  del  requerido en extradición ALIRIO PAVA REYES que hace su defensor,  ella  debe  realizarse  ante  el  Fiscal  General  de la Nación  que es la  autoridad  a  la  que  la ley le defiere la definición de la captura y libertad  del  requerido,  tal  como lo señalan los artículos 562, 566 y 568 del Código  de Procedimiento Penal.   

Suficientes razones las expuestas para que, La  Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

R   E   S   U   E   L  V  A   

Negar la práctica de las pruebas solicitadas  por  el  defensor  del  requerido  en  extradición  ALIRIO  PAVA REYES y por la  Procuradora 4ª Delegada para la Casación.   

NOTIFIQUESE    Y    CUMPLASE           

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                            JORGE E.  CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                         CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                      

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                             EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO         O.        PEREZ  PINZON                                 NILSON PINILLA PINILLA   

                                                                                                            No hay firma   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1.-                      Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación  Penal,  auto del 17 de agosto de 1995, Radicación No. 10.824. País requirente:  Estados   Unidos   de   América.   Magistrado   Ponente:   Juan  Manuel  Torres  Fresneda.      

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