17576(04-10-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 17576  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                              Magistrado Ponente   

                                              Dr. Carlos E. Mejía Escobar   

                                              Aprobado  Acta No. 151   

Bogotá  D.C.,  cuatro (4) de octubre de  dos mil uno (2001).   

V    I    S    T   O   S    

Decide  la  Sala  sobre  las  peticiones  de  levantamiento  de  la suspensión en el cargo de Juez de la República que hacen  el sentenciado JULIO CESAR ROJAS RODRIGUEZ y su defensora.   

A N T E C E D E N T E S  

1.-            El doctor JULIO CESAR ROJAS RODRIGUEZ fue  condenado  por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali  (Valle)   a   las   penas   principales  de  68  meses  de  prisión,  multa  de  $9’380.250.00     e  interdicción  de derechos y funciones públicas por término igual que el de la  pena  de  prisión,”  lo  que  origina como consecuencia la pérdida del cargo  como  juez  veintitrés  (23)  penal  municipal de Cali, hoy, juzgado diecinueve  (19)  penal  municipal”,  dentro  del  proceso que en causas acumuladas (2) se  adelantó  en  su  contra  por  los  delitos  de  prevaricato por acción en que  incurrió   cuando   se   desempeñó   como   Juez   23   Penal   Municipal  de  Cali.   

2.-            Mediante  auto  del  7 de junio de 2001,  esta  Corporación  le  otorgó  el beneficio de libertad provisional al acusado  ROJAS  RODRIGUEZ, por cumplimiento de la pena impuesta habida consideración del  derecho  a  la  libertad  condicional.   La misma se hizo efectiva el 11 de  junio siguiente (folios 89 y 92, cuaderno de la Corte).   

3.-             La  defensora  del  procesado  solicita  “levantar   la   suspensión   del   cargo   que  actualmente  pesa  sobre  su  defendido”.  La  petición la hace a la Corte atendiendo a lo informado por el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Cali en el oficio PST.116 de junio  29 del 2001.   

4-            El procesado JULIO CESAR ROJAS RODRIGUEZ  también  le  solicita  a la Sala “Levantar la suspensión en el ejercicio del  cargo  de Juez de la República” que “mediante resolución calificatoria 702  de  febrero  25  de  1998, la Fiscalía de Cali solicitó y obtuvo del cargo que  venía ejerciendo como Juez 19 Penal Municipal de Cali Valle”.   

5.-            El  peticionario  agregó a la solicitud  una  copia  del  oficio  PST-116  del 29 de junio de 2001, dirigido a él por la  Presidente  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali en el que se le  informa lo siguiente:   

“La  Corporación que Presido en Sala Plena  celebrada  el  día  veintiocho  (28)  de  los  cursantes,  decidió denegar sus  pretensiones,   por   carecer   de   competencia   para  pronunciarse  sobre  el  levantamiento  de  su suspensión, en razón a que no fue esta entidad la que la  dispuso  u  ordenó  y su actividad en referencia a ella se limitó a cumplir lo  dispuesto  por  la  autoridad  que estaba adelantando el proceso en su contra, y  como  en  la  actualidad es la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia la que  conoce  del  mismo, es claro que mientras la citada no se pronuncie al respecto,  vale  decir  sobre  el  levantamiento  de la suspensión, este Tribunal no puede  hacer  ningún  pronunciamiento o tomar alguna decisión” (folio 105, cuaderno  de la Corte).   

C O N S I D E R A C I O N E S  

1.-            La Ley Estatutaria de la Administración  de   Justicia   en  el  artículo  131  determina  claramente  cuáles  son  las  autoridades  nominadoras  de  cada  una  de  las  escalas  de los servidores del  servicio público de administración de justicia.   

2.-            El  numeral  7 de ese artículo señala:  Las  autoridades  nominadoras  de la Rama Judicial son: “(…) Para los cargos  de Jueces de la República: El respectivo Tribunal”.   

3.-            Esas  mismas autoridades nominadoras son  las  llamadas  por  la  ley a definir ciertas situaciones administrativas de los  funcionarios y empleados de los que les competa su nominación.   

4.-            El  artículo 135 de la Ley Estatutaria,  señala  cuáles  son  las  situaciones  administrativas  en que pueden hallarse  funcionarios y empleados de la Rama Judicial.   

Dentro  de  ellas está la de ser “separado  temporalmente  del  servicio  de  sus funciones, esto es: en licencia remunerada  que  comprende  las  que se derivan de la incapacidad por enfermedad o accidente  de  trabajo  o  por  el  hecho de la maternidad, y las no remuneradas; en uso de  permiso;   en   vacaciones;  suspendidos  por  medida  penal   o   disciplinaria   o   prestando   servicio  militar”.   

5.-            El  artículo  147 de la Ley Estatutaria  define  las causas de suspensión en el empleo, advirtiendo que ésta se produce  como  sanción  disciplinaria o por orden de autoridad  judicial.   

En ese mismo artículo se intenta contestar a  todos  los  interrogantes que una decisión de tal índole puede generar, cuando  se trata de una actuación penal: Así:   

5.1.-         Cuándo se suspende?.   

Cuando  la  autoridad judicial lo solicita, o  cuando  se  ha  creado  la  vacancia  por la captura inmediata del funcionario o  empleado.   

5.2.-            Qué    tipo    de    vacancia    se  produce?   

Vacante temporal.  

5.3.-         Cómo se llena la vacante?   

Por nombramiento provisional o el encargo que  corresponda.   

5.4.-         Cuándo se reintegra?.   

Cuando la autoridad nominadora lo disponga. En  todo  caso,  nunca  antes de ser levantada por la autoridad judicial la orden de  suspensión, por desaparecimiento de la necesidad de mantenerla.   

5.5.-          Cuándo  se  le  reintegran  los dineros  dejados  de  percibir  durante la suspensión y se declara que no hubo solución  de continuidad en el servicio?   

Cuando se dicte en  favor del suspendido  preclusión   de   la   instrucción,   cesación   de  procedimiento  o  se  le  absuelva.   

6.-            La  precisa situación administrativa de  suspensión   por   medida  penal,  exige  así  mismo  un  análisis  desde  la  perspectiva  de  la  actuación de la jurisdicción ordinaria en su especialidad  penal,   por   ser   de   ésta   de   la   que   debe   provenir  la  orden  de  suspensión.   

Desde esa óptica, es a esa autoridad judicial  a  la que le corresponde el estudio de los requisitos formales y sustanciales de  la  medida  penal  y el de disponer la suspensión del funcionario o empleado de  la  Rama  Judicial que sea sujeto pasivo de la misma.  El artículo 359 del  Código  de  Procedimiento  Penal (399 anterior) establece como regla general de  trámite   que  la  suspensión  procede  cuando  se  haya  impuesto  medida  de  aseguramiento.   Allí  se  obliga  a  que  “en  la  misma providencia se  solicitará  a la autoridad respectiva que proceda a suspenderlo en el ejercicio  del  cargo”  y que de no hacerse dentro de los 5 días siguientes, se dispondrá  la  captura  del  sindicado.   Así  entonces,  son  claras  las siguientes  conclusiones:   

6.1.-          La suspensión  tiene  un  único  propósito  desde  el punto de vista penal: Hacer efectiva la  medida de aseguramiento.    

6.2.-              La      solicitud     de     la  suspensión  tiene un único propósito desde el punto  de  vista administrativo:  Evitar la perturbación de la buena marcha de la  administración.   Si el funcionario judicial hizo la solicitud es porque a  su  juicio  la  privación  inmediata  de la libertad del funcionario o empleado  puede   afectar   el   normal   desarrollo   del   servicio   público   al  que  pertenezca.   

6.3.-           Si  no  se  atiende  la  solicitud  de  suspensión,  la  responsabilidad  por la perturbación de la buena marcha de la  administración  será  única  y exclusivamente de la autoridad administrativa.  Pues  en todo caso después de 5 días de haberse realizado la solicitud se debe  disponer la captura del asegurado.   

7.-            Hasta  esta  altura de la actuación, no  existe  mayor  dificultad en cuanto tiene que ver con la determinación clara de  las  competencias  en  uno  y  otro campo. En el penal para la imposición de la  medida  de  aseguramiento  y  hacer  efectiva  la misma. En el administrativo en  cabeza  del  nominador para la adopción del acto administrativo que corresponda  para  decretar  la  suspensión  del  funcionario  o  empleado, si se atiende la  solicitud  de  la  autoridad  judicial. O, para enfrentar la perturbación de la  buena  marcha  de  la administración, si en el término legal no se atendió la  solicitud.   

La dificultad aparente surge como en este caso  concreto   cuando   se   ha   dispuesto   la   libertad    provisional  del  suspendido.   Agregándose  como  elemento adicional que contra el mismo se  dictó  sentencia  condenatoria  de primera instancia contra la que se interpuso  apelación que se encuentra pendiente de solución.   

8.-            El texto del artículo 359 del Código de  Procedimiento  Penal  enseña  que  el propósito de la suspensión del servidor  público   es   hacer   efectiva  la  medida  de  aseguramiento.   Que  esa  suspensión  surja  por  la  solicitud  anterior  a  la  captura  o  por  efecto  automático  de  ésta, es problema que la ley defiere al juicio de la autoridad  judicial  que  es  la autorizada para estimar si es necesaria aquella o se puede  disponer   la   captura   de   manera   inmediata   sin   afectar   el  servicio  público.   

Si la autoridad judicial que dictó la medida  de  aseguramiento es la llamada a determinar el efecto de su ejecución sobre el  servicio  público,  es  a  ella  igualmente  a la que le corresponde estimar la  consecuencia  de  la  libertad  provisional  sobre  la  suspensión del servidor  público.    

Si el efecto de la suspensión es privar de la  libertad  al  servidor  público, única manera en la que puede hacerse efectiva  una  medida  de aseguramiento de detención preventiva sin derecho a la libertad  provisional.   El  efecto  que genera la libertad provisional que se otorga  en  la  actuación penal a ese mismo servidor público, no puede ser otro que el  del  levantamiento  de  la orden de suspensión que se había emitido. La razón  es  elemental:   el  desaparecimiento  del supuesto fáctico que generó la  orden  de  suspensión.   Esa orden debe emitirse por parte del Funcionario  Judicial  con  destino  a  la autoridad nominadora, la que además  deberá  recibir  copia de la providencia con la cual se dispuso la libertad provisional,  para  que  en  uso de sus competencias administrativas disponga aquello a lo que  en  derecho  haya  lugar.  En  consecuencia,  así  se  dispondrá  en  la parte  resolutiva de esta decisión.   

9.-            Pero  de esa situación particular surge  un  nuevo  interrogante:  ¿es  funcional y administrativamente aceptable que un  Funcionario  Judicial  afectado  con  medida  de  aseguramiento  que  implica la  privación  de  la  libertad sin derecho a la libertad provisional y por ello ha  sido  suspendido  de  la función, regrese a ejercerla por haber sido favorecido  con  el  beneficio  de la libertad provisional, aunque siga vinculado al proceso  penal?.   

La  respuesta a ese interrogante no puede ser  otra  que  negativa.   Pero  no  pasaría  de  ser un concepto del “deber  ser”  si no hubiera sido objeto de reglamentación legal en el ordinal 3° del  artículo  150 de la Ley Estatutaria de la Administración de Justicia.  Al  estatuirse   normativamente,  sin  dejar  de  tener  un  fundamento  ético,  su  cumplimiento se convirtió en un imperativo legal.   

En    tal    artículo,   nominado   como  “Inhabilidades  para ejercer cargos en la Rama Judicial”. se anota que “No  podrá ser nombrado para ejercer cargos en la Rama Judicial:   

“1 (…)  

“2 (…)  

“3.  Quien  se  encuentre  bajo  medida  de  aseguramiento  que  implique  la  privación  de  la  libertad  sin derecho a la  libertad provisional.   

El  parágrafo  de  la misma norma ordena que  “Los  nombramientos  que  se  hagan  en  contravención  de lo dispuesto en el  presente  artículo  y  aquellos  respecto de los cuales surgiere inhabilidad en  forma  sobreviniente,  serán  declarados  insubsistentes  mediante  providencia  motivada,  aunque  el  funcionario  o  empleado  se encuentre escalafonado en la  carrera judicial”.   

9.-            El  supuesto  de  hecho  que  permite la  realización  de  la  consecuencia  jurídica  prevista  en  la  norma es claro:  hallarse  bajo medida de aseguramiento que implique la privación de la libertad  sin  derecho  a  la  libertad  provisional.   Ese  supuesto  es  fáctico y  jurídico:  Fáctico  en  cuanto  surge  del  acontecimiento  de  una  medida de  aseguramiento  concreta: la detención preventiva; de una circunstancia precisa:  que  se  haya  declarado  que  no  hay lugar a la libertad provisional y que por  tanto  debe privarse de la libertad; y jurídico, en cuanto sus efectos dependen  del  supuesto  fáctico  y  no  se desvanecen por la obtención de la libertad a  través  de  alguna  de las causales que existan para acceder provisionalmente a  ese beneficio.   

10.-           La  relación  que  la  Ley  Estatutaria  establece  entre  la  imposición  de la medida de aseguramiento que implique la  privación   de  la  libertad  sin  derecho  a  la  libertad  provisional  y  la  declaratoria  de  insubsistencia  del  nombramiento  del  asegurado  que se  halla   en  desempeño  del  cargo,  es  directa  y  objetiva.   Pero  esas  características  de  objetividad e inmediatez no significan que la declaratoria  de  esa  inhabilidad sobreviniente pueda hacerse de plano. Como el parágrafo de  la  norma  citada  exige que sea mediante providencia motivada y se trata de una  decisión  que  afecta  los  derechos del funcionario o empleado, debe adoptarse  con  las  garantías  del  debido  proceso  que  la Constitución garantiza para  cualquier  actuación  administrativa  y dentro de los parámetros de las de tal  naturaleza   de   acuerdo   a   lo   dispuesto   por   el   Código  Contencioso  Administrativo.   

Esa  relación de inmediatez y de objetividad  entre  el  supuesto  fáctico  del  aseguramiento  sin  derecho  a  la  libertad  provisional  del  funcionario  o  empleado  y  la declaratoria de la inhabilidad  sobreviniente  que a partir de ella se genera, es la que impone el deber legal a  los  nominadores  de  la  Rama  Judicial  de  asumir  de oficio el procedimiento  general  administrativo  para estudiar si hay o no lugar a la declaratoria de la  inhabilidad sobreviniente.   

Tal   actuación   debe  ser  inmediata  al  conocimiento  que  deben tener esas autoridades nominadoras en el sentido de que  se  ha  hecho  efectiva la medida de aseguramiento que implique la privación de  la   libertad,   ya   sea  porque  la  autoridad  judicial  haya  solicitado  la  suspensión,  o,  porque  esta se haya producido como consecuencia de la captura  inmediata del servidor.   

11.-           Ninguna  duda puede generar la necesidad  de  la  inmediatez  de la medida, por la naturaleza esencialmente provisional de  la  medida  de  aseguramiento  o por la existencia de otra causal de inhabilidad  sobreviniente   que   parecería   diferir  la  decisión  administrativa  a  la  declaratoria  de  responsabilidad  penal  definitiva  del funcionario o empleado  procesado.   A  ese  tema  se refiere la causal 6ª del artículo 150 de la  Ley  Estatutaria  de  la  Administración  de  Justicia cuando señala: que debe  declararse  la  inhabilidad  sobreviniente de quien desempeñándose al servicio  de  la  Rama  Judicial  “  haya  sido declarado responsable de la comisión de  cualquier     hecho     punible,    excepto    por    delitos    políticos    o  culposos”.   

No  hay  entre  las  causales  3ª  y 6ª del  artículo  150,  ninguna contradicción de la que pueda deducirse que solo puede  aplicarse  una  de  las  dos  y  que  la  otra  es  simple y llanamente un error  legislativo.   No,  la  diferencia  se  explica  evidentemente  en  que hay  conductas  más  graves  que  otras,  por  lo que aún siendo todas de carácter  delictuoso,  para  algunas  se ha dispuesto medida de aseguramiento y para otras  no.    

Esa distinción de la conducta por la gravedad  es  la que hace necesario que a unos se les declare la inhabilidad sobreviniente  a  partir  de  la medida de aseguramiento que implique privación de la libertad  sin  derecho  a  la  libertad  provisional y frente a otros deba esperarse   hasta  que  “hayan  sido  declarados responsables de la comisión de cualquier  hecho punible, excepto por delitos políticos o culposos”   

Mayor  razón encuentra esta armonización de  las  causales  3ª  y  6ª  del  artículo  150  de  la  Ley  Estatutaria  de la  Administración  de  Justicia  cuando  se  advierte  que  la  única  medida  de  aseguramiento  que  puede imponerse hoy es la de detención preventiva. Que ella  se  ha reservado exclusivamente para delitos que el Estado considera de especial  gravedad,  determinada  por eliminación, a partir de la pena mínima del delito  (4  años  de prisión); o, por inclusión en la lista de aquellos ilícitos que  aún  careciendo  de  una  pena  mínima  de  4  años  el legislador estimó de  especial  gravedad  (ordinal  2° del artículo 357 del Código de Procedimiento  Penal);  o  por  que aún tratándose de un delito considerado no tan grave (por  la  pena o por la inclusión en la lista), el agente es reincidente en atentados  contra  el ordenamiento jurídico, demostrable mediante la vigencia de sentencia  condenatoria   por  delito  doloso  o  preterintencional  (ordinal  3° del  artículo 357 del Código de Procedimiento Penal).   

Esa  diferencia  en  grado en gravedad,   apreciada  por  el  legislador  penal  en  términos de imposición de medida de  aseguramiento  únicamente  para  los  delitos  más  graves, es la misma que se  traslada  al ámbito administrativo.  Es por eso que para los comprometidos  en  aquellos  ilícitos ordena su inhabilitación a partir del momento en que se  haga  efectiva  la  medida  de aseguramiento. Y, para los delitos menos graves o  para  las  personas  no  reincidentes,  puede aguardarse hasta la emisión de la  sentencia  condenatoria.   No  hay tampoco aquí ninguna contradicción. Lo  que  aparece  es  una  armonización  que  incluso puede ser expresada de manera  ecuacional:   mayor   gravedad   penal   =   juicio  de  probabilidad  sobre  la  responsabilidad   para   inhabilitación  administrativa  (menor  demostración:  indiciaria  y provisional); Y, menor gravedad penal = juicio de certeza sobre la  responsabilidad   para  inhabilitación  administrativa  (mayor  demostración).   

Esta  opción  hermenéutica es así mismo la  única  que  permite  salvaguardar  la legitimidad del ejercicio de la función,  pues  no  puede ofrecer duda que para administrar justicia la Constitución y la  Ley  presumen  condiciones  de  legitimidad  social  y  transparencia (general e  igualitariamente  regladas)  que  se  ven  evidentemente  desvirtuadas cuando al  servidor  se le ha dictado medida de aseguramiento que implique la privación de  la libertad sin derecho a la libertad provisional.   

12.-           La naturaleza provisional de la medida de  aseguramiento,  no  puede ser un argumento para  excusar la aplicación del  ordinal  3°  del  artículo  150  de la Ley Estatutaria. Tampoco puede serlo la  precariedad  probatoria  sobre  la  que la ley sustenta su imposición. Y, menos  aún  puede serlo la especulación sobre la ausencia de certeza o la presunción  de  inocencia  de  los  Funcionarios  Judiciales  para  imponerla  o  la  de los  denunciantes   para   obtenerla.   La  ley  no  puede  interpretarse  sobre  supuestos    fácticos   excepcionales,   sino   sobre   reglas   generales   de  comportamiento  y  aunque  posteriormente se puedan verificar casos de inocencia  judicialmente  declarada.   Esa  es  la  excepción;   la  regla es un  adecuado  ejercicio  de  tal función y un eficiente desempeño de los controles  de  instancia.   Con  semejante  argumento, la conclusión conduciría a la  inaplicación,  no  de  la causal sobreviniente de inhabilidad, sino de la norma  del   Código   de  Procedimiento  Penal  que  autoriza  a  imponer  medidas  de  aseguramiento  que impliquen privación de la libertad sin derecho a la libertad  provisional.   Es  claro, si se mira exclusivamente desde la perspectiva de  la   presunción  de  inocencia,   que  es  mayormente  aflictivo  para  un  ciudadano privarlo de su libertad que de su empleo.   

13.-            Tampoco   puede   afirmarse   que   la  aplicación  del numeral 3° del artículo 150 de la Ley  Estatutaria de la  Administración  de  Justicia  pueda excusarse por la del artículo 147 ibídem,  pues para qué separar del cargo a quien ya está suspendido.   

Una  es  la  suspensión.   Esta  es una  medida  esencialmente  provisional e inmediata que tiene el único propósito de  permitir  que  se adopten las medidas administrativas necesarias para proveer al  reemplazo  de la persona que ha sido físicamente separada del servicio público  por  hacerse  efectiva en su contra una medida de privación de la libertad, con  lo    que   se   evita   la   perturbación   de   la   buena   marcha   de   la  administración.   

Otra  es  la  inhabilitación:  Con esta  medida   administrativa  de  vocación  permanente  se  dispone  la  separación  definitiva  del  servicio  de  una persona contra la que se ha dictado medida de  aseguramiento  que  implica  privación de la libertad sin derecho a la libertad  provisional.    Aquí   también   se   protege   la  buena  marcha  de  la  administración  al  permitir,  de una parte, la solución definitiva del asunto  desde  el punto de vista administrativo (la generación de la vacancia conduce a  que  sea  llenada  a título pleno y no meramente precario); Y, precaver que por  la  mora  en  los trámites judiciales (esa si la regla general) puedan regresar  al  servicio  público  personas que siguen estando jurídicamente afectadas por  medidas  penales,  aunque personal y temporalmente  beneficiadas por alguna  situación procesal.   

14.-           Hay  entonces  una clara diferenciación  entre  la  causal 3ª y la causal 6ª del artículo 150 de la Ley Estatutaria de  la  Administración  de  Justicia, que hace perfectamente aplicables cada una de  ellas de manera independiente y autónoma.   

En  consecuencia  de ello, se remitirán a la  Presidencia  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali, copia de esta  decisión   y   de   las   piezas   procesales   pertinentes  de  la  actuación  penal.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  La   Corte   Suprema  de  Justicia,   Sala  de  Casación  Penal,  administrando  Justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley   

R E S U E L V E  

1°.-          LEVANTAR la orden de suspensión del Juez  JULIO   CESAR   ROJAS   RODRIGUEZ,   por   habérsele   concedido   la  libertad  provisional.    

2°.-            Comuníquese   esta   decisión   al  peticionario,  a  su  defensora  y  a  la  Presidencia del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de Cali, a la que además se remitirán copias de las piezas  procesales  pertinentes  para  la  actuación  administrativa  de  que  trata el  ordinal  3°  del  Artículo  150 de la Ley Estatutaria de la Administración de  Justicia.   

NOTIFIQUESE  y  CUMPLASE  

CARLOS        EDUARDO       MEJIA  ESCOBAR                        

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                         JORGE                                 E.                                 CORDOBA  POVEDA                      

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                        CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                      

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                             EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO         O.        PEREZ  PINZON                                NILSON PINILLA PINILLA   

No hay firma  

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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