17392(06-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 17392  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                   

Magistrada  Ponente   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

                                            Aprobada Acta N° 50.   

Bogotá, D.C., mayo seis (6) de dos mil tres  (2003).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  la  solicitud de libertad  condicional    elevada    por    el    defensor   del   condenado   ANTONIO MANUEL STEPHENS.   

ANTECEDENTES   

1.  Mediante  providencia  de  fecha  12 de  noviembre  de 2002, la Corte resolvió decretar la acumulación jurídica de las  penas  impuestas  en las sentencias proferidas en los procesos números 14.170 y  17.392   y,   en   consecuencia,   precisó   que  el  sentenciado  ANTONIO  MANUEL  STEPHENS queda condenado  por  las  dos causas a la pena privativa de la libertad de ochenta y cuatro (84)  meses de prisión.   

2.   Actualmente  el  ex  Gobernador  del  Departamento  Archipiélago  de  San  Andrés,  Providencia  y  Santa  Catalina,  descuenta  la  pena  de  prisión en la Penitenciaría Central de Colombia “La  Picota”,  a  través  de cuya Asesoría Jurídica ha remitido para que obra en  la  actuación  la cartilla biográfica, constancia de conducta y la resolución  N°  A.J.  127  expedida  el  7  de  abril del presente año, favorable a que se  estudie la viabilidad de otorgarle la libertad condicional.   

3.  El  defensor del sentenciado formula la  solicitud  de libertad condicional con fundamento en lo previsto en el artículo  64  del  Código  Penal,  manifestando que el requisito objetivo a que alude tal  precepto  normativo  (tres  cuartas  partes de la pena)  su representado lo  cumple  a  plenitud,  tal  como  lo  expresara  la Sala en providencia del 11 de  febrero  del  presente  año.  Y que igual sucede con la exigencia de naturaleza  subjetiva,  en  la  medida  que  el  Consejo  de Disciplina de la Penitenciaría  Central  de  Colombia “La Picota”, ha calificado la conducta del sentenciado  de    “BUENA    Y   EJEMPLAR”   durante  su  permanencia  en  el  referido  centro de reclusión,  razón  por  la  cual  el   7  de  abril  de  2003  el Director expidió la  resolución  N° 127 a través de la cual otorga pronunciamiento favorable sobre  la viabilidad de concederle el subrogado pretendido.   

Manifiesta que no sobra reiterar, como ya lo  ha  hecho  en  anteriores  oportunidades, que su defendido ha atendido de manera  oportuna  todas  las  citaciones  y  requerimientos  que  la  administración de  justicia  le  ha cursado hecho para que explique su conducta como Gobernador del  Departamento  Archipiélago  de  San  Andrés,  Providencia y Santa Catalina, al  punto  que  a  la  fecha ha cumplido de manera efectiva más de las tres quintas  partes  de  la  pena  que  le  fue  finalmente  fijada  como  consecuencia de la  acumulación,  sin que en los más de cuatro (4) años de privación efectiva de  su  libertad haya faltado a ninguno de sus deberes que su condición de detenido  le imponía.   

Y  concluye  indicando  que como la Sala en  oportunidad  anterior  determinó  que  la  solicitud  de libertad no podía ser  atendida  si  el  procesado  no  estaba  privado  de  la  libertad  y  el centro  penitenciario  se  pronunciara sobre su conducta, tales exigencias a la fecha se  encuentran  cumplidas  dado  que,  de  una  parte,  su  procurado  se  presentó  voluntariamente  a  las  autoridades y, de otra, ya se cuenta con la resolución  favorable  a  la  concesión del subrogado, emitida por el Consejo de Disciplina  de la Penitenciaría “La Picota”.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE:   

De  conformidad  con  la  preceptiva  del  artículo  64  de la ley 599 de 2000, el otorgamiento de la libertad condicional  pende de la acreditación conjunta de las siguientes exigencias:   

a.  Que  el procesado haya sido condenado a  purgar pena privativa de la libertad.   

b. Que el sentenciado haya cumplido las tres  quintas (3/5) partes de la pena.   

c.  Que  “de su  buena   conducta  en  el  establecimiento  carcelario  pueda  el  Juez  deducir,  motivadamente,  que  no  existe necesidad para continuar con la ejecución de la  pena”,  no pudiendo negar el derecho “atendiendo  a  las  circunstancias y antecedentes tenidos en cuenta  para la dosificación de la pena.”   

El   precepto   normativo  que  viene  de  referirse,   tal   como   lo   ha   venido   sosteniendo   la   Sala1,  introdujo  una  sustancial reforma en esta materia, al atemperar los requisitos para que el  condenado  pueda  acceder  a  la  libertad condicional, pues no sólo acortó el  plazo   que   debe  cumplir  en  reclusión,  sino  que  ahora  permite  valorar  exclusivamente  la  conducta  observada por el interno durante el cautiverio, en  orden  a deducir que no es necesario continuar con la ejecución de la pena, con  expresa   prohibición  de  volver  a  ponderar  para  negar  el  beneficio  las  circunstancias  y  antecedentes  tenidos  en  cuenta para la dosificación de la  pena.   

En el asunto que concita la atención de la  Sala,  de  acuerdo  con  la  información  que  suministran  los  expedientes en  relación  con  los  cuales  se produjo la acumulación jurídica de penas y los  documentos  aportados por el condenado a través de la Asesoría Jurídica de la  Penitenciaria  Nacional  de Colombia “La Picota”, sin dificultad se advierte  el cabal cumplimiento de los anteriores requisitos.   

En efecto, por virtud de lo decidido por la  Sala  en  auto del 12 de noviembre de 2002 al decretar la acumulación jurídica  de  las  penas  impuestas  en las sentencias proferidas en los procesos números  14.170  y  17.392, se tiene que el sentenciado ANTONIO  MANUEL  STEPHENS  queda condenado por las dos causas a  la  pena privativa de la libertad de ochenta y cuatro (84) meses de prisión, de  los  cuales  ya  cumplió  las  tres  quintas  partes, que equivalen a cincuenta  (50)   meses y doce (12) días de prisión, como así lo había aceptado la  Sala   en   pasada   oportunidad,   en   los   siguientes  términos2:   

“Con fundamento  en  lo anterior, y ya en el análisis concreto de la situación, no hay duda que  el  presupuesto  objetivo  señalado  en  la  norma  invocada por la defensa del  sentenciado  ANTONIO  MANUEL  STEPHENS,  se  cumple,  toda  vez  que  le ha sido  redosificada  la  condena  en  ochenta  y  cuatro (84) meses de prisión, de los  cuales  cumplió  cincuenta  y dos (52) meses impuestos en el fallo proferido el  27  de  septiembre de 2002, al punto que en dicho proceso se dispuso su libertad  por  cumplimiento  total  de  la  pena,  como  de  ello  se da cuenta en el auto  proferido el veintiséis de septiembre de dos mil uno”.   

    

Por ello, resulta razonable concluir que en  este  caso  se encuentran acreditadas las exigencias señaladas en los literales  a) y b) de que antes se dio cuenta.   

En  cuanto  tiene  que  ver con la restante  exigencia,  esto  es,  la   contenida  en  el  literal c), se tiene que las  autoridades   encargadas   de  la  vigilancia  del  ex  Gobernador  ANTONIO  MANUEL  STEPHENS reportan que su  conducta   ha   sido   calificada   de   “BUENA”  y  “EJEMPLAR”  en  períodos  trimestrales por el Consejo de Disciplina, y de  acuerdo  con  la  resolución N° A.J. del 7 de abril del presente año expedida  por  el  Director  del  centro  de  reclusión antes mencionado se conceptuó en  forma  favorable  a  que  se  estudie  la  viabilidad  de  otorgarle la libertad  condicional.   

Los documentos que acaban de citarse, a los  cuales  se  refiere el artículo 480 del estatuto procesal penal, dan cuenta que  ANTONIO      MANUEL     STEPHENS     durante  el  tiempo  de  permanencia  en  el  mencionado  centro de  reclusión  a  efectos  de  su  resocialización  y  reinserción  ha  observado  comportamiento  intramural  adecuado  en los períodos indicados al punto que el  Consejo  de  Disciplina  en el acta N° 13 del 3 de abril del presente año  conducta  que  el Consejo de Disciplina ha calificado en el grado de “BUENA”  y  “EJEMPLAR” en los períodos indicados y en acta N° 13 del 3 de abril del  presente  año  acordó,  por  unanimidad  la  elaboración  de  la  resolución  favorable   de   que  trata  el  precepto  normativo  que  se  viene  de  citar.   

Lo  anterior  permite  a  la  Sala  colegir  fundadamente  que,  en la situación actual del sentenciado, no existe necesidad  de  continuar  con  la  ejecución de la pena privativa de la libertad, como con  acierto  lo  plantea  el defensor en la solicitud que aquí se ha de resolver en  forma  favorable,  por  ello  se concederá al condenado la libertad condicional  prevista  en  los  artículos  64  del  Código  Penal  y 480 y Ss. del estatuto  procesal penal.   

Para  su  materialización,  el  condenado  deberá   suscribir   diligencia   en  que  se  comprometa  a  cumplir  con  las  obligaciones  señaladas en el art. 65 del C. P. (a excepción de la prevista en  el  numeral  3°,  por cuanto en el proceso 14.170 la suma de $63.948.199 fijada  por  concepto  de  indemnización  de  los  perjuicios  materiales causados, fue  consignada  por  un  tercero  y  se  ordenó  entregarla  a  la  Tesorería  del  Departamento  Archipiélago  de  San  Andrés,  Providencia  y  Santa  Catalina,  mientras  que en el proceso 17.392, la sentencia se abstuvo de fijar el monto de  la  indemnización  de  perjuicios),  lo que garantizará con caución prendaria  que  se  fija  en  el  equivalente a dos (2) salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  que  consignará  en  la  cuenta  de  depósitos judiciales del Banco  Agrario a órdenes de esta corporación.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

1°.-  OTORGAR  al sentenciado ANTONIO    MANUEL   STEPHENS   libertad  condicional,  de  conformidad  con las razones y bajo las condiciones señaladas  en la anterior motivación.   

2°.- Librar en su favor boleta de libertad,  una  vez  suscrita   diligencia  de  compromiso  y  constituida la caución  prendaria en la cuantía señalada en la parte motiva.   

3°.- La boleta de libertad, que se librará  para  ante el Director de la Penitenciaría Central de Colombia “La Picota”,  se  hará  efectiva  sólo  si  el  condenado no es requerido por otra autoridad  judicial.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO       E.     ARBOLEDA  RIPOLL                 HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

CARLOS      AUGUSTO      GÁLVEZ  ARGOTE              JORGE      A.      GÓMEZ  GALLEGO          

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                    ALVARO                               ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                              

  MARINA   PULIDO  DE  BARÓN                     JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Auto  de  11  de  febrero  de  1993,  rad.  17.392, M. P. Fernando E. Arboleda Ripoll.   

2 Auto  feb.11/03, rad. 17.392, M. P. Fernando E. Arboleda Ripoll.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *