17304(05-12-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17304  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 153  

Bogotá D. C., cinco (5) de diciembre de dos  mil dos (2002).   

VISTOS  

La  Sala  resuelve la colisión negativa de  competencia  por  el factor territorial suscitada entre el Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Ibagué y su homólogo de Cundinamarca.   

SITUACION  FACTICA   

El 20 de noviembre de 1998, aproximadamente  a  las  diez  de  la  mañana,  un  grupo conformado por cuatro hombres armados,  arribó   a   las   instalaciones   de  la  empresa  Construca  S.A.  Ingenieros  Constructores,   ubicada   en  la  Inspección  de  Paquiló,  perteneciente  al  municipio  de Beltrán (Cundinamarca), y tras reducir a la impotencia al Jefe de  Planta  de  la  mencionada  firma,  hurtaron una máquina retroexcavadora, marca  Caterpillar, avaluada en ochenta millones de pesos.   

Instantes   después  el  funcionario  de  Construca  informó  a  la  Policía  sobre  lo  ocurrido  y  en  desarrollo del  operativo  gestado  para impedir la fuga de los implicados se logró capturar al  señor  GONZALO  TOBASÍA  TORRES, mientras manejaba el camión que transportaba  la  retroexcavadora.  Entre tanto, los otros implicados lograron escapar a bordo  de   un   taxi   que   los   movilizaba   guiando   la  ruta  del  vehículo  de  carga.   

ACTUACION  PROCESAL   

1.  Avocó  conocimiento  del  asunto  la  Fiscalía  Tercera  Delegada  ante  los  Jueces Penales del Circuito de Girardot  (Cundinamarca),  teniendo en cuenta que el municipio de Beltrán (Cundinamarca),  lugar   donde  ocurrieron  los  hechos,  pertenecía  al  Circuito  Judicial  de  Girardot,  según lo estipulado en el artículo 10, numeral 10.7 del Acuerdo No.  87  del  9  de  mayo  de  1996,  “por  medio del cual se fija la División del  Territorio  Nacional  para  efectos Judiciales en la Jurisdicción Ordinaria”,  expedido  por  la  Sala  Administrativa  del  Consejo Superior de la Judicatura.   

2.  Al  resolver  la  situación  jurídica  provisionalmente,  en  Resolución  del  4  de  diciembre  de 1998, la Fiscalía  Tercera  Delegada  afectó con medida de aseguramiento consistente en detención  preventiva,  sin  excarcelación,  al  señor  GONZALO  TOBASÍA TORRES, a quien  endilgó  el  delito de hurto agravado y calificado en calidad de coautor (folio  49 cdno. 1).   

3. Clausurado el ciclo instructivo, la misma  Fiscalía  calificó  el  mérito  del  sumario,  con  resolución de acusación  proferida  el 27 de marzo de 1999, contra TOBASÍA TORRES, por el ilícito antes  descrito  y  mantuvo  incólume  la  detención preventiva intramural (folio 138  cdno 1).   

Esta  providencia no fue impugnada; de modo  que al cobrar ejecutoria dio origen a la fase del juzgamiento.   

4.  La  causa  fue  adelantada  hasta  su  culminación  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de Girardot, cuyo  titular  mediante  sentencia  del  17 de noviembre de 1999, decidió absolver de  todo  cargo al señor GONZALO TOBASÍA TORRES, “debido a la duda existente mas  no  a prueba de inocencia”, y le otorgó inmediata libertad. (folios 161 y 322  cdno.1)   

5.  Inconforme  con  las  determinaciones  adoptadas  por el Juez Primero Penal del Circuito de Girardot, el Fiscal Tercero  Delegado  interpuso  el  recurso  de  apelación, que fue concedido en el efecto  suspensivo   para   ante   el   Tribunal   Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca,   mediante   auto   del  10  de  diciembre  de  1999.  (folio  347  cdno.1)   

6.  Aduciendo  no  tener  competencia  para  desatar  la apelación pendiente, la H. Magistrada sustanciadora adscrita a Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de Cundinamarca, en auto del 1° de  febrero  de  2000,  ordenó  remitir  las  actuaciones  al  Tribunal Superior de  Ibagué,  puesto  que,  de conformidad con el Acuerdo 646 del 14 de diciembre de  1999,  el  municipio  de  Beltrán  (Cundinamarca)  fue  segregado  del Circuito  Judicial  de  Girardot,  y  adscrito  al  Circuito Judicial de Lérida (Tolima),  correspondiendo  entonces  resolver la segunda instancia al Tribunal con asiento  en Ibagué (folio 3 cdno. Tribunal de Cundinamarca).   

7.  La Sala de decisión Penal del Tribunal  Superior  de  Ibagué  se abstuvo de avocar el conocimiento por incompetencia, y  devolvió   los  expedientes  al  Tribunal  de  Cundinamarca,  a  quien  propuso  colisión negativa.   

8.  El Tribunal Superior de Cundinamarca no  admitió  el razonamiento del Juez colegiado de la capital del Tolima, trabó la  colisión  y  remitió  las actuaciones a la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia, para que fuera dirimida.   

ARGUMENTOS   EN   EL  CONFLICTO   

1.  La Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior  de  Ibagué,  asegura no tener competencia para resolver el recurso de  apelación,  pues,  si bien el municipio de Beltrán (Cundinamarca) fue adscrito  al  Circuito  Judicial de Lérida (Tolima), en virtud del Acuerdo No. 646 del 14  de  diciembre  de  1999,  ésta modificación empezó a regir el primero (01) de  febrero de 2000, por disposición de su artículo 3°.   

Significa  lo  anterior  que  para el 17 de  noviembre  de  1999,  cuando  el  Juez  Primero  Penal del Circuito de Girardot,  emitió  la  sentencia  que  suscitó  la  controversia,  aún  el  Tribunal  de  Cundinamarca  era  el  competente  para  conocer el asunto en segunda instancia,  pues  “los  procesos  definidos  con  anterioridad  a  dicha  fecha” (1° de  febrero  de  2000),  deben  rituarse conforme a las orientaciones del Código de  Procedimiento   Penal   que   versan   sobre   la  competencia  funcional  y  la  territorialidad para efectos del juzgamiento.   

De  otra  parte,  agrega, debe estarse a lo  ordenado  en  el  artículo 5° del Acuerdo No. 87 del 9 de mayo de 1996, “por  medio  del  cual  se  fija  la  División  del  Territorio Nacional para efectos  Judiciales   en   la   Jurisdicción   Ordinaria”,   expedido   por   la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de la Judicatura, por continuar en plena  vigencia:   

“Artículo  5.  Los  despachos judiciales  continuarán   conociendo,   hasta   la   terminación   de  la  correspondiente  actuación,  de  los  procesos  y  asuntos  de segunda instancia que tengan a su  cargo  en  la  fecha en que, para cada caso, entre a regir la división judicial  prevista en el presente acuerdo.”   

Para concluir señala que según constancia  visible  a  folio  2  del  cuaderno  del  Tribunal  Superior de Cundinamarca, el  expediente  ingresó  para  estudio  al  Despacho  de  la  Honorable  Magistrada  ponente,  el  27  de  enero de 2000, fecha en que no empezaba a regir el Acuerdo  No.  646,  de  donde  resulta  que  la  competencia  para resolver la apelación  radicaba y radica en dicha Corporación.   

2. Por su parte, la Sala de Decisión Penal  del  Tribunal Superior de Cundinamarca, en réplica a su homólogo, sostiene que  el  “artículo  6°  del  Acuerdo No. 87 del 9 de mayo de 1996, dispone que la  nueva  división  del  territorio  regirá  a  partir  del 1° de julio de 1996,  fecha  en  la cual los despachos judiciales asumirán  la    nueva    competencia    territorial    que   les   corresponda” (subrayas del texto).   

Agrega debe entenderse que los Acuerdos No.  646  y  647 del 14 de diciembre de 1999, expedidos por el Consejo Superior de la  Judicatura,  que  modificaron  la  composición  de  los circuitos judiciales de  Girardot  y  Lérida,  respectivamente,  rigen  hacia  el futuro, modificando el  denominado Mapa Judicial.   

“Por  tanto,  no es válido sostener, que  por  haberse  proferido  la  sentencia  el  17 de noviembre de 1999, el Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  era  el llamado a conocer de la apelación, aún con  posterioridad a las precitadas segregación y adscripción.”   

Afirma  que  si  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  llegara  a  conocer  en  este  momento  sobre el fallo impugnado,  vulneraría  el  Código  de  Procedimiento  Penal  en  materia  de  competencia  territorial,  generando  la nulidad prevista en el numeral 1° del artículo 304  ibídem.   

Entonces,  en  criterio  el  Juez plural de  Cundinamarca,  la  competencia  para  decidir  el recurso pendiente radica en el  Tribunal  Superior  de  Ibagué, puesto que Beltrán, municipio donde se produjo  el  hurto  de  la  retroexcavadora,  pertenece  ahora para efectos judiciales al  Circuito de Lérida Tolima.   

Así,  aceptó  la colisión y remitió los  expedientes    a    la    Corte    Suprema   de   Justicia,   para   que   fuera  dirimida.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Corresponde a la Sala de Casación Penal de  la  Corte  Suprema de Justicia, como lo estipula el numeral 4° del artículo 75  del  Código  de  Procedimiento Penal, dirimir los conflictos de competencia que  se susciten entre tribunales de dos o más distritos judiciales.   

1.  Es  evidente  que el 17 de noviembre de  1999,  cuando  el  Juez  Primero  Penal  del  Circuito  de  Girardot  emitió la  sentencia  absolutoria apelada por la Fiscalía, era competente para resolver la  impugnación  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca. Pero ello, no significa,  como  lo  entiende  el  Tribunal  de  Ibagué,  que  aquella  competencia  en la  actualidad siga radicada en aquél, según pasa a demostrarse.   

2. El municipio de Beltrán (Cundinamarca),  que  abarca  en  su  jurisdicción  a  la Inspección de Paquiló, asiento de la  sociedad  afectada  con  el  ilícito,  fue  segregado  del Circuito Judicial de  Girardot,  al  que  pertenecía,  y  adscrito  al  Circuito  Judicial de Lérida  (Tolima),  en virtud de lo dispuesto en el artículo primero del Acuerdo No. 646  del  14  de  diciembre  de 1999, expedido por la Sala Administrativa del Consejo  Superior  de la Judicatura, con vigencia a partir del primero (01) de febrero de  2000.   

3. El Tribunal Superior de Ibagué, explica  que  como  la sentencia de primera instancia fue proferida el 17 de noviembre de  1999,  y  el  recurso  de  apelación  ingresó  para  estudio al Despacho de la  Magistrada  ponente,  dignataria  de  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal  Superior  de Cundinamarca, el 27 de enero de 1999, antes de que empezara a regir  el  Acuerdo  No.  646,  entonces  es  el  Tribunal  de Cundinamarca el llamado a  decidir.   

De  otra  parte, agrega, debe estarse a lo  ordenado  en  el  artículo 5° del Acuerdo No. 87 del 9 de mayo de 1996, “por  medio  del  cual  se  fija  la  División  del  Territorio Nacional para efectos  Judiciales   en   la   Jurisdicción   Ordinaria”,   expedido   por   la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de la Judicatura, por continuar en plena  vigencia,  puesto que el Acuerdo No. 646 de 1999, lo modificó exclusivamente en  lo  pertinente  a  la  segregación  y  adscripción  del  municipio de Beltrán  (Cundinamarca).   

4.  Al  dirimir  un conflicto originado en  similares  razones  entre los tribunales de Buga y Cali, Sala de Casación Penal  en  auto  del  12  de  febrero  de  2001, radicación 17763, con ponencia del H.  Magistrado, doctor JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO, señaló:   

Para   la   solución   de  la  presente  controversia,  debe  partirse  de la premisa que mediante sentencia de revisión  previa  de  constitucionalidad proferida por la Corte Constitucional respecto de  la  normatividad  contenida  en  la  Ley  Estatutaria  de  la Administración de  Justicia  -la  que  posteriormente  se  sancionó  como Ley 270 de 1996-, fueron  declarados  ajustados  a  la  Carta  Política  sus  Arts.  85-6  y  89-6.    

El   primero   dice   relación  con  la  atribución  legal  que  le asiste a la Sala Administrativa del Consejo Superior  de  la  Judicatura  de  “Fijar  la  división  del  territorio  para  efectos  judiciales,  tomando  en  consideración para ello el  mejor  servicio  público.”  Y  el segundo, con la  facultad   que   por   razones   del  servicio  tiene  la  citada  entidad  para  “variar   la   comprensión  geográfica  de  los  distritos  judiciales,  incorporando  a un distrito municipios que hacían parte  de otro (…)”   

Fue lo que precisamente hizo la mencionada  Corporación,  cuando  para efectos judiciales fijó la división del territorio  nacional  mediante  la  expedición del Acuerdo 087 del 9 de mayo de 1996; Allí  se  estableció  que  el circuito Judicial de Palmira, entre otros, hacía parte  del Distrito Judicial de Cali.    

Sin  embargo, dicha regulación en sentir  de  la  Sala,  como  ha  tenido  oportunidad de venirlo reiterando en múltiples  decisiones,  introdujo  un  límite  a  la  vigencia  del nuevo mapa judicial al  disponer   en  su  Art.  5º  que  “Los  despachos  judiciales  continuarán conociendo, hasta la terminación de la correspondiente  actuación,  de  los  procesos  y  asuntos  de segunda instancia que tengan a su  cargo  en  la  fecha en que, para cada caso, entre a regir la división judicial  prevista en el presente Acuerdo.”   

Posteriormente,  la  mentada  entidad  en  ejercicio  de  aquellas  precisas atribuciones expidió el Acuerdo 619 del 18 de  noviembre  de  1999, por medio del cual reorganizó y redistribuyó la división  territorial  de los Distritos Judiciales de Cali y Buga, asignando al segundo el  Circuito   Judicial   de   Palmira   que   antes  conformaba  el  primero.    

Como ningún condicionamiento se estatuyó  allí  como  no fuera el de su propia vigencia, la cual se defirió a partir del  13  de  enero  del  año  2000,  no cabe duda que lo preceptuado en esta última  normatividad   por  reflejar  sus  efectos  en  el  factor  de  competencia,  su  acatamiento  deviene  en  obligatorio  e  inmediato  cumplimiento por constituir  regulación   con  carácter  de  orden  público,  lo  cual  significa  que  el  conocimiento  del  asunto  para proseguir el rito que se encuentra suspendido en  razón   de   esta   controversia,   le  corresponde  al  Tribunal  Superior  de  Buga.   

En  igual  sentido  se pronunció la Sala  frente  a  todos conflictos entre los mismos tribunales, por idénticas razones,  en  autos  del  12  de mayo y del 18 de julio de 2000, M.P. Dr. Carlos E. Mejía  Escobar;  y  en  auto  del  19  de  diciembre  de  2001, radicación 17.391, con  ponencia de quien ahora cumple la misma función.   

5.  Las anteriores reflexiones se avienen  al  caso  que  se examina, pues como ningún condicionamiento se estipuló en el  Acuerdo  No.  646  del 14 de diciembre de 1999, salvo diferir su vigencia partir  del  1°  de  febrero  de  2000,  se  impone concluir que lo establecido en este  Acuerdo,  por incidir sus efectos en el factor de competencia, es de acatamiento  obligatorio   e  inmediato  su  cumplimiento,  por  constituir  regulación  con  carácter de orden público.   

6. Aquellos criterios no varían frente al  presente   caso  puesto  que  las  circunstancias  fácticas  y  jurídicas  son  similares.  En este orden de ideas, como a partir del primero (01) de febrero de  2000  el  municipio de Beltrán (Cundinamarca), para efectos judiciales, pasó a  formar  parte  del  Circuito  Judicial de Lérida (Tolima), el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de Ibagué es el competente para resolver el recurso de  apelación  interpuesto  por  la  Fiscalía contra la sentencia que absolvió al  señor    GONZALO    TOBASÍA   TORRES.   En   este   sentido   se   dirime   la  colisión.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

PRIMERO:    DECLARAR    que  la  competencia por los factores funcional y territorial para  conocer  de  la  apelación  pendiente  radica en la Sala de Decisión Penal del  Tribunal   Superior   Ibagué,   Corporación   a   la   que   se   enviará  el  expediente.   

SEGUNDO:        Remitir  copia  de  este  auto  a  la  Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  y al Juzgado Primero Penal del Circuito de  Girardot, para su información.   

Cópiese y cúmplase  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA RIPOLL                            JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS                            CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE   A.  GÓMEZ  GALLEGO                                        EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN                                        YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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