16961(19-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 16961  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACIÓN PENAL   

          Magistrado Ponente   

          Dr. JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

          Aprobado acta N° 201   

Bogotá  D. C., diecinueve (19) de diciembre  de dos mil uno (2001).   

          V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre de los procesados OIDEN  PALACIOS  MARTÍNEZ,  ADÁN MOSQUERA MURILLO y JOSÉ ANDRÉS  PALACIOS     PALOMINO.   

          A N T E C E D E N T E S   

1.-    El  Tribunal de Quibdó sintetizó los hechos así:   

”   A  eso  de las 8 de la noche de ese  domingo  18  de  mayo  de  1997,  llegaron  a la población Playa Alta 5 sujetos  encapuchados  a  bordo de una embarcación con motor fuera de borda; preguntaron  por     Misael    Mosquera    Cáceres,     y    como    Gragelio    Mosquera    Cáceres    –hermano  de  este- les respondió que  él  ya  estaba  durmiendo,  ellos insistieron para que lo llamara ya que “él  sabía  lo  que  habían  hablado  abajo”.  Ante la insistencia de los sujetos  Misael  se levantó, fue hasta el río, habló con ellos quienes le pidieron que  los  transportara,  razón  por  la  cual  este  accedió y le pidió a su primo  Otoniel  Mosquera  Londoño  que  lo  acompañara.  Todos  se  marcharon  en  la  embarcación  de  Misael  Mosquera  Cáceres en presencia de la mujer de Misael,  Gragelio    Mosquera    Cáceres    –hermano     de     Misael-,     Otoniel    Mosquera    –padre-,   José   Fermín  Mosquera,  Rafael  Mosquera  y  Luz  Marina Gómez, entre otros. Unos 5 minutos después de  que   la   aludida  embarcación  había  emprendido  la  marcha  se  escucharon  múltiples             detonaciones            de            armas            de  fuego.”.                        

2.-   El Juzgado Promiscuo del Circuito  de  Bahía  Solano,  mediante  sentencia  del 8 de marzo de 1999, condenó a los  procesados  OIDEN  PALACIOS MARTÍNEZ, ADÁN MOSQUERA  MURILLO  y  JOSÉ  ANDRÉS PALACIOS PALOMINO a la pena  principal  de  35  años de prisión y a las accesorias de rigor, como coautores  del delito de homicidio.   

Inconforme  con  la  anterior  decisión, el  defensor  la  recurrió,  siendo  confirmada  integralmente  por  el Tribunal de  Quibdó el 2 de julio de 1999.   

          LA DEMANDA DE CASACIÓN   

Por  separado,  el  defensor  presenta  tres  demandas  de  casación  a  nombre  de  cada  uno  de los procesados, que por la  identidad en sus argumentaciones, permiten su estudio conjunto.   

En  el  capítulo  que titula “CAUSALES DE  CASACIÓN”, formula tres cargos contra la sentencia, así:   

La primera censura,  la  funda  en  la causal primera de que trataba el artículo 220 del C. de P. P.  (Decreto  2700/91),  vigente  para  la  época,  y  sostiene que se violaron los  artículos  247  y 445 del Código de procedimiento Penal, al haber tergiversado  el  fallador  el  sentido  de  la  declaración  del  Sargento  Alberto  Pinzón  Rivillas,  ya  que  en la sentencia se dice que éste no hizo ninguna precisión  sobre  la  presencia  de  los  sindicados en la ciudad de Quibdo para la fecha y  hora  de  los hechos, cuando el Sargento Rivillas sostuvo que para el 18 de mayo  de   1997   sí   se   dictó   “curso  o  charla”  a  las  “convivir  del  Chocó”.   

Así  mismo, que cuando a este testigo se le  preguntó  si conocía o no a los sindicados, manifestó que no podía afirmarlo  o  negarlo, ya que el contacto que él mantenía con ellos era muy esporádico y  el  número  de personas asistentes a la charla era muy grande, por lo que sólo  a   través   del   contacto   directo   cabría   la  posibilidad  de  poderlos  recordar.   

Dice que de una lectura de la declaración se  puede  apreciar  el  “error  de  hecho”  del  sentenciador al tergiversar su  contenido,  que  si  no  se  hubiera  cometido  no  se  habría  condenado a los  procesados ni vulnerado el artículo 247 del C. de P. P.   

En  el  segundo  cargo,  fundado,  igualmente, en la causal primera de  casación,  acusa  la sentencia de ser violatoria del artículo 247 del C. de P.  P.  (Decreto 2700/91), entonces vigente, por  error  de  hecho  “cuando supone o presume una prueba” que  obra en la actuación y la decisión se toma con base en ella.   

Anota  que  al  considerarse en la sentencia  impugnada  que  los  testigos  reconocieron a los agresores porque los conocían  desde  su  niñez,  por ser “nacidos y criados en el Baudó”, y que al haber  estado  cerca  de ellos pudieron captar circunstancias como el timbre de voz, la  contextura,  etc,  cuando  utilizaron medias veladas, para ocultar su identidad,  no  son  “sino  suposiciones  del  fallador, por la  sencilla   razón   que   no   obran   en   ninguna   pieza   contenida   en  el  proceso”.   

“Suposición”, concluye, que sirvió de  sustento   a   la   condena,  con  base  en  el  artículo  247  del  C.  de  P.  P..   

En   el  tercer  cargo,  acudiendo  a la misma causal e insistiendo en  la  violación  de  los  artículos  247  y  445  del C. de P. P., el demandante  asevera  que  el  sentenciador  incurrió  en  error  de  hecho,  al  ignorar la  existencia de una prueba.   

En el desarrollo del reproche asevera que el  Tribunal  omitió  considerar  que  ninguna  de  las  personas que estaban en el  casino  de  Playa  Alta,  el  18  de  mayo  de  1997,  cuando  se llevaron a las  víctimas,  a  saber,  “la  mujer  del  occiso  Misael,  Gragelio  Mosquera C,  -hermano  de  Misael- Otoniel Mosquera padre, Rafael Mosquera, Luz Marina Gómez  y  Manuel  Esteban Mosquera”, reconocieron a los encapuchados, “porque  es  de  lógica que lo hubieran dicho cualquiera de los que  estaban allí reunidos”.   

En  consecuencia,  acota,  si no hay certeza  sobre  quiénes  eran  los  homicidas,  sus  prohijados  deben ser acreedores al  principio de la duda, contenido en el artículo 445 del C. de P. P.   

Con  base  en los anteriores planteamientos,  solicita   se   case   la   sentencia   y   se   dicte   la   que   en   derecho  corresponda.   

          LA CORTE CONSIDERA   

Las demandas de casación que a nombre de los  procesados  presentó  su  defensor, no reúnen, los requisitos formales para su  admisión.   

Ante  todo  debe  reiterarse  que la censura  casacional  no puede hacerse a la manera de un escrito de libre formulación, en  el  que  de  manera  caprichosa se formulen toda clase de cuestionamientos a una  sentencia  que  llega a esta sede amparada por la doble presunción de acierto y  legalidad,  sino  que  debe  ser un escrito lógico y sistemático, en el que se  denuncian  los  errores  de  juicio y de procedimiento cometidos en el fallo, al  tenor  de  las  causales  expresa  y  taxativamente  señaladas  en  la  ley, se  demuestran y se evidencia su trascendencia.   

Estas  exigencias no fueron cumplidas por el  casacionista, destacándose entre sus desatinos los siguientes:   

1.-    No   distingue   entre  normas  sustanciales  y procesales y aunque menciona como vulnerado el artículo 445 del  C.  de  P. P. (del Decreto 2700/91) no indica cuáles fueron los preceptos de la  parte  especial  del C. Penal infringidos, ni su sentido, es decir, si lo fueron  por falta de aplicación o por aplicación indebida.   

2.-  Aunque  sostiene  que  se  incurrió en  “error  de  hecho”  y  se  aprecia  que  se  refiere  a  la tergiversación,  suposición  y omisión probatoria, sin embargo, no logra mostrar ninguno de los  defectos que denuncia, así:   

En  lo  atinente  a  la  tergiversación del  testimonio  del  Sargento  Alberto  Pinzón  Rivillas, lejos de demostrar que su  texto  fue  falseado  por el Tribunal, lo que aparece en la demanda es que es el  censor  quien  distorsiona  su  contenido, pretendiendo que se le haga decir, lo  que jamás afirmó.   

En  los  cargos  segundo  y tercero, tampoco  evidencia  que  las  pruebas  hayan  sido  omitidas o supuestas, sino que lo que  pretende  es  oponer  sus  conclusiones  probatorias  a las del sentenciador, al  estilo  de  un  alegato de instancia, desconociendo que las de éste prevalecen,  por  llegar  la sentencia a esta sede ampara por la doble presunción de acierto  y legalidad.   

3. Finalmente, tampoco demuestra, en ninguno  de  los  cargos, la incidencia de los yerros que denuncia,  como quiera que  no  dice  cuáles fueron los elementos de convicción que sustentaron la condena  y  cómo  sustrayendo  las  pruebas  que estima  viciadas, el fallo hubiera  sido distinto y favorable a los acusados.   

Frente a los anotados yerros de la demanda, y  dado   que   la  Corte,  en  virtud  del  principio  de  limitación,  no  puede  subsanarlos,  se impone su rechazo y, consecuencialmente, se declarará desierto  el recurso extraordinario de casación.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR  la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   OIDEN  PALACIOS  MARTÍNEZ, ADÁN MOSQUERA MURILLO y JOSÉ ANDRÉS  PALACIOS   PALOMINO.  En  consecuencia,  se  declara  desierto el recurso extraordinario de casación interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno,  al  tenor  de  lo  dispuesto  por  los artículos 226 y 197 del Decreto  2700/91, vigente para la época.   

Comuníquese y cúmplase.  

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                        JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS                                        CARLOS   AUGUSTO   GALVEZ  ARGOTE                        

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                 EDGAR LOMBANA  TRUJILLO              

ALVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                        NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *