16253(13-10-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 16523  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta No.88  

Bogotá  D.C.,  octubre trece (13) de dos mil  cuatro (2004).   

VISTOS:  

Resuelve  la  Corte  el  recurso de casación  interpuesto  contra  la  sentencia  del  25  de  marzo  de 1999 proferida por el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca,  que confirmó la  condena  impuesta  a  WBERTH  JIMMY  PARRADO GARAY, como autor responsable de la  conducta punible de homicidio.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.  En las primeras  horas  del  16  de  mayo  de  1998,  en  la finca Los Mangos, vereda Mesitas del  Municipio  de Guayabal de Síquima, luego de haber ingerido licor desde la tarde  anterior,  se suscitó un enfrentamiento entre WBERTH JIMMY PARRADO GARAY y Hugo  Cortés,  que  culminó  con  la muerte de este último, a causa de los disparos  con escopeta que le hizo PARRADO GARAY.   

          2. Dispuesta la apertura de investigación  y  escuchado  en  indagatoria el imputado, la Fiscalía Delegada ante los Jueces  Penales  del  Circuito  de  Villeta  (Cundinamarca)  le  definió  la situación  jurídica  con  medida  de aseguramiento de detención preventiva, el 22 de mayo  de     19981.   

          3.  Acto  seguido, el apoderado de PARRADO  GARAY  manifestó la intención de su representado de acogerse a la terminación  anticipada  del  proceso,  razón  por  la cual el 17 de septiembre siguiente se  llevó  a  cabo la correspondiente diligencia, en la que aceptó voluntariamente  los    cargos    formulados    por   la   Fiscalía2.   

          4.  El  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Villeta  dictó  sentencia  anticipada  el  25 de enero de 1999, a través de la  cual  condenó  al  procesado  como  autor responsable de la conducta punible de  homicidio  a la pena de dieciséis (16) años y ocho (8) meses de prisión, a la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas por el término de  diez  (10)  años  y al pago de los perjuicios materiales y morales causados con  la infracción.   

          5.  El  Tribunal  Superior de Cundinamraca  modificó  la  pena  impuesta  por el a quo, que redujo a trece (13) años, diez  (10)  meses  y  veintiséis  (26)  días,  en  providencia  que  el defensor del  procesado       recurrió      en      casación3.   

LA DEMANDA:  

          Cargo Único.   

          Al  amparo de la causal primera, el recurrente acusa la sentencia de  ser   violatoria,  en  forma  directa,  de  la  ley  sustancial,  por  falta  de  aplicación  de  los  artículos  61,  64 y 67 del Código Penal de 1980 que, de  haberse  tenido  en  cuenta,  se  hubiese  impuesto  una  condena  inferior a su  representado.   

          Pretende  que  la  Corte  modifique  la  sentencia  impugnada  en el  sentido  de  reconocer  las  circunstancias  de atenuación relativas a la buena  conducta  anterior, presentarse voluntariamente a la autoridad después de haber  cometido  el hecho y las condiciones de inferioridad psíquica que influyeron en  la  comisión  del  delito,  y  efectúe  la  correspondiente  reducción  de la  pena.   

          Si  bien es cierto que no existe un criterio absoluto, categórico y  preciso  sobre  la imposición de la pena, los administradores de justicia deben  optar  por  aplicar  la  más benigna conforme a las facultades otorgadas por la  ley,  atendiendo a las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se cometió  el  hecho  punible  y  otros factores que obligan a la aplicación de un derecho  penal más humanitario y menos represivo.   

CONCEPTO  DEL PROCURADOR CUARTO DELEGADO PARA  LA CASACIÓN PENAL:   

          1.  Recuerda  las hipótesis en las que se  puede  presentar  un error de juicio jurídico como el denunciado, para señalar  que  en  el  asunto  en  examen,  aún  cuando  el  demandante hace una adecuada  postulación  del  cargo y cita las normas de carácter sustancial supuestamente  infringidas,  se  equivoca  en  la  demostración  tanto  del  vicio  como en el  presunto  perjuicio  causado  porque  sus  argumentos  carecen  por  completo de  idoneidad  para  socavar  las  bases  del  fallo y antes de acreditar que en las  sentencias  de  instancias  se  abandonó  caprichosamente el recto camino de la  ley,  lo único que pone de presente es su desacuerdo con la dosificación de la  pena.   

          La  casación es un juicio técnico jurídico orientado a valorar la  sujeción  a  la  ley  de  la   sentencia  de  segundo grado, supeditado al  cumplimiento  de  requisitos  de  orden  formal y sustancial, razón para que se  exija  de  la  demanda  una  mínima  formalidad  dirigida a asegurar que sea un  escrito   que   se   baste  a  sí  mismo  porque  de  lo  contrario,  cualquier  consideración  subjetiva de agravio, valdría para desconocer la presunción de  acierto  y  legalidad  de  las  decisiones de instancia y avanzar hacia un nuevo  debate, como en este evento lo pretende el casacionista.   

          Advierte  que  en  el  fallo  de segunda instancia se le explicó al  actor   la   improcedencia   de  atender  su  pretensión  relacionada  con  una  disminución  de la pena fundada en las circunstancias genéricas de atenuación  y resalta la importancia del principio de   

legalidad  de  la  pena  que  impone  al juez  respetar  los  límites  máximo  y  mínimo  previstos  para el correspondiente  delito  al  momento  de  dosificar  la  pena  con  sujeción  a la calificación  jurídica impartida a la conducta.   

          2.  Los  falladores  de  primero y segundo  grado  no  desconocieron  las  reglas de dosificación punitiva previstas en los  artículos  61  y  67  de la ley 100 de 1980 y, por el contrario, obraron con la  mesura    y    racionalidad    que    en    ellos    se    impone   –y así pasa a demostrarlo- sin que los  motivos  de atenuación que reitera en esta sede constituyan factores normativos  con  base  en  los  cuales pueda alterarse en alguna proporción determinada, el  límite  mínimo  previsto  para el delito. Tanto la buena conducta anterior del  procesado,   como   su   presentación   voluntaria  a  las  autoridades  y  las  circunstancias  orgánicas determinadas por la ingestión de licor, corresponden  a  las circunstancias genéricas de atenuación contenidas en los numerales 1º,  8º  y  10º  del  artículo  64 del Código Penal de 1980 que, como las demás,  solo  son  criterios  que  sirven de fundamento a los falladores para imponer el  mínimo  de  la  pena en ausencia de las homólogas de agravación contenidas en  el  artículo  66  ibídem,  tal  como  lo  dispone  el artículo 67 de la misma  normatividad.   

          El  cargo  entonces  no  está  llamado  a  prosperar  y solicita en  consecuencia a la Corte no casar la sentencia impugnada.   

CONSIDERACIONES:  

1. Con fundamento en  la  causal  primera  de  casación, el demandante aduce que la sentencia atacada  incurrió  en  violación  directa  de  la  ley  sustancial debido a la falta de  aplicación  de los artículos 61, 64 y 67 del Código Penal de 1980, situación  que   condujo   a   que   no   se   le   impusiera   una   condena  inferior  al  procesado.   

          Debe  precisarse  que  este  supuesto  de  infracción  se configura  cuando  el juez deja de aplicar la norma o normas que regulan el caso concreto y  condiciona  al  recurrente a discutir aspectos netamente jurídicos atinentes al  mérito  de  la  sentencia  para  demostrar  que  no son acertados, lo cual hace  suponer  que  la  argumentación  se emprenderá a partir mismo marco fáctico y  valorativo  de  la  sentencia  y  no  sobre  la  base de apreciaciones netamente  subjetivas.   

          2. Por eso advierte la Sala que si bien la  postulación  de  la  censura  resulta  coherente  con  el  motivo escogido para  desarticular  la sentencia impugnada, no ocurre lo mismo cuando el demandante se  propone  a demostrar el supuesto dislate porque sus fundamentos se asimilan más  a   un   escrito   libre,   propio   de   las   instancias,   que  a  un  juicio  técnico-jurídico  proyectado  a demostrar que los juzgadores se equivocaron en  la aplicación del derecho.   

          El  recurrente  no  cumplió  con  la carga argumental que impone la  censura  de  una  demanda  por la vía directa porque el discurso que desarrolla  carece  de  la  validez  y  eficacia  necesarias para colegir que en realidad la  sentencia  adolece  del  vicio irrogado y que este es de tal entidad, que incide  notoriamente en la decisión finalmente adoptada.   

La  simple manifestación de que el fallador  no  tuvo  en  cuenta  las circunstancias de atenuación punitivas relativas a la  buena  conducta  anterior,  presentarse  voluntariamente  a  la  autoridad y las  condiciones  de  inferioridad  psíquica, no es una propuesta de suyo suficiente  para  que  la  Corte  proceda  a  efectuar la anhelada reducción de pena porque  además  es  imprescindible  que  se concrete, en estricto sentido jurídico, en  qué  consistieron  los yerros del fallador y la manera como estos influyeron en  la  decisión,  a  tal  punto  que,  de  no  haberse cometido, otras serían las  conclusiones de la sentencia.   

3.  La  pretendida  vulneración  de la ley sustancial no solo quedó huérfana de demostración del  desacierto  jurídico  demandado sino plenamente desconectada de los fundamentos  del  sentenciador  los  cuales,  aún  cuando  el  recurrente  ni  siquiera  los  enfrenta,  permiten  advertir  la  imposibilidad  de que las normas sustanciales  aludidas  hayan  sido  excluidas al momento de dosificar la pena privativa de la  libertad impuesta al procesado PARRADO GARAY:   

Se  tiene  al  respecto que dentro del marco  punitivo  consagrado  en  el  artículo 323 del Código Penal, modificado por la  ley  40  de  1993,  el  a  quo partió del mínimo allí señalado, es decir, de  veinticinco   (25) años de prisión, guarismo que redujo en ocho (8) años  y  cuatro  (4)  meses,  que  corresponde  a  una  tercera parte por virtud de la  sentencia  anticipada  en  la  etapa  sumarial, para un total de dieciséis (16)  años  y  ocho  (8)  meses de prisión, monto que a su vez fue disminuido por el  Tribunal  en  una  sexta parte que equivale a treinta y tres (33) meses y cuatro  (4)  días  por  el reconocimiento de la confesión, para un total de trece (13)  años, diez (10) meses y veintiséis (26) días de prisión.   

4. En este orden de  ideas,  no  se  encuentra  de  dónde  podría  surgir la reducción de pena que  reclama  el  actor  con fundamento en las normas presuntamente vulneradas porque  ninguna  de  ellas  autoriza  al  juzgador  a imponer una pena menor del límite  establecido  en  el respectivo tipo penal como se insinúa en la demanda pues no  constituyen  fundamentos  reales  modificadores  de  la  pena  ni circunstancias  específicas  de  atenuación  punitiva  sobre  las  cuales se deban alterar los  extremos máximo y mínimo.   

Y  el  artículo  61  contempla  las  pautas  generales  para  la  imposición  de  la  pena  siempre  dentro  de los límites  consagrados   en  el  respectivo  tipo  penal  y  atendiendo  a  la  gravedad  y  modalidades  del  hecho  punible, al grado de culpabilidad, a las circunstancias  de  atenuación y de agravación, y a la personalidad del agente, de modo que el  juzgador  está  autorizado  a  moverse  dentro  de  ese  margen de acuerdo a la  connotación  que,  a  partir  de un criterio de razonabilidad, le asigne a cada  uno  de estos factores. Y el artículo 64 consagra las circunstancias genéricas  de  atenuación  punitiva que deben tenerse en cuenta únicamente sino concurren  las  de  agravación  de  la  misma  especie,  caso  en  el cual, por virtud del  artículo  67,   el  juzgador está autorizado a partir del mínimo siempre  que no concurran otros factores que lo impidan.   

Pero  además, en el juicio de punibilidad y  de  dosimetría  punitiva  realizado en las instancias para WBERTH JIMMY PARRADO  GARAY,  se  tuvo  como  base  el  mínimo consagrado para el delito de homicidio  simple,  para de allí efectuar las reducciones atinentes a los institutos de la  sentencia anticipada y la confesión.   

          Así  las  cosas,  los  enormes  desaciertos  de orden técnico y la  carencia absoluta de razón, impiden la prosperidad del cargo.   

         

          A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre  de la República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE:  

          NO CASAR el fallo impugnado.   

          Contra  esta  decisión,  no procede ningún recurso. Devuélvase la  actuación al Tribunal de origen.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ             ALFREDO  GÓMEZ    QUINTERO                        

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO             ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN               

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN           JORGE LUIS  QUINTERO  MILANÉS               

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                 MAURO  SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Folios  8, 11 y 40.   

2  Folios 122 y 142.   

3 Folios  478 y 36 C.Tribunal.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *