15782(25-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 15782  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. Carlos E. Mejía Escobar  

Aprobado  Acta No. 46  

Bogotá   D.C.,    veinticinco   (25)    de    abril    de    dos   mil   dos   (2002).   

V   I   S   T   O   S    

Resuelve la Sala lo que en derecho corresponda  respecto  de  los requisitos formales de la demanda de casación presentadas por  el defensor de la procesada MARIA LUCELLY CHICA CASTRILLON.   

H  E  C  H O S    

La  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Medellín (Antioquia), luego de aclarar que se trataba de  4  procesos  acumulados  en  la  etapa  del  juicio  y  fallados  conjuntamente,  advirtió  que  la  abogada  MARIA  LUCELLY CHICA CASTRILLON había sido acusada  como   autora   de   estafa   agravada  que  fue  cometido  en  dos  modalidades  así:   

“1. Como apoderada  judicial  en  el  proceso  de  sucesión intestada del señor Rigoberto Vásquez  Galeano,  la  doctora  MARIA  LUCELLY  CHICA  CASTRILLON recibió y se apropió,  entre  mayo  de 1992 y septiembre de 1995, de distintas sumas de dinero que  en  efectivo  cancelaban  los deudores de la sucesión, por un valor total   de  $39’200.000.oo , para lo  cual  previamente  le  hizo  creer  a  su  poderdante, la cónyuge sobreviviente  María  Irma  Restrepo  Vélez,  que tales dineros debían ser depositados en el  Juzgado  Séptimo de Familia , recomendándole que no comentara nada sobre dicho  juicio  y  que  para enterarse de la tramitación del mismo acudiera a ella y no  al  Despacho,  a  sabiendas  de  que  el  asunto cursaba en el Juzgado Quinto de  Familia de esta capital.-   

“2.  Ilusionando  a sus víctimas con la adquisición de apartamentos  buenos  y  baratos  que  supuestamente con su colaboración ellos rematarían en  distintos  procesos  civiles,  y  con  la  advertencia  previa de que para tener  éxito  no  debían  decir  ni  averiguar  nada,  la doctora MARIA LUCELLY CHICA  CASTRILLON  recibió  y  se  apropió de millonarias sumas de dinero durante los  años   de   1994  y  1995,  así:  $15’135.000.oo  de  los  esposos Carlos Cesar Calle Posada y Olga Lucía  Jiménez       Restrepo,       $17’510.000.oo  de  Miguel Ruiz Velásquez  y  $10’590.000.oo  de  Ana  Lucía  Gómez  de  Zuluaga,  cuñados  entre  sí,  y  $14’200.000.oo    de    María   Aracelly   Crespo   Legarda”.   

A  N  T  E  C  E  D  E  N  T  E S   

1.-            El  25  de marzo de 1997 la Fiscalía 39  Delegada  ante  los  Juzgados  Penales  del  Circuito de Medellín, calificó el  mérito  de  un  sumario  al  que  se  hallaba  vinculada  MARIA  LUCELLY  CHICA  CASTRILLON  por  denuncia  que en su contra formulara Carlos Cesar Calle Posada,  dictando  en  su  contra  resolución  de  acusación  como autora del delito de  estafa  agravada  por  la cuantía.  Apelada esa resolución fue confirmada  por  un  Fiscal  de  la  Unidad  Delegada  ante  los  Tribunales  Superiores  de  Medellín, mediante la suya del 13 de mayo de 1997.   

1.1.-          Similar  decisión  se  adoptó el 10 de  septiembre  de  1996 por la Fiscalía 31, dentro del sumario que se adelantaba a  CHICA  CASTRILLON  por  denuncia  formulada  en  su contra por Ana Lucía Gómez  Giraldo  y  Miguel  Ruiz  Velásquez.  Apelada esa acusación, también fue  confirmada  por  la Unidad Delegada ante el tribunal mediante resolución del 23  de mayo de 1997.   

1.2.-          Dentro  de  otro  sumario, el iniciado a  instancia  de  María  Aracelly  del  Socorro  Crespo  Legarda,  la Fiscalía 30  Delegada  de  Medellín  le  profirió  resolución  de  acusación  por  estafa  agravada por la cuantía el 18 de junio de 1997.     

1.3.-          Finalmente el 21 de noviembre de 1996 se  dispuso  por  la Fiscal 20 Delegada de la Seccional  de Medellín calificó  el  mérito  de  la  instrucción  adelantada  por  la denuncia que formulara la  señora  María  Irma  Restrepo Vélez, profiriendo resolución de acusación en  contra  de  la  doctora  MARIA LUCELLY CHCA CASTRILLON como presunta responsable  del  delito  de  estafa agravada por la cuantía.  Apelada esa providencia,  fue  confirmada  el 24 de septiembre de 1997 por un Fiscal de la Unidad Delegada  ante el Tribunal Superior de Medellín.     

2.-            Acumuladas  las  causas  y adelantada la  fase  de juzgamiento, el 23 de julio de 1998 el Juzgado 26 Penal del Circuito de  Medellín  condenó  a la abogada MARIA LUCELLY CHICA CASTRILLON  a la pena  principal  de  92  meses  de  prisión  “como     autora    responsable    del    concurso    delictual    de  Estafas”.   

3.-             Por  apelación  que  interpusiera  el  defensor  de  la  procesada,  la  Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de Medellín conoció del fallo de primera instancia para confirmarlo.   

4.-            Contra el fallo del Tribunal se interpuso  recurso  extraordinario de casación por parte del defensor de la procesada, que  se sustentó con la demanda que a continuación se sintetiza.   

L  A     D  E  M  A  N  D  A   

El  recurrente  anuncia  que presenta un solo  cargo en contra de la sentencia del Tribunal:   

Causal 3ª de casación,  por haber sido  dictada  la sentencia en un juicio viciado de nulidad.  Concreta la nulidad  en      que     el     fallador     “incurrió  en  error en la calificación jurídica de los hechos por  los   cuales   se   declaró   culpable  a  la  procesada  MARIA  LUCELLY  CHICA  CASTRILLON”.   

Afirma que los Juzgadores no obstante afirmar  en  los hechos que se trataba de presuntas apropiaciones indebidas que tipifican  el  delito de abuso de confianza, terminan condenando por estafa, de acuerdo con  la  indebida  calificación  otorgada  por  la  Fiscalía.  Estima que ello  constituye  una  manifiesta y grave irregularidad sustancial que viola el debido  proceso,    cuya   única   forma   de   subsanarse   es   a   través   de   la  nulidad.   

Para  demostrar  sus  asertos,  el demandante  afirma  que  no  discute  los  hechos,  ni las pruebas, puesto que la censura se  enmarca  dentro  del  aspecto estrictamente jurídico de la calificación de los  hechos.   Por  ello, transcribe los de la sentencia del Tribunal y destaca,  mediante subrayas, los aspectos que considera demuestran el cargo.   

Así,   del  numeral  1  del apartado de  hechos    del    Tribunal   transcribe   la   parte   que   dice:   “(…),  la doctora MARÍA LUCELLY CHICA  CASTRILLON  recibió  y se apropió, entre mayo de 1992 y septiembre de 1995, de  distintas  sumas  de  dinero  que  en  efectivo  cancelaban  los  deudores de la  sucesión,  por  un  valor  total de $39’200.000.oo       (…)”.   

Del  numeral  2, transcribe el apartado en el  que  el  Tribunal  refiriéndose  a  la  doctora  MARIA LUCELLY CHICA CASTRILLON  afirma  que  ”recibió y se  apropió  de millonarias sumas de dinero durante los años de 1994 y 1995, así:  $15.135.000.oo  de  los  esposos Carlos Cesar Calle Posada y Olga Lucia Jiménez  Restrepo,               $17’510.000.oo   de  Miguel  Ruiz  Velásquez  y $10.590.000 de Ana  Lucía Gómez de Zuluaga   

Señala  que  el  Tribunal  entendió  que la  esencia  de la conducta antijurídica imputada a la procesada estaba dada por el  hecho  de  recibir  y  apropiarse  de  distintas  sumas  de dinero que le fueron  entregadas  libre  y  voluntariamente por los afectados, sin constreñimiento ni  argucia  previa  al recibo de los dineros. Requisitos que estima necesarios para  que se constituya la estafa.   

Afirma  que esos requisitos fueron soslayados  por  el Juzgador mediante consideraciones respetables y admirablemente esbozadas  pero  que  desnaturalizan la verdadera calificación jurídica que corresponde a  los  hechos.   Para  dar  fuerza  a  sus  argumentos  hace  una  cita de un  tratadista  nacional en la que se analiza el tipo penal de estafa y la relación  de  causalidad  que  debe existir entre la actividad artificiosa o engañosa del  estafador  y  el  vicio  del  consentimiento  que  generan en la víctima.   Finalmente  le  critica  al  Tribunal que dentro del fallo haya hecho mención a  situaciones  humanistas  –  que  se  dejó  en  la ruina a una viuda y a su hija  invalida  –  que  si  bien  es  cierto pueden servir para la dosificación de la  pena,  no  pueden ser aceptados para efectos de tipicidad.  En consecuencia  solicita  que  se  case  la  sentencia  y se declare la nulidad de la actuación  procesal  a  partir del auto de apertura de investigación o, en subsidio, desde  la calificación del proceso.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

1.-            La  demanda  debe  ser  rechazada por no  reunir  los requisitos del artículo 212 del Código de Procedimiento Penal (225  del  Código  derogado),  específicamente el ordinal 3° de tal norma  que  le  impone a quien recurre en casación la obligación de indicar en forma clara  y   precisa   los   fundamentos   del   ataque   y   las   normas   que   estime  infringidas.   

El  ataque formulado en la demanda es por  la  causal  tercera: “cuando  la  sentencia  se  ha  dictado  en  un  juicio  viciado  de  nulidad”.   Se  concreta el vicio que hace  necesaria  la  anulación en la supuesta indebida calificación jurídica de los  hechos.   Para  el  censor  se  trata  de  un delito de abuso de confianza,  mientras  que  las  condenas  de  primera  y segunda instancia se produjeron, en  congruencia   con   la   resolución   de   acusación,   por   el   delito   de  estafa.   

Se  intenta  demostrar  el  vicio  desde  la  transcripción  de una parte de los hechos, para concluir en que esa conclusión  fáctica  del Tribunal, es necesariamente constitutiva del delito que predica el  censor y no de aquel por el cual se condenó.   

2.-            Los requisitos formales de la demanda de  casación  no  solo  hacen  referencia  a  su contenido lógico armónico.   También  tiene  que  ver  con que esa corrección no sea meramente formal, sino  material.   Ello  significa  que entre las citas de piezas procesales sobre  las  que  se  fundamenten los cargos y las conclusiones que se hagan a partir de  ellas,  debe  existir  una  relación  de  correspondencia objetiva.  No se  trata,  aclara  la  Corte,  de determinar a priori la prosperidad de la demanda,  sino  de  prevenir  que  la  corrección  formal de la misma no esté sustentada  sobre  inexactitudes  o mendacidades, conscientes o  inconscientes, pero en  todo  caso  advertibles  dentro de la propia autonomía que se reclama del texto  de la demanda. .   

3.-            Los  hechos  dentro de una sentencia son  vinculantes.   La  reconstrucción  fáctica anotada en la sentencia, tiene  como  fundamento  el  material  probatorio recaudado y el análisis conjunto que  del  mismo  ha  debido  hacer  el  Juzgador  para  asignarle  el  mérito a cada  prueba.   En  tal  sentido  los hechos de la sentencia no son neutros, sino  que son los probados.   

Tal   conclusión   es   la   que  sustenta  lógicamente  las  premisas  de  la  causal  1ª  de  casación, cuerpo primero:  Violación  directa  de  la  ley  sustancial.  Si la violación es directa,  esto  es  que  no  es fruto de una indebida apreciación probatoria – objetiva o  subjetiva   -,  es  necesario  aceptar  que  las  pruebas  fueron  correctamente  estimadas  y  que,  en  consecuencia,  los  hechos  son  los  que  con  ellas se  demuestra.   

4.-            Tratándose  de  un cargo de nulidad por  indebida  calificación,  ha  dicho  la  Corte  que  debe  demandarse por causal  tercera  de  casación,  en consideración a que la única manera de resolver el  vicio  es mediante la anulación.  Pero, tal cargo debe ser sustentado como  si  se  tratara  de  causal  primera. Ha de hacerse por violación directa o por  indirecta,  según que el error del Juzgador sea, meramente jurídico o fruto de  una   indebida   apreciación   probatoria   que   influyó   en   una  errónea  reconstrucción fáctica.   

5.-             En   el   capítulo   de  “fundamento de la acusación”  de  la  demanda  el defensor de MARIA  LUCELLY  CHICA  CASTRILLON advierte que “la  censura se enmarca dentro del aspecto estrictamente jurídico de  la   calificación   de   los   hechos”.   Tal  premisa lo obligaba a respetar de manera estricta esos  hechos,  en  la  forma  y  términos  como fueron reconstruidos por el Tribunal,  pues,  su  demanda se encamina a discutir únicamente la calificación jurídica  de los hechos.   

Y  ello  es así, no solo porque lo afirme el  demandante  en  este  caso  concreto.  Es sobretodo porque la calificación  jurídica  de  un  hecho  requiere  como  premisa  lógica  con  condiciones  de  suficiencia  y  necesidad  la  fijación  de  esos hechos.  Limitado por el  demandante  el  ámbito  de  su censura a una discusión meramente jurídica, no  podía   incurrir   en   la  contradicción  lógica  de  modificar  los  hechos  reconstruidos  por  el  Tribunal.   No  podía hacerlo, por cuanto ellos se  corresponden  –  o  deben  hacerlo  –  con una forma determinada de apreciación  probatoria.    Ahora,  que también se puede discutir la fijación del  hecho,  que no es el reconstruido por el Juez, sino otro. Y, que ese otro hecho,  lógicamente,  merece una calificación jurídica diferente, pero para ello debe  adentrase  en  el  análisis  probatorio  para  demostrar  que  una  determinada  circunstancia  de  tiempo,  modo  o  lugar,  anotada como hecho o como parte del  mismo,  no  tiene  correspondencia  con  el  material  probatorio  obrante en la  actuación.   

Con total irrespeto de las reglas lógicas de  la  censura  que  pretende  demostrar,  el  demandante  modifica  los hechos del  Tribunal,  para  concluir  desde  esa modificación que se trata de un delito de  abuso  de  confianza  y no de uno de estafa.  La demanda transcribe total y  literalmente  los  hechos  anotados  en  la  sentencia  del  Tribunal.  Sin  embargo,  para  demostrar  la  censura,  desde esa transcripción literal extrae  apartes  de  dos párrafos y sobre ellos sustenta la existencia del ilícito que  él considera debió tipificarse.   

Las  partes entresacadas, son las que indican  que  la  doctora MARIA LUCELLY CHICA CASTRILLON recibió y se apropió de varias  sumas  de  dinero de varias personas.  Desde esas frases y específicamente  desde     los     conceptos    de    “recepción  y  apropiación”  de  los  dineros  es  que el censor concluye el delito de abuso de  confianza en desmedro del de estafa que declararon las sentencias.   

Pero   esa  transcripción  del  censor  es  modificatoria  de  los hechos del Tribunal, pues omite los renglones seguidos en  los  que  se  afirma  que  los dineros le fueron entregados a la procesada CHICA  CASTRILLON         porque        “previamente   le   hizo   creer   a   su   poderdante,  la  cónyuge  sobreviviente  María  Irma  Restrepo  Vélez,  que  tales  dineros  debían ser  depositados  en el Juzgado Séptimo de Familia, recomendándole que no comentara  nada  sobre  dicho  juicio  y  que  para  enterarse de la tramitación del mismo  acudiera  a  ella  y  no al Despacho, a sabiendas de que el asunto cursaba en el  Juzgado      Quinto      de      Familia     de     esta     capital”      O      que      “Ilusionando  a  sus  víctimas  con  la  adquisición   de  apartamentos  buenos  y  baratos  que  supuestamente  con  su  colaboración  ellos  rematarían  en  distintos  procesos  civiles,  y  con  la  advertencia  previa  de que para tener éxito no debían decir ni averiguar nada  (…)”.   

Esas  partes  que  el censor transcribe en la  demanda,  pero  omite  para la sustentación de su cargo, son justamente las que  contienen  los  elementos  de la estafa. Ahí se anotan afirmaciones valorativas  de  trascendencia  jurídica.   Allí  se  afirma que la acusada CASTRILLON  CHICA  “previamente le hizo  creer”  a  una persona una  determinada  cosa y que por ello esa persona le entregó un dinero.  De sus  otras  víctimas  el  dinero  lo obtuvo “ilusionándolas   con   la   adquisición   de  apartamentos  nuevos  (…)”.     Esas  conclusiones  dice  el  propio censor que las acepta, pues afirma que no discute  los  hechos.   Si  las  aceptaba  ha  debido  respetarlas, pero entonces la  conclusión de su censura hubiera sido otra.   

Si   quería,  podía  discutirlas,  en  su  demostración  o  en  su  trascendencia.  Lo primero en que no hubo ninguna  actuación    de    la    procesada    CHICA    CASTRILLO    para   “hacer         creer”  a   una  de sus víctimas o para  “ilusionar” a las otras y para ello necesariamente  debía  adentrarse  en  el  estudio  del  material  probatorio.   O  en  su  trascendencia,  aceptando  que  si hubo ese tipo de actuaciones pero que no eran  de  la entidad suficiente para afectar el consentimiento de las víctimas.   También  aquí  discutiría  sobre  las  conclusiones  probatorias, aunque más  exactamente   sobre    el   raciocinio   del   Juez   a   partir   de   las  mismas.   

Se  trata  entonces  de  una  demanda que con  irrespeto  por  la  técnica,   incurre  en  violación del principio de no  contradicción  al  demandar  simultáneamente  y  por una sola causal problemas  jurídicos   que   deben   proponerse   de   manera   separada.     En  consecuencia   la  demanda  no  se  admitirá  y  el  recurso se declarará  desierto.   

En mérito de lo expuesto, La Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

PRIMERO:            INADMITIR la demanda de casación  presentadas   por   el   defensor   de   la   procesada   MARIA   LUCELLY  CHICA  CASTRILLON.   

SEGUNDO:            Declarar  desierto el recurso de  casación   concedido   por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín.   

TERCERO:            Contra  la presente decisión no  procede recurso alguno. Devuélvase al Tribunal de origen.   

CUMPLASE             

ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                            JORGE E.  CORDOBA POVEDA   

No hay firma  

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                          CARLOS A. GALVEZ ARGOTE   

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                               EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

No hay firma  

CARLOS         E.        MEJIA  ESCOBAR                                      NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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