15426(20-03-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 15426  

      CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

                  SALA   DE  CASACIÓN  PENAL   

MAGISTRADO PONENTE:  

Dr. HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

APROBADO ACTA No. 036  

       Bogotá,  D.C.,  veinte (20) de marzo de dos mil tres (2003).   

         Decide   la  Corte  el  recurso  de  casación  incoado  contra  la  sentencia  anticipada  dictada el 25 de agosto de 1998 por el Tribunal Nacional,  mediante  la  cual  confirmó  la  proferida en primera instancia por un Juzgado  Regional  con  sede  en Cúcuta, que condenó a ISMAEL  ENRIQUE  VARGAS  en calidad  de  coautor  de la infracción penal prevista en el artículo 33 de la ley 30 de  1986,  agravado  conforme al numeral 3° del artículo 38 ibídem, imponiéndole  una  pena  de  100  meses  de  prisión, multa de $11.352..330, interdicción de  derechos  y  funciones públicas por el mismo término y dispuso el decomiso del  vehículo  de  placa  venezolana  LAJ  – 559.   

         HECHOS   

                La  Policía  Nacional  obtuvo  información  que se estaba transportando estupefacientes desde la Gabarra a San  José   de  Cúcuta  en  el  vehículo   Toyota  de  placa  venezolana  LAJ  –  559.  En  operativo  realizado  en  horas  de  la  noche del 2 de noviembre de 1997 se interceptó el  citado  automotor  en  inmediaciones  del sector de Atalaya, siendo atacados los  uniformados  con  armas de fuego, resultando lesionado ALDEMAR ANDREY VARGAS. El  conductor  huyó,  dejando  abandonado el vehículo, por lo que fue trasladado a  las  dependencias  de  la  Sijin.  Al ser registrado se encontró en su interior  camuflados 38.457 gramos de cocaína.   

                   ISMAEL   ENRIQUE   VARGAS  fue  capturado  cuando  se  presentó  a  reclamar el  automotor  aduciendo  que  le  había  sido  hurtado, hallándose en su poder un  revólver  calibre  38,  16  cartuchos  y  3  vainillas.  Con  la misma versión  llegaron  preguntando  por  un carro de similares características JAIRO ALFONSO  BAYONA  y  ELI  SAID  BAUTISTA  TORRES,  quienes  también  fueron aprehendidos.   

                

         ACTUACIÓN  PROCESAL   

         

                Abierta la investigación  por  una  Fiscalía  Regional  de  Cúcuta fueron vinculados al proceso mediante  indagatoria,    además    de     ISMAEL  ENRIQUE  VARGAS,  JAIRO  ALFONSO  BAYONA  y  ELI SAID BAUTISTA TORRES. El 13 de noviembre  de  1997  se  impuso  al  primero  de  los  citados  medida de aseguramiento por  tráfico  de  estupefacientes  agravado,  en tanto que con respecto a los demás  inculpados  la  Fiscalía  se  abstuvo de imponerles medida de aseguramiento. En  este   mismo   sentido  se  pronunció  la  fiscalía  respecto  a  ISMAEL  ENRIQUE  VARGAS  por el delito de  lesiones personales mediante resolución del 4 de marzo de 1998.   

         ISMAEL    ENRIQUE    VARGAS   solicitó  audiencia  para formulación de cargos para sentencia anticipada, diligencia que  se  efectúo el 20 de abril de 1998, en la que aceptó responsabilidad penal por  la  conducta  punible  prevista  en  el  artículo  33  de  la  ley  30 de 1986,  modificado  por  el  artículo  17  de  la ley 365 de 1997, agravada conforme al  numeral  3 del artículo 38 ídem. En la misma fecha se dispuso la ruptura de la  unidad  procesal  y  se envió copia de la actuación para continuar el trámite  de sentencia anticipada ante el Juez Regional competente.   

         Un  Juzgado  Regional  de  Cúcuta emitió fallo de condena, el que  confirmó  el  Tribunal  Nacional  al  resolver la apelación interpuesta por la  apoderada  del  procesado. Contra ésta última providencia nuevamente protestó  la   defensa,  acudiendo  esta  vez  al  recurso  extraordinario  de  casación.   

          LA  DEMANDA   

          Cargo principal.   

                        Con  fundamento  en  la causal tercera del artículo 220 del C. de P. P. anterior, la  apoderada   de   ISMAEL  ENRIQUE  VARGAS  sostiene  que  el fallo del Tribunal Nacional violó el artículo  33  de  la  ley  30  de  1986, al proferir la sentencia en un proceso viciado de  nulidad  por deficiente motivación en los cargos imputados para la terminación  del proceso por sentencia anticipada.   

         Para  la recurrente, la Fiscalía en la  audiencia  de  formulación  de  cargos  se  limitó  a  narrar  unos hechos sin  consignar “el fundamento jurídico probatorio” ni el   

mérito  asignado a los elementos de juicio  en  los  que  se  sustentó  el  fallo  de condena. De esta manera se afectó el  derecho  de  contradicción  y  de defensa del procesado, al no conocer éste de  manera  completa y diáfana los cargos formulados, tornándose su aceptación en  una manifestación simplemente formal.    

         Se  debe  retrotraer la actuación hasta la diligencia de audiencia  para  sentencia anticipada, por haberse quebrantado los artículos 441 y 442 del  C.P.P,  para que se cumplan las exigencias de ley en cuanto a la motivación que  exige una Resolución de Acusación.   

         Cargo subsidiario.   

         Con  base  en  el  numeral tercero del artículo 220 del C.P.P., la  demandante  sostiene  que  la  sentencia de segunda instancia se profirió en un  proceso  viciado de nulidad por “inmotivación (sic) absoluta o plena respecto  al agravante” del delito imputado.   

         Afirma   la   impugnante  que  siendo  la  agravante  parte  de  la  estructura  de  la tipicidad de la conducta se ha debido consignar en el acta el  análisis  correspondiente  a  la  lesión  y  la  culpabilidad.  Esta  omisión  vulneró  el  derecho  de  defensa  y  de  contradicción, debiéndose anular la  actuación  parcialmente  para  que  se motive “suficientemente la agravación  punitiva”.   

         Como  normas quebrantadas cita los artículos 441 y 442 del C.P.P.,  anterior.    

                 EL         MINISTERIO  PÚBLICO   

           El  Procurador  Tercero  Delegado en lo Penal sugiere no casar el  fallo  impugnado,  advirtiendo  que  emite  concepto  conjunto  respecto  de los  reproches  formulados  en  la demanda, por haberse estructurado sobre la base de  una  supuesta  precaria  motivación  en  los  cargos imputados en la diligencia  efectuada para dar paso a la sentencia anticipada.    

         La  casacionista  no  cumplió las exigencias técnicas para alegar  la  nulidad,  pues  no atinó en demostrar la pregonada falta de motivación, ni  de  que manera se impidió la controversia o se limitó el ejercicio del derecho  de defensa.   

               Además,  los  cuestionamientos  resultan  infundados  debido  a  la confusión sobre las exigencias legales para  proferirse  sentencia  anticipada.  Al señalar como desconocidos los artículos  441  y  442   del  C.P.P. está planteando que no se tuvieron en cuenta los  requisitos  establecidos  para  formular  resolución  de  acusación, supuestos  éstos  que  no  son  los  exigidos  para el acta de formulación de cargos para  sentencia anticipada.   

              En este caso la fiscalía hizo  la  imputación  fáctica  y  jurídica  del  suceso,  haciendo  alusión  a los  aspectos  condicionantes  de  la  autoría  y  responsabilidad en cuanto al tipo  básico  del tráfico y la agravante por la cantidad de cocaína, con referencia  al conjunto de prueba que demostraba esa realidad.   

        El  procesado  conoció  los  cargos  desde  la providencia que le  resolvió  situación   jurídica,  los cuales fueron reiterados en el acta  para sentencia anticipada.   

                

        CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

               1. Los  reparos  hechos  en  la  demanda  de  casación  presentada  por la apoderada de  ISMAEL ENRIQUE VARGAS contra  la  sentencia  de  segunda instancia proferida por el Tribunal Nacional mediante  el  procedimiento  anticipado del artículo 37 del C.P.P. anterior (artículo 40  de  la  ley 600 de 2000), se examinan conjuntamente, dada la unidad de solución  jurídica  que  debe  adoptarse  en  relación  con  las reclamaciones hechas al  amparo  de  causal tercera de casación por deficiente motivación de los cargos  formulados para que el proceso terminara anticipadamente.   

        2.   En   la   sentencia   anticipada  el  incriminado  renuncia  a  la  controversia  fáctica  y jurídica para allanarse  expresa,  voluntaria  y  libremente  a  los  cargos que le formula la fiscalía,  aceptando   la  responsabilidad  penal  por  el  hecho  imputado,  en  audiencia  celebrada  para  tales  efectos  o  en la resolución de acusación. El reproche  penal  así admitido se rige por el principio de intangibilidad, esto es, que no  le es dado al procesado pretender su modificación o retractación.   

               La sentencia proferida dentro del  trámite  abreviado  e  impugnada en casación solamente admite cuestionamientos  sobre  los  temas  relacionados  con  los  supuestos  a  que  hace referencia el  artículo  37  B  del  Código  de  Procedimiento  Penal (hoy 40 –  10). En  efecto,  como  lo ha reiterado la Sala, en la sentencia anticipada al admitir el  procesado  su  responsabilidad  respecto  de  los  cargos  que  se  le formulan,  consciente  el perjuicio que se le causa con la resolución desfavorable, siendo  tal  aceptación irretractable. Por lo mismo, renuncia al interés para impugnar  la  sentencia con fundamento en la negación de esa responsabilidad, por lo cual  no   puede   controvertir   la  prueba  que  le  sirve  de  sustento1.   

                 No   obstante,   los  sujetos  procesales  tienen  interés  para acudir a la causal tercera de casación a fin  de  obtener  que  se  reponga  la  actuación judicial cuando la sentencia se ha  dictado  existiendo  vicios  de  estructura  o desconocimiento de las garantías  fundamentales,  pero  siempre y cuando la formulación corresponda a una fundada  y  no  a  una  excusa  para  desconocer  el  trámite  y  los cargos validamente  aceptados.   

                               3.           La  demandante  solicita  la  invalidación del proceso a partir del  acta  de  aceptación  de  cargos  que  dio  lugar a la terminación del proceso  mediante  sentencia  anticipada,  por  considerar que adolece de deficiencias de  motivación  en  cuanto  a  los  hechos,  pruebas,  fundamentos  jurídicos y la  agravante  imputada,  comprometiéndose  seriamente  el  derecho de defensa y de  contradicción del inculpado.   

        Para  llegar  a  esa conclusión, la recurrente parte del supuesto  de  que  el acta de aceptación de cargos para sentencia anticipada debe cumplir  los  requisitos de motivación exigidos por los artículos 441 y 442 del decreto  2700  de  1991,  los  que  denuncia como vulnerados, asimilando de esta forma el  acta que contiene dicha diligencia a la resolución de acusación.   

         

        El    numeral   2º   del   artículo   37B  del  Código  de  Procedimiento  Penal y el inciso séptimo del artículo 40 de la ley 600 de 2000  establecen  que  el acta que contiene los cargos aceptados por el procesado para  efectos  de  la  sentencia  anticipada  es  equivalente  “a  la resolución de  acusación”.  Los alcances de esta equivalencia fueron precisados por la Sala,  los  que  por  mantener  su  vigencia, no solo frente al proceso en razón a las  normas  que regían para el momento en que se cumplió la actuación cuestionada  en  la  demanda  de casación sino también frente a las disposiciones del nuevo  Código de Procedimiento Penal, se transcribe en lo pertinente:   

“Equivaler, en  su  sentido natural, es valer por igual, tener la misma eficacia, igual aptitud,  connotación  que nada tiene que ver con los requisitos formales requeridos para  la  validez  del acto equiparado. La equivalencia, está exclusivamente referida  a  los  efectos procesales que la resolución acusatoria produce como decisión,  verbigracia,  limitar  el  marco fáctico y jurídico de la sentencia, servir de  referente  para  efectos  de  la prescripción, o establecer la terminación del  sumario”2   

   

                               En  este  caso  la  formulación de cargos fue  realizada   el   20   de   abril  de  1998   en  la  fase  del  sumario,  a  petición   del  procesado,   acta  en  la  que el fiscal registró la  totalidad  de las circunstancias acaecidas en el operativo policial realizado el  2  de  noviembre  de  1997  y que dio como resultado la retención del vehículo  Toyota  de  placas  venezolanas  LAJ  –  559  y  la  captura  del  conductor y propietario del automotor,  ISMAEL  ENRIQUE  VARGAS,  por  haberse  encontrado  en  el  techo  de  la cabina  “treinta  y ocho mil cuatrocientos cincuenta y siete gramos de cocaína”. La  Fiscalía   haciendo  referencia  a  la  providencia  que  resolvió  situación  jurídica,  en  la citada diligencia le imputó al procesado el cargo señalando  que  “la  conducta  objetiva  que  demuestran  las  pruebas  aportadas,  se  adecua al tipo previsto en el artículo 33 de la Ley 30  de  1986,  modificado  por  el  artículo  17  de la ley 365 de 1997”,  disposición  de  la  que  transcribió  el  precepto  y  la  sanción,       agregando       que       concurría       la       “circunstancia  de  agravación punitiva dispuesta en el numeral  3ro  del  artículo  38  de  la  misma ley 30 de 1986 en razón a la cantidad de  alucinógeno   que  transportaba  el  día  de  los  hechos”.   

                    ISMAEL  ENRIQUE  VARGAS,  como  lo  señala acertadamente la  Delegada,   conocía   la   totalidad   de  los  fundamentos  que  motivaron  la  imputación,  pues los soportes fácticos, probatorios y jurídicos aceptados en  el  acta  de  formulación de cargos para sentencia anticipada fueron los mismos  que  dieron  lugar a la medida de aseguramiento en su contra, providencia que le  fue  notificada personalmente (fl. 180, c.# 1 y 125 c. # 2). En este contexto el  inculpado  libremente  decidió  solicitar  el  trámite  para  la  terminación  anticipada  del  proceso,  y como en ese acto procesal no existió modificación  en  ningún sentido respecto a la situación jurídica del acusado, la Fiscalía  no  tenía  por  qué  hacer  motivaciones  adicionales  a  las  que  hizo en la  diligencia  realizada  el 20 de abril de 1998, era suficiente para preservar las  garantías  procesales  y  constitucionales  del  procesado,  el conocimiento de  causa  con  base  en  el  cual  éste  originó esa actuación y la información  previa   a   la   aceptación   que  le  suministró  el  ente  acusador  en  la  diligencia.   

               El  estatuto procesal penal no  exige,  en  el mecanismo al que se viene haciendo referencia, del funcionario un  análisis  de  carácter probatorio o jurídico, sino concreción de cargos, que  fue  precisamente  lo  que  realizó  en  este  caso  la  Fiscalía,  como puede  inferirse  de  lo  expuesto  en  párrafos  anteriores,  haciendo  precisión en  relación  con  los  hechos investigados, la prueba recopilada, la calificación  jurídica  y  la  especificación  de  las  circunstancias  modificadoras  de la  punibilidad (la agravante).   

                4.  El  censor  no  estableció  cuáles  fueron  concretamente las fallas de motivación en las cuales incurrió  el  Tribunal  y  con  las  que  pretende  cuestionar la legalidad  de   la   decisión   para    justificar  que  la   actuación     debe    retrotraerse    en      los  términos  sugeridos  en la demanda, propósito que en este caso resulta fallido  al   

haberse  abordado  el  cargo  mediante  un  desarrollo  que  no  corresponde  con  objetividad al contenido de la actuación  procesal  cumplida, pues la recurrente atribuyó a la Fiscalía omisiones en las  que   no  incurrió  en  el  acta  de  formulación  de  cargos  para  sentencia  anticipada.   

                             5.  Al  no haber acreditado la recurrente que el  ad  quem incurrió en error  corregible  por  la  vía  extraordinaria  de  la  casación,  queda sin soporte  probatorio su pretensión.   

                                  6.  Esta decisión queda en firme en la fecha de  su firma y contra ella no procede recurso.   

       Por  competencia  le  corresponde  al  juez  de  ejecución de penas  resolver,  si  a  ello  hubiere lugar, sobre el principio de favorabilidad y los  aspectos concernientes a la pena impuesta al procesado.   

                              En  mérito de lo expuesto la Corte Suprema de  Justicia,  en  Sala  de  Casación Penal, administrando Justicia en nombre de la  República y por autoridad de la Ley,   

      

        RESUELVE   

       NO  CASAR la sentencia impugnada, de fecha,  origen    y    contenido    consignados    en    esta    providencia.   

Cópiese,   comuníquese,  devuélvase  y  cúmplase.    

                               

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO   ARBOLEDA  RIPOLL                               HERMAN      GALÁN  CASTELLANOS                                 

CARLOS  A.  GÁLVEZ  ARGOTE                                     JORGE   ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                             

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                            ÁLVARO    O.    PÉREZ  PINZÓN                                    

MARINA  PULIDO  DE  BARÓN                              JORGE    L.    QUINTERO  MILANÉS           

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

         Secretaria   

    

1  Ver,  entre  otras,  casación  11362,  marzo  8/96, M. P. Dr. Jorge E. Córdoba  Poveda;   casación   10578,   octubre   15/96,   M.  P.  Dr.  Jorge  A.  Gómez  Gallego.   

2.Sentencia  de  casación  de  fecha  4  de marzo de 1996 aprobada  mediante   acta   número   27  de  febrero  22/96.  M.P.Dr.Fernando E.Arboleda Ripoll     

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