14873(07-06-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso Nº 14873  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. JORGE E. CÓRDOBA  POVEDA   

Aprobado acta N°  82  

Bogotá,  D.C., siete (7) de junio de dos mil  uno (2001).   

V    I    S   T   O  S   

Decide  la  Corte  el  recurso  de  casación  interpuesto  por  el  apoderado  de  Dionisio García Sánchez, en su calidad de  tercero  civilmente  responsable,  contra la sentencia proferida por el Tribunal  Superior  de  Buga,  el  4  de  mayo  de  1998, en la que al confirmar, con unas  modificaciones,  la del Juzgado Tercero Penal del Circuito de Tuluá, fechada el  18    de    diciembre    de    1997,    condenó   al   procesado   HUMBERTO   ORTÍZ   ROJAS   a  las  penas  principales  de  26  meses  de prisión, multa de $5.000,oo y suspensión por un  año  en  el  ejercicio  de  la  conducción  de  vehículos  automotores y a la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas por el mismo lapso  de  la  pena  privativa  de  la  libertad, como autor de los delitos culposos de  homicidio   cometidos   en   Guillermo   León  Ríos  Suárez  y  María  Deisy  Piedrahita.   

Igualmente,  condenó  al  procesado  y a los  terceros  civilmente  responsables,  señores Dionisio García Sánchez y Nestor  Raúl  Rodríguez  Espinosa, en su calidad de representante legal de la sociedad  Transportes  Cunchipá  S.A.,  al  pago  solidario  de  400 gramos oro, por cada  fallecido, por concepto de daños morales.   

H    E    C   H   O  S   

Fueron  sintetizados  así por el juzgador de  segunda instancia:   

“A eso de las diez  de  la  mañana  del  28  de  noviembre  de  1995,  en el cruce conocido como la  ‘Y’,   ubicado  en  la  entrada  sur  del  municipio  de Bugalagrande, sobre la carretera central que va a Tuluá, al Norte  del  Valle,  colisionaron los vehículos buseta de placas VKE 249, afiliada a la  Empresa  de  Transportes  Cunchipá,  conducida  por HUMBERTO ORTÍZ ROJAS, y la  motocicleta Kawasaki UIZ-35, conducida por GUILLERMO RÍOS SUÁREZ.   

“Ese hecho generó  la  muerte de manera instantánea de MARÍA DEISY PIEDRAHITA, quien viajaba como  parrillera  en  la  moto referenciada y, en la ciudad de Cali, el 3 de diciembre  de  ese mismo año, falleció el conductor de ese pequeño vehículo”.   

ACTUACIÓN    PROCESAL   

Con  fundamento  en el acta del levantamiento  del  cadáver de quien en vida respondía al nombre de María Deisy Piedrahita y  en  el  informe  presentado  por  las  autoridades de tránsito, la Fiscalía 36  Seccional  de  Tuluá,  el  4  de  diciembre  de  1995, profirió resolución de  apertura de instrucción.   

Practicadas unas pruebas, mediante resolución  del  3  de  enero de 1996 se admitió la demanda de constitución de parte civil  presentada  a  nombre de Norma Lorena Ríos Lopera, en su condición de hija del  fallecido  Guillermo  León  Ríos Suárez, y, así mismo, se dispuso tener como  terceros  civilmente responsables a Dionisio García Sánchez, propietario de la  buseta,  y a la empresa Transportes Chunchipá S.A., representada legalmente por  Nestor  Raúl  Rodríguez  Espinosa,  ordenándose,  en  consecuencia,  que  por  Secretaría   de   la   Unidad   de   Fiscalía  se  notificara  “conforme   al   C.   de   P.  Civil  y  háganse  los  traslados  de  ley” (fls. 84, 85 y 86).   

Esta decisión fue notificada personalmente a  Dionisio  García  Sánchez, a Nestor Raúl Rodríguez y al Ministerio Público.  (fl. 93).   

Escuchado   en   indagatoria   Humberto  Ortíz  Rojas, se le resolvió la  situación   jurídica,   el   25  de  enero  del  mismo  año,  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  por  el  doble  delito  de  homicidio  culposo.   

Mediante resolución del 13 de marzo de 1996,  la  Fiscalía 29 Delegada ante los Jueces Penales del Circuito de Tuluá, que ya  venía  conociendo del diligenciamiento, admitió la demanda de constitución de  parte  civil  presentada  a  nombre  de  Luz  Adiela  Piedrahita  Muriel,  en su  condición  de  madre de la occisa María Deisy Piedrahita (fls. 185, 186, 187 y  188).  Cabe  agregar  que en la parte considerativa de la citada providencia, el  funcionario  instructor,  respecto  de  los  también  demandados  como terceros  civilmente responsables, precisó:   

“Mediante  poder  debidamente  otorgado  al  doctor Alejandro Melecio Castillo, en representación  de  la  señora  Luz  Adiela  Piedrahita  Muriel  y  en defensa de sus derechos,  presenta  escrito  de  demanda  de constitución de parte civil en contra de los  señores  HUMBERTO ORTÍZ ROJAS, como autor material del doble homicidio culposo  en  accidente  de  tránsito,  donde perecieron Guillermo Ríos Suárez y María  Deisy,  que  hasta  este  momento  procesal  se  le  conocía  como María Deisy  Quintero  Muriel  y  según  documento  público,  registro civil de nacimiento,  respondía  al  nombre  de María Deisy Piedrahita, y DIONISIO GARCÍA SÁNCHEZ,  propietario  del  automotor que ocasionó el infortunio, el cual estaba afiliado  a  la  empresa de transporte Transcunchipá, representante de la empresa, NESTOR  RAÚL  RODRÍGUEZ,  como  terceros  civiles responsables dentro de las presentes  diligencias,  reconocidos  como tal mediante resolución interlocutoria de fecha  enero  3  de  1996,  proferida por la Fiscalía 36 Seccional, proveído donde se  admitió  la  demanda de constitución de parte civil de la señora Norma Lorena  Ríos  Lopera,  por  lo  tanto  este  despacho  no  se  pronunciará en la parte  resolutiva   de   la   presente   resolución,  pues  ya  están  reconocidos  y  notificados,     son     sujetos    procesales    dentro    de    la    presente  instrucción” (fl. 186).     

La   anterior   decisión   fue  notificada  personalmente  al  procesado  y  a  su  defensor,  al Ministerio Público, a los  apoderados   de   las   respectivas   partes   civiles   y  a  Dionisio  García  Sánchez  y, por estado, a Néstor Raúl Rodríguez (fl. 189).   

El  3  de  abril  de  1996  se  clausuró  la  investigación  y  el  21  de mayo siguiente la Fiscalía Novena Seccional de la  citada  ciudad,  donde fue asignado el proceso, calificó el mérito del sumario  con  resolución  de  acusación  en  contra  del  procesado, por los delitos en  precedencia  citados,  decisión  que  cobró ejecutoria el 8 de junio del mismo  año.   

La  etapa  de juzgamiento le correspondió al  Juzgado  Tercero  Penal del Circuito de Tuluá, el que, luego de reconocer a los  doctores  Olmes  Ruíz  Albán  y  Dagoberto  Suárez Sabogal como apoderados de  Néstor   Raúl   Rodríguez   Espinosa,   representante  legal  de  la  empresa  Transportes  Cunchipá  S.A.,  y  de  Dionisio  García  Sánchez, vinculados al  diligenciamiento   como   terceros  civilmente  responsables,  y  de  negar  una  solicitud  de  nulidad  presentada  por el abogado del último de los nombrados,  celebró  la  audiencia  pública,  en  la  que  intervinieron todos los sujetos  procesales,   y  dictó  sentencia,  el  18 de diciembre de 1997, en la que  condenó  al procesado a las penas principales de 26 meses de prisión, multa de  $5.000,oo  y  a  la suspensión por un año en el ejercicio de la conducción de  vehículos  automotores  y  a  la  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso de la pena privativa de la libertad,  como autor de los delitos de homicidio culposo.   

Igualmente,    condenó    al   procesado  “a  pagar  los  perjuicios  materiales  y  morales,  solidariamente  con  los  terceros  civilmente  responsables,  por  una parte al  señor  NESTOR  RAÚL  RODRÍGUEZ  ESPINOSA,  como  representante  legal  de  la  sociedad  Transportes Cunchipá S.A.”, y por la otra,  a  quienes  aparecían  como “dueños de la buseta en  mención,  señor  DIONISIO  GARCÍA  SÁNCHEZ  y señora EVANGELINA SÁNCHEZ DE  GARCÍA,  a  las siguientes cantidades: por los perjuicios materiales causados a  GUILLERMO  LEON  RÍOS  SUÁREZ  la  suma de $43.537.650 y los mismos perjuicios  causados  a  MARÍA  DEISY PIEDRAHITA la cantidad de $68.220.240. Los perjuicios  morales  en  400  gramos  oro  para  cada  uno  como  indemnización”.   

Impugnado  el fallo por los apoderados de los  terceros  civilmente  responsables y por la defensora del procesado, el Tribunal  Superior  de  Buga,  el  4  de  mayo  de  1998, lo confirmó, con las siguientes  modificaciones:   

“a) Revocar en su  integridad  la  condena  al  pago  de  perjuicios  materiales,  acorde  con  los  planteamientos consignados en la parte motiva de esta decisión.   

“b)  Revocar  lo  concerniente  a  la obligación de pagar perjuicios de toda índole por parte de  la   señora  Evangelina  Sánchez  de  García,  en  su  carácter  de  tercero  civilmente  responsable,  conforme  a  las  consideraciones  hechas  en la parte  motiva de este fallo”.   

Contra  esta  decisión,  el  apoderado  del  tercero  civilmente  responsable,   Dionisio García Sánchez, interpuso el  recurso extraordinario de casación.   

LA    DEMANDA  DE  CASACIÓN   

En  el  título que denominó “CAUSAL  PRIMERA  DE CASACIÓN”, sostiene  que  la  sentencia se profirió en un juicio viciado de nulidad, toda vez que se  vulneraron  los  principios  que “orientan el proceso  penal”, según los artículos 1° del C. de P. Penal  y  29  de  la  Constitución Política, “por falta de  aplicación   de   las   normas   reguladoras   de  la  vinculación”  del  tercero civilmente responsable, a quien debió corrérsele  traslado  de  la  demanda, conforme lo preceptúan los artículos 315, 396 y 398  del  C. de P. Civil, lo que conllevó a la violación de los derechos del citado  sujeto procesal.   

Anota que en cumplimiento del artículo 44 del  C.  de P. Penal, el instructor, en la providencia que dispuso la vinculación de  su  poderdante,  ordenó  que  se  le  notificara  y  se corriera traslado de la  demanda,  conforme lo consagra la ley procedimental civil. Sin embargo, dice, la  Secretaría  sólo  se  limitó  a  hacer notificación personal “sin  el  lleno  de  los requisitos y formalidades establecidas en el  artículo  315  del  C. de P. Civil, así como tampoco se le surtió el traslado  ordenado  al  no  existir la constancia pertinente en el expediente del traslado  surtido  al  demandado  y  la  oportunidad  procesal  para  descorrer  el mismo,  conforme          al          artículo          398,         ibidem”.       

Asevera  que  la  correcta  vinculación  del  tercero  civilmente  responsable  le  otorga  la  facultad  de  defenderse  y de  controvertir  las  pruebas  allegadas  en  su contra, derechos que, a la luz del  artículo  155  del  C. de P. Penal, no se materializan si dicha vinculación no  se realiza legalmente.   

Advierte  que en el presente diligenciamiento  se  respetó parcialmente la normatividad que regula la materia, toda vez que si  bien  se  notificó  personalmente  a  su representado, no existe constancia que  indique   que   se   le   corrió   traslado   de  la  correspondiente  demanda,  entregándosele  copia  de  la  misma,  ni  se  le  concedió  término  para su  contestación.  “Esta omisión e irregularidad en la  notificación  en debida forma, afecta la validez de la misma y DIONISIO GARCÍA  SÁNCHEZ  no  podrá  tenerse como sujeto procesal y, en consecuencia, no podrá  condenársele      como      tercero      civilmente     responsable”.   

Luego  de explicar los trámites contemplados  en  los  artículos  87,  315  y  396 del C. de P. Civil, asevera que a Dionisio  García  se  le conculcaron sus derechos, pues “no se  corrió  traslado  de  la  demanda  debidamente  y  no  se concedió término de  comparecencia  al  proceso”,  por  lo  que al no ser  debidamente  notificado, no puede ser condenado en perjuicios, según así lo ha  reiterado la jurisprudencia de la Corte.   

Recuerda  que  en  la  etapa  del  juicio  no  prosperó  la nulidad que, con estos mismos argumentos, solicitó, pese a que es  evidente   la   violación   de   los   “postulados  garantizadores  de  la  defensa  del  tercero civilmente responsable”.   Aun   así,  se  profirió  sentencia  de  primera  instancia  condenándose  a su representado a pagar los daños y perjuicios. Además, en el  fallo  de  segundo grado se omitió el análisis de las irregularidades en torno  a  la  vinculación del citado sujeto procesal, lo que, en su criterio, acentúa  la denunciada transgresión.   

Finalmente,  con  fundamento  en  la  causal  tercera  de  casación,  solicita  a  la  Corte  casar parcialmente la sentencia  impugnada  y, en su lugar, decretar la nulidad de “la  notificación  efectuada  en  enero  4 de 1996 al tercero civilmente responsable  DIONISIO   GARCÍA   SÁNCHEZ,   por  omisión  de  los  requisitos  legales  de  notificación  personal  en  debida  forma”,  y,  en  consecuencia,   excluirlo   del   pago   de  los  perjuicios  por  los  que  fue  condenado.   

CONCEPTO  DEL PROCURADOR  SEGUNDO   

DELEGADO   EN   LO  PENAL   

Luego  de  recodar  que  la causal tercera de  casación,  como  las  demás, está sujeta a las exigencias técnicas previstas  en  la  ley  y  desarrolladas  por la jurisprudencia, advierte que las mismas no  fueron  respetadas  por  el  libelista,  toda  vez  que se limitó a realizar un  ataque  indiscriminado del fallo impugnado, sin especificar cuál fue el derecho  conculcado,   es   decir,   el   debido   proceso   o  el  derecho  de  defensa.  “Igualmente,  en  punto  de peticiones formula la de  casar  el  fallo,  lo cual, no es procedente, conforme al art. 229.2 del C.P.P.,  que  dispone  el  reenvío  cuando  se trata del reconocimiento de nulidades que  afectan el trámite”.   

Por  lo  mismo,  estima que el cargo no está  llamado a prosperar.   

Casación  oficiosa   

No  obstante  lo  anterior,  dice que una vez  estudiado  el  diligenciamiento,  se  observa  que mediante resolución del 3 de  enero  de  1996,  se  admitió  la  demanda  de parte civil presentada por Norma  Lorena   Ríos   Lopera,   teniéndose,  igualmente,  como  terceros  civilmente  responsables  a  Dionisio  García y a la empresa Transportes Cunchipá, para lo  cual  se  ordenó  “su notificación, conforme a las  normas   procesales  civiles,  lo  mismo  que  el  efectuar  los  traslados  del  caso”, siendo evidente que si bien se efectuó dicha  notificación,   no  quedó  constancia  del  traslado  del  respectivo  libelo.   

Del mismo modo, manifiesta que por resolución  del  13  de  marzo  de  1996,  también se aceptó como parte civil a Luz Adiela  Piedrahita,  decisión  que  fue  notificada  al  tercero  hoy  recurrente.  Sin  embargo,    tampoco   aparece   constancia   de   haberse   dado   el   traslado  correspondiente.   

Agrega:  

“En  el  devenir  procesal  el  hoy  condenado,  no  obstante  conocer tal situación procesal, no  intervino  sino  hasta  el  momento  previo  a  la  celebración de la audiencia  pública,  cuando  otorgó  poder a un letrado para que asumiese su defensa (fl.  338).  Este  mandatario  -hoy  casacionista-, una vez reconocido su mandato (fl.  340),  solicitó  infructuosamente  la  nulidad de lo actuado por desatención a  los ritos de vinculación”.   

Recuerda  que de conformidad con el artículo  44  del  C.  de  P.  Penal,  los  llamados  a  responder  de  acuerdo con la ley  sustancial,  deben  ser  notificados  personalmente  del  auto  admisorio  de la  demanda,     “sin    otros    adendos”,  no  olvidando  que  la notificación es un acto por el cual se  lleva  a  conocimiento de la persona una determinada actuación jurídica.   No  obstante,  “la  falta  de  exigencia  expresa de  traslado  contenida  en  dicha  norma, por vía jurisprudencial (casación 10728  del  3 de marzo de 1999), se exigen otros complementos rituales, determinándose  que  la  vinculación  se perfeccione no solo con la notificación del auto sino  con el traslado de la demanda…”.   

Por consiguiente, conceptúa que en este caso  no  se  cumplió  con  el requisito indicado por la jurisprudencia, toda vez que  habiéndose   notificado   personalmente,   se   omitió   correr  traslado  del  libelo.   

Después  de  resaltar  las facultades que el  artículo  155  del  C.  de  P.  Penal otorga al tercero civilmente responsable,  asevera  que  las  mismas  le deben ser protegidas con igual celo, por parte del  funcionario  judicial,  que  para  los demás sujetos procesales, en especial la  gestión  defensiva,  razón  por  la cual la jurisprudencia de la Corte, la que  cita,  ha  previsto  que  la  oportunidad  para  ser  vinculado fenece cuando el  expediente  queda  efectivamente a disposición común de los sujetos procesales  por el término de que trata el artículo 446 del C. de P.P.   

Añade:  

“Ello  significa  que  el  umbral  para  el  ejercicio  del llamamiento debe agotarse en esa etapa  procesal  por  ser  la  postrera  donde  aún  puede  actuar  en  defensa de sus  intereses.  Pero  qué  ocurre, si al arribar a este momento, el tercero, no fue  vinculado  con  el lleno de los requisitos formales prescritos para el efecto, o  pese  a ser llamado, no ejerció el derecho de postulación y ha transcurrido la  actuación  sin  representación,  o  sin  haberse  verificado  gestiones  en su  favor?.  De  acuerdo  a la providencia citada, por consiguiente, la respuesta es  que  es de rigor garantizar sus posibilidades defensivas por el administrador de  justicia,  ya  sea,  subsanando las falencias en la vinculación o designándole  un  apoderado  de oficio, según sea el caso, pues al permitir la permanencia de  la  falta  de  defensa  técnica  o  la  indebida  notificación no convalidada,  sumiría   a   este   sujeto  en  un  estado  de  indefensión  invalidante  del  proceso”.   

Advierte  que  en  este  asunto,  tanto  el  término  de  traslado previsto en el citado artículo 446 como el proferimiento  de   la   providencia  que  ordenó  la  práctica  de  pruebas  en  el  juicio,  transcurrieron   sin   la   intervención   defensiva   del  tercero  civilmente  responsable,  el  que  contó  con  representante  judicial sólo hasta el 24 de  junio  de  1997,  fecha  en  que  otorgó  poder a un letrado, lo que se produjo  “en   momento   no   oportuno   para  peticionar  y  controvertir la prueba”.   

Finalmente, acota:  

“Es   preciso  observar  también,  que  aunque la parte interesada guardó silencio a lo largo  del  proceso,  renunciando  de  motu  proprio a las oportunidades defensivas que  durante  el interregno pudo ejecutar, incluso alegar con anterioridad al momento  en  que  así  lo  hizo,  la  indebida  vinculación,  la  defensa es un derecho  irrenunciable,  ante  el cual y por excepción la propia incuria no es motivo de  subsanación”.   

Por  lo  expuesto,  con  fundamento  en  el  artículo  228  del C. de P. Penal, sugiere a la Corte decretar la nulidad de la  actuación  y,  por ende, “se involucionará al punto  inmediatamente   anterior   en   que  el  expediente  se  deja  efectivamente  a  disposición  común  de los sujetos procesales por el término de treinta días  hábiles,  para  preparar la audiencia pública, es decir, lo rituado en el art.  446,  ibidem,  último  momento  en  que es válido e idóneo el ejercicio de la  opción      defensiva      para      este      sujeto      procesal”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.  Con   apoyo  en la causal tercera de  casación,  el apoderado del tercero civilmente responsable acusa al Tribunal de  haber  dictado  sentencia en un juicio viciado de nulidad, por violación de las  normas  que  regulan  su  vinculación,  en  razón  a  que  al  momento  de ser  notificado,  debió  corrérsele  traslado  de  la  demanda  y habilitársele un  término  para  su contestación, de acuerdo con lo estipulado en los artículos  315,  396  y  398  del  C.  de P. Civil, por lo cual solicita que se anule dicha  vinculación y se excluya a tal sujeto del pago de los perjuicios.   

2.  Para  la  procedencia  de  los  recursos  ordinarios  y  de  la  casación  es  menester,  entre  otros requisitos, que el  impugnante  tenga  interés,  que  se  concreta en el agravio o perjuicio que la  providencia  atacada  le causa. Además, cuando se trata de la indemnización de  perjuicios,  para  la existencia del mismo, es necesario que aquéllos tengan un  determinado valor.   

3.  Como en el caso que ocupa la atención de  la  Sala, el cargo tiene por objeto únicamente lo referente a la indemnización  de  perjuicios  decretados  en la sentencia condenatoria, ya que lo que pretende  el  tercero  civilmente responsable es que se le excluya del pago de los mismos,  deberá  tener  como  fundamento  las  causales  y  la  cuantía  para  recurrir  establecidas  en  las  normas  que  regulan  la  casación civil, al tenor de lo  establecido por el artículo 221 del C. de P. Penal.   

4.  Según  lo preceptuado por los artículos  366,  inciso 1º , del C. de P. Civil (modificado por el Decreto 2282 de 1989) y  2º  y  3º  del Decreto 522 de 1988, la cuantía del interés en el bienio  comprendido  entre  el 1º de enero de 1998 y el 31 de diciembre de 1999, era de  $53.790.000, la que no se alcanza en este evento.   

En efecto, teniendo en cuenta que el fallo de  segunda  instancia,  proferido  el  4  de  mayo de 1998, condenó a los terceros  civilmente  responsables  al  pago  solidario  de 800 gramos oro por concepto de  perjuicios  morales,  y  que  el  valor  del  gramo  oro  para  esa fecha era de  $13.459,36,   se   tendrá   que  el  equivalente  en  moneda  nacional  era  de  $10.767.488.oo,  suma  muy  inferior  a  la exigida de $53.790.000, de lo que se  colige que el actor carece de interés.   

Como   el   interés  es  un  requisito  de  procedibilidad,  la  Sala se encuentra inhibida para estudiar el cargo propuesto  y,  por consiguiente, la petición de casación oficiosa hecha por el Procurador  Delegado,   siendo  lo   único  procedente  desestimar  la  demanda.    

En   mérito    de   lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA      DE      CASACIÓN      PENAL,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,   

R   E   S   U  E  L  V  E   

DESESTIMAR   la  demanda.   

Cópiese y devuélvase al Tribunal de origen.  Cúmplase.   

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                          JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                            CARLOS   AUGUSTO   GALVEZ  ARGOTE                         

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                 EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

No hay firma  

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                                NILSON      PINILLA  PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *