003(27-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Asunto Adtivo. 003  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrada Ponente  

                MARINA PULIDO DE BARÓN   

Aprobado Acta Nro. 58  

          Bogotá,   D.C.,   veintisiete   (27)   de  mayo  de  dos  mil  tres  (2003).   

          Se   pronuncia   la  Sala  sobre  la  solicitud  de  nulidad  de  la  evaluación  de  servicios  como Escribiente Nominado, aprobada  en sesión  de  octubre  22 de 2002, elevada por la doctora ADRIANA  HERNÁNDEZ  AGUILAR. Así mismo, sobre los recursos de  reposición  y  apelación  que  contra  el  mencionado  acto  de  calificación  interpuso  la  misma  servidora  judicial  para el evento de improsperidad de la  pretensión invalidatoria.   

ANTECEDENTES   

          En  cumplimiento  de  las  disposiciones  legales  y  reglamentarias  correspondientes,  la  Sala  evaluó  los  servicios  prestados  por  la doctora  ADRIANA HERNÁNDEZ AGUILAR en  el  cargo  de  Escribiente  Nominado  durante  el período comprendido del 11 de  enero  de  2001  al  31  de  diciembre  del mismo año, a los cuales otorgó una  calificación   de    sesenta   (60)   puntos,  resultado  obtenido  de  la  ponderación y cuantificación de los siguientes parámetros:   

          En  lo  relacionado  con  el  factor calidad, que comprende los  aspectos   de   atención   al   público,  presentación  del  trabajo,  manejo  gramatical,  redacción  y ortografía, así como la realización de actividades  secretariales,  se  le  asignaron  6, 7, 7, y 6 puntos, respectivamente, para un  total de 26 puntos de 40 posibles.   

          En  punto del factor eficiencia o rendimiento, la Sala le otorgó 24  puntos  de  un  máximo  de  40,  luego  de  ponderar los aspectos de volumen de  trabajo y control de términos, evaluados cada uno con 12 puntos.   

          En  cuanto  al   factor organización del trabajo, para el cual  se  tiene  un  referente  máximo  de  15  puntos, la Corporación atendidos los  tópicos  de  administración de recursos, manejo de los expedientes, registro y  control  de  la información, procedimientos de trabajo y archivo, que calificó  individualmente cada uno con 2 puntos, le otorgó un total de 10.   

          Finalmente,   como   la   mencionada   empleada   no   acreditó  la  publicación  de libros, artículos, estudios o ensayos de carácter científico  o   pedagógico,   ningún   puntaje   le   fue   asignado   en   el   rubro  de  publicaciones.   

          Tratándose   de  la  “Motivación  de  la  calificación”,  en  todo caso satisfactoria porque de  acuerdo  con los guarismos atrás consignados arrojó un total de sesenta puntos  (60), la Sala precisó los siguientes aspectos:   

“1.  Aunque es diligente con las tareas  que   se   le   asignan,  fácilmente  se  cansa  de  las  misiones  que  se  le  asignan.   

    

1. Le falta compromiso institucional.     

3. Tiene diversos compromisos que le impiden  colaborar  en  las  diversas  tareas  que  cumple en la secretaría”.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

           Impera   precisar   que,  por  razones  estrictamente  metodológicas,  la  Sala  abordará  el estudio de la peticiones  elevadas  por  la  doctora  ADRIANA  HERNANDEZ AGUILAR  con  sujeción  al  orden  en  que  fueron postuladas,  máxime  cuando  el  mismo  no  concita  ningún  reparo  desde  la  óptica del  principio de prioridad.   

          1.-      La      declaratoria     de  nulidad.   

         

          La   mencionada   empleada   plantea   la  declaratoria  de  nulidad  “del  proceso  total  de  calificación”, básicamente  porque  la  evaluación  de  su  desempeño laboral se  efectuó  con  inobservancia de las previsiones contenidas en el parágrafo 2º,  artículo  2º  del acuerdo 198 de 1996, expedido por la Sala Administrativa del  Consejo Superior de la Judicatura.   

          Con  referencia  a ese contexto normativo aduce que la calificación  se  contrae  al cargo de Escribiente Nominado por el lapso comprendido del 11 de  enero   de  2001  al  31  de  diciembre  del  mismo  año,  que  no  desempeñó  efectivamente,  pues  desde el 9 de marzo de 2000 a la fecha funge como Auxiliar  Judicial  Grado  03  al servicio de la secretaria de la Sala de Casación Penal.   

          Y  agrega  que   “se omitió definir y  describir  el  cargo  tema de evaluación en relación con el cargo desempeñado  en provisionalidad”.   

         

          De  conformidad  con  las  preceptiva  del  artículo 29 de la Carta  Política,  la  calificación  o  evaluación de servicios de los funcionarios y  empleados  del  sistema  de  carrera  de  la  Rama  Judicial  no  es  ajena a la  irrestricta  satisfacción  de  las garantías inherentes al debido proceso y al  derecho  de  defensa, que al tenor de dicho precepto superior irradian todas las  actuaciones  judiciales  o  administrativas,  carácter este último predicable,  sin  lugar  a  dudas  del  asunto  que  ahora  concita  la  intervención  de la  Sala.   

          Por  ello,  es de meridiana claridad que el desconocimiento de tales  garantías  procesales puede dar lugar a la declaratoria de nulidad del trámite  cumplido  en  diligencias como la de que aquí se trata. Sin embargo, lo que sin  dificultad  se  advierte  es que en la calificación de la empleada HERNÁNDEZ  AGUILAR,  contrario  a  lo que  ella   argumenta,  no  se  incurrió  en  irregularidad  sustancial  alguna  que  comportara  vulneración  a  las mencionadas garantías, menos aún, con entidad  suficiente   para  propiciar  la  grave  consecuencia  reclamada,  esto  es,  la  invalidación del acto que contiene la evaluación de servicios.   

          Ciertamente,  en  la  hoja de vida de la mencionada servidora consta  que  mediante Acuerdo 004 de marzo 3 de 2000, esta Sala la designó en encargo y  provisionalidad  como  Auxiliar  Grado 3 de la Secretaría, cargo del cual tomó  posesión  el  día  9  siguiente y  ejerció durante el período objeto de  evaluación.   No  obstante,  esta  circunstancia  carece  de  virtud  para  enervar  la  respectiva  calificación  o  para  conducir  a que se efectuara en  relación  con  un  cargo  distinto  del  de  carrera, como parece entenderlo la  doctora  HERNANDEZ  AGUILAR a  partir    de    una    recortada    interpretación    de   la   reglamentación  aplicable.   

          Contrario   a  lo  que  se  aduce  en  el  escrito  origen  de  este  pronunciamiento,  de  conformidad  con la preceptiva del  artículo 2º del  antes  citado  Acuerdo  198  de  1996,  lo  que  con meridiana claridad surge es  que   “Todos  los  funcionarios y empleados de la  Rama  Judicial  vinculados al servicio por el régimen de carrera judicial deben  ser   calificados   formal   y   periódicamente,   aun  cuando  se  desempeñen  transitoriamente en condición distinta de la propiedad”.   

          Disposición que contiene una previsión  adicional  que  deja  sin fundamento la objeción de la mencionada servidora, en  tanto   que   en   el   parágrafo   segundo  además  prevé  que  “la  calificación  o evaluación de servicios tiene efectos legales  respecto  del  cargo  en  el cual el funcionario o empleado esté escalafonado o  nombrado   en   propiedad,   así   éste  haya  desempeñado  otros  cargos  en  provisionalidad  o  en  encargo  durante  el  período a calificar”.   

          Adicionalmente   se   tiene  que,  en  total  concordancia  con  las  anteriores   previsiones,  en  el  parágrafo  del  artículo  8º  ibídem se dispone que cuando “un   empleado,   durante  el  período,  se  haya  desempeñado  en  provisionalidad  o  en  cargo en empleos correspondientes a otros despachos, los  respectivos  superiores  remitirán  al  calificador  la  información sobre los  factores  calidad, rendimiento o eficiencia y organización del trabajo, para la  calificación o evaluación integral de sus servicios”.   

Por lo anterior, forzoso resulta concluir que  si  bien  la  doctora  HERNÁNDEZ AGUILAR efectivamente  fungió  como  Auxiliar  Judicial  durante  el  lapso  materia  de  evaluación,  en  ninguna irregularidad o imprecisión incurrió la  Sala  cuando con estricto acatamiento de las normas atrás transcritas, señaló  que  la  evaluación  correspondía, para todos los efectos legales, al cargo de  Escribiente  Nominado  del  cual es titular en propiedad la mencionada empleada,  pues  al mismo accedió por el sistema de carrera; calificación que obviamente,  de   acuerdo   con   estas   mismas  previsiones  reglamentarias,  sólo  podía  realizarse,  como  en  efecto  se  hizo,  ponderando  el desempeño en el empleo  realmente  ejercido,  sin que para dicho fin resultara necesaria la solicitud de  informes,  porque  lo  fue  también  al  servicio  de  la  secretaría  de esta  Corporación.   

          Y  si  adicional  a  lo  anterior  se tiene que la Sala intervino en  dicha  evaluación  de servicios con la competencia que le atribuye el artículo  171  de  la  Ley  270  de 1996, con observancia del trámite previsto para estos  eventos  y  circunscrita  a  la  ponderación de los factores establecidos en el  Acuerdo  198  de  1996, expedido por la Sala Administrativa del Consejo Superior  de  la  Judicatura,  es  claro  que  la  petición anulatoria no está llamada a  prosperar,  en tanto que por lo aquí expuesto la conclusión que sin dificultad  se  impone  es que por este aspecto no surge configurada  irregularidad que  ameritara  la  declaratoria  de  nulidad  solicitada por la doctora HERNÁNDEZ AGUILAR.   

Pero a igual conclusión no puede llegarse en  punto   de   la   competencia   de  la  Sala  para  producir  el  referido  acto  administrativo,  porque  como enseguida se verá, la misma se encuentra radicada  en  la  Secretaria  de  la misma, de quien tratándose de trámites de carácter  eminentemente  administrativo,  naturaleza de la cual participa la calificación  de  que aquí se ha dado cuenta, ostenta la calidad exigida por el artículo 8°  del Acuerdo No. 198 de 1996, a través de la siguiente preceptiva:   

“Artículo   8°.-   Los   superiores  jerárquicos  realizarán  la  calificación o evaluación de servicios de sus empleados”.   

Partiendo  del  supuesto  de que la facultad  nominadora  ineludiblemente  implicaba  superioridad  administrativa  o,  si  se  quiere,  superioridad  jerárquica,  la Sala procedió a emitir la calificación  de  servicios  de la recurrente, a través del acto administrativo que cuestiona  de  manera  principal  en su validez y en forma subsidiaria por su motivación y  resultado final.   

Sin  embargo,  en  atención  a  que las dos  restantes  salas  especializadas  de  la  Corporación  sobre  el  punto  de  la  competencia  sostenían  y habían materializado criterio diverso, con el fin de  lograr  la  necesaria  coherencia  interna en relación con aspectos que les son  comunes  (administrativos, en este caso), la temática se analizó en Sala Plena  con  el  resultado  atrás  señalado,  esto  es,  que  el competente en primera  instancia  para proceder a la calificación de servicios de los empleados de las  secretarías  lo  era  el  superior  jerárquico  de  la  misma,  vale decir, el  respectivo secretario.   

Para  llegar  a  tal  conclusión se tuvo en  cuenta  pronunciamiento  de  la  Sala Plena de lo Contencioso Administrativo del  Consejo  de  Estado,   de fecha diciembre 19 de 1999. a través del cual si  bien  se  trató  el  tema  de  la  competencia  en  relación con los trámites  disciplinarios,  que en tratándose de empleados ostentan la misma naturaleza de  administrativos  que la calificación de servicios, se incluyeron las siguientes  precisiones  que  aportan  suficiente  claridad  para la decisión que habrá de  adoptarse.   

En   efecto,  en  tal  pronunciamiento  la  mencionada   corporación   partió   del   siguiente   concepto   del   vocablo  jerarquía:   

“  (…  el término jerarquía implica,  según  la doctrina, una escala de grados de autoridad y poderes en razón de la  investidura  de los funcionarios, caso en el cual existe un atributo de mando de  los    superiores,    el   llamado   ‘poder      jerárquico’     y    respecto    de    los    inferiores    una    ‘subordinación’  fundamentada  en razón del deber de  acatar  las  órdenes  impartidas.  En la Rama Judicial ese poder jerárquico se  manifiesta desde los puntos de vista funcional y administrativo.”   

Precisó luego que el Consejo de Estado es el  “superior” desde el punto  de  vista “organizacional”  de  los  Tribunales Administrativos, “que a lo vez lo  son  de  los recientemente creados Juzgados Administrativos”   y  que  si  bien en relación con los Tribunales tiene la facultad  nominadora  y  le  corresponde  concederles comisiones de servicios, licencia no  remuneradas  y  proceder  a  la  evaluación  del factor  cualitativo de la  calificación,  lo  cierto es que “no puede afirmarse  que  el  Consejo de Estado sea superior administrativo de los Magistrados de los  Tribunales   Administrativos”,  porque  “la  facultad  nominadora  no  siempre  implica  superioridad  administrativa”  (Se subraya).   

          Y,  en  cuanto  interesa  para  la  definición  del presente asunto  concluyó que:   

“ (…) como el empleado Lisandro Santos  Vargas  es un Escribiente de dicho Tribunal  (Administrativo del Tolima, se  aclara),   la   investigación  y  la  decisión  respectiva  correspondían  al  Secretario  de  la Corporación que, para este caso, es superior jerárquico del  disciplinado”  Auto  de diciembre 19 de 1999. Consejero ponente AUGUSTO TREJOS  JARAMILLO).   

Así las cosas, como en este caso se trata de  un  asunto  que   ostenta  la  misma  naturaleza administrativa que la  acción  disciplinaria referida a los empleados judiciales, de la cual se ocupó  el  pronunciamiento  de  la Sala Plena de lo Contencioso Administrativo a que se  ha  hecho  referencia,  la  conclusión que sin dificultad se obtiene es que por  falta  de  competencia, el acto administrativo contentivo de la calificación de  servicios    de   la   doctora   HERNÁNDEZ   AGUILAR  se  encuentra  afectado  de  nulidad, que se necesario  declarar   para  que  el  mismo  se  produzca  por  el  respectivo  “superior   jerárquico”,   como   lo  reclama  el  artículo  8°  del  Acuerdo 198 de 1996 por medio del cual la Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior de la Judicatura reglamentó “la  calificación  o evaluación de servicios de los funcionarios  y  empleados  del  sistema  de  carrera  de  la  Rama  Judicial”, norma  que,  en  punto  de  la  competencia,  reitera  la previsión  contenida  en  el  al  artículo  171  de  la Ley 270 de 1996, Estatutaria de la  Administración de Justicia.   

Resta  señalar  que  la  intelección  del  concepto  de  “superior  jerárquico” que  en  definitiva  se  adopta, propende igualmente por mantener la  intangibilidad  del  derecho  fundamental  constitucional de la doble instancia,  predicable sin lugar a dudas de los trámites administrativos.   

El  acto  administrativo,  por  tanto,  se  anulará por falta de competencia.   

2.-  Solicitud de  práctica    de    pruebas    e    impugnación    de    la   calificación   de  servicios.   

          Teniendo  en  cuenta  la  decisión  anulatoria  que  se anuncia, es  elemental  concluir que por sustracción de materia no se impone pronunciamiento  alguno  ni  en  cuanto  a  la  solicitud  de práctica de pruebas elevada por la  doctora  HERNÁNDEZ AGUILAR ni  en  cuanto  a  los  cuestionamientos  de  fondo  sobre  el resultado mismo de la  calificación de servicios.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:   

1.-   DECLARAR  LA  NULIDAD  del  acto administrativo contentivo de la calificación de servicios  de  la  doctora ADRIANA HERNÁNDEZ AGUILAR en  el cargo de Escribiente Nominado durante el período comprendido  del  11  de  enero  de  2001  al 31 de diciembre del mismo año, por las razones  consignadas en la anterior motivación.   

2.-  En  firma la  presente    decisión,    REMITASE   la actuación a la Secretaría de la Sala  para  que  su  titular  proceda a la calificación de servicios de la mencionada  empleada.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                         GERMAN GALÁN CASTELLANOS                

CARLOS        A.        GÁLVEZ  ARGOTE                        JORGE  ANÍBAL   GÓMEZ   GALLEGO                   

ÉDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                              ÁLVARO    O.    PÉREZ  PINZÓN           

Comisión de servicio  

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

  TERESA    RUIZ  NUÑEZ   Secretaria   

    

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