9992 (20-05-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    NULIDAD/ PRUEBA-Práctica  

No  toda  omisión en la práctica de pruebas  puede   generar  nulidad,  por  desconocimiento  del  derecho  a  la  defensa  o  quebrantamiento  del  debido  proceso, pues para ello es necesario que la prueba  omitida  por el juzgador sea de tal fuerza demostrativa, que de haberse acopiado  habría podido cambiar la definición del proceso.   

La  simple  omisión  en  la práctica de una  prueba,  imperfección  muy  frecuente  por varios motivos, no es suficiente por  sí  sola para configurar la invalidez del proceso, sino que es preciso examinar  en  cada  caso  concreto  los  elementos  de  juicio  valorados por el juez para  fundamentar  la sentencia, con el propósito de determinar cuál hubiese sido la  incidencia  en  ella de la prueba omitida y si ésta podía tener la virtualidad  de variar su sentido.   

Habiéndose    consagrado  en  nuestro  ordenamiento  procesal  penal  los  principios  de libertad de prueba y racional  apreciación  de  la  misma, resulta por lo general inaceptable la objeción por  falso juicio de convicción.   

Además,  la  jurisprudencia  ha resaltado la  dificultad  de  atacar con éxito una decisión sustentada en prueba indiciaria,  entre  otras  razones porque en el planteamiento y fundamentación de la censura  es  inmanente  el riesgo de contraponer a la apreciación del Tribunal, provista  de  la  presunción  de legalidad y acierto, la personal y subjetiva estimación  del impugnante.   

RAD. 9992  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                                  Magistrado Ponente:   

                                                                  Dr. NILSON PINILLA PINILLA   

                                                                  Aprobada Acta No.53   

Santafé de Bogotá D.C., mayo veinte (20) de  mil novecientos noventa y siete (1997).   

          V I S T O S :   

El  l5 de julio de l994 el Tribunal Superior  de  Santafé  de Bogotá confirmó, con modificaciones, la sentencia dictada por  el  Juzgado  Cincuenta  Penal  del  Circuito de esta ciudad, que condenó, entre  otros,  a  HERMENEGILDO  HENRIQUEZ  CASTRO,  como  coautor  de  los concursos de  delitos  de  peculado  por  apropiación y falsedad en documentos, decisión por  él recurrida en casación.   

         HECHOS   

A   raíz     de   averiguación  administrativa   adelantada  por  el  Jefe  de  Suministros  del  Senado  de  la  República,  ordenada  por  la  Mesa  Directiva  de  dicha  corporación, vino a  establecerse  una  serie de anomalías ocurridas a finales de l986 y continuadas  durante  los  años  de  l987  y  l988,  tales como el cobro de doble sueldo, la  pérdida  de  cheques pertenecientes a empleados del Senado, el levantamiento de  los  sellos  restrictivos de pago al primer beneficiario y consiguiente cobro de  los  mismos  por particulares; irregularidades de las cuales se responsabilizó,  entre  otros, al Pagador del Senado HERMENEGILDO HENRIQUEZ CASTRO, al Jefe de la  Oficina  de  Registro  y  Control  del  mismo, LUIS REYNALDO HERNANDEZ ROJAS, al  ex-empleado   de  la  misma  corporación  JOSE  ALFREDO  CELEDON  QUIROZ  y  al  particular RAFAEL GOMEZ.   

         TRAMITE PROCESAL   

Correspondió  al  Juzgado  Veinticuatro  de  Instrucción  Criminal  de  Bogotá  iniciar  la  investigación con base en las  copias  de  la  averiguación  administrativa,  a  la  cual fueron allegadas las  diligencias     adelantadas     sobre      los      mismos    hechos  por  la  Contraloría General de la República.   

El  5  de abril de l989 el Juzgado Sesenta y  Cinco  de  Instrucción  Criminal Ambulante profirió medida de aseguramiento de  detención  preventiva  contra JOSE ALFREDO CELEDON QUIROZ (persona ausente) por  el  delito  de  peculado,  HERMENEGILDO  HENRIQUEZ  CASTRO  por  los  delitos de  peculado  y falsedad y RAFAEL GOMEZ (persona ausente) por el delito de peculado,  absteniéndose  de  proferir  dicha  medida   en  contra  de  LUIS REYNALDO  HERNANDEZ ROJAS.   

Perfeccionada en lo posible la investigación  con  el  acopio  de  abundante prueba documental y testimonial, el 24 de mayo de  l99l  el  Juzgado  Ciento Tres de Instrucción Criminal calificó el mérito del  sumario  con  resolución de acusación en contra de JOSE ALFREDO CELEDON QUIROZ  y  HERMENEGILDO HENRIQUEZ CASTRO por el delito de peculado por apropiación y de  LUIS  REYNALDO  HERNANDEZ  ROJAS  por  el  delito  de  peculado culposo; ordenó  reabrir  la investigación respecto a HENRIQUEZ CASTRO por el delito de falsedad  en  documento  privado,  y  tomó  otras  determinaciones (fs.63 a l05 cdno. 4);  enjuiciamiento recurrido por la defensa.   

En  proveído  del  30  de junio de l992, el  Tribunal  Superior de Santafé de Bogotá decidió la alzada, entre otros puntos  de  la  siguiente manera: confirmó las resoluciones de acusación proferidas en  contra  de  HERMENEGILDO  HENRIQUEZ  CASTRO  y RAFAEL GOMEZ, aclarando que deben  responder  como  autor  y cómplice, respectivamente, del delito de peculado por  apropiación;  revocó  la  reapertura  de investigación sobre HENRIQUEZ CASTRO  por  el  delito  de  falsedad  en documentos y en su lugar también incluyó tal  punible  en la resolución de acusación; adicionó la resolución de acusación  contra  RAFAEL  GOMEZ llamándolo así mismo a responder en juicio por el delito  de  falsedad  en  documentos; y modificó la resolución de acusación en contra  de  JOSE  ALFREDO  CELEDON  QUIROZ,  a  quien  enjuició por el delito de estafa  (fs.25 a 62 cdno. 1 Trib.).   

Rituado  el  juicio,  el 20 de enero de 1994  (fs.  135  y Ss. cdno. 5) el Juzgado Cincuenta Penal del Circuito de esta ciudad  finiquitó  la instancia, condenando a los acusados, entre éllos a HERMENEGILDO  HENRIQUEZ  CASTRO  a  la  pena  principal  de  50  meses  de  prisión, multa de  doscientos  mil  pesos,  interdicción de derechos y funciones públicas por dos  años  y  al  pago  en concreto de los perjuicios causados; fallo apelado por la  defensa     y       modificado      parcialmente    por    el   Tribunal Superior de este Distrito mediante el que es  objeto  del  recurso  de  casación,  en  lo  pertinente  rebajándole  la  pena  principal  a HENRIQUEZ CASTRO a 42 meses de prisión y cien mil pesos de multa y  confirmándola en lo demás.   

         DEMANDA DE CASACION   

Con  fundamento  en  las  causales primera y  tercera  de  casación,  se  formulan  sendos  cargos  a la sentencia impugnada,  referidos a los delitos de falsedad en documentos, a saber:   

CAUSAL  PRIMERA,  CARGO  UNICO   

Violación indirecta, errónea valoración de  la  prueba  por  falso  juicio  de  convicción,  que  condujo  a la aplicación  indebida del artículo 22l del Código Penal.   

Comienza    el   libelista   refiriendo,     con     citas   de   jurisprudencia,   “la    improsperidad  tradicional  del  ataque”  a  la  prueba indiciaria “por vía del  falso  juicio  de convicción en ausencia de tarifa legal”. Sin embargo, insiste  en  el  replanteamiento  de  dicho  criterio,  cuando  la  responsabilidad penal  deducida  al  procesado  recurrente  se  basa  exclusivamente  en  prueba de tal  naturaleza.   

Afirma  que los dos únicos indicios tenidos  en  cuenta  por  el  sentenciador para responsabilizar penalmente a HERMENEGILDO  HENRIQUEZ  CASTRO  por  el  punible de falsedad en documentos, el de oportunidad  para  delinquir  y  el  de  amistad  existente  entre el pagador del Senado y el  particular  cobrador  de  los  cheques,  RAFAEL  GOMEZ, no pueden servir de base  probatoria   para   arribar  a  la  certeza  que  exige  la  ley  procesal  para  condenar.   

Aduce  que  el  juzgador  queda  atado a las  determinaciones  adoptadas  durante el curso del proceso, por lo cual se muestra  extrañado  que  en  la sentencia impugnada se afirme la “indubitabilidad” de la  responsabilidad  penal  de  su  prohijado,  no  obstante  que  en la providencia  calificatoria  emitida  por  el  Tribunal en segunda instancia, en relación con  uno   de  los  inicialmente  vinculados  (ROBERTO  ANGARITA  CHINCHILLA),  quien  también  entregó  varios  cheques  al  cobrador  RAFAEL  GOMEZ, se haya dudado  acerca  de  su  participación  en  el  hecho,  profiriéndose  en  su favor una  reapertura de investigación.   

Siguiendo  la  misma orientación, opina que  existe  una  limitante a la libre  valoración  de la prueba, referida  a  que  la  evaluación que de ella se hiciere en anteriores pronunciamientos no  puede  desconocerse,  so pena de entronizar el “desbarajuste al disciplinamiento  lógico”  del  proceso penal, por lo que resulta absurdo que en la calificación  del  mérito  del  sumario  la prueba ofreciera dudas de la responsabilidad y al  momento  de  la  sentencia, por el contrario, se llegue a la certeza sobre dicha  responsabilidad.   

Advera  finalmente  que  el yerro probatorio  denunciado   trasciende  a  la  sentencia,  pues  no  existiendo  otra  probanza  demostrativa  de  la  responsabilidad  del acusado en los delitos de falsedad en  documentos,  se  impone  su absolución, por lo menos mediante el reconocimiento  del beneficio de la duda.   

CAUSAL TERCERA, CARGO UNICO  

Nulidad del juicio por violación del derecho  a  la  defensa,  al omitirse la práctica de la prueba grafológica determinante  de   la   inocencia   del   recurrente,   quebrantándose   de   tal   modo   lo  dispuesto    en    los   artículos   29  de la Carta Política y 304-3 del Código de Procedimiento Penal.   

En  sintesis,  argumenta  el  censor  que no  habiéndose  practicado  la  pericia grafológica solicitada por el defensor del  procesado  recurrente  en  el  curso  del proceso, con la finalidad de demostrar  su   inocencia,   se  le vulneró el derecho a la defensa, máxime que  la  prueba  omitida  por  los  juzgadores  es  de  tal trascendencia que hubiera  cambiado  los  resultados  del  fallo,  o por lo menos dado “paso a una ruborosa  duda”   en   cuanto   a   la   responsabilidad   penal   del   acusado   en   la  falsedad.   

Consecuente  con  esa  manera  de  razonar  solicita  a  la  Corte,  en  primer  término,  casar  parcialmente la sentencia  impugnada,  absolviendo  al  recurrente por el concurso en el delito de falsedad  documental;  o,  en  subsidio,  decretar  la  nulidad de la actuación “hasta el  mismo  periodo  probatorio  de  la  causa”,  a fin de evacuar la prueba pericial  omitida,  nulidad  que a su juicio debe ser integral y no parcial, de acuerdo al  principio  de  favorabilidad,  “del  modo  que  permitía a la sazón el Decreto  050/87”.   

         EL MINISTERIO PUBLICO   

El  Ministerio Público representado por el  señor  Procurador Tercero Delegado en lo Penal, examina los cargos formulados a  la  sentencia  impugnada,  en  el orden en que fueron presentados, para concluir  que no se case porque ninguno de ellos está llamado a prosperar.   

En cuanto al primer reparo, argumenta que en  él  se  trata  de  revivir  el  sistema  tarifado  de  la  prueba;  aparece mal  planteado,  por  sustentarse en falsos juicios de convicción respecto a pruebas  que  se  valoran  dentro  del  principio  de  la  sana crítica, e incurre en el  equívoco  de  asimilar la demostración obrante sobre la conducta del inculpado  ROBERTO   ANGARITA   CHINCHILLA,   en   cuyo   favor   se   ordenó  reabrir  la  investigación,  con  la del procesado recurrente HERMENEGILDO HENRIQUEZ CASTRO,  buscando  el  mismo  tratamiento probatorio para ambos, lo cual no es pertinente  pues,  como  señala  con  ilustrativas  transcripciones,  “se  puede establecer  claramente   la   diferente   situación   procesal   de   los   inculpados”  en  mención.   

Respecto  a  la  segunda  objeción  a  la  sentencia,  opina  que  no  se  da la nulidad reclamada, porque el impugnante se  conformó  con  afirmar  la  importancia de la prueba grafológica omitida, “sin  mencionar  siquiera cuál podría ser el objeto de la prueba y de qué forma sus  resultados  podrían incidir en la decisión de condena, no obstante indicar que  la  confrontación  pericial  debe  hacerse  entre  las  muestras  grafológicas  tomadas  al  procesado  y  las  firmas  que  aparecen en el primer endoso de los  cheques  con  los  cuales  se  concretó  la  ilícita apropiación”, cuando tal  prueba  “bien  podría  arrojar  resultados negativos sobre la imposición de la  firma   con   la   mano   del   procesado   -y  sería  más  lógico  que  así  sucediera-,   en  tanto  que  el  endoso no era necesariamente impuesto por  éste sino por otro…”.   

        CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Por  razones prácticas, la Sala acometerá  el  examen  de  la  demanda  comenzando  por  el  cargo que tiene que ver con la  nulidad del proceso.   

CAUSAL  TERCERA:  En  forma  por  demás  reiterada  ha  sostenido  esta  corporación que no toda  omisión  en  la práctica de pruebas puede generar nulidad, por desconocimiento  del  derecho  a  la defensa o quebrantamiento del debido proceso, pues para ello  es  necesario  que  la  prueba  omitida  por  el  juzgador  sea  de  tal  fuerza  demostrativa,  que de haberse acopiado habría podido cambiar la definición del  proceso.   

La  simple  omisión en la práctica de una  prueba,  imperfección  muy  frecuente  por varios motivos, no es suficiente por  sí  sola para configurar la invalidez del proceso, sino que es preciso examinar  en  cada  caso  concreto  los  elementos  de  juicio  valorados por el juez para  fundamentar  la sentencia, con el propósito de determinar cuál hubiese sido la  incidencia  en élla de la prueba omitida y si ésta podía tener la virtualidad  de variar su sentido.   

En  el  caso  examinado,  el  libelista  se  limitó  a  mencionar  la  prueba  omitida por los juzgadores, calificándola de  importante  para  definir  favorablemente la suerte de su representado, pero sin  adentrarse  en  ninguna  demostración  al  respecto, lo que deja el cargo en el  terreno de la mera expectativa.   

A  más  de  ello,  en  el   evento de  practicarse  la  prueba  grafológica  notada de menos por el censor, su recaudo  resultaría  francamente  irrelevante  para  su pretensión infirmatoria porque,  como  también  anota la Delegada alrededor de lo anteriormente transcrito, “los  sentenciadores  de  instancia,  con  sustento  en  los  elementos de convicción  recaudados  durante  el  proceso  concluyeron que HERMENEGILDO HENRIQUEZ CASTRO,  pagador  del  Senado, actuó en los delitos que motivaron su enjuiciamiento como  un  copartícipe  con  división  de  trabajo,  en  tanto  que dentro de todo el  proceso  criminal  orientado  a  la  ilicita  apropiación,  a él correspondía  levantar  los  sellos  restrictivos de pago que habitualmente se imponían a los  títulos  valores,  a  fin de que un tercero los cobrara ante el banco girado lo  que  suponía  por tanto, no la directa participación de HENRIQUEZ CASTRO en la  imposición  de  la  firma  del  endoso,  sino su compromiso con todo el proceso  defraudatorio  y  su decidida acción en uno de los pasos del mismo… de manera  tal  que  el  dictamen  del perito en el que se afirmara que HENRIQUEZ CASTRO no  firmó  el  endoso  de  los cheques, no restaría fuerza a las argumentaciones y  deducciones  de  los  sentenciadores, quienes jamás aseveraron que el inculpado  hubiera suscrito los aludidos documentos”.   

De modo  que si la sentencia impugnada  conserva  su  carácter condenatorio,   también por     falsedad  documental,    pudiendo subsistir sin la prueba omitida  cualquiera     fuese     el     resultado     de    ésta,    la    inocuidad   del  cargo de nulidad  se  muestra  patente, por la manifiesta inconducencia  del    medio    persuasivo    notado   de   menos.  Correlativamente,       no       debe     olvidarse     que     en     el   reparto  de  actividades  ilícitas,  aparece  RAFAEL GOMEZ  como la persona que firmaba  los  cheques,  luego  de  que  con  la participación de HENRIQUEZ CASTRO se les  levantaba el sello restrictivo, para poder hacerlos efectivos.   

Así,  en  nada  se afectó el derecho a la  defensa   ni   resultaron   vulneradas   las   bases  fundamentales  del  debido  proceso.   

No prospera el cargo de nulidad.  

CAUSAL  PRIMERA:  Con  sobrada  razón  replica  la Procuraduría Delegada, y lo vaticina el mismo  accionante,  que  el  cargo  por  falso juicio de convicción predicado sobre la  prueba   indiciaria,  tenida  como  soporte  de  la  responsabilidad  penal  del  procesado  HERMENEGILDO  HENRIQUEZ  CASTRO en el concurso de delitos de falsedad  en  documentos, está llamado al fracaso porque la ley instrumental no le asigna  ningún  valor  específico  a  la  prueba  por  indicios,  sino  que defiere su  evaluación        al        racional       arbitrio       del     juzgador     de  acuerdo con las reglas de la sana crítica,  y  porque     el     reproche  se  sustenta  en el  equívoco   de   pretender  equiparar  la  situación  jurídica  del  procesado  recurrente  con  la  de  otro de los vinculados a la instrucción, el Revisor de  Documentos  de  la  Contraloría  General  de  la  República  ROBERTO  ANGARITA  CHINCHILLA,    respecto    a    quien    se    calificó   con   reapertura   de  investigación.   

Efectivamente,    habiéndose   consagrado  en nuestro ordenamiento procesal penal los principios de libertad de  prueba  y  racional apreciación de la misma, resulta por lo general inaceptable  la objeción por falso juicio de convicción.   

Además,  la jurisprudencia ha resaltado la  dificultad  de  atacar con éxito una decisión sustentada en prueba indiciaria,  entre  otras  razones porque en el planteamiento y fundamentación de la censura  es  inmanente  el riesgo de contraponer a la apreciación del Tribunal, provista  de  la  presunción  de legalidad y acierto, la personal y subjetiva estimación  del impugnante.   

Frente    a  tales  postulados,  también    en    este    caso    la   impugnación   se      queda         corta,        pues     se     basa  únicamente en la escueta manifestación de que  los  indicios  incriminatorios  deducidos al procesado no llevan a la certeza de  su   responsabilidad  en  las  falsificaciones  punibles,  sin  entrar  en  real  demostración  sobre  el particular, ni controvertir las bases estructurales del  indicio,  las  reglas  de  la  lógica  y de la experiencia en que se fundan las  inferencias  inculpatorias,  ni  su relación y correspondencia con otros medios  de convicción obrantes en autos.   

Al pagador HERMENEGILDO HENRIQUEZ CASTRO se  le  dedujo  responsabilidad  en los delitos de falsedad en documentos, a título  de  coautor, porque de acuerdo a su competencia funcional era persona habilitada  para  levantar  el  sello  restrictivo de pago de los cheques, como en efecto se  hizo  permitiendo  con  ello  que un particular, RAFAEL GOMEZ, los cobrara en el  banco  girado  fingiendo  la  firma  del  beneficiario  de  cada  título valor,  inferencia  que  emerge integralmente de la prueba recaudada y no contradice los  dictados   de   la   ciencia,   ni   la   lógica,   ni   las   reglas   de   la  experiencia.   

De  otra  parte,  evidente resulta que nada  tiene   que   ver   la   situación  procesal  del  vinculado  ROBERTO  ANGARITA  CHINCHILLA,   respecto a quien, como ya se dijo, fue calificada su conducta  con  reapertura  de  investigación  por  duda  probatoria, con la del procesado  HENRIQUEZ  CASTRO,  acerca  de quien ninguna duda queda sobre su responsabilidad  en los hechos punibles por los cuales fue juzgado y condenado.   

No prospera la impugnación.  

        DECISION   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia en Sala de Casación Penal, de acuerdo con el Procurador Delegado y  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  ley,   

        RESUELVE   

NO CASAR  la  sentencia condenatoria objeto de impugnación.   

Cópiese  y  devuélvase  a  la  oficina de  origen.Cúmplase.   

        CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                  RICARDO            CALVETE  RANGEL          

JORGE        E.        CORDOBA  POVEDA             JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

CARLOS  EDUARDO  MEJIA ESCOBAR    DIDIMO PAEZ VELANDIA   

                        NO  FIRMO           

NILSON           PINILLA  PINILLA            JUAN     MANUEL     TORRES  FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *