9801 (07-05-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

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    PERJUICIOS/  CASACION   

Cuando el recurso extraordinario de casación  verse  exclusivamente  sobre  indemnización  de  perjuicios  decretados  en  la  sentencia  condenatoria,  el recurrente que no se encuentre satisfecho con dicha  regulación,  deberá presentar la demanda sujetándose a las causales previstas  en  el  Código  de Procedimiento Civil (artículo 368), siempre y cuando que el  interés  para  recurrir sea o exceda el contemplado por la ley (27.440.000 para  la  época  de  interposición  de  los  recursos  de  casación,  conforme a lo  dispuesto  por  el  Decreto 522 de 1988, en armonía con el artículo 366 C.de P  C.);  debiendo  tener  presente además, que la sentencia objeto de impugnación  haya  sido  dictada  en  segunda instancia por un Tribunal Superior, el Tribunal  Nacional  o  el  Tribunal  Penal  Militar,  aunque sin consideración al quantum  punitivo del delito.   

Proceso No. 9801  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                    Magistrado Ponente   

                                       NILSON  PINILLA PINILLA   

                                                    Aprobado Acta No.69   

Santa  Fe de Bogotá D.C., mayo siete (7) de  mil novecientos noventa y seis (1996)   

          V I S T O S:   

Es  del  caso  calificar la idoneidad de las  demandas  de  casación  presentadas  por  los  apoderados de las partes civiles  constituidas  a  nombre  de  los  menores John Anderson Moreno González y Yeimy  Ximena  Moreno  Mahecha, contra la sentencia de segunda instancia dictada por el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  en proceso por homicidio culposo seguido a  Hernando  Chavarro  Olaya,  de acuerdo a lo previsto en los artículos 22l y 226  del C. de P.P.   

          ANTECEDENTES   

La noche del 25 de enero de 1993, dentro del  perímetro  urbano  de  la población de Guaduas (Cundinamarca) fue muerto de un  disparo  con  arma  de  fuego el señor Eulises Moreno Zabala; hecho del cual se  sindicó  a  Hernando Chavarro Olaya, quien huyó del lugar siendo capturado mas  tarde en el municipio de Villeta.   

La  Fiscalía  Unica  de Guaduas después de  oír  en  indagatoria  al  sindicado  le  definió  su  situación jurídica con  detención  preventiva  por  el  delito  de  homicidio  voluntario;  medida  que  posteriormente  revocó  a  solicitud  de  la  defensa por considerar que había  obrado en circunstancias de caso fortuito, ordenando su libertad.   

Apelada  ésta  decisión  por el agente del  Ministerio  Público,  la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante  los Tribunales  Superiores  de  Santafé  de Bogotá y Cundinamarca la revocó, decretando en su  lugar  medida  de  aseguramiento de detención preventiva y concediendo libertad  provisional  al  procesado,  al  adecuar la conducta endilgada al tipo penal del  homicidio  culposo  descrito en el artículo 329 del Código Penal, agravado por  encontrarse embriagado y haber huido del lugar de los hechos.   

Antes de que la investigación fuese cerrada,  a  petición  del  sindicado,  coadyuvada  por  su defensor, se llevó a cabo la  audiencia  especial  de  que trata el artículo 37A del Código de Procedimiento  Penal  (4° de la ley 81 de 1993), diligencia en la cual Hernando Chavarro Olaya  aceptó  los  cargos  en  la  forma  en  que  fueron convenidos por la Fiscalía  Delegada (homicidio culposo agravado, f. 5 del respectivo anexo).   

El Juzgado Promiscuo del Circuito de Guaduas  en  sentencia anticipada de primera instancia, aprobó el acuerdo a que llegaron  Fiscal  y  procesado, condenándolo a la pena principal de 10 meses, 20 días de  prisión  y  multa de tres mil pesos, a la interdicción de derechos y funciones  públicas  por  igual  período  y al equivalente, en moneda nacional, de un mil  (1000)  y  quinientos  (500)  gramos oro por concepto de perjuicios materiales y  morales  ,  respectivamente.  Este fallo fue impugnado por los apoderados de las  partes  civiles  reconocidas  a  los menores John Anderson Moreno y Yeimy Ximena  Moreno,  hijos  extramatrimoniales del occiso. Lo confirmó el Tribunal Superior  de  Cundinamarca,  con  la  aclaración  de  que el monto fijado por concepto de  indemnización  de  perjuicios  debe  ser repartido por partes iguales entre los  menores,   mediante  el de fecha abril 14 de 1994 que es objeto del recurso  de casación.   

          DEMANDAS DE CASACION   

La  demandante  que obra en nombre del menor  John  Anderson Moreno, representado por su madre Sara Lina González Cristancho,  acogiéndose  a  la  causal primera de casación contemplada en el artículo 368  del  Código  de  Procedimiento  Civil, solicita casar parcialmente la sentencia  impugnada  para  que  en  su  lugar  se condene al acusado a pagar a favor de la  parte  que  representa la suma de $12.820.872.oo, o 1221 gramos oro por concepto  de  perjuicios  materiales  y 500 gramos oro por razón de perjuicios morales, y  se  le  reduzca  a  un  mes  el término de seis meses que le fue concedido para  hacer efectivo el valor de dichos perjuicios.   

A  su  turno,  el profesional que lidera los  intereses  de la menor Yeimy Ximena Moreno, representada por su madre Luz Marina  Mahecha,  aduciendo  la causal tercera de casación contemplada en el Código de  Procedimiento  Penal,  pide  la  nulidad de lo actuado por violación del debido  proceso  porque  considera  que  hubo  error  en  la  adecuación  típica de la  conducta  imputada  al  procesado  Chavarro  Olaya al calificarse como homicidio  culposo lo que es homicidio intencional o doloso.   

         

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Resulta  palmar,  como fluye del claro texto  del  artículo  221  del  Código  de Procedimiento Penal, que cuando el recurso  extraordinario   de  casación  verse  exclusivamente  sobre  indemnización  de  perjuicios  decretados  en  la  sentencia  condenatoria, el recurrente que no se  encuentre  satisfecho  con  dicha  regulación,  deberá  presentar  la  demanda  sujetándose  a  las  causales  previstas  en  el Código de Procedimiento Civil  (artículo  368), siempre y cuando que el interés para recurrir sea o exceda el  contemplado  por  la  ley ($27.440.000  para la época de interposición de  los  recursos  de casación, conforme a lo dispuesto por el Decreto 522 de 1988,  en  armonía con el artículo 366 C. de P. C.); debiendo tener presente además,  que  la  sentencia  objeto  de  impugnación   haya sido dictada en segunda  instancia  por  un  Tribunal  Superior, el Tribunal Nacional o r, entendido como  “el  valor  actual de la resolución desfavorable al recurrente” a términos del  artículo   366   del   Código  de  Procedimiento  Civil,  esto  es,  la  parte  insatisfecha  de  la  pretensión, resultante de la diferencia entre el valor de  los  perjuicios  reconocidos  en  la sentencia (1.000 gramos oro por concepto de  perjuicios  materiales y 500 gramos oro por perjuicios morales, o su equivalente  en   moneda  nacional,  que  arroja  un total que no resulta muy superior a  $18’000.000,   el   cual  debe  dividirse  por  partes  iguales  entre  los  dos  legitimarios),  y el valor de los mismos estimado en la demanda de constitución  de  parte  civil  ($12’820.872 por concepto total de perjuicios materiales y 500  gramos  oro  por  el  total  de  perjuicios  morales),  resulta en todo caso muy  inferior  al  límite  cuantitativo  ya  indicado  ($27’440.000  en la época de  interposición  de  los recursos extradordinarios, $38’416.000 a partir de enero  1° de 1996).   

Además,  la  recurrente  en  casación  al  momento  de  interponer  el  recurso  nada  dijo sobre su propósito de impugnar  exclusivamente  la  condena  en  perjuicios,  pues  de  haberlo  advertido,  muy  seguramente  el  Tribunal  hubiese  rechazado  la  pretensión  en  razón de la  insuficiente cuantía para recurrir.   

Consecuente  con  lo  anterior, la Sala debe  anular  la  actuación,  a  partir  inclusive del auto  de fecha mayo 23 de  1994,  en  cuanto  el  Tribunal Superior admitió, junto con otro, el recurso de  casación  interpuesto  por la apoderada de la parte civil constituída a nombre  del  menor  John  Anderson  Moreno,  el  cual,  por  insuficiente  cuantía para  recurrir, debió ser inadmitido, como en efecto se declarará.   

Ahora  bien,  respecto  a  la  demanda  de  casación  presentada  en  nombre de la menor Yeimy Ximena Moreno, procede igual  decisión,  aunque  no  por  el motivo indicado, sino por no estar legitimada la  parte  civil  para  controvertir la forma o el grado de responsabilidad aceptado  por  el  sindicado  durante la audiencia especial llevada a efecto y tenida como  fundamento  de  la  sentencia  prevista  en  el  artículo  37A  del  Código de  Procedimiento  Penal,  pues su interés jurídico para recurrir en tales eventos  se  limita,  para  el  caso,  al  monto  de  los  perjuicios cuantificados en la  sentencia de condena, si resuelve acogerse a ella.   

Lo anterior, por cuanto el inciso segundo del  numeral 4° del artículo 37B ibidem, expresa sobre el particular:   

         “La  sentencia  no será oponible a la parte civil, sin embargo, si  tal  sujeto  procesal  quiere  acogerse  a  la  condena  que  se  haya  hecho en  perjuicios,  está  legitimado  para  apelar  en  relación  con su pretensión.  Podrá,    igualmente,    impugnar    los    acuerdos    que   decreten   alguna  preclusión.”   

De manera que si en el evento sub-judice, el  sindicado  Hernando Chavarro Olaya, acogiéndose a los beneficios consagrados en  los  mencionados  mecanismos  legales,  aceptó  su  responsabilidad en el hecho  punible  a  título  de  culpa y esa manifestación fue objeto de reconocimiento  por  parte  del  Fiscal  y  el  Juez  del conocimiento, mal puede la parte civil  cuestionar  dicho  acuerdo  dentro  del proceso penal, aduciendo la presencia de  dolo en el comportamiento del sentenciado.   

Este  mismo  tema  fue  planteado  por  el  impugnante  ante  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  y  decidido en forma  negativa  por  dicha corporación, con base en parecidos argumentos a los que se  ha hecho mención.   

En  consecuencia,  debe  anularse  toda  la  actuación  surtida,  a  partir  inclusive  de  la  determinación de la Sala de  Decisión  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca que  concedió  los  recursos de casación interpuestos en representación de las dos  partes  civiles. En su lugar se dispone no admitir los mencionados recursos, por  las razones expuestas frente a cada caso.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia en Sala de Casación Penal,   

        R E S U E L V E   

1.-  DECLARAR LA  NULIDAD  de  lo  actuado  en  este proceso, a partir  inclusive  del  auto  mediante  el  cual  el  Tribunal  Superior de Cundinamarca  concedió  los  recursos  de  casación  interpuestos  por los apoderados de las  partes  civiles  constituidas  a  nombre  de  los  menores  JOHN ANDERSON MORENO  GONZALEZ y YEIMY XIMENA MORENO MAHECHA.   

2.- NO ADMITIR los mencionados recursos, por  las  razones  expuestas  acerca  de  cada  uno,  en  la  parte  motiva  de  esta  providencia.   

COPIESE,   NOTIFIQUESE  Y  DEVUELVASE  AL  TRIBUNAL DE ORIGEN, CUMPLASE.   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL        RICARDO  CALVETE  RANGEL                        

JORGE           CORDOBA  POVEDA             CARLOS   AUGUSTO  GALVEZ ARGOTE   

CARLOS        E.        MEJIA  ESCOBAR                    DIDIMO             PAEZ  VELANDIA           

NILSON           PINILLA  PINILLA            JUAN     MANUEL     TORRES  FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

   

    

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