8805 (30-03-95)

1995

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso  No.  8805            

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                    Magistrado Ponente   

                                       NILSON  PINILLA PINILLA   

                                                    Aprobado Acta No.046.   

Santa  Fe  de  Bogotá D.C., treinta (30) de  marzo de mil novecientos noventa y cinco (1995).   

          V I S T O S:   

Decidirá la Corte el recurso extraordinario  de  casación  interpuesto  por  el  defensor  del procesado ORLANDO LUIS SIERRA  contra  la  sentencia  de 18 de diciembre de 1992, mediante la cual, el Tribunal  Superior  de  Tunja  declaró  la  nulidad de una de las causas acumuladas en su  contra  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  la misma ciudad, lo  condenó  a  la  pena  principal de 32  meses de prisión y confirmó   las  sanciones accesorias, como responsable del delito de acceso carnal violento  en  Rosa  Yaneth  Tolosa  Vargas  y  le  negó  el  subrogado  de  la condena de  ejecución condicional.   

         

          HECHOS Y ACTUACION PROCESAL   

Siendo  las seis y media de la tarde del 20  de  mayo  de  1988,  en  momentos  en  que la joven Rosa Yaneth Tolosa Vargas se  dirigía  a  casa de sus padres por un camino veredal del municipio de Chíquiza  (Boyacá),  le  salieron al paso los sujetos Mario Raúl López, Silvino López,  Cirilo Cuadrado y Orlando Luis Sierra,   

además  del  menor Francisco Helí Sierra,  quienes  la  tomaron  a la fuerza y la llevaron a un barranco donde fue accedida  carnalmente por cada uno de ellos, en dos oportunidades.   

Por estos hechos, el entonces Juzgado Octavo  de  Instrucción  Criminal de Tunja, mediante providencia de 2 de abril de 1990,  calificó  el mérito del sumario con resolución de acusación en contra de los  nombrados,  por  el  delito  de  acceso  carnal  violento  agravado, por haberse  perpetrado  en  concurso  de  varias  personas;  enjuiciamiento  apelado  por la  defensa  y confirmado por el Tribunal Superior de dicho Distrito el 28 de agosto  del citado año, anulando sólo el cargo al menor.   

A  esta causa se acumuló la seguida por el  Juzgado  Cuarto de Instrucción Criminal contra el mismo Orlando Luis Sierra por  el  delito  de  acceso carnal abusivo en grado de tentativa, en menor de catorce  años,  por  hechos  sucedidos  la  noche  del 15 de agosto de 1991 en un paraje  denominado  “Los  Cerezos”  del  municipio  de Chíquiza, en donde el procesado,  tomando  por  la  fuerza  a  la  joven  Francila  Inés Rubio, que para entonces  contaba  con  doce  años  de  edad, la condujo a un bosque donde la despojó de  parte  de sus vestiduras y estuvo a punto de accederla carnalmente si no hubiera  sido  por  la  oportuna intervención de Heraclio López, quien acudió al lugar  de los hechos por los gritos de auxilio que lanzaba la menor.   

Adelantado   el   juicio  en  las  causas  acumuladas  y celebrada audiencia pública, el Juzgado Noveno Penal del Circuito  de  Tunja  puso  fin  a  la  instancia  condenando a Mario Raúl López, Silvino  López  Sierra  y  Cirilo  Cuadrado a la pena principal de 32 meses de prisión,  cada  uno,  a la correspondiente sanción accesoria y al pago en concreto de los  perjuicios  causados  por  el  delito  de  acceso carnal violento en Rosa Yaneth  Tolosa   Vargas,   otorgándoles  el  subrogado  de  la  condena  de  ejecución  condicional.  Orlando  Luis  Sierra  fue  condenado  a  38 meses de prisión por  acceso  carnal  violento  en  Rosa  Yaneth  Tolosa  y tentativa de acceso carnal  abusivo en la menor de catorce años Francila Inés Rubio.   

Apelada  ésta sentencia por el defensor de  los  acusados,  el  Tribunal  Superior  de Tunja declaró la nulidad de la causa  acumulada,  por  irregularidad  sustancial  violatoria  del  debido proceso, por  haberse  calificado  como tentativa de acceso carnal abusivo en menor de catorce  años,  lo  que  era  tentativa  de  acceso carnal violento en la menor Francila  Inés  Rubio, disponiendo la separación de los procesos acumulados y reformando  la  sentencia  en  el  sentido  de  condenar  a  Orlando  Luis  Sierra a la pena  principal  de  32  meses  de  prisión, negándole el subrogado de la condena de  ejecución condicional.En lo demás, la confirmó.   

Fundamentó  su  negativa en las siguientes  consideraciones:   

         “Su  conducta  es reprochable en cuanto por todos los medios buscó  evadir   su  responsabilidad,  procurando  arreglos  económicos,  prevalido  de  provenir  de  familia  pudiente  en  el  pueblo;  cita mentirosamente testigos y  coartadas  falsas  con  el propósito de obtener impunidad, agrede en compañía  de  varios  de  sus  amigos  a  Rosa Yaneth Tolosa y como si fuera poco trata de  acceder   a   una   menor   de   edad,   según   sindicación   que   ésta  le  hiciera”.   

El  defensor  de  los  procesados  interpuso  recurso  de  casación contra dicha decisión, el que solo sustentó respecto de  Orlando   Luis   Sierra,  debiendo  ser  declarado  desierto  en  cuanto  a  los  demás.   

         DEMANDA DE CASACION   

Bajo  el  ámbito  de  la  causal primera de  casación,  se acusa la sentencia impugnada de ser violatoria, en forma directa,  de  la  ley sustancial por errónea interpretación del artículo 68 del Código  Penal  y falta de aplicación de los artículos 12 del mismo estatuto y 12 y 445  del C. de P.P.   

Critica  el censor la deficiente motivación  de  la  negativa  del  subrogado  penal  a su defendido Orlando Luis Sierra y el  equivocado  entendimiento sobre el contenido del artículo 68 del Código Penal,  pues  la  necesidad  de  tratamiento  penitenciario  predicada  de su asistido y  derivada  de su personalidad, naturaleza y modalidades del hecho punible se basa  en apreciaciones subjetivas del fallador.   

Respecto a la naturaleza del hecho afirma que  la  conducta  punible desplegada por Sierra, materializada en la persona de Rosa  Yaneth  Tolosa,  no  rebasa los límites de las actuaciones entre ellos ni   trasciende  a  las  relaciones  colectivas,  por  lo  que  no puede penarse más  drásticamente   este   tipo   de  delitos  que  conductas  que  producen  mayor  repercusión  social  como  los  delitos  financieros  o  la  especulación  con  artículos de primera necesidad.   

En  cuanto  a  las  modalidades  del  hecho,  expresa  que el delito de acceso carnal violento, por comprometer únicamente la  relación  de  los  cuerpos de dos personas, produce en el observador reacciones  de  carácter  moral  y  estético que llevan a sobrevalorar el daño producido,  agregando  que la correcta interpretación de la norma conduce a la revisión de  la conducta de manera racional.   

Argumenta que si su representado es retirado  del  medio  en  que  se desempeña como campesino jornalero, para ser sometido a  tratamiento  penitenciario, se le ocasionaría un daño mayor al que se pretende  retribuir,  criticando  de  paso  el  sistema  carcelario  y  la inexistencia de  tratamiento  penitenciario.  Hace  referencia a la inaplicación en la sentencia  recurrida  de  los  fines  asignados  a  la pena por el artículo 12 del Código  Penal,  los que son abandonados para invocar sistemas procesales que justifiquen  la  negación  del  subrogado,  tales  como haber tratado de llegar a un arreglo  económico   con   la   ofendida   o  hacer  citas  falsas  en  su  indagatoria,  manifestaciones del ejercicio del derecho de defensa.   

Aduce  violación de los artículos 12 y 445  del  C. de P.P., porque habiéndose declarado la nulidad del proceso seguido por  tentativa  de  acceso  carnal  violento  en  la menor Francila Inés Rubio, debe  presumirse  la  inocencia  del  reo,  máxime  que  la norma primeramente citada  preceptúa  que solo las sentencias definitivas pueden tenerse como antecedentes  penales.   

Consecuente  con  esa  manera  de  razonar  solicita  casar  parcialmente la sentencia impugnada otorgándole a Orlando Luis  Sierra el subrogado de la condena de ejecución condicional.   

         CONCEPTO DEL MINISTERIO PUBLICO   

El  señor Procurador Primero Delegado en lo  Penal,  se  muestra  partidario  de no casar la sentencia  argumentando, en  síntesis,   que  el  recurrente  no  logró  demostrar  el  supuesto  error  de  interpretación  del  artículo  68  del  Código  Penal,  pues  a  las  razones  esbozadas  por  el  Tribunal  Superior  antepone  sus personales puntos de vista  sobre  la  personalidad  del  sindicado,  la  naturaleza y modalidades del hecho  punible,  los  que  resultan  francamente inaceptables, como considerar que solo  aquellos  delitos  que  vulneran intereses colectivos ameritan la efectividad de  la  pena  impuesta  al  sentenciado. Pugna con la naturaleza de las cosas “decir  que  un  delito  como éste no tiene repercusiones de orden colectivo. Piénsese  -agrega-  en  el  criterio  de  prevención  general  de  la  ley, que se vería  menguado  en  cada  ocasión en que ella es norma desatendida por el autor de un  hecho típico”.   

Luego expresa:  

         “…el  impugnante  descuida los efectos nocivos que un acto sexual  no  consentido  produce  en  la  siquis de quien lo padece, que por su gravedad,  hacen   que   las   lesiones   físicas  se  tornen  secundarias.Esta  clase  de  comportamientos  anormales  dañan  al  ser  humano  en  su  esfera  moral, pues  involucran  su  libertad  sexual,  violentándolo  en  uno  de  sus  valores mas  preciados  de  su  integridad  personal  como lo es su capacidad de disposición  sexual”.   

Aludiendo  a  aspectos  relacionados  con la  naturaleza  del  hecho  y  la personalidad del agente, afirma que el actor no se  percató  que  su  representado  persiste en ese tipo de conducta penal, como lo  demuestra  el  proceso  que  estuvo  acumulado  por  tentativa  de acceso carnal  violento  y  trató  de  hacer  arreglos  económicos,  pero  en  el  sentido de  impedir   la  acción penal y su responsabilidad “y el actuar procesalmente  de  manera  desleal mediante testimonios inverídicos y falsas explicaciones, lo  que  ciertamente  reconfirma  el  poco  sentido de respeto por los contenidos de  valor  del  derecho,  y del sentido de la vida en comunidad. Ello solo convalida  la   decisión   del   sentenciador   de   negar   el   subrogado   de   condena  condicional.”   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

La  Corte,  en  forma por demás reiterada y  pacífica,  ha  sostenido  que  la  condena  de  ejecución  condicional  no  es  decisión  discrecional del fallador que dependa de su arbitrariedad o capricho,  sino  pronunciamiento  supeditado  al  juicio razonable que se forme después de  valorar   conjuntamente   la   personalidad   del  sindicado,  la  naturaleza  y  modalidades  del  hecho  punible,  factores que le permitan suponer fundadamente  que el condenado no requiere de tratamiento penitenciario.   

Es así, como en sentencia de casación de 22  de julio de 1987, entre otras, dijo sobre este tópico:   

         “Conviene  enfatizar  al  respecto, que el artículo 68 del Código  Penal  preserva  un  juicio  de  probabilidad o cierta facultad discrecional del  juzgador  en  la  concesión  o  negativa  de  la  ejecución  condicional de la  condena,  arbitrio del que no puede usarse en forma ilimitada, sino supeditado a  la  existencia de circunstancias y valoraciones atendibles, demostrativas de una  recta  y aceptada adopción. Por eso, le ordena la ley consultar la personalidad  del  sindicado,  la  naturaleza  y  modalidades  del hecho, a fin de formarse un  juicio razonable, si requiere o no de tratamiento penitenciario.   

         “Cuando  el  juzgador,  atendidas  estas  recomendaciones  concluye  adversamente  al  otorgamiento  de este beneficio, no es procedente entender que  un  razonamiento  contrario sirva para demostrar eficazmente la “interpretación  errónea”   de   la   norma  sustancialmente  aplicada”.  (M.P.  Jorge  Carreño  Luengas).   

En  el presente caso, el Tribunal Superior,  dentro  del  arbitrio racional que le otorga el artículo 68 del Código Penal y  consultando  la  personalidad del sindicado Orlando Luis Sierra, la naturaleza y  modalidades  del  hecho,  arribó  a  la  conclusión  lógica  y  razonable que  requería  de  tratamiento  penitenciario,  debiendo  purgar de modo efectivo la  pena  impuesta  en  la  sentencia, porque se trata de persona inclinada al mismo  tipo   de   delito,   que   se  valió  de  todos  los  medios  para  eludir  su  responsabilidad  y  buscar la impunidad de su conducta, prevalido de una holgura  económica  en  el  medio  social en el que actuó y valiéndose de una serie de  argucias  y  falacias para engañar a la justicia; apreciaciones que no resultan  arbitrarias,  injustas  o  exageradas,  sino  por  el  contrario,  avenidas a la  realidad   procesal   e   indicativas   de   un   buen  sentido  de  justicia  y  equidad.   

A  los  anteriores  razonamientos  opone el  recurrente  sus  personales  y  subjetivas  apreciaciones, mas especulativas que  jurídicas,  desde  todo  punto  de  vista inaceptables, como aquélla de que el  acceso  carnal  violento  es  delito  de  poco daño social que no trasciende el  ámbito  de  interrelación  de  las personas comprometidas (agresor y victima),  dejando  de  lado  el  análisis  y  evaluación  de  las repercusiones de orden  síquico  que  un acto sexual no consentido produce en la persona ofendida, como  bien lo anota la Procuraduría Delegada.   

Contrariamente a lo que piensa el libelista,  la  mención  hecha  por el Tribunal Superior a la reiteración del sindicado de  la  conducta  endilgada,  fue  tomada no como antecedente penal o policivo, sino  como  clara  manifestación  de  su proclive personalidad por lo que el supuesto  quebranto del artículo 12 del código adjetivo se torna infundado.   

Por  lo  demás,  no habiendo sustentado en  razones   apropiadas  la  supuesta  violación  de  los  artículos  12 del  Código  Penal  y  445  del  de  Procedimiento Penal, la Sala carece de pautas o  derroteros  que  le  indiquen la forma o sentido en que tales preceptos pudieron  ser  vulnerados  por  el fallador, ni observa tal vulneración, por lo que dicho  cuestionamiento se muestra huérfano de apoyo y de realidad.   

Establecido entonces que la norma sustancial  aplicada  al caso, esto es, el artículo 68 del Código Penal, era la pertinente  y  en  su  interpretación  por  parte  del  Tribunal  Superior no se le dió un  entendimiento  o  alcance  equivocados,  sino  el  que  fluye  de su claro tenor  literal  y  se  acomoda  a  la  jurisprudencia dominante sobre el particular, el  cargo    formulado    a    la    sentencia    resulta    improcedente   y   debe  desestimarse.   

No prospera la impugnación.  

Para terminar, observa la Corte que se debe  dar  cumplimiento a los siguientes aspectos, por parte del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Tunja,  de  acuerdo  con  lo  asumido en sus respectivas  oportunidadades por dicha corporación:   

1.- Disponer la inmediata captura del señor  Orlando  Luis  Sierra,  como  una  consecuencia  de  lo  acá  decidido y de las  previsiones  comentadas  en  la  providencia  del Tribunal, de fecha marzo 23 de  1993,  mediante  la  cual se dispuso su libertad, a la expectativa, que ahora se  cumple,  de  la  ejecutoria  de la determinación de no concederle la ejecución  condicional de la sentencia.   

2.-  Envíar  inmediatamente a la Unidad de  Fiscalía  competente  el  expediente  inicial, distinguido con el número 149 y  copia  de las demás piezas procesales de interés para la acción penal seguida  por  el  delito  de acceso carnal violento, en la modalidad de tentativa, contra  la  joven  Francila  Inés  Rubio, que fue objeto de la nulidad declarada por el  Tribunal,  inclusive desde la calificación efectuada el 26 de marzo de 1992 por  el  Juzgado  Cuarto  de  Instrucción  Criminal  de  Tunja.  Este  envío debió  realizarse  desde  entonces, para evitar riesgos prescriptivos y en cumplimiento  de  lo  dispuesto  por  el  propio  Tribunal en la página 26 de la sentencia de  segunda  instancia:  “La nulidad decretada conlleva que se envíen oportunamente  las  diligencias  a  la  Unidad  de  Fiscalía  pertinente para que se proceda a  calificar   nuevamente   el   proceso”,   lo   cual   debe   efectuarse   cuanto  antes.   

        DECISION   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia en Sala de Casación Penal, de acuerdo con el Procurador Delegado y  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  ley,   

        RESUELVE.   

NO  CASAR  la  sentencia condenatoria objeto de impugnación.   

Cópiese  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen. Cúmplase.   

NILSON    PINILLA   PINILLA                                        RICARDO CALVETE RANGEL   

GUILLERMO    DUQUE    RUIZ                                        CARLOS MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                        EDGAR SAAVEDRA ROJAS   

JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA                          JORGE   ENRIQUE   VALENCIA  M.   

         No firmo   

        CARLOS A. GORDILLO LOMBANA   

        Secretario   

   

    

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