15840b1

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 15840  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Sustanciador:  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

Aprobado Acta N° 191  

Santafé  de Bogotá, D.C., noviembre treinta  (30) de mil novecientos   

noventa y nueve (1999).  

VISTOS:  

Resuelve de plano la Corte el recurso de hecho  interpuesto  por la defensora del procesado PEDRO LEON RAMÍREZ TAPIAS contra la  decisión  del  Tribunal  Superior  de Santafé de Bogotá, de fecha 19 de abril  del  año  en  curso,  por  medio  de la cual negó la concesión del recurso de  casación formulado por ella.   

ANTECEDENTES:  

PEDRO LEON RAMÍREZ TAPIAS, Leonardo Quiroga,  Jorge  Enrique  Alvarado Medina y María Ligia Rivera de Morris, fueron juzgados  de  conformidad con la resolución de acusación proferida por la Fiscalía, los  dos  primeros  por  un  concurso  heterogéneo  y  sucesivo de delitos de estafa  agravada  por la cuantía, falsedad material de particular en documento público  agravada por el uso y falsedad material en documento privado.   

El Juzgado 53 Penal del Circuito emitió fallo  el  14 de noviembre  de 1997 condenando a RAMIREZ TAPIAS, y a los dos   últimos  como  coautores  del  delito  de  estafa  agravada en concurso con los  múltiples  punibles  de falsedad en documento privado analizados, y absolvió a  LEONARDO  QUIROGA  por  los mismos, sin adoptar ningún pronunciamiento sobre el  concurso  de  falsedades  en  documento  público,  aunque  en  la  parte motiva  tangencialmente plasmó que no se habían estructurado.   

Los  defensores  de  Jorge Enrique Alvarado y  PEDRO  LEON  RAMIREZ  apelaron  la  sentencia,  pero  al resolver el recurso, el  Tribunal  de Santafé de  Bogotá declaró la nulidad de tal fallo, por ser  incongruente  con  la  resolución  de acusación de segunda instancia proferida  por  la Fiscalía Delegada ante los Tribunales Superiores de Santafé de Bogotá  y  Cundinamarca, en lo relativo a la acusación por el concurso de falsedades en  documento  público,  con  la  agravación  del uso,  perpetradas sobre los  sellos  y  stikers  que  pretendían  respaldar  la presentación y pago de unas  declaraciones     de     impuestos,     cuando     correspondían     a    otros  documentos.   

En   acatamiento   de  la  nulitación,  el  Juzgado   53  Penal  del  Circuito  de esta ciudad, mediante fallo de 25 de  junio  de  1998,  absolvió a Leonardo Quiroga y condenó a RAMIREZ TAPIAS y los  otros  dos  acusados,  y  le  impuso la pena principal de 55 meses de prisión y  multa  de  $1.500,  como  autor  responsable  del  delito  de estafa agravada en  concurso  con  los  múltiples  punibles  de  falsedad  en  documento  privado y  falsedad   material   de  particular  en  documento  público  agravada  por  el  uso.   

Esta   sentencia  fue  apelada  únicamente  por  la  procesada  Rivera  de  Morris,   su   defensora,  y   el   defensor  de    Alvarado    Medina,  quienes optaron por la sustentación oral, y celebrada la audiencia con  tal  finalidad,  compareció  la  defensora  de RAMIREZ  TAPIAS, en la cual  presentó  un  escrito solicitando la revocatoria de la sentencia emitida contra  su  patrocinado,  el  cual  no  fue tenido en cuenta en el fallo del ad quem, de  fecha  2  de febrero del año que avanza, por no haber recurrido la decisión de  primera  instancia,  por  el  cual  confirmó  en  todas sus partes la sentencia  condenatoria recurrida por los otros dos procesados.   

Contra  este  fallo,  interpusieron  recurso  extraordinario  de  casación,  los defensores de los tres procesados condenados  en  las  instancias;  el  Tribunal  mediante  auto  de  19 de abril de este año  concedió  el  presentado  por  los  defensores  de  los  acusados Jorge Enrique  Alvarado  Medina  y  María  Ligia Rivera de Morris, disponiendo dar el trámite  pertinente,  y, negó la concesión del formulado por la defensora de PEDRO LEON  RAMIREZ  TAPIAS, basado en que ni ésta ni su patrocinado quisieron acceder a la  segunda  instancia,  toda  vez  que  no  impugnaron la sentencia de primer   grado,  careciendo de interés para recurrir en casación, dado que la decisión  de  esa  Sala  no  había  modificado  la situación consolidada en la sentencia  pronunciada por el a quo.   

Lo  anterior  motivó  la  interposición del  presente  recurso  de  hecho;  dentro del traslado previsto por el artículo 209  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la  recurrente presentó escrito en que  manifiesta   no  estar de acuerdo con lo  analizado por el ad quem, de  que  su  patrocinado y ella estuvieron  conformes  con la sentencia de  primera  instancia, explicando que  si había  recurrido la anulada en  que   le  imponía    a  su  mandante   48   meses   de  prisión,  cómo  no  iba  a  hacerlo  en la que se le fijaron 55 meses de   prisión,  explicando  que tal omisión se debió porque estuvo incapacitada por  enfermedad  grave,  en  los   días  en  que  se  notificó  la  sentencia,  impidiéndole acercarse al Juzgado.   

Para corroborar lo anterior allega certificado  expedido  por un oftalmólogo, informando que la referida profesional sufrió un  desgarre  de retina en el ojo izquierdo, tratado con fotocoagulación con láser  y  sometida  a  reposo  absoluto  entre  el  23  de  junio  y  el 23 de julio de  1998.   

Indica además, que los artículos 218, 222 y  223   del  estatuto  procesal  penal,  en  los  cuales  se  regula  contra  qué  providencias  procede  el  recurso extraordinario de casación, la legitimación  para  recurrir  y  el término para interponerlo, no excluye del mismo a quienes  no  hubieran  apelado la sentencia de primera instancia, y por lo tanto solicita  se   revoque   el   auto  impugnado  y  se  conceda  el  recurso  extraordinario  pretendido.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

El  recurso  de  hecho  tiene  como  única  finalidad  examinar  si  la  negativa de conceder el recurso de apelación   o   de  casación, según el caso,  tuvo  fundamento  legal,  o  si  se  dan  los  presupuestos  básicos  para  su admisión, pero no es para  allegar  pruebas,  y  si  alguna  tenía la recurrente sobre su imposibilidad de  acudir  al  juzgado  fallador,  a cumplir con su  encargo como defensora de  PEDRO  LEON  RAMIREZ,  ha debido expresarlo oportunamente y no usar este recurso  como pretexto para tratar de justificar su omisión.   

En  lo referente al punto debatido, estima la  Corte  que  le  asistió  razón  al Tribunal para negar el recurso de casación  interpuesto  por  la abogada de RAMIREZ TAPIAS, porque si bien, en los preceptos  que  analiza la impugnante no se establece la limitación para acceder a él, ha  sido  criterio  uniforme  de  la  Sala  que  quien no ha apelado la sentencia de  primer  grado,  ni  ve  desmejorada su situación como sujeto procesal con la de  segunda   instancia,  emitida  por  la  impugnación  de  otro  de  los  sujetos  procesales  o  por  efecto  del  grado  jurisdiccional  de  consulta,  carece de  legitimación  para  recurrir  por esta vía extraordinaria, porque con la falta  de  impugnación del fallo del a quo se infiere su conformidad con éste, que no  fue variado por el superior.   

En  este  evento,  resulta  intrascendente la  manifestación  de  apelación  de  la  defensora  de  RAMIREZ  TAPIAS contra la  determinación  anulada por la segunda instancia, pues claramente se señaló en  la  providencia  de  fecha  2 de junio de 1998, que se declaraba la nulidad   “del  fallo  proferido  por  el  Juzgado  53  Penal  del  Circuito,   de   fecha  catorce  de  noviembre  de  mil  novecientos  noventa  y  siete”  (F.  69)  ,  por  lo  tanto  esa  anulación  afectaba    la    actuación   posterior,   incluso   la   realizada   por   las  partes.   

También  dentro  de  la  posición  de  esta  corporación,  debe  recordarse  a  la  recurrente,  que  en  desarrollo  de los  principios  elementales  de  procedimiento  sobre  el  interés  para ejercer el  derecho a la impugnación, se analizó:   

“Por  razones  de  técnica  legislativa,  derivadas   de  la  dificultad  e  inconveniencia   de  poder  regular  con  efectos   excluyentes  los  casos  en  los  cuales  faltaría interés para  recurrir  por  ausencia  de perjuicio, el ordenamiento jurídico no contiene una  regulación   expresa   al   respecto,   como   sí  lo  hace  cuando  introduce  restricciones  al  ejercicio  del  derecho  de impugnación, sino que defiere al  funcionario  judicial  la  facultad  de  determinarlo  en cada caso concreto, de  acuerdo con los criterios expresados.   

Entender,  entonces, que el carácter lesivo  de  una  decisión  judicial no constituye presupuesto necesario para acceder al  derecho  de  impugnación, o que el silencio de la parte afectada no la priva de  la  posibilidad  de  intentar  en  cualquier  tiempo su remoción, contraría la  razón  de  ser  del  instituto  de la impugnación, y por ende de los recursos,  concebidos  con el exclusivo propósito de ofrecerle a las partes la oportunidad  de  demandar  la  revisión  de  las  resoluciones  judiciales  que sean lesivas  a   sus  intereses,  dentro  de los perentorios términos que la propia ley  establece.   

… … …  

3. Retomando los planteamientos expuestos, se  concluye  que el sujeto procesal que no haya impugnado el fallo de primer grado,  solo  tendría  interés  para  recurrir  en  casación  la sentencia de segunda  instancia, en los siguientes casos:   

     

a. Cuando   por  virtud  del  recurso  interpuesto  por  otros  sujetos  procesales,  o  los  efectos vinculantes de la decisión de segundo grado,   el     pronunciamiento    afecte    su    situación    jurídica    en    forma  desfavorable;     

     

a. Cuando   el  fallo  de  primera  instancia  esté  sujeto  al  grado  jurisdiccional  de  consulta, cualquiera que sea el contenido de la decisión de  segunda instancia; y,     

     

a. Cuando   la   casación   verse   sobre  nulidades.”  1     

Examinada la situación de PEDRO LEON RAMIREZ  TAPIAS,  éste no se encuentra en ninguno de los anteriores eventos, ni siquiera  en  el  previsto  en el literal c) aludido, pues aunque en el memorial en que su  defensora  pretendió  sustentar  la  apelación  no  interpuesta en favor de su  mandante   (f.   101)   señaló  en  forma  aislada  que  la  sentencia  sería  incongruente  con la resolución acusatoria, planteamiento que no daría lugar a  la  causal 3ª  del artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, sino,  en  gracia  de  discusión, a la de la causal 2ª, no obstante alude a que en su  parecer  el  concurso  imputado  no  se  estructura, y por tanto, lo indicado es  rebajar la pena.   

Por los anteriores razonamientos, por carecer  la  defensora  de  RAMIREZ  TAPIAS  de  interés jurídico para hacerlo, la Sala  declarará   bien  denegado  el  recurso  de  casación  interpuesto  contra  la  sentencia  de  segundo  grado  proferida por el Tribunal Superior de Santafé de  Bogotá  el  2  de  febrero  del año  que avanza, por la cual confirmó la  condena  impuesta  a  Jorge  Enrique  Alvarado  Medina  y María Ligia Rivera de  Morris.   

A mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASAC ION PENAL,   

R E S U E L V E:  

1° DECLARAR correctamente denegado el recurso  extraordinario  de  casación interpuesto por la defensora de PEDRO LEON RAMIREZ  TAPIAS  contra  la  sentencia  proferida por el Tribunal Superior de Santafé de  Bogotá el 2  de febrero del año que avanza.   

2°  Devuélvase la actuación al Tribunal de  origen para que haga  parte del expediente.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase.  

JORGE ANIBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL              JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS       AUGUSTO       GÁLVEZ  ARGOTE       ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUÉS                      CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR   

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN           YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Secretaria  

    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Prov.  11  febrero de 1999, M.. P. Dr. FERNANDO ARBOLEDA  RIPOLL.     

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