15825b1

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 15825  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 187  

          Santafé  de  Bogotá,  D.  C.,  veinticuatro  de  noviembre  de mil  novecientos noventa y nueve.   

VISTOS  

          Vencido  el  término  de  traslado previsto en el artículo 556 del  Código  de  Procedimiento Penal, el defensor del requerido MILTON PERLAZA ORTIZ  ha  presentado  un memorial para solicitar la práctica de  algunas pruebas  y aportar otras.   

          En  relación  con  la  conducencia  y  pertinencia de los medios de  convicción  propuestos,  se pronunciará la Corte en esta oportunidad, en vista  del objeto de este trámite especial.   

ANTECEDENTES Y RESPUESTA  

          El  Ministerio  de  Justicia  y del Derecho ha enviado el expediente  relacionado  con  el  trámite  de  extradición del ciudadano colombiano MILTON  PERLAZA  ORTIZ,  quien  fue  capturado  el  24 de febrero del año en curso, por  orden  del  Fiscal  General de la Nación, en atención a la Nota Verbal N° 125  del  22  de  febrero  del  mismo  año,  que remitió el Gobierno de los Estados  Unidos de América, por medio de su Embajada en nuestro país.   

          La  solicitud  de  extradición fue formalizada a través de la Nota  Verbal  N°  247  del  20  de  abril  de  1999, acompañada de la documentación  correspondiente,  y  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores conceptuó que, en  ausencia  de  tratado  vigente  entre  las dos naciones involucradas, era viable  acudir a las normas pertinentes del Código de Procedimiento Penal.   

          El  defensor  plantea  el  acopio  y  admisión  de  las  siguientes  pruebas:   

          1.   Que se trasladen como medios probatorios a este proceso la  acusación  Crim.  N°  9141,  inserta  en  el expediente de la misma naturaleza  radicado  15.824,  que  también  se  tramita  en esta Sala, en relación con el  solicitado  ORLANDO GARCÍA CLEVES; al igual que los elementos de convicción en  los que se apoya la solicitud de extradición de dicho ciudadano.   

          Aduce  que  se  propone  demostrar  cómo  en  el aludido proceso de  extradición  no  se  menciona  a  su  defendido Milton  Perlaza   Ortiz,   razón  por  la  cual  carecen  de  fundamento  probatorio los cargos que a éste se formulan en la acusación S1 99  Cr.  101,  relacionados con la droga decomisada en el barco “Bogotá”, el 25  de   noviembre   de   1998   en  Newark,  New  Jersey,  Distrito  Sur  de  Nueva  York.   

          Pues  bien,  es  importante  precisar  que  en el curso del trámite  jurisdiccional  de extradición que corresponde a la Corte, la pertinencia de la  prueba  se  evidencia por su relación directa con los requisitos sustanciales y  formales  para  conceder  u  ofrecer  la  extradición y, además, con el objeto  mismo  del  concepto  que  deberá  emitir la Corporación antes de la decisión  final   que   incumbe  al  Gobierno  Nacional  (C.  P.  P.,  arts.  549,  551  y  558).   

          Así  pues,  los  medios probatorios deben conducir a establecer que  se  ha  dictado  por la jurisdicción extranjera una resolución de acusación o  su  equivalente  o  una  sentencia condenatoria, así como la autenticidad de la  documentación  que  contiene  la  respectiva providencia; pero la prueba jamás  puede  orientarse a cuestionar los fundamentos probatorios de la correspondiente  pieza  procesal,  pues  el  trámite  de extradición no es ni mucho menos   “una  revisión  del  proceso  penal  que  con  toda  autoridad  y  soberanía  adelantan  los jueces extranjeros, sino que se trata de realizar confrontaciones  objetivas  para  hacer expedita la asistencia y cooperación jurídica entre los  distintos  Estados,  máxima razón de ser de la figura en cuestión…” (auto  10  de  diciembre  de  1997, M. P. Jorge Aníbal Gómez  Gallego).   

          En este sentido, no es conducente la prueba solicitada.   

          2.   Que  la  autoridad judicial o gubernamental de los Estados  Unidos  envíe  copia  de los procesos que se adelantan en la Corte del Distrito  Sur  de Carolina contra JHON S. WATSON y DAVIS THOMAS, también de la acusación  suplementaria  que  involucró  adicionalmente  a  los señores BRIAN R. SPELLS,  WAYNE  T.  MEYERS,  KENDRICK L. HAMILTON, ANTHONY GILLIANS y SHERMAN LINEHAUSE y  donde   además   se  mencionan  como  acusados  a  ANTONIO  VALLE-FORO,  CALVIN  WASHINGTON y BARRINGTON ISAACS.   

          Por  los  mismos conductos diplomáticos, agrega el peticionario, se  podrá  solicitar  copia  de  los  procesos adelantados en relación con ANDRÉS  FLÓREZ  SAAVEDRA,  LUIS  FERNANDO ARCILA FAJARDO, LEONARDO GUTIÉRREZ y JULIANO  LÓPEZ,  quienes  también  aparecen  involucrados  en  la incautación de droga  transportada en el barco “Bogotá”.   

          Argumenta  que  tal  solicitud  se  puede  hacer por medio de cartas  rogatorias,  conforme  con  lo dispuesto en el Libro V, Título I del Código de  Procedimiento  Penal  y  en  la  “Convención de las Naciones Unidas contra el  tráfico  ilícito de estupefacientes y sustancias sicotrópicas”, suscrita en  Viena el 20 de diciembre de 1988 (Ley 67 de 1993).   

          Aparte  de  que  las  diligencias que ocupan la atención de la Sala  tienen  por  objeto  un trámite de extradición, y en manera alguna hacen parte  de  un proceso penal propiamente dicho que aquí se adelante en relación con el  ciudadano  Perlaza  Ortiz, lo  cierto  es  que  el  solicitante  tampoco  ha  indicado cuál es el objeto de su  proposición  probatoria,  el  cual  adicionalmente debe expresarse conforme con  los  límites  establecidos  en  las  normas  procesales  citadas  en el numeral  anterior.   

          3.   Que  se  pida copias de todos los procesos seguidos en los  Estados  Unidos  de  América,  en  relación  con  los  decomisos  de  cocaína  enlistados  en  el  numeral  8  del  CARGO  UNO  de  la  acusación  S1  99  Cr.  101.   

          Una  vez  más,  la  petición  confunde  el  objeto del trámite de  extradición,  en  cuanto  no  se trata de verificar el fundamento probatorio de  los  hechos registrados en la acusación, amén de que tampoco se indica en ella  el propósito pertinente de la recolección de tales procesos.   

          4.   Que  por  los  conductos  regulares, los Estados Unidos de  América  remitan  copias  de  los  casos en que el Departamento de Estado o las  autoridades  judiciales  de  dicho  país  hayan  rehusado  la  extradición  de  personas  solicitadas  con  ese fin a su Gobierno, tales como el de Jiménez  vs.  U.  S.  District Cort, 11 L.  De.   2d   30   (1963)   y  otros  nueve  (9)  expedientes  que  el  solicitante  relaciona.   

          Explica  que pretende demostrar cómo las autoridades de los Estados  Unidos  valoran  las  pruebas  que  presentan  las  del país pretendiente de la  extradición,   razón   por   la   cual  idéntica  actitud  deben  asumir  los  funcionarios  colombianos, en honor al principio de “reciprocidad”.  De  otra  manera,  no  tendría sentido que el gobierno de aquél país aportara las  pruebas  de  sustento,  si  no  es  para  que  se  examinen  por  los servidores  nacionales,  además  porque  voluntariamente  nos  situaríamos en posición de  desigualdad frente a los gobiernos extranjeros.   

          De  conformidad  con los preceptos antes citados, las pruebas han de  encaminarse   a   determinar  la  existencia  del  fallo,  la  acusación  o  la  providencia equivalente.  No más.   

          Algo  distinto  ocurre  si  los documentos no se autentican conforme  con  la  legislación  del  Estado  requirente,  o no se determina el lugar y la  fecha  de los actos ejecutados o es insatisfactoria la identidad del solicitado,  caso  en el cual también en Colombia sería necesario repudiar la solicitud por  falta de pruebas.   

          5.   Como  según  el  testimonio  de  JESSICA S. MASON, agente  especial  de la DEA, la organización denominada “Los Niches” fue sometida a  registros  telefónicos,  solicita  entonces  copia  de  los  expedientes en los  cuales  se  hayan  autorizado judicialmente tales interceptaciones, así como de  las transcripciones y dictámenes a que haya habido lugar.   

          Dado  que  no  se indica la conducencia de la prueba, tampoco podrá  decretarse,  máxime  que, se repite, el trámite especial de extradición no es  el  escenario  adecuado  para  cuestionar  la  prueba cuya legalidad sólo puede  objetarse   dentro   del   proceso   que   se   cumple   ante   las  autoridades  extranjeras.   

          6.  Que la Fiscalía informe si hizo  entrega  de  las  grabaciones antes mencionadas a las autoridades extranjeras y,  de  haberlo hecho, que suministre las constancias sobre la orden respectiva y su  realización.   

          No  se  indica  la  pertinencia  y,  por  ende,  no  es admisible la  solicitud.   

          7.   Que  el Ministerio de Justicia y del Derecho informe sobre  el  número  de  solicitudes  de  extradición hechas por Colombia a los Estados  Unidos,  a  partir  del 1° de enero de 1987, con indicación expresa de las que  fueron  concedidas  o negadas y, en el último caso, las razones esgrimidas para  hacerlo.   

          Pretende   demostrar  que  en  materia  de  extradición  no  existe  reciprocidad  en  los  intercambios  con  los  Estados Unidos, porque este país  sólo  las  concede con base en tratados bilaterales y, como quiera que no está  vigente  el celebrado entre las dos naciones en el año de 1979, se concluye que  únicamente   Colombia   accede   a   los   pedidos  de  extradición  de  aquel  país.   

          Si  se parte de la premisa que la extradición intentada se rige por  la  ley procesal penal colombiana, ante la falta de vigor de un tratado sobre la  materia  entre  los dos países involucrados, no se sabe cuál sería el sentido  de  probar  una  supuesta  falta  de  reciprocidad  en  épocas  anteriores a la  vigencia  del  artículo  35  de  la  Constitución  Política,  conforme con la  modificación  del  Acto  Legislativo  01  de  1997 (17 de diciembre), norma que  precisamente   prevé   en   estos   casos   la   vigencia   subsidiaria  de  la  ley.   

          8.    Solicita  que  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  informe  sobre  las reservas que los Estados Unidos hicieron a la “Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  tráfico  ilícito  de  estupefacientes y  sustancias  sicotrópicas”,  suscrita en Viena el 20 de diciembre de 1988, por  cuanto  entiende  que  aquél país no acepta dicho pacto multilateral como base  para conceder las extradiciones.   

          Carece  la  solicitud  de  una  indicación  del objetivo propuesto,  sobre  todo  de  cara a la legislación que debe regir este específico trámite  de extradición.   

          9.   Pide  que  un  técnico  oficial  reconozca visualmente al  señor  Milton Perlaza Ortiz,  con  el  fin  de  establecer  si se trata de una persona de tipo hispánico y si  tiene  pelo  color  carmelita,  en  aras de obtener la identificación plena del  requerido.   

          Aunque  la  “demostración plena de la identidad del solicitado”  es  uno de los presupuestos del concepto que deberá emitir la Corte (art. 558),  el  defensor  no  ha  explicado  de  qué  manera, frente al conjunto de datos y  signos  de  identificación que obran en las diligencias, haría falta la prueba  que  echa  de  menos  para  obtener la certeza sobre el tema.  También los  medios   manifiestamente   superfluos   deberán  rechazarse  (C.  P.  P.,  art.  250).   

          10.    Que   la   Fiscalía   suministre   copia  del  acta  de  allanamiento   y   registro   de   la   residencia   del   señor   Milton   Perlaza   Ortiz,  así  como  de  la   captura  del  mismo,  documento  en  el  cual  debe  constar que dicha  aprehensión  se  produjo  como  consecuencia  de  una  orden judicial impartida  dentro  del  proceso  número 33.390 de la Unidad Especializada de Narcotráfico  (hoy, 40.302).   

          No  se  dice  cuál  sería  la  incidencia  de  lo solicitado en el  concepto  que debe rendir la Corte, a sabiendas de que los aspectos relacionados  con  la  privación  de  la libertad del requerido son responsabilidad exclusiva  del Fiscal General de la Nación (C. P. P., arts. 566 y 568).   

          11.   Pide  que  el  Procurador  Delegado  para  el  Ministerio  Público  remita  copias  de  la resolución fechada el 26 de marzo de 1999, por  medio  de  la  cual dispuso la asignación de un agente especial para intervenir  en  el  proceso  radicado  número  33.390,  adelantado  en relación con MILTON  PERLAZA  ORTIZ,  JORGE  E.  ASPRILLA,  ORLANDO  GARCÍA  CLEVES y otros, pues se  propone  demostrar  que su defendido siempre ha figurado como imputado dentro de  la  mencionada  investigación,  pero  la  Fiscalía  se  abstiene de vincularlo  mediante  indagatoria,  dizque  para no entorpecer el proceso de extradición en  curso,    “como    si    el   non   bis   in   idem  judicatur fuera una entelequia”.   

          Las  supuestas  omisiones de la Fiscalía para vincular legalmente a  todos  los imputados, es una objeción cuya trascendencia procesal debe buscarse  en  el  respectivo  proceso  penal, pues el concepto de la Corte tiene un objeto  claramente   definido   y   delimitado   por  la  ley  dentro  del  trámite  de  extradición,  razón  por  la  cual las pretensiones en vista de condicionar la  decisión   final   deben   presentarse   y   documentarse   ante   el  Gobierno  Nacional.   

          12.  Que el Ministerio de Relaciones  Exteriores  informe  si los Estados Unidos reconocen competencia al Comité para  la  Eliminación  de  la  Discriminación  Racial,  conforme  con la Convención  Internacional  sobre  Eliminación  de  toda forma de Discriminación Racial; al  igual  que  al  Comité  contra la Tortura de que trata la Convención Contra la  Tortura y otros Tratos o Penas Crueles.   

          Así  mismo,  que  el Ministerio de Relaciones Exteriores certifique  si  los  Estados  Unidos admiten o repudian la competencia tanto de la Comisión  como  de  la  Corte  Interamericana  de  Derechos  Humanos, en relación con sus  facultades  para  decidir  demandas  sobre  el  cumplimiento  de los compromisos  adquiridos  por  los  Estados  Partes,  conforme con la Convención Americana de  Derechos Humanos.   

          Se  propone  con  ello  tener  a  disposición  tales  informes para  eventualmente  solicitarle a la Corte y/ o al Gobierno Nacional, según el caso,  que  condicionen  la  extradición  al  respeto de la dignidad personal y de las  garantías judiciales mínimos del requerido.   

          Como  actualmente el trámite de extradición pasiva con los Estados  Unidos  se  rige  por  la  ley  procesal penal y no por tratados, se repite, tan  loables  pretensiones de conveniencia no hacen parte del objeto del concepto que  deberá emitir la Corte.   

          13.   Que  se  tenga  como  prueba el oficio número OJ.NC. N°  19.393  del  22 de julio de 1999, por medio del cual el Ministerio de Relaciones  Exteriores  le  comunicó al defensor que el Código de Procedimiento Penal y el  Código  Penal  eran  normas supletorias de los tratados de extradición (fs 89,  cuaderno de la Corte).   

          La  misma  manifestación,  suscrita  por  el  Jefe  de  la  Oficina  Jurídica   del   Ministerio   de  Relaciones  Exteriores,  ya  fue  formalmente  incorporada  a  las  diligencias  (fs. 41, cuaderno del Ministerio de Justicia y  del Derecho).   

         14.   Que  se  requiera  a  los  Departamentos  de  Estado y de  Justicia,  al  igual  que  a las autoridades judiciales de los Estados Unidos, a  cuyo  cargo  podría  quedar  eventualmente la suerte del requerido Milton  Perlaza  Ortiz,  con el fin de que  manifiesten  solemnemente  si  están  dispuestos a respetar las condiciones que  imponga  el  Gobierno  Colombiano  para conceder la extradición, de conformidad  con el artículo 550 del Código de Procedimiento Penal.   

         Para  el  efecto,  aporta  una  copia  de  la  Resolución Ejecutiva  número  0284  del  7  de  octubre  de 1985, por medio de la cual el Gobierno de  entonces   negó   la   extradición   del   súbdito   colombiano  Andrés  Betancourt  Gil, solicitada por el  Gobierno  del  Canadá,  por  cuanto  la pena aplicable en dicho país era la de  prisión  perpetua,  hecho  que  entonces daba al traste con la resocialización  del  reo  y, por ende, impedía su reincorporación al seno de la sociedad de la  cual hacía parte.   

         Tales  requerimientos,  se  dice  una  vez  más, no hacen parte del  cometido  legal  de  la  Corte y, por ende, no deben ser objeto de demostración  ante este órgano jurisdiccional.   

         15.   Acompaña  una  copia de la Resolución Ejecutiva número  09  del  20  de enero de 1989, por medio de la cual el Gobierno del expresidente  Virgilio   Barco   Vargas  condicionó  la  extradición del ciudadano italiano CARLO DINI a los requisitos  fijados  por  la  Corte Suprema de Justicia en el Concepto del 2 de noviembre de  1988.   Aspira  a  mostrar que la Sala de Casación Penal sí puede obligar  al  Gobierno  Nacional  a  que  pacte  con  otros,  bajo  promesa  diplomática,  determinados requisitos para acceder a la extradición.   

         En  parte alguna del documento aportado se leen condiciones expresas  impuestas  por  la  Corte  al  Gobierno  Nacional,  razón por la cual aquél es  impertinente  respecto del hecho que el solicitante pretende probar (Cuaderno de  la Corte, fs. 96 y 97).   

         16.    Ruega   que   se   le   reciba   declaración   mediante  certificación  juramentada  al  Congresista  Benjamín  Higuita  Rivera,  con  el fin de que exponga sobre los  hechos  que dieron lugar a la constancia histórica que dejó en las discusiones  sobre  el tema de la extradición en la Cámara de Representantes, en el sentido  de  haber conocido los tratos inhumanos, crueles y degradantes que recibían los  presos colombianos en las cárceles de los Estados Unidos.   

         Aunque  el peticionario no indica el objeto de tal prueba, lo cierto  es  que  el  tema de la misma, sin duda relevante, no concierne a la competencia  de la Corte Suprema sino al examen del Gobierno Nacional.   

         17.   Pide  el  defensor  que  se  requiera  al  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho  una  copia  de  la Resolución Ejecutiva que negó la  extradición   a  los  Estados  Unidos  del  ciudadano  colombiano  Jaime  Ramírez Duque, por cuanto en aquél  país  sería  juzgado por un hecho que lo obligaría a declarar en contra de su  parientes  cercanos,  conforme  con  las advertencias que entonces hizo la Corte  Suprema de Justicia en su respectivo concepto.   

         No  se sabe cuál es el objeto de la prueba ni su incidencia en este  trámite.   

         18.   Solicita  el  profesional  que  la  Corte  requiera  a la  Fiscalía   General   de  la  Nación  copia  de  toda  la  actuación  procesal  relacionada  con  el expediente número 33.390, tanto la que existe en la Unidad  SEAUN  como  en  la  Delegada  ante  la  SIJIN  MEBOG;  también de las diversas  peticiones  que  ha  hecho  el ciudadano Milton Perlaza  Ortiz  para  lograr  su  vinculación  al  mencionado  proceso  en  el que es investigado por cargos de narcotráfico, así como de las  repuestas dadas por los funcionarios requeridos.   

         Carece  la  solicitud  del  señalamiento de objetivos y también de  una  indicación  sumaria de su relación con la materia probatoria propia de la  Corte.   

         19.   Que  se  practique una inspección judicial al expediente  número  33.390  (hoy  40.302),  con el fin de constatar la fecha de iniciación  del  proceso;  además  si  existen imputaciones por narcotráfico en contra del  detenido  Perlaza Ortiz; o si  aparecen  las  grabaciones  a  las que se refiere la agente especial de la DEA y  que  puedan involucrar a su defendido; e igualmente si la zarpa de los distintos  barcos  del  Puerto  de  Buenaventura  se  hizo  bajo  la técnica de la entrega  vigilada   que  contempla  el  artículo  11  de  la  Convención  de  Viena  de  1988.   

         No  obstante que el solicitante no señala el propósito definido de  la   prueba   propuesta,   la   descripción  apunta  a  una  discusión  de  la  responsabilidad  penal,  hecho  manifiestamente improcedente dentro del trámite  de  extradición,  salvo  que  tuviera  relación directa con las exigencias del  artículo 549 del Código de Procedimiento Penal.   

         Así  entonces,  bien por inconducencia en la mayoría de los casos,  ora   por   ostensible   superfluidad  en  otros,  se  rechazarán  las  pruebas  solicitadas por la defensa.   

         Ahora  bien, la Sala estima que tampoco hay lugar a decretar pruebas  de oficio.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

         Rechazar  por  improcedentes las pruebas solicitadas por el defensor  del requerido en extradición MILTON PERLAZA ORTIZ.   

         Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO    ARBOLEDA   RIPOLL          JORGE ENRIQUE  CÓRDOBA     POVEDA                       

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                  EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                  CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN         YESID RAMÍREZ  BASTIDAS   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Secretaria.    

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