14536a

1999

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 09  

          Santafé  de Bogotá, D. C., veintisiete de enero de mil novecientos  noventa y nueve.   

VISTOS:  

          Se  decide el recurso de reposición intentado por el doctor RODRIGO  GARAVITO   HERNÁNDEZ,   condenado   en   las  instancias  por  los  delitos  de  enriquecimiento  ilícito  de particular y falsedad en  documentos  privados, en relación con el auto fechado  el  10  de  diciembre  pasado,  por  medio del cual la Sala le negó la libertad  provisional   basada   en   los   requisitos   del   subrogado  de  la  libertad  condicional.   

          El recurrente expone los siguientes motivos de agravio:   

          1.   No acepta que en su sede política se hubiesen recibido 10  bultos  que  contenían  camisetas  para su propia campaña política, menos que  tuviera   conocimiento   de   que   habían  sido  remitidos  por  los  hermanos  Rodríguez  Orejuela,  pues  tales  prendas  se  recibieron  para el proselitismo en favor del candidato a la  presidencia  a  la  República  y  no  en  beneficio suyo.  En cuanto a los  cheques,  dice  que  los  recibió  de  empresas  legalmente constituidas en ese  entonces.   

          2.   Tener  en cuenta su condición de congresista para negarle  el  derecho a la libertad, constituye un contrasentido, pues jamás se le acusó  y  juzgó  por  enriquecimiento  de  servidor público sino de particular.   Además,  si  en  gracia  de  discusión se pudiera agravar su situación por la  condición  de  parlamentario,  esa  circunstancia  ya fue tenida en cuenta para  incrementarle  la  pena  y  volverla  a  considerar  violaría  el principio del  non bis in idem.   

          3.   Negar  la  libertad  condicional  porque  con  su conducta  delictiva  traicionó  la  confianza  de  sus  seguidores,  es  un argumento que  sobrepone  la moral al derecho, pues reconocer la readaptación social sería el  mejor  ejemplo  para  estructurar  en la sociedad una cultura de reconciliación  con el delincuente resocializado.   

          4.   No  entiende  porqué  requiere tratamiento penitenciario,  según  el  criterio  de  la  Sala,  cuando  un  grupo de evaluación del INPEC,  compuesto  por  distintos  especialistas, aseguran lo contrario.  Decir que  debe  purgarse  la  totalidad  de la pena, por haber traicionado la confianza de  los  electores,  significa  que  la  Corte  suplanta  al  legislador  y crea una  excepción-requisito    no   previsto   en   el   artículo   72   del   Código  Penal.   

          5.     Después    de    citar    autores   como   Claus  Roxin  y  Manuel  Cobo Del Rosal, en  relación  con  el  tema  de  resocialización,  concluye que la Sala maneja ese  criterio  sin  tener  en  cuenta  la  evolución  de  la  persona  privada de la  libertad,  actitud  con  la  cual confunde la mencionada función de la pena con  una  mera  retribución  que  nada tiene que ver con el instituto de la libertad  condicional.   

          6.   De  acuerdo con la Constitución Política, el funcionario  judicial  debe  averiguar  tanto  lo  favorable como lo desfavorable, pero en su  caso  la Corte sólo ha tenido en cuenta lo último, quizá porque él pertenece  a  una  clase  política  que la justicia critica y juzga conforme con su propia  tabla axiológica.   

          7.    Se  pregunta  si  no  debieran  declararse  impedidos  la  mayoría  de  los  magistrados  que  le  niegan  la  libertad  en  el  proveído  impugnado,  en  atención  a que participaron en la etapa de la investigación y  adoptaron   decisiones   de   fondo,  dejando  desde  entonces  comprometido  su  criterio.   

          8.   Reprocha  la presunta violación del principio de igualdad  previsto  en  el artículo 13 de la Constitución Política.  Arguye que se  le  ha  discriminado notablemente por el procedimiento inquisitivo al cual se le  sometió;  también  porque  se le negó la rebaja de pena por la confesión del  delito  de  falsedad  en documento privado; y ahora continúa la discriminación  al  no  concederle  la  libertad  en  contravía  de la opinión científica que  declara   su  resocialización,  cuando  a  otros  condenados,  que  estaban  en  circunstancias  objetivas  y subjetivas similares, se les ha otorgado el derecho  a la libertad condicional por la Corte y los Tribunales.   

          9.   Cita doctrina y jurisprudencia sobre el valor normativo de  los  principios,  en  particular,  en relación con la aplicación práctica del  apotegma  de  la igualdad.  Concluye con una petición de revocatoria de la  providencia  impugnada,  sobre  la  base  de  que  la  Corte no puede negarle la  libertad  condicional  con  el  argumento  de  la  gravedad  del  hecho,  ni con  pretextos  morales  o relativos a las condiciones particulares que presentaba el  reo al momento de realizar el hecho punible.   

EXAMEN DE LA IMPUGNACIÓN:  

          En  el Libro Primero, Título IV, Capítulo Cuarto del Código Penal  están    regulados    los    aspectos    sustanciales    de   la   libertad  condicional,  como tema incluido  dentro    de    otro    más    amplio    que   es   el   de   la   punibilidad,  concretamente  caracterizado  por  formar  parte  y  a  la  vez constituirse en alternativa de la ejecución   de   la   pena  privativa  de  la  libertad.   En  efecto,  el  artículo  72  sujeta  la  procedencia del  subrogado  a  un factor objetivo que atañe a la duración de la pena impuesta y  el  cumplimiento  de  una  parte  de  ella,  pero  también  la  vincula  con el  denominado   aspecto  subjetivo  que  se  traduce  en  las  expresiones  legales  “siempre  que  su personalidad, su buena conducta en  el  establecimiento  carcelario  y  sus  antecedentes  de  todo  orden, permitan  suponer       fundadamente       su       readaptación       social”.   

          Pues  bien,  un  primer  paso para el entendimiento de la expresión  “antecedentes     de    todo    orden”,   si   se  quiere  preservar  la  coherencia  del  ordenamiento  jurídico  en  la práctica, sería la interpretación a la luz de la mencionada  ubicación  sistemática  y  del  orden  lógico en la regulación jurídica del  proceso  penal,  sin  perjuicio  del  necesario  reforzamiento con los elementos  teleológicos  que  atañen  a  la  ejecución  penitenciaria.   Así,  las  sanciones  privativas  de  la  libertad  sólo  pueden  derivar de una sentencia  condenatoria  emitida  en  el  curso de un proceso; el fallo debe fundarse en la  certeza  sobre  un  delito  y la responsabilidad del acusado; y el proceso sólo  puede  incoarse  ante  la sospecha concreta de un hecho punible cometido por una  persona claramente individualizada.   

          De  este  modo,  los  “antecedentes  de  todo  orden”  que deben  contemplarse  para  efectos  de  la  libertad  condicional,  como  componente  y  alternativa  de  la  ejecución  de  la  pena,  no pueden ser distintos a lo que  realmente  ocurrió  con  la  potencia  de provocar la iniciación de un proceso  penal   y  emitir  una  sentencia  condenatoria  (características  del  delito,  responsabilidad  y  personalidad);  así  como lo que aconteció en el curso del  proceso  y  ha sucedido durante el cumplimiento de las dos terceras partes de la  pena   (confesiones;   aceptación   de   los  cargos;  reparación  del  daño;  contribución  con  la justicia; dedicación a la enseñanza, trabajo o estudio;  trabas  a  la  investigación;  indolencia  ante el perjuicio; intentos de fuga;  ocio injustificado; comisión de otros delitos, etc.).   

          Así  pues,  la  gravedad  del  delito,  por  su  aspecto objetivo y  subjetivo  (valoración  legal,  modalidades  y  móviles),  es  un  ingrediente  importante  en el juicio de valor que constituye el pronóstico de readaptación  social,   pues  el  fin  de  la  ejecución  de  la  pena  apunta  tanto  a  una  readecuación  del comportamiento del individuo para su vida futura en sociedad,  como  también  a  proteger  a  la  comunidad  de  nuevas  conductas  delictivas  (prevención  especial  y  general).  Es que, a mayor gravedad del delito e  intensidad   del   grado   de   culpabilidad,   sin  olvidar  el  propósito  de  resocialización  de  la  ejecución  punitiva,  el  Estado  tiene  que ocuparse  preferentemente  de  las necesidades preventivas generales para la preservación  del mínimo social.   

          Ahora  bien,  la  mayor  o  menor  gravedad  del hecho punible es un  componente  que  con  distinta proyección incide en la medición judicial de la  pena  (art.  61  C.  P.),  la  suspensión  de  la condena (art. 68 idem)  o  la libertad condicional (art. 72  ibidem),  instituciones  que  corresponden  a  pasos graduales en el desarrollo del proceso penal y, por ende,  ningún    sacrificio   representan   para   el   principio   del   non  bis in idem, pues, verbigracia, cuando  tal  ingrediente se considera para negar la libertad, por su mayor destacamiento  frente  a otros, no se propugna por la revisión de la sanción o la imposición  de  otra  más  grave,  sino  que, por el contrario, se declara la necesidad del  cumplimiento  cabal  de  la  que  se  había dispuesto en la sentencia porque el  procesado no tiene derecho al subrogado.   

          Por  delitos  como  el  narcotráfico,  el  enriquecimiento ilícito  derivado   de   él,  el  terrorismo,  la  extorsión,  los  que  involucran  la  corrupción  de  servidores públicos, entre otros, la sociedad colombiana está  singularmente  afectada,  hasta  el  punto  de  provocar  una enorme inseguridad  personal  y  económica  de  sus  gentes,  pues  se  trata  de  una delincuencia  extremadamente  ambiciosa,  egoísta y dañina.  Desde esta perspectiva, el  mejoramiento  del  individuo  que antes cometió esta ilícitos, como amenaza de  los   mínimos   de   convivencia,   en   principio,   no   puede  pronosticarse  favorablemente  para  una sociedad que, sin descuidar ese loable fin, aún no ha  podido  reducir  esas graves formas de aparición delictiva, precisamente por la  repetición   de   dichos   comportamientos  individuales  y  empresariales  que  difícilmente     se     abandonan    por    las    pingües    ganancias    que  representan.   

          Si  los  mencionados  hechos  punibles  son graves por su naturaleza  altamente   desestabilizadora,   en   la   medida  que  comprometen  y  amenazan  complejamente  bienes  jurídicos  colectivos,  institucionales e indirectamente  los  que  son  bases de existencia del sistema, tal característica sube de tono  al  establecer  que  alguno  de  ellos  fue  cometido  por  quien  ostentaba  la  investidura  de  congresista,  dado  que,  como  no  se prevé para el ciudadano  común,  él  es  un  representante  del pueblo. Además, como colectivamente le  corresponde  hacer  las  leyes, la justicia no puede ser indulgente con quien ha  traicionado  de  tal  manera  la confianza popular y que, en lugar de liderar la  integración  de  la sociedad, realiza abominables actos que conducen a su mayor  descomposición, así no sea en ejercicio de la función.   

          Precisamente,  la  distinta naturaleza y trascendencia de los hechos  punibles,  unidas a la mayor responsabilidad constitucional y legal de su autor,  indican  que  no puede haber tratamiento igualitario para los desiguales, razón  por  la  cual  no  se ha violado en este caso el principio de igualdad, con más  veras  si  el peticionario pregona pero no demuestra la discriminación presente  por la influencia de otras decisiones judiciales anteriores.   

          Así  entonces,  de  acuerdo  con  las  difíciles circunstancias de  convivencia  que  atraviesa  el país, el regreso de un individuo que delinquió  tan  gravemente  al  seno  de  la  comunidad,  obviamente antes de que cumpla la  totalidad  de  la  pena  legal  y  regularmente  impuesta, no sólo contribuye a  agudizar  la  inseguridad sino que aleja cada vez más la posibilidad de ponerle  límites  a  la  misma,  que  propicien  la  coexistencia pacífica como elevado  propósito del Estado Social y Democrático de Derecho.   

          La  reconciliación  de  la sociedad con quienes atentan contra ella  sólo  puede  partir  de un equilibrio entre la búsqueda de mejora de unos y el  propósito de aseguramiento de la otra.   

          En  la  providencia  impugnada,  la Sala hace referencia al hecho de  que  el  procesado  recibió  10 bultos con camisetas para impulsar una campaña  política,   enviadas   por  los  hermanos  Rodríguez  Orejuela,  reconocidos empresarios del narcotráfico a  nivel  nacional  e  internacional,  y que además se benefició ilícitamente de  cheques   por   un   valor   aproximado   de  cuatrocientos  millones  de  pesos  

($ 400.000.000), emitidos por empresas fachadas de  propiedad  de  los  mismos  personajes,  todo  para  indicar  la gravedad de las  conductas  punibles  de  enriquecimiento  ilícito  y  falsedades  en documentos  privados  que  se le atribuyen, como declaración que se hizo en las instancias,  y  sobre  las  cuales  se  apoya  esta  decisión  de  libertad provisional, sin  perjuicio  de  la  controversia  que  debe  cumplirse  para  desatar  el recurso  extraordinario de casación.   

          Así  las  cosas,  la  Corte  hace  eco  de  unas determinaciones de  instancia  para  decidir  sobre la excarcelación, pues, al fin y al cabo, ellas  están  vigentes  antes  de  decidir  el  recurso, pero no puede ahora anticipar  criterios  sobre  la  entidad del conocimiento y las relaciones ilícitas que el  procesado  pretende  negar,  dado  que  ello  puede  ser  parte del objeto de la  impugnación  extraordinaria.   Tampoco  se  puede opinar previamente sobre  las  inquietudes  del  solicitante  en  relación con los efectos de su presunta  confesión o la validez del procedimiento al que fue sometido.   

          De  igual  manera,  la  sugerencia  de impedimento que el recurrente  hace  al  desgaire  en  el cuerpo de sus motivaciones, sin concretar formalmente  una  recusación,  no  puede entenderse como un planteamiento de lo que debe ser  una  actitud  explícita  de  parte  y  no  una  mera invitación al funcionario  judicial.   De  todas  maneras,  como  aquí  apenas  se  provee  sobre  la  excarcelación  y  no  en  relación  con  el  mérito  y  la regularidad de las  decisiones   de   instancia,   no   existe  ningún  obstáculo  para  tomar  la  determinación  pertinente,  máxime  que  ante cualquier eventualidad la Corte,  por  conocer  en  la  ocasión  de  las  diligencias,  antes que abstenerse debe  resolver preferentemente sobre el tema (art. 111 C. P. P.).   

          Como  la  redacción  del  artículo 72 del Código Penal dispone un  examen  integral  de  las  mencionadas  exigencias  subjetivas, se tiene que los  “antecedentes  de todo orden” impiden un juicio favorable a la readaptación  social  del  procesado,  determinación  que  entonces no puede ampararse en las  solas   muestras  de  rehabilitación  por  el  trabajo  productivo  o  el  buen  comportamiento  carcelario,  sino  que también debe consultar seriamente el fin  de  protección  social  que  incumbe  a la ejecución de la pena.  Por los  juicios   de  valor  que  encarna,  esta  decisión  no  corresponde  al  equipo  interdisciplinario  del INPEC sino al juez, aunque la decisión no puede ignorar  a  priori sus conceptos, los  cuales   mucho   peso   tendrían   en   situaciones   menos   graves   que   la  analizada.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          No   reponer   el   auto   de   fecha   y  origen  indicados  en  la  motivación.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO           FERNANDO ARBOLEDA  RIPOLL   

JORGE       ENRIQUE       CÓRDOBA  POVEDA     CARLOS A. GALVEZ ARGOTE   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                    CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

DÍDIMO            PAEZ  VELANDIA                          NILSON PINILLA PINILLA   

                                          PATRICIA     SALAZAR  CUÉLLAR   

Secretaria.    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *