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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 14526  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado ponente:   

                                Dr.    Carlos    Eduardo    Mejía  Escobar   

                            Aprobado Acta No.  148   

Santafé   de   Bogotá   D.C.,  septiembre  veintinueve (29) de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

Vistos:  

Examina  la  Sala  si la demanda de casación  presentada  a  nombre  del  procesado  DONALDO  RAFAEL KLEE BORRERO reúne en su  aspecto  formal  los requisitos a que se refiere el artículo 225 del Código de  Procedimiento Penal.   

Hechos y actuación procesal:  

El  18  de febrero de 1991 hacia las 8 de la  noche  JOSE  ANTONIO QUINTERO VILLADIEGO, cuando salía de su residencia ubicada  en  la  carrera  17 #10-20 de Barranquilla, fue abordado por dos sujetos, uno de  los   cuales  le  propinó  varias  puñaladas  a  consecuencia  de  las  cuales  falleció.   

A  la  investigación  fue vinculado DONALDO  RAFAEL  KLEE  BORRERO  (a.  el  papa),  quien  resultó acusado por el delito de  homicidio  simple  el  21 de octubre de 1996.  En esta decisión se dispuso  expedir  copias  de  lo  actuado  con  la finalidad de adelantar las diligencias  correspondientes,  tendientes a lograr la individualización de “el pelusa”,  a quien KLEE BORRERO relacionó con los hechos en la indagatoria.   

El 1º de noviembre siguiente el proceso fue  remitido  para  juicio,  correspondiéndole su tramitación al Juzgado 7º Penal  del  Circuito  de  Barranquilla, el cual dictó sentencia el 12 de septiembre de  1997.  Resolvió condenar al procesado, por el cargo de la acusación, a la pena  principal  de  10 años de prisión, a la accesoria de interdicción de derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso y al pago de 2.000 gramos oro por  concepto   de   perjuicios   materiales   y   morales   causados  con  el  hecho  punible.   Esta  providencia  fue apelada por la defensa y por el apoderado  de   la   parte  civil  y  resultó  confirmada  por  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  a  través  del  fallo  recurrido  en casación, expedido el 19 de  enero  de  1998,  en  el  cual se incrementó en 1.300 gramos oro la condena por  daños y perjuicios.   

La demanda:  

El único cargo formulado por el casacionista  lo  apoyó  en la causal 1ª de casación. Estimó violados los artículos 247 y  445   del   Código  de  Procedimiento  Penal,  aduciendo  que  los  testimonios  practicados  por  la  Fiscalía  no  son demostrativos de la responsabilidad del  acusado.   Señala  que se le otorgó “valor probatorio” a lo declarado por  la  compañera  permanente  del  occiso  (ROSA  MONTALVO),  quien  en su primera  versión,  aunque no afirmó quiénes habían sido los atacantes, suministra una  descripción  morfológica  de  los  sindicados  que  concuerdan  con los rasgos  físicos  de  “el  pelusa”  y no con los de su representado, que es “bajito y de  pelo liso”.   

A renglón seguido el censor hace referencia  a  lo  relatado  por  DAVID ARTURO MENDOZA PEÑA quien afirmó que “el pelusa” y  “el  papa” arribaron al sitio de los hechos y hablaron unos minutos con QUINTERO  VILLADIEGO,  aunque  no  se  dio cuenta de la agresión. Resalta la descripción  que  del  “papa” dio dicho testigo: “… bajito, color moreno, pelo crespo color  negro  y de una edad aproximada de 17 años”.  Al ampliar declaración ROSA  MONTALVO  aseveró  que  los  individuos  citados tomaron a JOSE QUINTERO por la  camiseta  “…  y  el  más  alto  le  dio una puñalada en el pecho”. Y en esta  oportunidad  describió  al  “papa” como alto, de tez morena, grueso, como de 25  años; y a “pelusa” como “… bajito, moreno, gordito…”   

“De   estas  declaraciones  –precisa   el   recurrente—  salen  a  flote  las  contradicciones  existentes  entre  los  testigos,  porque el Fiscal 7º de la Unidad de Vida, al  momento  de  recepcionar  la  indagatoria  y  hacer la descripción morfológica  manifiesta    que    ‘el  papa’,  es trigueño, pelo  crespo, es liso ensortijado”.   

En  suma,  para  DAVID MENDOZA “el papa es  bajito”  y  “el alto es pelusa”.  Y para ROSA MONTALVO “… el papa  es el alto…”.   

“Entonces existen contradicciones entre los  testigos  en  relación con la individualización de la persona que ocasionó la  muerte  al  señor JOSE ANGEL QUINTERO y esta prueba no debió ser apreciada por  el  Tribunal  como  plena  prueba  para  condenar”,  expresa  el recurrente. Y  agrega:   

“Es   más  el  mismo  Tribunal,  en  su  providencia  acepta  las  contradicciones  pero  en  un  concepto erróneo y mal  apreciado   dice   que   esa   descripción   morfológica  concuerda  casi  exactamente  con  la  que  según el magistrado ponente hice yo en mi escrito de  apelación”.   

De  las contradicciones anotadas dice que no  es  claro concluir quién atacó a la víctima “… y de acuerdo a los escasos  testimonios  y  a la indagatoria del enjuiciado quien ocasionó la muerte fue el  pelusa”.   Y  como  no  existe  forma  de  eliminar  esas contradicciones  relativas  a  la  descripción  física  de  los procesados, debía haberse dado  aplicación al artículo 445 del Código de Procedimiento Penal.   

Su  parecer  es que la compañera del occiso  (quien  identificó  en  fila  de  presos  a  KLEE  BORRERO)  y el testigo DAVID  MENDOZA,  “debieron  concordar  en  la  descripción  del  encartado”.   Concluye,  entonces, que “no existen plenas pruebas” que conduzcan a afirmar  que  su defendido es la persona responsable de la muerte de JOSE ANGEL QUINTERO,  por  lo  que  solicita  “revocar”  las  sentencias  de  las  instancias, dar  aplicación   al   principio   del   in   dubio   pro   reo   y  absolver  a  su  representado.   

Consideraciones de la Sala:  

La   improcedencia   de   la   demanda  es  manifiesta.   Ni  siquiera  el  censor  hizo  una enunciación adecuada del  cargo,  desconociéndose  en  concreto  qué  es  lo  que ataca del fallo.    

Se  apoyó en la causal 1ª de casación sin  indicar  la  vía  de  violación  de  la ley sustancial propuesta, si directa o  indirecta,  y  ni  siquiera  mencionó, menos demostró, algún error en el cual  hubiera  incurrido  el  juzgador.   Es  que  la   sentencia  misma, su  estructura  lógica,  no  le mereció un solo comentario, resultando inaudito en  sede  de  casación pretender su resquebrajamiento  a partir de un discurso  marginal a la misma.   

Es que en realidad el recurrente a lo que se  dedicó  fue  a ensayar una conclusión sobre su personal óptica de valoración  de  las  pruebas, olvidando que el recurso extraordinario de casación no es una  tercera  instancia  y  que  la  sentencia  se  presume  cierta  y  ajustada a la  Constitución y a la ley.    

Así  las  cosas,  ante  la  circunstancia  evidente  de  que  el  casacionista  no le hace ningún cargo a la sentencia, la  demanda que presentó es inadmisible.   

En tal orden de ideas, en concordancia con lo  dispuesto  por  el  artículo 226 del Código de Procedimiento Penal, la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

Resuelve:  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del procesado DONALDO RAFAEL KLEE  BORRERO.   

2. Declarar desierto  el recurso y devolver el proceso al Tribunal de origen.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso alguno (art. 197 del C. de P.P.).   

Cúmplase.  

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO    ARBOLEDA   RIPOLL                               JORGE   E.  CORDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                  EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                                 CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO        ORLANDO       PEREZ  PINZON                        NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

   

   

    

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