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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 14049  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

                            Aprobado Acta No. 137   

Santa Fe de Bogotá, D.C., septiembre catorce  de mil novecientos noventa y nueve.   

                            VISTOS:   

                     

Se  ocupa la Sala de la admisibilidad, o no,  de  la demanda de casación presentada por el defensor del señor Alberto Valero  Sánchez,  contra  la  sentencia  del  24  de julio de 1997, mediante la cual el  Tribunal  Superior  de  Santafe  de  Bogotá  confirmó la condena que le había  impuesto  el  juzgado 7º. penal del circuito de esta ciudad el día 13 de marzo  del  mismo año, como autor de homicidio simple en concurrencia con el delito de  porte  ilegal  de  armas. La sentencia impuso al ciudadano Valero prisión de 25  años  y  6 meses, interdicción del ejercicio de derechos y funciones públicas  durante  10  años,  y   la  obligación de indemnizar  los perjuicios  materiales  y  morales causados: $40.000.000 y el equivalente a 1000 gramos oro.   

                            HECHOS:   

                     

          Ocurrieron  el  18  de  junio  de  1995,  en  el  barrio El Rodeo de  Bogotá.  Dos grupos de personas, algunas de ellas bajo los efectos del alcohol,  intercambiaron  palabras.  Durante  ello,  un arma de fuego fue accionada.   Uno  de  los  grupos se retiró pero fue perseguido por el otro. El señor Oscar  Augusto  Rojas  Forero,  integrante  del primer grupo,  recibió un disparo  por  la  espalda y luego, en el hospital de la La Victoria, dejó de existir. Se  imputó   la   conducta   lesiva   al  agente  de  la  policía  Alberto  Valero  Sánchez.    

                            ANTECEDENTES:   

          Tras  las  diligencias iniciales de rigor, la fiscalía delegada 300  inició la investigación el 19 de junio de 1995.   

El 21 de junio del mismo año, el expediente  fue  entregado  a  la  fiscalía  37  de  la  unidad  de delitos contra la vida,  despacho  que  resolvió  la  situación jurídica del sindicado el 23 de junio:  medida  detentiva  contra  Alberto  Valero Sánchez, por homicidio, con orden de  suspensión en el cargo que ocupaba en la policía nacional.   

El 2 de agosto de 1995, la fiscalía decidió  vincular  al  proceso  a Alfredo Sánchez Fonseca, como coautor del homicidio, y  libró la correspondiente orden de captura.    

El   12  de  septiembre  de  1995,  cerró  parcialmente   la  instrucción,   respecto  de  Valero  Sánchez,   y  dispuso proseguirla contra Alfredo Sánchez Fonseca.    

El 19 de septiembre de 1995, fue admitida la  constitución  de  parte civil, a nombre de Julio César Rojas, padre del finado  Oscar Augusto Rojas Forero.   

El  28  de septiembre de 1995, el instructor  mantuvo  la  firmeza  del cierre, auto que había sido recurrido por la defensa.   

La fiscalía calificó el mérito del sumario  el  31  de  octubre  de  1995: acusación por homicidio y porte ilegal de armas.  Apelada  la  decisión por la defensa, la fiscalía delegada ante los tribunales  de  Cundinamarca  y  Bogotá  le  impartió  aprobación  el  21 de diciembre de  1995.   

Asumió  la  segunda  etapa  del  proceso el  juzgado  7º. penal del circuito de Bogotá, quien luego de la práctica de unas  pruebas  inició  la  audiencia  el  27  de  mayo de 1996 y la culminó el 12 de  febrero del año siguiente.   

El juzgado profirió sentencia el 13 de marzo  de  1997,  en  la  forma  ya  indicada;  apelada  por la defensa y por el señor  Valero,  fue  confirmada  en  su integridad por el tribunal de Bogotá, el 24 de  julio de 1997.   

La    defensa   interpuso   recurso   de  casación.   

                             LA  DEMANDA:                        

          El demandante propone dos cargos, así:   

          Primer  cargo:  nulidad  a  partir  de la  providencia  que  decretó  el  cierre  de  la  instrucción,  por violación al  principio  de  investigación integral.  Toma como cimiento del reproche el  numeral 3º. del artículo 220 del C. de. P. P.   

          Segundo  cargo:  infracción  indirecta  de la ley sustancial por error  de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad, al dar a la prueba unos efectos de  certeza   de  la  que  carece,  con  desconocimiento  del  derecho  –  principio  constitucional  de  presunción  de inocencia, generador del principio legal del  in  dubio  pro reo. Aduce como soporte el inciso 2º. del numeral 1º.  del  artículo 220 del C. de. P. P.    

          Fundamenta  y  quiere  demostrar las imputaciones a la sentencia, de  la siguiente manera:   

          En      relación      con      el     primer     cargo.   

1.  La  no  vinculación al proceso de   Alfredo  Sánchez Fonseca, que integraba uno de los grupos y quien se encontraba  seriamente  indiciado  porque era el propietario del arma, fue quien se dirigió  a  su  residencia a buscarla, vestía como lo dicen los testigos refiriéndose a  quien  disparó,  desapareció  el  revólver, visitó a Valero y le dijo que la  habían  embarrado,  fue  a  la  casa  del  padre  del  fallecido para ver cómo  arreglaban  y  fue  quien  vendió   la  unidad  comercial  que  poseía  y  desapareció  del barrio en que residía.  La no vinculación de Sánchez a  la   investigación,   existiendo  prueba  para  ello,  implica  violación  del  principio de investigación integral.   

2.  La  no  práctica  de varias diligencias  probatorias,  como  estas:  guantelete y absorción atómica  para precisar  si   Alberto  Valero,  Alfredo Sánchez  y Juan de Jesús Vela habían  disparado;   la  falta  de  identificación de las huellas dactilares en el  arma,  que  no se pudo lograr porque Alfredo Sánchez  la hizo desaparecer;  la   no  práctica  de  inspección  judicial  al  lugar  de  los  hechos,  para  determinar   la  topografía  del terreno, la luz, las distancias, el grado  de  visibilidad,  de  audibilidad,  la  percepción  y,  por  ende,  el grado de  veracidad  de  las  declaraciones  de  los  familiares  de  Oscar  Augusto Rojas  Forero.   

          Culmina  afirmando que han sido violados  los artículos 250 de  la  Constitución  Política,  33 del decreto 2700 de 1991, 352 del C. de. P. P.  y,  como  normas fin, los artículos  323 del C. P. y 1º. del decreto 3664  de  196  (sic).  Añade  que  se  está  condenado  a  una persona sin la prueba  suficiente  para  ello y que si se hubiera averiguado tanto lo favorable como lo  desfavorable  para  el  procesado  la  decisión  judicial  habría  sido  otra.   

          En cuanto al segundo cargo.   

1. Invoca la causal primera, cuerpo segundo,  consagrada  en  el  artículo  220  del  C.  de.  P.P.  y acusa la sentencia por  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  “por  haber  incurrido en un error de hecho… porque no existe prueba suficiente para  proferir la sentencia condenatoria”.   

2.  La insuficiencia probatoria se desprende  del  análisis  de  los testimonios de Yesid Armando Rojas Forero, Fredy Alberto  Acosta  Rojas, Julio César Rojas Forero, Luis Ernesto Niño Orduz, Julio César  Rojas,  Dolores  Forero de Rojas, Luis Alberto Aldana Fonseca, Ana Priscila  Bernal  Sánchez,  Jeisson  Alexander  Saiz Bernal, Luis Alfredo Amaya Chacón y  Juan  de  Jesús Vela Bohórquez, declaraciones de las que resulta la existencia  de   

“… dudas de carácter insuperable, sobre  la  responsabilidad  del  procesado  Alberto  Valero  Sánchez,  por  lo  que no  existía  fundamento  para desvirtuar la presunción que ampara la condición de  inocente”.     

En     la     “sustentación     del  cargo”,   afirma  que   

“Se trata de un  error  de  hecho por un falso juicio de existencia, porque el juzgador le dio un  alcance  a  las  declaraciones  de  los  testigos  ,  que  en  verdad no tienen,  valorando  mal la prueba directa, por fuera de los parámetros de los artículos  254, 292” del C. de  P. P.    

Después añade que esta  circunstancia  obliga  la  observación del artículo 445, in fine, del C. de. P. P.,  que  dispone que   

“ En las actuaciones penales toda duda debe  resolverse en favor del sindicado”.   

            Para  terminar, menciona como normas medio violadas los artículos  254,  292,  247  y  445  del  C. de. P. P. , y como “normas fines”  los  artículos 323 del C. P. y 1º. del decreto 3664 de 196 (sic).   

Finalmente,  solicita casar la sentencia  decretando  la  nulidad   a  partir  del cierre de la investigación con el  propósito  de  realizar  una  investigación integral, vinculando al proceso en  calidad  de  procesado  a  Alfredo Sánchez Fonseca.  En forma subsidiaria,  pide  casar  la  sentencia  ante  el  desconocimiento   del  in  dubio  pro  reo,   

“…  procediéndose  en  su  lugar  a dictar el fallo absolutorio en favor de Alberto  Valero Sánchez”.   

   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          En    cuanto    al    primer    cargo:    la    nulidad.   

1. Cuando se invoca como motivo de casación  la  nulidad,  el  censor  debe  demostrar  una  o  varias irregularidades de tal  entidad  que  afecten  profundamente  las garantías de los sujetos procesales o  desconozcan  las bases fundamentales de la instrucción y del  juzgamiento,  como  lo dispone el artículo 308-2 del C. de. P. P.  De allí emana que la  eventual  existencia  de fallas de actividad  no comporta necesariamente la  invalidación  de  lo  realizado   y  que,  de  otra  parte,  es imperativo  establecer  que  la  o las irregularidades repercutan en la legalidad del fallo.  Este  postulado  no  fue  atendido  por  el demandante, respecto de la sentencia  atacada  y,  en  concreto,  de  su  defendido.  Y  no es suficiente decir que la  ausencia  de  vinculación  de una persona y la no práctica de algunas pruebas,  llevan  a  una  sentencia  que  habría sido diversa si se hubiera hecho todo lo  pretendido por el demandante.   

2. La censura está centrada en que la prueba  indicaba  la  necesidad  de  vincular al proceso a Alfredo Sánchez Fonseca y en  que  no  fueron  incorporados ni valorados algunos medios de convicción que, en  criterio  del  señor  defensor, habrían resultado favorables al señor Valero,  tales  como los mencionados en el punto 2. del segundo cargo en la presentación  que  ha  hecho  la  Sala  de la “demanda”. Un ataque así planteado se duele  solo,   pues  competía  al casacionista demostrar la incidencia directa de  ello  frente  al  fallo,  pasando por la quiebra del principio de investigación  integral.  Es  decir,  le  era  imperioso probar  que la no vinculación de  Alfredo  Sánchez  Fonseca  y  la no práctica de las pruebas que lamenta fueron  determinantes  en  la  condena del señor Valero Sánchez. Señalar, así sea en  extenso,  la  mera  “hipótesis”  de  un  resultado  diverso,  no  significa  demostrar el cargo.   

3. Yerra el demandante cuando al interior del  mismo  cargo acusa al sentenciador de haber violado el artículo 323 del código  penal,   

“porque se está condenando a un ciudadano  por  un  delito  de  homicidio  simple, sin la prueba suficiente”,   

censura que se debe formular separadamente y  bajo  los  lineamientos  de  la  causal primera de casación, cuerpo segundo, en  guarda del principio de autonomía.   

Sabido es que no es posible mezclar dentro de  un  mismo  cargo  ataques  correspondientes  a distintas causales, pues cada una  tiene  fundamentos  diferentes,  se rigen por precisas reglas técnicas y poseen  consecuencias  jurídicas  diversas.  Es  que  cada causal exige sus “ propios  “   cargos  con el señalamiento prístino de su “ propia capacidad “  para  anular  la sentencia. La lectura de la demanda deja ver fácilmente que el  casacionista  cruza  argumentos  para tratar de hacerlos surtir efectos frente a  una y otra causal invocada.   

En  cuanto  al  segundo  cargo.   

1. De entrada, en la sustentación del cargo,  el impugnante afirma esto:   

“  Se  trata  de  un  error  de    hecho    por    un   falso  juicio  de  existencia,  porque el  juzgador  le dio un alcance a  las  declaraciones  de  los  testigos,  que  en  verdad  no tienen, valorando  mal  la  prueba  directa,  por  fuera  de  los  parámetros  de  los  artículos 254 y 292 del C. de. P. P., que  llevó  a  violar  indirectamente  la  ley  sustancial  “  (  subrayas  de  la  Sala).   

Como  se  sabe,  el error de hecho por falso  juicio  de  existencia  implica  que  el  juzgador  ignore,  desconozca,  omita,  cercene,  la  realidad  material  de  una  prueba  (falta  de apreciación de la  prueba),  o   suponga o imagine un hecho por creer que la prueba obra en el  proceso  (falsa apreciación de la prueba). Si ello es así, si el fallador opta  por   preterir  o  por  inventar  la  prueba,  no  es  posible,   entonces,  argüir    que   varió  el  alcance    de    la   prueba   o   la   valoró  mal    pues   tales  comportamientos  judiciales  implican  el  reconocimiento  de la verdadera existencia de la prueba dentro del  expediente (subraya la Sala).   

2.  De  lo  anterior surge nítido que si se  acude   al   error   de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia  es  menester  demostrar   que  el juez, ostensiblemente, en forma patente, dejó de lado,  sin  más,   o  presumió  la  prueba.  Y  ello no podía hacerlo el togado  porque   se  ciñó  a  criticar   el  análisis  hecho  por  el  juzgador,  especialmente en materia de prueba testimonial.   

|            3. Como las formas de error de hecho por  falso  juicio de existencia son diferentes, compete al casacionista señalarlas,  en  concreto  y,  naturalmente, desarrollarlas  punto por punto. Tampoco lo  hizo el señor abogado.   

4. En la “Enunciación de las causales”,  afirma  que se ha infringido indirectamente la ley  sustancial  porque  se  ha  incurrido  en  un error de hecho, por un falso  juicio de identidad,   

“ … al darle a la prueba unos efectos de  certeza,  de  los  que  carece, desconociendo el principio del in dubio pro reo,  porque  no  existe  prueba  suficiente para proferir una sentencia condenatoria.  Existe una duda de carácter insuperable”.   

          En  la  “Sustentación  del cargo”,  ya alude a un error de  hecho  por  un  falso juicio de existencia     y   luego   pide   casar   la   sentencia   ante   el  desconocimiento del in dubio pro reo (resalta la Sala).   

          El  planteamiento  es  bien  complicado  porque,  en últimas, no se  sabe,  con  nitidez,  si  el  casacionista  quiere  demostrar  que  el  fallador  tergiversó  la  prueba (falso juicio de identidad), la ignoró (falso juicio de  existencia  por falta de apreciación de la prueba) o la supuso (falso juicio de  existencia  por falsa apreciación de la prueba).  Y si es bien complejo el  planteamiento  del  censor,  resulta  obvio  que  ha  violado  los principios de  claridad   y  precisión  que  exige  el  artículo  225-3  del  C.  de.  P.  P.   

5. Hoja por hoja, en su mayoría, la demanda  enseña  un  apetito incuestionable: el ánimo del letrado público de enfrentar  su  criterio  sobre las pruebas,  al pensamiento del tribunal. Y ello no es  válido en casación.   

6.  Finalmente,  es  tradicional  esperar de  quien  argumenta  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, que explique y  demuestre  los  efectos de los yerros procesales,  sobre la ley sustancial,  con  la  determinación  exacta,  puntual,  de la quiebra de ésta, por falta de  aplicación,  por  aplicación  indebida  o,  eventualmente, por interpretación  errónea.   No basta con enunciar, como lo hace el casacionista, las reglas  “medio”  y   las  normas “fin”.  Aquí también peca el señor  defensor.   

          La  demanda,  así,  no  cumple con los requisitos formales exigidos  por la ley procesal penal.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Rechazar   la demanda de casación presentada por el defensor del  señor   Alberto   Valero  Sánchez.   En  consecuencia,   se  declara  desierta la impugnación.   

En virtud de lo dispuesto en el artículo 197  del   C.  de.  P.  P.,  contra  este  auto  no  procede  ningún  recurso.    

Comuníquese y cúmplase.  

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE  ENRIQUE   CORDOBA   POVEDA                                       

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE               EDGAR  LOMBANA     TRUJILLO                             

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON              NILSON  PINILLA     PINILLA                                                          

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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