13202 (05-08-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    CAMBIO DE RADICACION  

De  conformidad  con  el  artículo  68.8 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la  Corte  es  competente para conocer de la  presente  solicitud de cambio de radicación, por cuanto con ella se pretende el  traslado del proceso de un Distrito Judicial a otro.   

Según  la  regla  general  de  competencia  territorial,   emanada   del   principio   universal   del   debido   proceso  y  particularmente  del “juez natural”, el juez del lugar de la comisión del reato  será el competente para conocer del mismo.   

Por constituir una excepción a esta regla, la  solicitud  de  cambio  de  radicación  -prevista en los artículos 83 y ss. del  actual  Estatuto  Procesal-,  debe  estar fundamentada en prueba demostrativa de  factores   objetivos  “que  puedan  afectar  el  orden  público,   la  imparcialidad  o  la  independencia  de  la  administración  de  justicia,   las   garantías  procesales,  la  publicidad  del  juzgamiento,  la  seguridad del sindicado o su integridad personal”.   

Proceso No. 13202  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado ponente:   

          Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL.   

          Aprobado acta No. 92    

Santa  Fe  de  Bogotá,  D.C.,  cinco (5) de  agosto de mil novecientos noventa y siete (1997).   

1. ASUNTO  

Resolver   la   solicitud   de  cambio  de  radicación  del  proceso adelantado en el Juzgado Tercero Penal del Circuito de  Valledupar  (Cesar)  en contra de OMAR TORRES DUARTE y otros, por los delitos de  homicidio,  hurto  consumado, porte ilegal de armas de fuego de defensa personal  y tentativa de hurto.   

2. FUNDAMENTOS DE LA PETICION  

El  procesado OMAR TORRES DUARTE, en escrito  presentado  ante  el  Juzgado  Tercero  Penal del Circuito de Valledupar y luego  remitido  a  esta  Corporación, solicitó “el cambio de radicación del proceso  0385,  para  la  ciudad  de  Bucaramanga,  Santander  del  Sur”, “por motivos de  seguridad  personal,  para asegurar una completa garantía al debido proceso que  nos  pueda  brindar  una  total  y  absoluta  parcialidad (sic) al proceso de la  referencia”.   

Fundamentó  su  solicitud  en “los últimos  acontecimientos  registrados  en  la  Cárcel  de  Valledupar”,  y  agregó  que  esperaba  encontrar  “todas  las  garantías  por  el  respeto  a la vida y a la  seguridad  personal  que muy respetuosamente solicito y así se me pueda brindar  el derecho a un juicio justo”.   

El Juez acompañó a la solicitud, un oficio  signado  por  el  “Comandante  de  Vigilancia  con  Funciones de Director” de la  Cárcel  Nacional  del  Distrito  Judicial  de Valledupar, donde informa que “el  interno  OMAR  TORRES  DUARTE  no  ha  puesto  en  conocimiento  del  Comando de  Vigilancia  ni  de  la  Dirección  de este penal alguna situación que ponga en  peligro  su  vida  dentro  del centro carcelario”, agregando que por ser “uno de  los  líderes de la toma del pasado 3 de abril… actualmente pertenece al grupo  de internos negociadores” (fl. 3 cuaderno de la Corte).   

3. CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  conformidad  con  el  artículo 68.8 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la  Corte  es  competente para conocer de la  presente  solicitud de cambio de radicación, por cuanto con ella se pretende el  traslado del proceso de un Distrito Judicial a otro.   

Según  la  regla  general  de  competencia  territorial,   emanada   del   principio   universal   del   debido   proceso  y  particularmente  del “juez natural”, el juez del lugar de la comisión del reato  será el competente para conocer del mismo.   

Por  constituir una excepción a esta regla,  la  solicitud  de cambio de radicación -prevista en los artículos 83 y ss. del  actual  Estatuto  Procesal-,  debe  estar fundamentada en prueba demostrativa de  factores  objetivos  “que  puedan  afectar  el  orden  público,   la  imparcialidad  o  la  independencia  de  la  administración  de  justicia,   las   garantías  procesales,  la  publicidad  del  juzgamiento,  la  seguridad     del     sindicado    o    su    integridad    personal”.   

El  escrito  que  se  analiza carece del mas  mínimo  respaldo  probatorio,  y contiene una serie de afirmaciones imprecisas,  muy  distantes  de  constituir  elementos  de  juicio  a  partir  de  los cuales  establecer la necesidad de remoción del proceso.   

En él se invoca la “seguridad personal” del  interno,  y se aducen “los últimos acontecimientos registrados en la Cárcel de  Valledupar”,  pero  no se precisa por qué tales hechos -que ya fueron superados  y  por  ende  carecen  de  actualidad-  ponen en peligro su vida, ni el origen y  circunstancias específicas de una tal amenaza.   

En  cambio, la información procedente de la  Dirección  de  la  Cárcel  de Valledupar descarta la indicación por parte del  procesado,  “de alguna situación que ponga en peligro su vida dentro del centro  carcelario”,  de  donde  se  deduce  que  sus  condiciones  de  internación son  normales,  al  punto que, según la Dirección del penal, “actualmente pertenece  al  grupo  de  internos negociadores”, conformado a propósito de los incidentes  presentados en ese centro de reclusión el pasado 3 de abril.   

Resulta  entonces  infundada la reclamación  que de su seguridad formula el procesado TORRES DUARTE.   

A igual conclusión llega la Sala respecto de  la  sola  invocación  del  derecho  al  debido  proceso,  y  de la necesidad de  imparcialidad  del  funcionario judicial, pues no se menciona ningún factor que  pueda  hacer  nugatorias  dichas  garantías;  y  de  todas  formas, el Estatuto  Procesal  Penal consagra los mecanismos para precaver la vulneración del debido  proceso  -como  sería  la  “corrección  de  actos irregulares”, prevista en el  artículo  13 del C. de P. P., y la invalidación de lo actuado, en el artículo  304  ejusdem-,  y  asegura la imparcialidad del juzgador a través del instituto  de   los   impedimentos   y   recusaciones   -arts.   103   y  ss.  ejusdem-.    

Por  manera  que,  al  margen  del carácter  infundado  de  la  petición,  no es el traslado del proceso de la sede donde se  tramita,  el remedio procesal aplicable ante la eventual vulneración del debido  proceso, o la ausencia de imparcialidad del funcionario.   

En  conclusión,  por  resultar  palmaria la  ausencia  de  motivación  y  de respaldo probatorio exigido por el artículo 85  del  Código  de  Procedimiento  Penal  en el escrito de solicitud de “cambio de  radicación”   presentado  por  el  procesado  OMAR  TORRES  DUARTE,  habrá  de  despacharse desfavorablemente su pretensión.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

         RESUELVE   

NEGAR EL CAMBIO DE RADICACION solicitado por  el procesado OMAR TORRES DUARTE.   

         Notifíquese y cúmplase.   

         CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL             RICARDO  CALVETE RANGEL   

JORGE    CORDOBA    POVEDA         JORGE ANIBAL  GOMEZ GALLEGO   

CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                     DIDIMO PAEZ VELANDIA   

NILSON   PINILLA   PINILLA                 JUAN  MANUEL TORRES FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

     

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