13194 (17-07-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    CONEXIDAD/ UNIDAD PROCESAL  

De acuerdo con el artículo 88 del Código de  Procedimiento    Penal,    los    hechos    punibles  conexos  se investigarán y juzgarán conjuntamente en  una    sola    actuación    procesal.     Es    decir,   la   conexidad  daría  lugar a la unidad  de proceso.  Y, de conformidad  con  el  artículo  87  idem,  la  conexidad  jurídicamente  se advierte por la  concurrencia  de  personas  en  el delito; o por la unidad de tiempo y lugar que  comparten   varios   hechos   delictivos;  o  por  el  vínculo  teleológico  o  consecuencial  entre  la  pluralidad  de delitos; y por su íntima aproximación  procesal.   

Al  tenor  del artículo 90 (numeral 2°) del  mismo  Ordenamiento  Procesal  Penal, no se conservará  la   unidad  de  proceso,  cuando  la  resolución  de  acusación,   “no   comprenda   todos   los   hechos  punibles  o  a  todos  los  copartícipes”.   

La  ruptura  de  la  unidad de proceso es una  fórmula   político-criminal   adoptada   por  el  legislador  para  imprimirle  celeridad  y  eficacia  parcial  al proceso penal, por lo menos en relación con  los  delitos  o  los  procesados  cuya  existencia o situación se haya allanado  notoriamente,  pues  de  tal  modo  se  evita que el fardo de la oscuridad de un  segmento  cubra por reflejo toda la actuación procesal y la mantenga en la más  desafortunada  e  indiscriminada  inmovilidad.   Por ello, se han planteado  taxativamente  en el artículo 90, sin irrogar más allá perjuicio al principio  de  la  unidad  de proceso, siete (7) hipótesis en las que no se puede mantener  dicho procesamiento unificado.   

De   tal   manera  que  aunque  perviva  la  conexidad  entre  los cuatro  (4)   hechos   punibles   mencionados,   no  puede  mantenerse  la  unidad  de proceso, después de ocurrido el  hecho  procesal  de la calificación sumarial compleja.  Mas si ello ocurre  no  es  por  capricho  o interpretación poco loable del Juez Regional, sino por  mandato expreso del citado artículo 90-2.   

Proceso No. 13194  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 83  

Santafé  de  Bogotá,  D. C., diecisiete de  julio de mil novecientos noventa y siete.   

         Está   pendiente   el  juzgamiento  del  procesado  ARGIRO  EMILIO  SUCERQUIA   PINILLO   en   relación  con  los  delitos  de  HOMICIDIO  y  HURTO  CALIFICADO-AGRAVADO,  a  pesar de que ya fue condenado por el concurso de hechos  punibles  de  REBELIÓN y SECUESTRO EXTORSIVO, en razón de que tanto el Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Ituango (Antioquia) como un Juzgado Regional de la  ciudad  Medellín,  se  declararon  incompetentes  para  adelantar  el  juicio y  recíprocamente señalaron la facultad en su antagonista.   

         Corresponde  a  la  Sala  dirimir  la  controversia  planteada,  de  conformidad  con  el  numeral  5° del artículo 68 del Código de Procedimiento  Penal.   

HECHOS Y ANTECEDENTES:  

         El  día lunes 5 de septiembre del año de 1994, en las horas de la  tarde,  fue  secuestrado  el  señor  FRANCISCO ANGULO ZULUAGA en la finca de su  propiedad  situada  en  el paraje “Cacahual”, jurisdicción del municipio de  Ituango,  cuando  se  desplazaba en su vehículo desde dicha población hacia la  ciudad  de  Medellín,  en  compañía  de  su esposa, dos familiares y su amigo  RAMIRO   POSADA.   El  plagio  fue  cometido  por  dos  individuos  que  se  identificaron  como  miembros  del Frente 36 del grupo subversivo autodenominado  Fuerzas  Armadas  Revolucionarias  de Colombia -FARC EP-, quienes se llevaron al  rehén  en  su  propio  automotor,  pero al día siguiente apareció el cadáver  sobre  un  costado de la vía que del municipio de Toledo conduce a la localidad  de  San  José de la Montaña, también en el departamento de Antioquia, el cual  presentaba cuatro (4) lesiones por arma de fuego en el cráneo.   

         Ya  el  día  viernes  10 de febrero siguiente, la señora BEATRÍZ  ANDREA  ARBOLEDA GUERRA, nuera del secuestrado y quien lo acompañaba al momento  del  arrebatamiento,  advirtió  la  presencia  de  uno de los plagiarios en las  instalaciones   del  Palacio  Municipal  de  Ituango,  rápidamente  acudió  en  compañía  de  su  esposo  a  las  unidades  de  policía en servicio, y éstos  aprehendieron  al  sospechoso, quien se identificó como ARGIRO EMILIO SUCERQUIA  PINILLO,   también  a  su  hermano  MILLER  ALONSO,  que en ese momento le  hacía compañía.    

         Se  ha  informado  de igual manera el extravío en aquella ocasión  de  una  pistola  y  un  revólver que la víctima portaba en su carriel y en la  gaveta del carro, respectivamente.   

         De  acuerdo con un boletín informativo que difundió en la región  el  mencionado  Frente  guerrillero,  en  el mes de enero de 1995, el desdichado  Francisco Angulo Zuluaga (o  “Pacho   Angulo”)   fue   “ajusticiado”  por  “haberse  confirmado  su  colaboración  y permanente contacto como informante del Ejército”; “ser el  responsable  intelectual del asesinato de 3 guerrilleros de nuestro Frente”; y  por  atribuírsele  la muerte de algunos campesinos de la región de San Andrés  de Cuerquia (fs. 145).   

         El  imputado  fue  vinculado  al proceso por medio de indagatoria y  posteriormente  se  le  afectó  con  medida  de  aseguramiento  consistente  en  detención  preventiva,  sin  derecho  a  excarcelación  (fs.  46  y 61).   Realizado  el  cierre  de la investigación (fs. 194), el fiscal regional dictó  la  resolución  calificatoria  fechada el 18 de agosto de 1995, por medio de la  cual  acusó a Argiro Emilio  como  autor  de  los  delitos de REBELIÓN y SECUESTRO EXTORSIVO, y precluyó la  instrucción  en  favor  del  mismo por los hechos punibles de HOMICIDIO y HURTO  CALIFICADO-AGRAVADO (fs. 215 y ss.).   

         En  el  mes  de  septiembre  de  1996,  de manera casi simultánea,  comenzó  a  surtirse  la consulta ordenada en lo que atañe a la preclusión de  la  investigación,  pero  también un Juez Regional abrió el juicio a que daba  lugar  la  resolución  de acusación, actividad procesal ésta que culminó con  la  sentencia  fechada el 4 de octubre de 1996, por medio de la cual se condenó  al     procesado     Argiro    Emilio    Sucerquia  Pinillo a la pena principal de 327 meses de prisión,  como  autor  de  los  hechos  punibles  de  secuestro  extorsivo  y  rebelión, fallo que quedó ejecutoriado  después  de la respectiva consulta (fs. 250, 254, 390 y ss. y 431).           

         Según  se  desprende  de  la  motivación  de  las  decisiones  en  conflicto  (porque  no  se  incluyó  lo pertinente en las copias remitidas), la  Unidad  de  Fiscalía  ante el Tribunal Nacional desató el grado jurisdiccional  de  la consulta en relación con la providencia preclusiva de la investigación,  oportunidad  en  la  cual  decidió  revocar el proveído consultado y profirió  resolución    de    acusación    en    contra   del   procesado   Sucerquia   Pinillo   también  por  los  delitos de homicidio y hurto.   

         En  relación  con la competencia para conocer del nuevo juicio que  debe  adelantarse  por  los  delitos  de  homicidio y  hurto,  el  señor  Juez  Promiscuo  del  Circuito de  Ituango la repudia con base en los siguientes argumentos:   

         Los  delitos  de homicidio y hurto hacen parte de un plan delictivo  urdido  por  personas  que  aún  permanecen  en  rebelión  y  que los llevó a  secuestrar  a  la víctima para después darle muerte.  Si la actuación en  este  caso  obedece  al concepto de empresa criminal, la responsabilidad de cada  uno  de  sus  miembros  debe  ser  integral, a pesar de la obvia repartición de  tareas,  con más veras si la organización subversiva ha evidenciado por medios  escritos  que  el  propósito  final  del  secuestro  era  la  eliminación  del  aprehendido.   

         Como  el  homicidio consumado en la persona del señor Angulo  Zuluaga  fue  realizado fuera de  combate,  tampoco podría argüirse que dicha conducta delictiva queda subsumida  en la de rebelión.   

         En  consecuencia,  si el secuestro, la rebelión, el homicidio y el  hurto  son  comportamientos delictivos conexos, debieron investigarse y fallarse  conjuntamente   y,   de   conformidad   con  el  artículo  89  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  el  Juez  Regional  era  y  sigue  siendo competente para  conocer  de  todas  las  conductas criminales, porque la ruptura de la unidad de  proceso  se  produjo  al considerar equivocadamente que los dos últimos delitos  quedaban absorbidos por el de rebelión.   

         El Juez Regional responde:   

         Cuando  se  recibió  en  su despacho la actuación con resolución  acusatoria  por  los  delitos  de  homicidio y hurto, procedente de la Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal, ya se había dictado la sentencia condenatoria por  los  otros  dos  injustos,  razón  por  la cual ni siquiera hubo oportunidad de  acumulación de procesos (C. P. P., art. 92, inciso 1°).   

         Producida  la calificación sumarial de primera instancia, por obra  de  la  ley,  se  rompe la unidad de proceso, y de ahí la razón por la cual el  juzgado    impulsó   independientemente   y   con   celeridad   la   actuación  correspondiente   a   los   delitos   de   rebelión  y  secuestro,  hechos  que  objetivamente participaban de su competencia.   

         De  acuerdo  con  el  inciso  final  del  artículo 90 del Estatuto  Procesal  Penal,  si la ruptura de la unidad genera cambio de competencia, no se  ve  razón  para  que  el  Juzgado Regional conozca de hechos cuyo juez natural,  tanto  por  el factor objetivo como por el de conexidad, es el Juez del Circuito  en lo Penal.   

         Tampoco  podría  aducirse,  en gracia de discusión, que la muerte  del   señor   Francisco  Angulo  Zuluaga  se  ocasionó “por sus creencias o sus opiniones políticas”,  como  para  pensar en la agravante del numeral 8° del artículo 324 del Código  Penal,  que  abriría  entonces  la  competencia  de la justicia regional, pues,  según  se  indica  por  los  subversivos  en el citado boletín informativo, el  homicidio  obedeció  a  represalias  por  razones  de  estrategia  militar o de  naturaleza similar.   

         El  funcionario  acepta  la  colisión de competencia que le había  propuesto  el  Juez  de  Circuito  y,  consecuentemente, remite correctamente la  actuación  a  esta  Sala  para  que  se dirima la disputa jurídica ocasionada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

         1.    De   acuerdo   con   el  artículo  88  del  Código  de  Procedimiento    Penal,    los    hechos   punibles  conexos se investigarán y juzgarán conjuntamente en  una    sola    actuación    procesal.     Es    decir,   la   conexidad daría lugar a la unidad    de   proceso.    Y,   de  conformidad  con  el  artículo  87  idem,  la  conexidad  jurídicamente se advierte por la concurrencia de  personas  en  el  delito; o por la unidad de tiempo y lugar que comparten varios  hechos  delictivos;  o  por  el  vínculo  teleológico o consecuencial entre la  pluralidad de delitos; y por su íntima aproximación procesal.   

         En  este  orden  de  ideas,  no cabe duda de la conexidad existente  entre  los  delitos de rebelión, secuestro extorsivo,  homicidio  y hurto conjuntamente examinados en la fase  sumarial de este proceso.   

         2.   Sin  embargo, al tenor del artículo 90 (numeral 2°) del  mismo  Ordenamiento  Procesal Penal, no se conservará  la  unidad  de  proceso,  cuando  la  resolución  de  acusación,   “no   comprenda   todos  los  hechos  punibles  o  a  todos  los  copartícipes”.    Es   lo   que   ha   ocurrido   en   el   subjudice, el fiscal calificador emitió  acusación  en  contra  del  procesado  Argiro Emilio  Sucerquia  Pinillo  por  los  delitos  de rebelión y  secuestro  extorsivo,  pero ordenó precluir la instrucción por los injustos de  homicidio  y  hurto,  de  tal  manera  que,  una vez transcurrido el término de  ejecutoria  formal  de  la  providencia  calificatoria  (3  días después de la  última  notificación),  se  produjo el desdoblamiento del único proceso hasta  ese  entonces  impulsado,  pues  uno  de  ellos,  el  relacionado   con  la  acusación,  debía  avanzar  hacia la fase del juicio; mientras que el segundo,  que   se  circunscribe  a  la  preclusión,  continuaría  en  la  etapa  de  la  instrucción   hasta  tanto  no  se  surtiera  el  grado  jurisdiccional  de  la  consulta.   

         3.   La  ruptura  de  la  unidad  de  proceso  es una fórmula  político-criminal  adoptada  por  el  legislador  para  imprimirle  celeridad y  eficacia  parcial  al proceso penal, por lo menos en relación con los delitos o  los  procesados cuya existencia o situación se haya allanado notoriamente, pues  de  tal  modo  se  evita  que  el fardo de la oscuridad de un segmento cubra por  reflejo  toda  la  actuación  procesal y la mantenga en la más desafortunada e  indiscriminada  inmovilidad.   Por  ello, se han planteado taxativamente en  el  artículo  90, sin irrogar más allá perjuicio al principio de la unidad de  proceso,   siete   (7)  hipótesis  en  las  que  no  se  puede  mantener  dicho  procesamiento unificado.   

         4.    De   tal  manera  que  aunque  perviva  la  conexidad  entre  los  cuatro (4) hechos  punibles  mencionados,  no  puede mantenerse la unidad  de  proceso, después de ocurrido el hecho procesal de  la  calificación sumarial compleja.  Mas si ello ocurre no es por capricho  o  interpretación  poco  loable del Juez Regional, sino por mandato expreso del  citado artículo 90-2.   

         5.    Legalmente  fraccionado  el  único  proceso  hasta  ese  entonces  adelantado,  una  vez transcurrido el término de ejecutoria formal de  la  compleja  calificación  sumarial,  de  cada  una  de  las  dos  actuaciones  procesales  resultantes debe ocuparse el juez natural, de acuerdo con las reglas  de  competencia  objetiva  señaladas  en  el Estatuto Procesal, pues, según lo  dispone  el  inciso  final del artículo 90, sólo si el funcionario actuante es  competente  por  la  naturaleza de los hechos retendrá ambos procesos.  De  modo  que,  tanto por objetividad como por conexidad, el conocimiento del asunto  corresponde  al  Juez  Promiscuo  del  Circuito,  pues, tal como con amplitud lo  expuso  el  Juez  Regional, ni siquiera se advierte la posibilidad de agravar el  homicidio  por  las  taxativas  circunstancias del numeral 8° del artículo 324  del Código Penal.   

         6.    Se  advierte  en  el  Juez  de  Circuito  el  rezago  de  interpretaciones  disímiles  del  artículo  39  del  Decreto  409  de 1971, de  acuerdo  con el cual “cuando en un mismo proceso deban investigarse y fallarse  varios   delitos   sometidos   a   diversas   competencias,  conocerá  de  él,  hasta  su  terminación, el  juez  de  mayor  jerarquía”  (énfasis  añadido).   Precisamente  tales  enfrentamientos  fueron  superados  con  la meticulosa regulación del artículo  90,  pues, producida simultáneamente una calificación sumarial de acusación y  preclusión,  no  sólo  se rompe la unidad de proceso sino que consecuentemente  se  puede  generar  el  cambio  de  competencia,  máxime  si,  como  en el caso  analizado,   uno   de  los  procesos  surgidos  debía  continuar  en  la  etapa  instructiva  y bajo la dirección de un fiscal, mientras que el otro pasaría al  momento del juicio y obviamente sería regido por un juez.   

         Así  examinado  el  conflicto  planteado,  merced a la motivación  expuesta,  se asignará el conocimiento de este proceso al señor Juez Promiscuo  del Circuito de Ituango.   

         En  razón  de  las reflexiones aquí consignadas, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

         Dirimir   la   colisión   de   competencias   planteada   y,   por  consecuencia,  asignar  el conocimiento de este proceso al señor Juez Promiscuo  del Circuito de Ituango.   

         Remítase  copia de esta decisión al Juez Regional de la ciudad de  Medellín.   

         Cópiese y cúmplase.   

CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                          RICARDO CALVETE RANGEL   

JORGE    CÓRDOBA    POVEDA                          JORGE ANÍBAL GÓMEZ  GALLEGO   

CARLOS   E.   MEJÍA   ESCOBAR                            DÍDIMO PÁEZ  VELANDIA   

NILSON    PINILLA    PINILLA                                       JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

                                                                    Secretaria.   

     

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