12754 (07-04-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    RECUSACION  

Para  preservar  la  imparcialidad  que  debe  caracterizar   las  actuaciones  judiciales,  el  legislador  ha  estatuido  los  impedimentos  y  recusaciones  como  idóneo mecanismo incidental para que voluntariamente, o por requerimiento  de  parte,  el  funcionario  cuyo  ánimo pueda estar afectado por alguna de las  taxativas  causales  señalas  en  el artículo 103 del Código de Procedimiento  Penal  -modificado  por  el  art.  15  de  la  Ley 81 de 1993-, se desprenda del  conocimiento del asunto.   

Entre  estos  factores  de  excusa  ha  sido  previsto  en  el  ordinal  6°  del  mencionado  artículo,  “Que el funcionario  judicial…    hubiere    participado   dentro   del  proceso…” (resaltó la Sala).   

En  orden  a  delimitar  el  alcance  de  tal  “participación  del  funcionario dentro del proceso”, referida en la mencionada  causal  como  factor  eximente de competencia, en primer lugar debe excluirse la  intervención  del  juzgador  como  fiscal  en  la  etapa  del sumario, pues esa  circunstancia  -que  antes  de  la  reforma introducida por la Ley 81 de 1993 se  consideraba  comprendida en el ordinal sexto-, fue erigida como causal autónoma  en el ordinal 11 del mismo precepto.   

En segundo término, debe dejarse sentado que  no  toda intervención del funcionario judicial dentro del proceso constituye la  participación  que  como  factor  eximente de competencia alude la causal, pues  para  que  la  intervención  en  etapas  anteriores  tenga tal consecuencia, es  menester  1)  que  revista  compromiso  intelectual  o funcional que entrañe en  mayor  o  menor  grado prejuzgamiento sobre los aspectos objeto del debate; y 2)  que haya sido cumplida en otra instancia funcional.   

Es  entonces  la  intervención  vinculante  cumplida  en  diferente  ámbito  funcional,  la  que  se  erige  en  factor  de  excusación.  No  reviste  tal  connotación  la  resolución  de  un  incidente  procesal  como  lo  es  el  conflicto  negativo  de competencias, así para ello  tengan   que  hacerse  valoraciones  sobre  la  tipicidad  del  hecho,  pues  su  desarrollo  es  accesorio  y no dice relación con el fondo del asunto objeto de  controversia,  de  tal  forma  que el funcionario que lo desata no compromete su  criterio para ulteriores actuaciones.   

PROCESO                                                              :  12754   

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado Ponente:   

          Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

          Aprobado acta No. 33   

Santa Fe de Bogotá, D.C., siete (7) de abril  de mil novecientos noventa y siete (1997).   

1. ASUNTO  

Decidir  de  plano  sobre  la  aceptación o  rechazo  de la recusación formulada por el defensor de los procesados ROXANA DE  JESUS  y  CARLOS  JOSE  SANTRICH  a los Magistrados de esta Sala RICARDO CALVETE  RANGEL,   DIDIMO   PAEZ   VELANDIA   y  JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA,  quienes  suscribieron  la  providencia  del 13 de septiembre de 1994, mediante la cual se  adjudicó  el  conocimento  del  asunto  al  Tribunal  Nacional,  al dirimir una  colisión de competencia.   

2. ANTECEDENTES  

El  Tribunal  Nacional  condenó  en segunda  instancia  a  ROXANA  DE  JESUS  y  CARLOS  JOSE SANTRICH CONTRERAS, a las penas  privativas  de  la  libertad  de  22  y  27  años  de  prisión,  como coautora  responsable  del  delito  de  secuestro  extorsivo,  y  cómplice de homicidio y  coautor  de  secuestro  extorsivo,  respectivamente  (fls.  3 y ss. cuaderno del  Tribunal).     

En el mismo escrito contentivo de la demanda  de  casación  instaurada  contra  la  anterior  sentencia,  el  defensor de los  procesados  recusa  a  los  Magistrados  Doctores RICARDO CALVETE RANGEL, DIDIMO  PAEZ  VELANDIA  y  JUAN  MANUEL TORRES FRESNEDA, quienes “en proveído del 13 de  septiembre  de  1.994  desataron  el  incidente  de  colisión  de competencias”  suscitado en el mismo proceso.   

Enmarcó el motivo de incompetencia subjetiva  que  aduce,  en  la  causal sexta del artículo 103 del Código de Procedimiento  Penal,  por  cuanto  “la  honorable  Sala de Casación Penal realizó el proceso  ideológico  de  adecuación  típica  para  calificar categóricamente el hecho  como   secuestro   extorsivo,   y   aún   llegar  a  veladas  insinuaciones  de  responsabilidad  penal  de Roxana Santrich Contreras, hasta el punto de inspirar  y  guiar  la  nueva  resolución  acusatoria  y  los fallos de ambas instancias,  sentando  allí  su  criterio  previo  y  desfavorable  a  los  intereses de los  procesados”.    

Con   los   siguientes   argumentos,   los  Magistrados mencionados rechazaron la recusación:   

          “Pese  a  que  tres  de  los  integrantes  actuales  de  la Sala de  Casación  participamos en el pronunciamiento que la defensa indica, de esa sola  intervención  no  emerge  causa  que  inhiba  el  conocimiento del caso que hoy  compete,  en  cuanto  el pronunciamiento sobre competencia se realizó dentro de  la  órbita  funcional  específicamente asignada -no por fuera de la actuación  procesal-,  y  no  existe  dentro  del  principio de taxatividad que informa las  causales  de  impedimento,  alguna  que  por  aquella  intervención  excuse  la  presente” (fl. 3 cuaderno de la Corte).   

Seguidamente  concluyeron que “si con motivo  de  definir la competencia, se tuvo que consultar el expediente, que revisar los  hechos  y  los  criterios  sentados  en  las  distintas piezas procesales, dando  inclusive  un  criterio  sobre  la adecuación jurídica del caso, ello no obsta  para  que  se  intervenga  en el ajuste formal de la demanda, ni en el estudio y  definición  de  las  causales  y  los  motivos  con los que el impugnante busca  invalidar  un  fallo  que  al  momento del anterior pronunciamiento, ni siquiera  había sido proferido”.    

3. CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  imparcialidad  e  independencia  de  los  Administradores  de Justicia son características esenciales del debido proceso,  reconocidas  expresamente  en Tratados Internacionales, de capital incidencia en  la  interpretación y aplicación de los derechos y garantías consagrados en la  Constitución Política (artículo 93).   

Es  así  como  el  Pacto  Universal  de los  Derechos  Humanos,  en  el artículo 14.1, establece que “Todas las personas son  iguales  ante  los tribunales y cortes de justicia. Toda persona tendrá derecho  a  ser  oída  públicamente  y  con  las  debidas  garantías  por  un tribunal  competente,   independiente   e   imparcial,  establecido  por  la  ley…”.  La  Convención  Americana  de Derechos Humanos -art. 8.1- señala que “Toda persona  tiene  derecho  a  ser  oída,  con  las debidas garantías y dentro de un plazo  razonable,  por  un  juez  o  tribunal  competente,  independiente  e imparcial,  establecido con anterioridad por la Ley…”.   

En  el  Derecho  interno  la Carta Política  también  resguarda  la  independencia,  autonomía  e  imparcialidad  del “Juez  Natural”  consagrado  en  el  artículo 29, pues de conformidad con el artículo  228,  “Sus  decisiones  serán independientes” (conc. arts. 250 ejusdem y 24 del  Código  de  Procedimiento Penal) y “en sus providencias, sólo están sometidos  al  imperio  de  la  ley”  (art.  230  ejusdem,  conc.  art.  6° del Código de  Procedimiento Penal).   

Para  preservar  la  imparcialidad  que debe  caracterizar   las  actuaciones  judiciales,  el  legislador  ha  estatuido  los  impedimentos y recusaciones  como  idóneo mecanismo incidental para que voluntariamente, o por requerimiento  de  parte,  el  funcionario  cuyo  ánimo pueda estar afectado por alguna de las  taxativas  causales  señalas  en  el artículo 103 del Código de Procedimiento  Penal  -modificado  por  el  art.  15  de  la  Ley 81 de 1993-, se desprenda del  conocimiento del asunto.   

Entre  estos  factores  de  excusa  ha  sido  previsto  en  el  ordinal  6°  del  mencionado  artículo,  “Que el funcionario  judicial…    hubiere   participado   dentro   del  proceso…” (resaltó la Sala).   

En  orden  a  delimitar  el  alcance  de tal  “participación  del  funcionario dentro del proceso”, referida en la mencionada  causal  como  factor  eximente de competencia, en primer lugar debe excluirse la  intervención  del  juzgador  como  fiscal  en  la  etapa  del sumario, pues esa  circunstancia  -que  antes  de  la  reforma introducida por la Ley 81 de 1993 se  consideraba  comprendida en el ordinal sexto-, fue erigida como causal autónoma  en el ordinal 11 del mismo precepto.   

En segundo término, debe dejarse sentado que  no  toda intervención del funcionario judicial dentro del proceso constituye la  participación  que  como  factor  eximente de competencia alude la causal, pues  para  que  la  intervención  en  etapas  anteriores  tenga tal consecuencia, es  menester  1)  que  revista  compromiso  intelectual  o funcional que entrañe en  mayor  o  menor  grado prejuzgamiento sobre los aspectos objeto del debate; y 2)  que haya sido cumplida en otra instancia funcional.   

De  lo  contrario,  como  certeramente  lo  plantean  los  Magistrados  recusados, se “haría imposible que por ejemplo esta  Sala  de  Casación  Penal  calificara  una  investigación en donde definió la  situación  provisional  del  aforado,  y  más  aún  que  profiriera  el fallo  respectivo, lo que en ningún aparte se impide”.    

Es  entonces  la  intervención  vinculante  cumplida  en  diferente  ámbito  funcional,  la  que  se  erige  en  factor  de  excusación.  No  reviste  tal  connotación  la  resolución  de  un  incidente  procesal  como  lo  es  el  conflicto  negativo  de competencias, así para ello  tengan   que  hacerse  valoraciones  sobre  la  tipicidad  del  hecho,  pues  su  desarrollo  es  accesorio  y no dice relación con el fondo del asunto objeto de  controversia,  de  tal  forma  que el funcionario que lo desata no compromete su  criterio para ulteriores actuaciones.   

Los  Magistrados  que en el presente proceso  intervinieron  desatando  ese conflicto negativo de competencias, lo hicieron en  cumplimiento   de   ineludibles  deberes  funcionales  propios  de  un  trámite  meramente  incidental,  que  como  tal  no  podía,  ni  puede menguar su futura  libertad decisoria.   

La resolución por ellos adoptada, Por ende,  carece  de  incidencia  para  comprometerles intelectual o funcionalmente en los  juicios  que  en  sede  de  casación  deban  hacerse, como es el estudio de los  presupuestos  formales  y sustanciales de la demanda, o de los cargos con que se  pretende  “invalidar  un  fallo  que al momento del anterior pronunciamiento, ni  siquiera había sido proferido” (fl. 4 cuaderno de la Corte).   

Y   si  la  ley  impone  al  juzgador,  en  determinado  momento  y  dentro  del proceso, el cumplimiento de ciertos deberes  funcionales,  mal  podría establecer esa misma circunstancia en independiente y  paralegal  motivo  de  excusa  para  continuar  participando  en  el  desarrollo  previsto  por  el ordenamiento procedimental, de ahí que resulte inobjetable la  manifestación   de   los  recusados,  cuando  en  referencia  al  principio  de  taxatividad  que  ha  de  orientar  el  régimen de impedimentos y recusaciones,  hacen  ver  como  el  motivo  aducido  por  el recusante no está previsto en la  ley.   

En conclusión, la anterior intervención en  el  trámite  del  proceso  no  puede  erigirse  en  excusa para separarse de su  conocimiento,  por  cuanto  la  ponderación  jurídica  que  en  su  momento se  efectuó  no  estuvo  referida  a  la  responsabilidad de los procesados sino al  encuadramiento   típico   de   la   conducta  para  efectos  de  establecer  la  competencia,  quedando así los Magistrados recusados, alejados de un vinculante  compromiso intelectual.   

Como  la causal de impedimento planteada por  el  libelista  en  principio  aparece  fundada  en  una  aparentemente  razonada  interpretación  de la ley respecto del alcance que le da a la expresión “haber  participado  dentro  del  proceso”,  no  podría afirmarse sin más elementos de  juicio,  que la recusación “haya sido ostensiblemente  infundada”,  por  lo  que  la  Sala  se abstendrá de  iniciar  el trámite sancionatorio previsto en el artículo 113 del Ordenamiento  Procesal  Penal  y de compulsar las copias a que se refiere el inciso segundo de  la misma disposición.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

         RESUELVE   

RECHAZAR  la  recusación  formulada  por el  defensor  de  los  procesados  ROXANA DE JESUS y CARLOS JOSE SANTRICH contra los  Magistrados  de esta Sala, doctores DIDIMO PAEZ VELANDIA, RICARDO CALVETE RANGEL  y  JUAN  MANUEL TORRES FRESNEDA.           

         Cúmplase.   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE           FERNANDO  E.    ARBOLEDA    RIPOLL                  

JORGE    CORDOBA    POVEDA                           JORGE    ANIBAL    GOMEZ  GALLEGO           

CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                               NILSON     PINILLA  PINILLA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

     

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