12452 (04-02-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    ALTERNATIVIDAD     PENAL/     LIBERTAD  PROVISIONAL   

De  conformidad con  la   ley  penal y procesal penal, corresponde a los jueces conceder o negar  la   condena   de  ejecución  condicional  y  la  libertad  condicional,  y  en  ejercicio   de esa atribución legal deben verificar el cumplimiento de los  requisitos  exigidos para la procedibilidad de tales subrogados penales, lo cual  conlleva  necesariamente  a que en ambos casos el funcionario judicial tenga que  examinar  la personalidad del procesado.   

El  artículo  1º  de  la  ley  415  de 1997  excluyó  a  los  delitos  previstos  en  la  ley  190  de 1995 del beneficio de  libertad  condicional  previsto  en  el artículo 72A del código penal, sin que  constituya    quebrantamiento   del   principio   de   favorabilidad,    la  circunstancia  de  que  por  mandato  legal  se  tenga que consultar el estatuto  anticorrupción  para  determinar  qué  infracciones  contra la administración  pública  están  exceptuadas del régimen especial,  pues esa remisión en  momento  alguno  implica  que  se  esté  aplicando  el señalado estatuto en lo  desfavorable.   

PROCESO No. 12452  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                MAGISTRADO PONENTE:   

                                DR. RICARDO CALVETE RANGEL   

                                APROBADO ACTA No. 12   

Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  cuatro (4) de  febrero de mil novecientos noventa y ocho (1998).   

VISTOS  

La Sala resuelve los recursos de reposición  interpuestos   por   el   procesado   ANGEL  MARIA  ROMERO  MORALES  contra  las  providencias  del  15  de  diciembre de 1997 y 16 de enero último, mediante las  cuales  se   le  negó la libertad provisional solicitada con fundamento en  los  artículos  415  del  código  de  procedimiento  penal, 72 y 72A  del  código penal.   

ANTECEDENTES  

    

1. El  impugnante  solicita  que se reponga el proveído del pasado 15  de  diciembre  y en su lugar se le conceda la libertad provisional, para lo cual  expone los argumentos siguientes:     

     

a. La   excarcelación   se   negó  con  fundamento  en  el  criterio  jurisprudencial  según  el cual ningún funcionario público tiene derecho a la  libertad  condicional,  el  cual desconoce y viola los artículos 9, 10, 12, 13,  142,  143,  144  y  145  de  la  ley  65  de  1.993,  10  numeral  3º del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos, 12 y 72 del código penal, y  415 numeral 2º del estatuto de procedimiento penal.     

     

a. La  Sala  no  tiene  competencia  para  evaluar la personalidad del  sindicado,  lo  cual  realizó  en  la  providencia  recurrida, contrariando las  pruebas  documentales que obran en el proceso, las que  demuestran objetiva  y  científicamente  que no requiere tratamiento carcelario, pues de conformidad  con  el  artículo  145  del  código  penitenciario  y  carcelario,  esa  labor  corresponde  al consejo de evaluación y tratamiento, quien debe someterse a las  guías y pautas científicas establecidas por el INPEC.     

En  el caso concreto existe el diagnóstico  científico  de  personalidad  número  042  del  pasado 10 de octubre, donde el  organismo  competente  determina  la  no  necesidad  de proseguir el tratamiento  penitenciario,  y  las resoluciones del consejo de disciplina que recomiendan su  libertad,  los  cuales  son de obligatorio cumplimiento en su contenido y efecto  legal.   Además,   esos   documentos   públicos   demuestran   que    los  resquebrajamientos  en  los valores y la conducta suscitados con ocasión de los  delitos, se encuentran superados satisfactoriamente.   

     

a. La  providencia de fecha septiembre 25 de 1996, mediante la cual la  Corte  Suprema de Justicia concedió la libertad condicional a un ex funcionario  público,  muestra  que  a  los mismos hechos se aplica diferente derecho.   Por  ello,  en  virtud  del  principio  de  igualdad  reclama  una  vez  más su  libertad.     

     

a. En  subsidio, con fundamento en el artículo 23 de la constitución  nacional,  en  su  condición de sindicado y de ciudadano colombiano, solicita a  la  Corte  que  se pronuncie expresamente y en derecho sobre algunos aspectos de  la  ley  65  de  1993,  pues los miles de condenados necesitan saber qué pueden  esperar  de  la  justicia  en  sus  casos  particulares  y  los  jueces de penas  requieren   del   criterio   del   máximo   tribunal   para   sus   respectivas  decisiones.     

    

1. El  recurrente  también  solicita la revocatoria del proveído del  16 de enero último con fundamento en las siguientes razones:     

     

a. La  inconformidad  radica  esencialmente  en  el  hecho de que para  negarle  la  libertad  provisional  a  que  tiene derecho, la Sala  aplicó  retroactivamente  la ley 190 de 1995, la misma que  los jueces de primera y  segunda  instancia se negaron a aplicar no obstante que era favorable, aduciendo  la  vigencia  de las normas penales existentes al momento de la comisión de los  presuntos ilícitos.     

     

a. La  ley  190 es un estatuto autónomo que define de manera integral  los  ilícitos  que  consagra  y  su aplicación rige hacia el futuro.  Los  tipos  penales  de  peculado por apropiación y falsedad ideológica contendidos  en  el  decreto  100  de  1980  también son normas autónomas, las cuales no se  encuentran  vigentes  pero  que rigen ultractivamente en lo favorable para todos  los   casos   consumados   bajo  su  vigencia.   Por  consiguiente,  negada  expresamente  la aplicación del estatuto anticorrupción en lo favorable, no se  puede luego aplicarlo de manera retroactiva en lo desfavorable.     

     

a. De  manera clara y expresa la ley 415 de 1997 excluye del beneficio  de  la  libertad  condicional,   el  delito  de  peculado  por apropiación  consagrado  en  la  ley  190 de 1995, pero no el delito previsto en el artículo  133  del  decreto  100  de  1980,  pues  en  caso  contrario la ley 415 estaría  obligando   a   aplicar   retroactivamente   en   lo  desfavorable  el  estatuto  anticorrupción,     contrariando     el     principio     constitucional     de  favorabilidad.     

     

a. Resulta  absurdo  que  en  el presente caso se deniegue la libertad  con  fundamento  en  la  ley  190,  cuando   los juzgadores de instancia se  abstuvieron de aplicarla en lo favorable.     

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

    

1. La  Corte  no  repondrá la providencia del 15 de diciembre último  por las siguientes razones:     

     

a. No  es  cierto  que   en  el  caso  concreto se haya negado la  excarcelación      con     fundamento     en    el    supuesto    criterio  jurisprudencial,   según  el cual ningún  funcionario judicial tiene  derecho  a  la  libertad  condicional,  pues  como  se  expuso  claramente en la  mencionada  providencia,  la  libertad provisional se desestimó en virtud de la  personalidad  del  sindicado,  y   para su valoración se tuvieron  en  cuenta  los  hechos  punibles   por  los  que  fue  sentenciado  en segunda  instancia,  sin  que  dicho  proceder pueda calificarse de arbitrario e injusto,  pues   el  mismo  resulta  acorde con la legislación  penal, toda vez  que    si   por   personalidad   se   entiende   el  conjunto  de  factores  singularizantes  del  individuo,  reflejo de su manera de ser y de actuar, ha de  estimarse   el   comportamiento  criminal  desplegado  por  el  sindicado,  como  parámetro decisivo para determinar ese aspecto.     

     

a. El  recurrente  alega  que  la Sala  no tiene competencia para  valorar  la   personalidad  del  sindicado,  por  cuanto  el artículo  145   de  la  ley  65  de 1993 atribuye  esa labor  al Consejo de  Evaluación   y   Tratamiento,   pero  dicha  apreciación  resulta  equivocada,  pues   de  conformidad con la  ley penal y procesal penal, corresponde  a  los  jueces  conceder  o  negar  la  condena  de  ejecución condicional y la  libertad  condicional,  y  en  ejercicio   de  esa  atribución legal deben  verificar  el  cumplimiento de los requisitos exigidos para la procedibilidad de  tales  subrogados  penales, lo cual conlleva necesariamente a que en ambos casos  el   funcionario   judicial   tenga   que  examinar   la  personalidad  del  procesado.     

Tampoco  es cierto que sea obligatorio para  el  juez  el  concepto  del  Consejo  de  Evaluación  y Tratamiento sobre la no  necesidad  de tratamiento penitenciario, pues si bien es una circunstancia   a  tener en cuenta  en el análisis  de la personalidad del procesado,  en  esa  labor  de  evaluación también se deben apreciar otros aspectos, tales  como  los  antecedentes  de todo orden y, especialmente,  el comportamiento  criminal  desplegado  por  el  sindicado,  por  cuanto  la  actividad humana, en  particular la delictuosa, es expresión fiel de la personalidad.   

     

a. El  sindicado señala  que en virtud del principio de igualdad  tiene  derecho  a la excarcelación, pues considera que se encuentra en la misma  situación  del  procesado  Octavio  Parada Pulido, a quien mediante providencia  del  25  de  septiembre  de  1996  se le concedió la libertad provisional, pero  basta  observar   la naturaleza y cantidad de los delitos endilgados en uno  y  otro  proceso,  para  concluir  que  se  trata  de situaciones disímiles que  merecen, por consiguiente, solución diferente.     

     

a. También  resulta  improcedente  la petición subsidiaria que eleva  el  procesado,  toda vez que la finalidad de este recurso no  es buscar que  el  Juzgador  se  pronuncie  en forma general sobre algunos aspectos de derecho,  por  cuanto no tiene entre sus funciones absolver consultas, sino que reponga la  providencia impugnada cuando se ha incurrido en errores.     

    

1. La  Sala tampoco repondrá el proveído del pasado 16 de diciembre,  toda  vez  que   el  artículo  1º  de  la  ley 415 de 1997 excluyó a los  delitos  previstos  en  la ley 190 de 1995 del beneficio de libertad condicional  previsto   en   el   artículo   72A  del  código  penal,  sin  que  constituya  quebrantamiento  del  principio  de favorabilidad,  la circunstancia de que  por  mandato  legal  se  tenga  que  consultar  el estatuto anticorrupción para  determinar   qué   infracciones   contra  la  administración  pública  están  exceptuadas  del  régimen  especial,  pues esa remisión en momento alguno  implica  que  se  esté aplicando el señalado estatuto en lo desfavorable, como  equivocadamente considera el recurrente.     

    

1. En   consecuencia,    los  motivos  de  discrepancia  con  las  providencias  impugnadas  no  desvirtúan las razones por las cuales se declaró  la   improcedencia   de   la   excarcelación  demandada,  ni  constituyen   argumentos válidos para que la Corte cambie su criterio.     

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

No  reponer  las  providencias  objeto  de  impugnación,  mediante  las  cuales  se  negó al procesado Angel María Romero  Morales la libertad provisional.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                RICARDO     CALVETE  RANGEL                                       

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                             JORGE    ANIBAL    GOMEZ  GALLEGO   

CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                                          DIDIMO  PAEZ VELANDIA                                  

NILSON    PINILLA    PINILLA                                          JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *