11312 (22-02-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

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    COLISION     DE  COMPETENCIA/ PORTE ILEGAL DE  ARMAS   

Cuando se trate de pistolas y revólveres que  tengan  calibre  9.652  mm.  (.38  pulgadas),  es imperativo examinar los demás  requisitos  establecidos  en  el  literal  a.  del  mencionado  artículo 11 del  Decreto 2535 de 1993.   

Proceso No. 11312  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado Ponente:   

          Dr. JORGE E. CORDOBA POVEDA   

          Aprobado acta N°16   

         (Febrero 7/95)   

Santafé de Bogotá, D.C., veintidós (22) de  febrero de mil novecientos noventa y seis (1996).   

         V I S T O S   

Resuelve  la  Corte la colisión negativa de  competencias  surgida  entre  un  Juzgado  Regional  de Santafé de Bogotá y el  Juzgado  Penal del Circuito de Guateque (Boyacá), en el proceso que se adelanta  contra   CARLOS  JULIO  BARRETO  PIÑEROS, por haberse encontrado en su poder un arma de fuego.   

         A N T E C E D E N T E S   

El  16  de  mayo de 1995, al practicarse una  requisa  a  varias  personas  que se encontraban en un establecimiento público,  agentes  de la Policía del municipio de Guayatá (Boyacá) hallaron en poder de  Carlos  Julio  Barreto  Piñeros,  un  revólver  Smith & Wesson, calibre 38  largo,  cañón  de  20  centímetros  de longitud y con capacidad para seis (6)  cartuchos (fls. 1 y 24).   

Por  esos  hechos,  la Fiscalía Veintinueve  Seccional  de  Guateque,  mediante resolución del 21 de julio de 1995 (fl. 43),  acusó  a  Barreto  Piñeros por el delito de “porte ilegal de armas de fuego de  defensa  personal”,  según  el Decreto 3664 de 1986, adoptado como legislación  permanente  por  el Decreto 2266 de 1991, en concordancia con el Decreto 2535 de  1993.   

El Juzgado Penal del Circuito de Guateque, a  donde  se remitió el expediente, por auto del 25 de septiembre del citado año,  dispuso  enviar  las  diligencias  a  los  Juzgados  Regionales  de  Santafé de  Bogotá,  por  cuanto  que  el  arma  incautada  no  “se encuentra dentro de los  limites  autorizados  por los Arts. 9 y 11 del Decreto 2535 de 1993, esto es, la  longitud  máxima  del  cañón  15.24  cts.,  siendo  en el presente caso de 20  cts”.   

El Juzgado Regional, mediante auto del 22 de  noviembre  siguiente,  declaró  no  ser  competente  para  conocer del proceso,  porque,  en  su criterio, el calibre del arma de fuego es la característica que  determina  si  es  de  defensa  personal  o de uso de uso privativo de la Fuerza  Pública,  “sin  que los demás aditamentos sean indispensables para enmarcar su  naturaleza”.   

Por tanto, no admitiendo el conocimiento del  proceso, propuso colisión negativa de competencias (fls. 60 a 64).   

Por  su parte, el Juzgado Penal del Circuito  de  Guateque  se  apartó  del  criterio  del  Juez  Regional,  pues  insiste en  considerar  que  el  arma origen de este proceso, no reúne las características  consagradas en los artículos 9 y 11 del Decreto 2535 de 1993.   

         “Taxativamente  el  Decreto 2535 de 1993, encuadra el tipo de armas  para  lo  cual  están  destinadas.  En  el  presente  caso,  el  arma incautada  desbordó  las exigencias del Art. 11, porque la longitud del cañón supera los  15.24  cm.,  siendo  su longitud real de 20 cm., según se dijo en la diligencia  de         inspección         judicial         efectuada         por         un  perito.                                                                    

               “Así   lo  dice  el  Art.  9  del  Decreto  citado,  que  al  referirse  a  los  revólveres   y  pistolas de calibre 9.652 mm (38 pulgadas) que reúnan las  características  establecidas  en  el  Art.  11  del  presente  Decreto, serán  consideradas armas de uso restringido.”   

En fin, concluyó que la justicia regional es  la  competente  para  conocer  del  proceso, por lo que remitió el expediente a  esta Sala para que dirima el conflicto.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Como la colisión negativa de competencias se  suscitó  entre  un  juez  regional y un juez penal del circuito, de conformidad  con  el  artículo 68.5 del Código de Procedimiento Penal, la Sala de Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia es la llamada a dirimirla.   

Los argumentos expuestos por el Juzgado Penal  del  Circuito  de  Guateque,  los hace consistir en que el revólver marca Smith  &  Wesson hallado al procesado, posee un cañón que mide 20 centímetros de  longitud,  según así lo dictaminó el perito, razón por la cual, al desbordar  la  medida  establecida  en el artículo 11 del decreto 2535 de 1993 (15.24 cm),  se trata de un arma de uso privativo de las Fuerzas Pública.   

El  Juzgado  Regional de Santafé de Bogotá  considera  que  la  calidad  del arma no la otorga la longitud del cañón sino,  por   el   contrario,   su   calibre,  característica  ésta  “que  enmarca  su  naturaleza”.   

Frente  a  estas  tesis,  considera la Corte  oportuno  transcribir  las  dos  normas del Decreto 2535 de 1993, origen de este  conflicto:   

El Artículo 8° dice:  

         “Armas  de  guerra  o  de  uso privativo de la Fuerza Pública. Son  armas  de  guerra  y  por tanto de uso privativo de la Fuerza Pública, aquellas  utilizadas  con  el objeto de defender la independencia, la soberanía nacional,  mantener  la  integridad  territorial,  asegurar  la  convivencia  pacífica, el  ejercicio  de  los derechos y libertades públicas, el orden constitucional y el  mantenimiento y restablecimiento del orden público, tales como:   

         “a.  Pistolas y revólveres de calibre 9.652 mm. (.38 pulgadas) que  no  reúnan  las  características  establecidas  en  el  artículo  11  de este  decreto.   

         “b.  Pistolas  y  revólveres  de calibre superior a 9.652 mm. (.38  pulgadas).   

         “c.  Fusiles  y carabinas semiautomáticas de calibre superior a 22  L.R.   

         “d. Armas automáticas sin importar calibre.   

         “e.  Los  antitanques,  cañones,  morteros,  obuses  y  misiles de  tierra, mar y aire en todos los calibres.   

         “f.    Lanzacohetes,    bazucas,    lanzagranadas    en   cualquier  calibre.   

         “g.  Cargas  explosivas  tales  como  bombas  de  mano,  bombas  de  aviación,    granadas    de    fragmentación,    petardos,    proyectiles    y  minas.   

        “h.   Granadas  de  iluminación,  fumígenas,  perforantes  o  de  instrucción de la Fuerza Pública.   

        “i.  Armas  que  lleven  dispositivos  de  tipo militar como miras  infrarrojas,     laséricas     o     accesorios     como     lanzagranadas    y  silenciadores.   

        “j.  Las  municiones  correspondientes al tipo de armas enunciadas  en los literales anteriores.   

        “Parágrafo……..”.   

El  artículo  11°  del  estatuto  citado  señala:   

        “Armas  de  defensa personal. Son aquellas diseñadas para defensa  individual a corta distancia. Se clasifican en esta categoría:   

        “a.  Revólveres  y  pistolas  que  reúnan  la  totalidad  de las  siguientes características:   

        “- Calibre máximo 9.652 mm. (.38 pulgadas).   

        “- Longitud máxima de cañón 15.24 cm. (6 pulgadas)   

        “-    En    pistolas,    funcionamiento    por    repetición    o  semiautomática.   

        “-  capacidad  en  el  proveedor  de  la  pistola  no superior a 9  cartuchos  a  excepción de las que originalmente sean de calibre 22, caso en el  cual se amplía a 10 cartuchos.   

        “b.  Carabinas  calibre  22  S,  22  L,  22  L.R., no automáticas   

        “c.  Las  escopetas  cuya longitud de cañón no sea superior a 22  pulgadas.   

Entonces,   tratándose   de  pistolas  y  revólveres  se  presentan  tres  hipótesis que resulta necesario examinar para  establecer  la  naturaleza  del  arma de fuego, es decir, si se trata de arma de  uso privativo de la Fuerza Pública o de defensa personal. Veamos:   

1.-   Los  revólveres  y pistolas que  tengan  calibre superior a  9.652  mm.  (.38  pulgadas),  siempre  serán  de  uso  privativo  de  la Fuerza  Pública,  como  claramente  lo  establece  el  literal  b)  del  artículo 8°,  transcrito.   

2.-  Los  revólveres y pistolas de calibre  inferior a 9.652 mm. (.38  pulgadas)  siempre  serán  de defensa personal, como resulta del literal a) del  citado  artículo  8°, sin importar las demás características contempladas en  el  literal  a)  del  artículo  11,  esto  es,  ni  el  largo del cañón ni la  capacidad de proveedor.   

3.-  Cuando las mencionadas armas sean  de  calibre  igual a 9.652  mm. (.38 pulgadas), se presentan dos circunstancias a saber:   

        a)  Las  que  no  reúnan  las características del literal a. del  art.  11,  serán  de  guerra  o de uso privativo de la Fuerza Pública, como lo  dispone el literal a) del artículo 8° que reza:   

        “a.  Pistolas y revólveres de calibre  9.652  mm. (.38 pulgadas) que no reúnan las características establecidas en el  artículo 11 de este decreto”.   

         

        b)  Las  que  reúnan  las demás características previstas en el  literal   a.   del   artículo   11,  serán  necesariamente  armas  de  defensa  personal.   

Ello  significa  que  cuando  se  trate  de  pistolas  y  revólveres  que  tengan  calibre  9.652  mm.  (.38  pulgadas),  es  imperativo  examinar  los  demás  requisitos  establecidos en el literal a. del  mencionado artículo 11 del Decreto 2535 de 1993     

Así lo ha reiterado la jurisprudencia de la  Corte,  entre ellas la providencia del 5 de mayo de 1994, en la que con ponencia  del Doctor Guillermo Duque Ruiz, se dijo:   

        “De  conformidad  con  esta  norma,  (se  refiere  al  art.8° del  Decreto  2535  de  1993) pues, son armas de uso privativo de la fuerza pública,  entre  otras,  las  pistolas  y revólveres de calibre superior a 9.652 mm., sin  importar  ninguna  otra característica, lo mismo que las pistolas y revólveres  de  este calibre que no reúnan las condiciones señaladas en el artículo 11 de  este mismo decreto”.   

Por  consiguiente,  siendo  de .38 pulgadas  (9.652  mm.)  el calibre del revólver Smith & Wesson incautado al procesado  y  de  20  centímetros  la  longitud  de  su cañón, no hay duda que es de uso  privativo  de  la  Fuerza Pública y no de defensa personal como equivocadamente  lo  pretende  el  Juez  Regional  de  Santafé  de  Bogotá,  ya  que,  como  en  precedencia  se  dijo,  en  casos  como  este  no solamente es el calibre el que  determina  la  naturaleza  del  arma, sino los demás requisitos previstos en el  multicitado Decreto.   

En  fin, lo anterior impone concluir que la  competencia  para  conocer de este proceso, recae en el Juzgado Regional de esta  ciudad capital.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

        R E S U E L V E   

DECLARAR que la  competencia  para  conocer  de  este  proceso corresponde al Juzgado Regional de  Santafé  de  Bogotá,  a  donde  se  remitirá  el expediente. Hágase saber lo  decidido al Juez Penal del Circuito de Guateque (Boyacá).   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL            RICARDO   CALVETE  RANGEL       

JORGE        E.        CORBOBA  POVEDA           CARLOS  AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

CARLOS        E.        MEJIA  ESCOBAR            DIDIMO PAEZ  VELANDIA           

NILSON           PINILLA  PINILLA            JUAN  MANUEL TORRES FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

     

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