10756 (17-09-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    PREVARICATO  

Devolver un memorial por la solicitud que una  de  las  partes  le  presenta  al  funcionario  en  el sentido de que realice un  estudio  juicioso  del  proceso,  o  para  que  realice  un análisis crítico y  reflexivo  de la prueba de acuerdo a los parámetros de la persuasión racional,  puntualizarle  al  funcionario  los elementos que estructuran un hecho punible y  señalarle  en  ese  orden  que  no  es  competente en razón de la cuantía por  cuanto  supera  el  valor  de  veinte salarios mínimos y además porque existen  otros  delitos  de competencia de los Juzgados de Instrucción en esa época, en  momento  alguno se puede considerar como una falta de respeto y consideración a  la  investidura  de  Juez  de  la  República.  Es cierto que le compete al Juez  interpretar  la  ley,  valorar  la  prueba,  como  también  las  peticiones que  formulen  los  sujetos  procesales, actividades en donde el funcionario obra con  libertad  ajustando  siempre  su  criterio  a  la  sana  crítica  y a un juicio  ponderado,  serio,  reflexivo  y  analítico;  obrar  de  manera  diferente,  es  convertir  esa  libertad  en  arbitraria,  de  tal suerte que aceptar o negar un  hecho  de  acuerdo  a su libre talante en condiciones que chocan con la lógica,  la  justicia  y  el  rector  criterio  que  debe  animar  no solo al funcionario  judicial  sino  ante  todo  al  Juez investido por la autoridad de la ley, de la  delicada  función de administrar justicia, es conducta que se aleja de la recta  función.   

PROCESO  No.  10756            

          CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                      Magistrado Ponente   

                      Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES   

                      Aprobado Acta No.110   

Santa  Fe  de  Bogotá,  D.C.,  septiembre  diecisiete (17) de mil novecientos noventa y siete (1997).   

          V I S T O S :   

Le  corresponde  a la Sala Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia  desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por el  defensor  del  Ex-Juez  Unico  Penal  Municipal  de  Pivijay (Mag.) doctor Elvis  Manuel  Canchano  Niebles, a quien el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Santa  Marta  mediante  providencia  de  febrero  21 de 1995, lo condenó por el  delito  de prevaricato a la pena de dos años de prisión, más la interdicción  de  derechos  y funciones públicas por un tiempo igual a la pena principal y le  concedió   el   beneficio  de  la  condena  de  ejecución  condicional  previa  diligencia    de    compromiso    y    caución   de   dos   salarios   mínimos  legales   

         LA GENESIS PROCESAL:   

El  21  de  diciembre de 1989, JOSE GREGORIO  LOBELO  RUDAS,  denunció  penalmente  a  su  esposa ZAIDA OROZCO ROJANO y a sus  hermanos  JUAN  y  JOSE  OROZCO  ROJANO, imputándole el hurto de 62 reses, 4 de  ellas  de  propiedad  de  FRANCISCA  RUDAS DE LOBELO, semovientes entregados “al  aumento”  a  MARIA  ANTONIA  MARTINEZ  QUIROZ.  Después  de  oír el juzgado en  indagatoria  a  Zaida  Orozo;  por  auto  de  31  de enero de 1990 se abstuvo de  proferir  medida  de  aseguramiento  en su contra (fs.49 y 50 Cdno.1� original).   

El  apoderado  de  la  parte  civil,  en dos  ocasiones  solicitó  al  Juez  de Pivijay, declarar  su incompetencia para  seguir  conociendo  del  proceso,  advirtiéndole  que  por  estos  hechos y los  investigados    en   los   Juzgados   4�  de  Instrucción  Criminal  de Fundación y el 11 de Ciénaga, se  presenta  una  conexidad  y  en  ese  orden  debe  enviarse la actuación a esta  última   oficina   provocando,   en   últimas   una   colisión   negativa  de  competencias.   

El Juez ELVIS CANCHANO NIEBLES, mediante auto  de  fecha  julio  19  de  1990,  consideró  que los hechos referían un posible  “hurto   entre   condueños”  y  por  tal  motivo  decretó   cesación  de  procedimiento  conforme lo demando el defensor de la señora Orozco. Contra este  auto  el señor representante de la parte civil interpuso recurso de reposición  y  en subsidio el de apelación, memorial que el Juzgado mediante auto de agosto  6  de  1990  devolvió  por  considerarlo  irrespetuoso.   Hizo  uso de los  poderes   disciplinarios  consagrados  en  el  artículo  39.3  del  Código  de  Procedimiento Civil.   

Puntualizó el Juez que en las diez páginas  del  memorial  en  donde el señor representante de la parte civil sustentó los  recursos  interpuestos,  “arremete  en  contra  de  este  despacho con frases no  propias  de  un  estudioso de las ciencias jurídicas”, por cuanto a su criterio  no  ha  debido  proferir tal medida, dado que se tipificaban otros delitos y que  “según  él  hay  pruebas suficientes dentro de este dossier (sic) que ameriten  la  apertura  de varias  investigaciones”. Anota el funcionario que no solo  se  quedó  en  esos  términos  el  memorialista  “sino  que en su irrespeto al  despacho  llegó  a  decir  ´eso  es  lo  que debe hacer, aplicar justicia y no  invocar  la  norma procedimental en su artículo 34 para decir que los hechos no  son  constitutivos de delito, que no existen. Insólito creer semejante concepto  jurídico´”.   

Estos  procedimientos  fueron  considerados  contrarios  a  derecho  y  en  ellos  basó  el  doctor  EMILIO  RAFAEL CAAMAÑO  SARMIENTO,  apoderado  de la parte civil, la denuncia que generó la apertura de  este proceso.   

         ACTUACION PROCESAL:   

Iniciada la instrucción sumaria y vinculado  al  proceso  el  sindicado ELVIS MANUEL CHANCHANO NIEBLES, mediante indagatoria,  la  Fiscalía  Delegada  ante  el Tribunal Superior del Distrito de Santa Marta,  por  auto  de fecha 30 de noviembre de 1993, le decretó medida de aseguramiento  de  detención  preventiva  con  beneficio  de  excarcelación  caucionada, como  presunto  responsable del delito de “prevaricato por acción” (fs. 82, 108 y 174  y  Ss.  cdno.  1� original),  decisión  que por vías del recurso de apelación interpuesto por el procesado,  fue  integralmente  confirmada por la Fiscalía Delegada ante esta Corporación.   

Cerrada  la  investigación,  la  Fiscalía  mediante  providencia  de  fecha  16  de junio de 1994, dispuso acusar al doctor  ELVIS  MANUEL  CANCHANO  NIEBLES,  ante  la Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior  de  Santa  Marta, como presunto responsable del delito de “Prevaricato  por  Acción”.  (fs.  225  y Ss.), cometido en su condición de Juez Unico Penal  Municipal   de  Pivijay   (Magdalena),  en  desarrollo  del  proceso  penal  adelantado contra ZAIDA OROZCO DE ROJAS, por “Hurto”.   

Ejecutoriada  la  decisión  acusatoria,  se  envió  el  expediente  al  Tribunal  de  Santa  Marta y repartido el asunto, el  Magistrado  sustanciador dispuso el trámite consagrado por el artículo 446 del  C.  de P. P. y agotado el mismo, señaló fecha para la celebración de la vista  pública,  diligencia que se realizó el día 8 de febrero de 1995 (fs. 3 y 25 y  Ss.  cdno.  Tribunal), profiriendo con fecha febrero 21 del citado año, la  sentencia   de   condena   que   es   objeto  de  impugnación  por  el  abogado  defensor.   

         FUNDAMENTOS DE IMPUGNACION:   

La  inexperiencia,  por  el  corto tiempo de  servicio  en la judicatura, el resultado no querido por el procesado derivado de  un  error  de valoración, respecto de los términos del escrito de impugnación  presentado  por  el  apoderado  de  la parte civil, son para el señor defensor,  causas  determinantes  de  la  decisión  tomada  por  su procurado Elvis Manuel  Canchano  Niebles,  que  aun  cuando  devienen  en  la utilización de fórmulas  inadecuadas  para la devolución del escrito de impugnación, no por ello tienen  la  consistencia  necesaria para predicar del sujeto agente, la creación dolosa  del  acto   contrario  a derecho. En ese orden considera que la conducta de  su   asistido   si  bien  es  típica  y  antijurídica,  no  se  estructura  la  culpabilidad  por  ausencia    de    dolo  dado  que  de  la  devolución  del  escrito  que  considere  irrespetuoso, no de puede deducir una  conciencia   clara   en  el  sujeto  agente  de  obrar  de  manera  contraria  a  derecho.   

         CONSIDERACIONES DE LA SALA:   

La responsabilidad y consiguiente condena del  exjuez   ELVIS  MANUEL CANCHANO NIEBLES, se originó por haber proferido en  el  proceso  que  adelantaba  como Juez Unico Penal Municipal de Pivijay (Mag.),  decisiones  contrarias  a  derecho.  La  primera  fue  el  auto  de cesación de  procedimiento  en  favor  de  la  sindicada  Zaida  Orozco, cuando el proceso se  encontraba  en  instrucción,  decisión que fundó sin una acertada valoración  probatoria  y  sin vincular al proceso a los hermanos de la imputada quienes son  considerados  como  copartícipes  del  delito  de  hurto de los semovientes. La  segunda  por  la  ausencia  de  pronunciamiento  sobre los recursos interpuestos  contra  esa  decisión  devolviendo el memorial de sustentación al considerarlo  irrespetuoso.   

La  condición de Juez Unico Penal Municipal  de  Pivijay  (Mag.)   y la calidad de servidor público del doctor CANCHANO  NIEBLES  y su autoría en el auto que se califica como manifiestamente contrario  a  derecho, se establece con prueba documental debidamente allegada al proceso a  los   folios  66,  91,  101  cuaderno  No.  1,  original  y  13  y  14  cuaderno  Tribunal.   

En  efecto,  el  comportamiento  del Juez se  centra  en el auto del 19 de julio de 1990 (fs. 66 y ss. Cdno. 1), por medio del  cual  en  su  condición de titular del Juzgado Unico Penal Municipal de Pivijay  (Mag)  en  el  proceso que adelantaba por el hurto de unos semovientes contra la  señora  Zaida  Orozo,  no vinculó a sus hermanos Juan y José, sindicados como  copartícipes  en ese punible, omitiendo posteriormente pronunciarse  sobre  la  incompetencia que le planteó la parte civil, decretando por el contrario la  cesación  de  procedimiento  a  favor de la señora Orozco de Lobelo, solicitud  demandada  por  su defensor con el argumento que la conducta imputada es atipica  y  en  últimas porque los hechos no son distintos a una mera liquidación de la  sociedad    conyugal,    aspecto    civil   que   debe   ventilarse   ante   esa  jurisdicción.   

El  segundo acto imputado al exjuex consiste  en  el  auto  de  agosto  6 de 1990 en donde el señor representante de la parte  civil  interpuso  los  recursos  de  reposición y apelación contra el auto que  cesó  procedimiento,  memorial  que  el  funcionario  devolvió al considerarlo  irrespetuoso,  razón  por  la  cual aplicó  las facultades disciplinarias  que le confiere el artículo 39 del Código de Procedimiento Civil.   

Son  estas  las  decisiones que con claridad  meridiana   permiten   deducir   el   comportamiento   del   Juez   contrario  a  derecho.   

Devolver un memorial por la solicitud que una  de  las  partes  le  presenta  al  funcionario  en  el sentido de que realice un  estudio  juicioso  del  proceso,  o  para  que  realice  un análisis crítico y  reflexivo  de la prueba de acuerdo a los parámetros de la persuasión racional,  puntualizarle  al  funcionario  los elementos que estructuran un hecho punible y  señalarle  en  ese  orden  que  no  es  competente en razón de la cuantía por  cuanto  supera  el  valor  de  veinte salarios mínimos y además porque existen  otros  delitos  de competencia de los Juzgados de Instrucción en esa época, en  momento  alguno se puede considerar como una falta de respeto y consideración a  la  investidura  de  Juez  de  la  República.  Es cierto que le compete al Juez  interpretar  la  ley,  valorar  la  prueba,  como  también  las  peticiones que  formulen  los  sujetos  procesales, actividades en donde el funcionario obra con  libertad  ajustando  siempre  su  criterio  a  la  sana  crítica  y a un juicio  ponderado,  serio,  reflexivo  y  analítico;  obrar  de  manera  diferente,  es  convertir  esa  libertad  en  arbitraria,  de  tal suerte que aceptar o negar un  hecho  de  acuerdo  a su libre talante en condiciones que chocan con la lógica,  la  justicia  y  el  rector  criterio  que  debe  animar  no solo al funcionario  judicial  sino  ante  todo  al  Juez investido por la autoridad de la ley, de la  delicada  función de administrar justicia, es conducta que se aleja de la recta  función.   

El  memorialista  en ningún momento empleó  frase  inelegante  o  desobligante   que  permita  estructurar una falta al  debido  respeto  que  debe  existir entre las partes que intervienen en el   proceso.  Aceptar  la  excusa  en  la  cual  pretende el Juez la legalidad de su  actuación  es entronizar un exagerado subjetivismo y una rayana susceptibilidad  sin  fundamento jurídico alguno, que acarrea graves daños a la administración  de justicia, por la arbitrariedad que encierra.   

Si  bien  las  partes  deben observar en el  desempeño  de  las  labores encomendadas, el decoro, el respeto y la elegancia,  en  momento  alguno  una  petición  en  donde  una  de  las  partes  muestre su  inconformidad  con  una  decisión  tomada  por  un  Juez, es manifestación que  atente contra el debido respeto.   

Destaca  la  Sala  que  el  exjuez CANCHANO  NIEBLES  no  carecía de conocimientos jurídicos o de experiencia judicial, por  el  contrario  en  su  injurada el acusado afirma que después de haber laborado  como  sustanciador  de un Juzgado Penal de Santa Marta, se desempeñó como Juez  en  diferente  municipios  (Pueblo  Viejo,  Ciénaga,  El  Piñón  y el Juzgado  Segundo Penal Municipal de Santa Marta).   

Anotó  además que es abogado titulado. Se  deduce  entonces que es no solo persona que conoce el derecho positivo, sino que  es  persona de amplia experiencia profesional y por ende es capaz de interpretar  y  aplicar  las  normas  vigentes,  luego  el  comportamiento  imputado   a  términos  del  pliego  de cargos no es fruto del error ni de la ignorancia sino  de un   

subjetivismo  exagerado,  falso  que  alega  circunstancia  que  pone  de  presente su voluntad consciente de obrar de manera  contraria  a  derecho  en  cuanto  de  manera  ostensible  desconoció la prueba  allegada  y  obró   en  contra  de  los  trámites procesales, fundando lo  anterior  en  un  irrespeto inexistente cuando devolvió el memorial para de esa  manera  negar  los  recursos  interpuestos, evitando que el superior jerárquico  conociera su actuación y de esa manera la modificara o revocara.   

Palmario es que el comportamiento del exjuez  fue  doloso. No de otra manera se puede interpretar su afán en la finalización  de  la  instrucción,  la  no  vinculación  de  otros sujetos procesales, el no  responder  los  memoriales sobre cambio de competencia y la no conceción de los  recursos  interpuestos,  todo  ello  con  ánimo  no  distinto  de  favorecer la  actuación procesal de la señora Orozco.   

Lo  anterior le permite concluir a la Corte  que  la  conducta  por la que se procede es típica a término del artículo 140  del  Código  Penal,  antijurídica  en  cuanto  lesionó  el interés jurídico  tutelado  por  el  Estado  sin  concurrir  causal  de  justificación  alguna, y  culpable  por cuanto conociendo el injusto obró con dolo, razón por la cual se  impone  confirmar  la  decisión  impugnada  toda  vez que en el proceso obra la  prueba requerida por el artículo 249 del Código de   

Procedimiento Penal.  

De acuerdo con lo consignado en precedencia  se  impone la  confirmación  en  su  integridad  de la sentencia recurrida. No  obstante   lo   anterior   no   puede   la   Corte   menos   que   criticar   el  benigno tratamiento  punitivo  que le dió el Tribunal al imponer el mínimo de  la  pena señalada en el respectivo dispositivo penal sin tener en cuenta que el  hecho  punible  fue  atribuido  a  un  Juez de la República en quien ésta y la  sociedad    han   depositado   una   especial   confianza,   circunstancia   que  indudablemente  reviste  una  especial  gravedad,  situación  que  bien hubiera  ameritado  no  partir  del  mínimo  o  al  menos  excluirlo del subrogado de la  condena de ejecución condicional.   

La  confirmación de la pena impuesta es de  rigor  dado  el  mandato  constitucional  art. 31 de la Consitución Nacional en  concordancia   con   el  artículo  217  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  modificado por el artículo 34 de la Ley 81 de 1993.   

En razón y mérito de lo expuesto, la SALA  DE CASACION PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,   

        R E S U E L V E:   

CONFIRMAR  en su integridad la sentencia de  condena  de origen, fecha y contenido suficientemente reseñados a través de la  presente providencia.   

        COPIESE, NOTIFIQUESE Y DEVUELVASE   

        CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                  RICARDO            CALVETE  RANGEL          

JORGE        E.        CORDOBA  POVEDA             JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

CARLOS  EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR    DIDIMO       PAEZ       VELANDIA                                                                                                                           NO FIRMO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES           JUAN   MANUEL   TORRES  FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

   

    

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