10612 (11-07-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

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    MEDIDA DE SEGURIDAD/  LIBERTAD VIGILADA/ INIMPUTABILIDAD   

Tesis:  

El   inimputable   por   trastorno  mental  permanente,  se hará acreedor en el curso del proceso al beneficio de “libertad  vigilada”,  cualquiera  sea  el  término  cumplido  en internación preventiva,  cuando  el  psiquiatra forense determine que su afección psíquica ha alcanzado  cierto  grado  de  evolución  satisfactoria  que  le  permita reintegrarse a la  sociedad  sin  representar  un  peligro  para  sí mismo o para los demás. Esta  concesión  podrá  ser revocada por el funcionario de conocimiento, de oficio o  a  solicitud  de parte, cuando el procesado incumpla las obligaciones adquiridas  o  cuando  el  perito  médico oficial aconseje la continuación de la medida de  internación (art. 427 inciso final del C. de P. P.).   

PROCESO                              : 10612   

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                                  Aprobado acta No. 102.   

                                                                  Magistrado ponente :   

                                                                  Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Santa Fe de Bogotá D. C., once (11) de julio  de mil novecientos noventa y seis (1996).   

1. ASUNTO  

Resolver la petición de “libertad vigilada”  hecha   por  la  procesada  MARINA  CELIS  RAMIREZ,  quien  fue  condenada  como  inimputable,  se  encuentra  recluida en el anexo psiquiátrico de la Cárcel de  Mujeres  “Buen  Pastor” y con fundamento en dictamen médico legal, afirma estar  en    condiciones    de   normalidad   mental   que   le   permiten   vivir   en  sociedad.   

2. CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

MARINA CELIS RAMIREZ fue condenada en segunda  instancia  por  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga, el 14  de   diciembre   de   1994,   a  la  medida  de  seguridad  de  internación  en  establecimiento  psiquiátrico o clínica adecuada de carácter oficial, por una  duración  máxima de cuarenta (40) años, como autora inimputable del delito de  homicidio.   

En  el  fallo  se  ordenó  que el perito de  Medicina  Legal  reconociera  nuevamente  a la inimputable para establecer si la  medida de seguridad debía continuar o sustituirse.   

Contra  el  fallo  anterior,  la  defensora  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación,  cuyo  trámite  se surte  actualmente ante la Corte.   

En  pretérita  oportunidad,  la  defensora  pública  de  la  interna CELIS RAMIREZ solicitó la suspensión de la medida de  seguridad.  Para  atender  su solicitud, se ordenó que el INSTITUTO NACIONAL DE  MEDICINA  LEGAL Y CIENCIAS FORENSES practicara reconocimiento médico legal a la  inimputable  y  dictaminara  si  la  medida  de  seguridad  debía  continuar  o  sustituirse.   

Practicado   el   examen   respectivo,  el  psiquiatra  forense conceptuó que padecía una enfermedad maniaco depresiva por  lo  que  le  había sido impuesta medida de seguridad, pero que para ese momento  -diciembre  6 de 1995- se habían atenuado las alteraciones mentales que sufría  y   comenzaba   a   restablecerse   el   control   de   su  conducta.  Por  ello  concluyó:   

          “La  examinada  MARINA  CELIS  RAMIREZ  se  encuentra en proceso de  mejoría,   aún   requiere   de   unas  semanas  de  tratamiento  psiquiátrico                     en   condiciones   de   internamiento  para  que  se  consolide  su  recuperación  (fl.  30  cuaderno  de  la  Corte).      

Con posterioridad, la procesada solicitó ser  nuevamente   remitida  al  Instituto  Nacional  de  Medicina  Legal  y  Ciencias  Forenses,  para  que  le  fuera practicado otro reconocimiento y con base en él  obtener  su  liberación,  lo  que en efecto se hizo, llegándose a la siguiente  conclusión:   

          “En  la actualidad María Celis Ramírez ha recuperado la capacidad                     para  regir  y  entender  su  conducta.  Para evitar recaidas de su  trastorno  mental  requiere continuar en controles psiquiátricos en el Hospital  San  Camilo  de  Bucaramanga,  sitio en el cual tiene historia clínica” (fl. 88  ibídem).       

Con  el fin de obtener mayor claridad acerca  del  estado  mental  de  la procesada, y la conveniencia de la libertad por ella  impetrada,  se ordenó la ampliación del dictamen, en el sentido de especificar  si  la peticionaria “está en condiciones de tener adecuada vida de relación, y  si  se hace aconsejable el otorgamiento de la libertad vigilada (art. 427 del C.  de  P.  P.).  Esta  nueva  evaluación concluyó que “MARINA CELIS RAMIREZ… se  encuentra  en  condiciones  de tener adecuada vida de relación y desde el punto  de   vista  de  su  funcionamiento  mental  se  le  puede  otorgar  la  libertad  vigilada”.   

El  legislador,  en  desarrollo  del mandato  constitucional  del  art.  28  inciso final, en virtud del cual “En ningún caso  podrá   haber…   penas   y  medidas  de  seguridad  imprescriptibles”,  y en acatamiento del “reconocimiento        de       la  libertad”,   principio  rector  del  procedimiento  penal consagrado en el artículo 4, previó también  para  los  inimputables  la posibilidad de suspender el tratamiento intramuros a  que   pueden   ser   legalmente  sometidos,  ya  como  sumariados  -internación  preventiva,  art.  424  del  C.  de  P.  P.-,  ora  como  condenados -medidas de  seguridad, arts. 93 y ss. del C.P.-.   

Ahora bien: El artículo 427 del Código de  Procedimiento   Penal   consagra   la  “libertad   vigilada   para   inimputables   por  trastorno  mental  permanente”,  y  exige,  para  su  otorgamiento, dos  presupuestos:   

a).  Cumplimiento  del tiempo mínimo de la  medida de seguridad impuesta, y,   

b).  Concepto  favorable del perito médico  oficial.   

De  estos  dos  presupuestos  sólo  puede  exigirse  el  cumplimiento del segundo, habida cuenta que tanto científica como  jurídicamente    resulta   inaplicable   el   primero,   por   las   siguientes  razones:   

1).  Los  fines  de  “curación,  tutela  y  rehabilitación”  que  según  el  artículo 12 del Código Penal, persiguen las  medidas  de  seguridad,  de  ser  posible  alcanzarlos,  lo  serían en un lapso  impredecible,    -dependiendo   de   las   características   individuales   del  inimputable,  de la naturaleza del trastorno mental y su carácter eminentemente  complejo,  propio  de  estas  afecciones  gnoseológicas,  y  de la eficacia del  tratamiento  a que sea sometido-, por lo que no resulta científicamente válido  pronosticar  un  término mínimo en el cual la medida de seguridad lograría su  cometido.   

2).  La  Corte  Constitucional, mediante la  sentencia  C-176  del  8  de  mayo  de  1993, declaró la inexequibilidad de los  términos  mínimos  fijos  y  máximos  indeterminados  establecidos  para  las  medidas  de  seguridad  en los artículos 94 inciso 2º  -internación para  enfermo  mental  permanente-;  95  inciso  2° -internación para enfermo mental  transitorio-   y  96  inciso 2º del Código Penal  -internación para  inimputable  que  no  padezca  enfermedad  mental-,  quedando  de  contera,  sin  respaldo  legal,  la  posibilidad  de  exigir el cumplimiento de esta condición  como presupuesto para la liberación del inimputable.   

Significa lo anterior que el inimputable por  trastorno  mental  permanente,  se  hará  acreedor  en  el curso del proceso al  beneficio  de  “libertad  vigilada”,  cualquiera  sea  el  término  cumplido en  internación   preventiva,   cuando  el  psiquiatra  forense  determine  que  su  afección  psíquica  ha  alcanzado cierto grado de evolución satisfactoria que  le  permita reintegrarse a la sociedad sin representar un peligro para sí mismo  o  para  los  demás.  Esta concesión podrá ser revocada por el funcionario de  conocimiento,  de  oficio  o  a solicitud de parte, cuando el procesado incumpla  las  obligaciones  adquiridas  o  cuando  el  perito médico oficial aconseje la  continuación  de  la medida de internación (art. 427 inciso final del C. de P.  P.).   

En     el     caso     sub-exámine  a  la  procesada  MARINA  CELIS  RAMIREZ,  si  bien es cierto inicialmente se le dictaminó una enfermedad  maniaco  depresiva,  con  el  tratamiento  psiquiátrico  a que ha venido siendo  sometida  desde  el  23  de  octubre  de 1994 (fl. 28 cuaderno de la Corte) y el  concurso  prestado  por  la  paciente, se concluyó  que “desde el punto de  vista  de  su  funcionamiento  mental se le puede otorgar la libertad vigilada”,  pues  “en  la  actualidad… ha recuperado la capacidad para regir y entender su  conducta”,  aunque, “Para evitar recaidas de su trastorno mental” deba continuar  en  controles  psiquiátricos  en  el  Hospital San Camilo de Bucaramanga, donde  tiene historia clínica.   

Resulta  entonces procedente la liberación  de  la  procesada  en  mención,  con  la  aclaración  de que no se aplican las  figuras  de la “suspensión” -art. 94 inc. 2° del C.P.-, o la “sustitución” de  la  medida de seguridad -art. 99 ejusdem-, por cuanto aquellas requieren que las  mismas  se  encuentren en firme, situación que no se presenta mientras esté en  curso la impugnación extraordinaria.   

La  liberación  se  hará  efectiva previa  suscripción  de  diligencia  de  compromiso  por  parte de la procesada, en los  términos  del  art.  97  del  Código  Penal,  debiendo  someterse  a controles  psiquiátricos  ambulatorios  cada  tres  meses  en  el  HOSPITAL  SAN CAMILO de  Bucaramanga,  a  evaluaciones  semestrales  en el Instituto Nacional de Medicina  Legal  y  Ciencias  Forenses  y  presentaciones cada 15 días ante el Agente del  Ministerio  Público del lugar, quien rendirá los informes pertinentes sobre la  conducta de la liberada.   

Como  la  procesada  menciona  a su señora  madre  -ANA  BENITA  DE  CELIS RAMIREZ- como la persona que “puede hacerse cargo  del  Acta  de  Compromiso”, de conformidad con el art. 427 inc. 2° del C. de P.  P.,   ella  también  suscribirá  la  diligencia  respectiva  y  bajo  caución  juratoria  se  comprometerá  a  velar  por  el cumplimiento de las obligaciones  adquiridas  por  la  liberada,  con  la  advertencia  de que la gracia concedida  podrá   ser   revocada  por  prescripción  médica  o  por  el  incumplimiento  injustificado del compromiso adquirido.   

En  mérito de lo expuesto la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         RESUELVE   

1.  CONCEDER  A  MARINA  CELIS  RAMIREZ  la  LIBERTAD  VIGILADA  de     que trata el art. 427 del Código  de  Procedimiento Penal,     previa diligencia compromisoria  en   los   términos     señalados   en   la  parte  motiva  de  esta  providencia.   

2.  LIBRAR,  por la Secretaría de la Sala,  las     respectivas     comunicaciones     para    la    efectividad    de    la  medida             adoptada.   

        Notifíquese y cúmplase.   

        FERNANDO  ARBOLEDA RIPOLL                                    

RICARDO   CALVETE   RANGEL                      JORGE CORDOBA POVEDA                        

                        No  firmo   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE             JORGE  ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

CARLOS   E.  MEJIA  ESCOBAR                       DIDIMO PAEZ VELANDIA   

NILSON   PINILLA   PINILLA                              JUAN    MANUEL    TORRES  FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

   

    

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