10431 (25-05-95)

1995

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso  No.  10431            

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                    Magistrado Ponente:   

                                                    Dr.  RICARDO CALVETE  RANGEL   

                                                    Aprobado Acta No.68 (Mayo 18/95)   

Santa Fe de Bogotá D.C., mayo veinticinco de  mil novecientos noventa y cinco.   

Resuelve  la Sala sobre la admisibilidad del  recurso  de casación excepcional, oportunamente interpuesto por el defensor del  procesado  SAUL PEÑA PRIETO, contra la sentencia de segunda instancia proferida  por  el  Juzgado Penal del Circuito de Chocontá, de abril 18 del año en curso,  por el delito de lesiones personales culposas.   

          A N T E C E D E N T E S   

El  2  de diciembre de 1991, en la autopista  central  del  norte,  a  la  altura  del  kilómetro  38   más 850 metros,  comprensión  territorial  de  Sesquilé, se produjo la colisión del automóvil  conducido  por SAUL PEÑA PRIETO contra la tractomula conducida por Carlos Julio  Pérez   Molano,  resultando  lesionados  el  primero  de  los  nombrados  y  su  acompañante Carlos Barrios Jiménez.   

Adelantada la correspondiente investigación  por  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal de Sesquilé, se calificó el mérito del  sumario  con  preclusión  de investigación en favor del vinculado Carlos Julio  Pérez  Molano  conductor  de  la tractomula, y resolución de acusación contra  SAUL PEÑA PRIETO.   

Con  ocasión  del  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la resolución acusatoria, el Juzgado Penal del Circuito de  Chocontá la confirmó.   

Rituado el juicio, el referido Juzgado dictó  sentencia   mediante  la  cual  condenó a PEÑA PRIETO a ocho (8) meses de  prisión,  multa de $1’133.000.33, suspensión del oficio durante un término de  un  (1) año, interdicción de derechos y funciones públicas por igual tiempo a  la  pena  principal,  y  al  pago de las siguientes sumas de dinero: $20.000 por  indemnización  de  daños  a  la  tractomula,  $81.493  por  daño  material al  lesionado y 50 gramos oro por perjuicio moral al mismo.   

Al  conocer por vía de apelación del fallo  de  primer  grado,  el  Juzgado Penal del Circuito de Chocontá lo confirmó con  las  siguientes  modificaciones  enunciadas  en  el  cuerpo  del fallo así: “lo  atinente  a  la imposición de la suspensión en el ejercicio de la conducción,  en  el  sentido  de  reducir  a  SEIS  MESES dicho término, en lugar de UN AÑO  impuesta  por  el  A-quo,  igualmente, en cuanto a que los perjuicios civiles se  imponen  en  GRAMOS  ORO o sus equivalentes en moneda nacional para cuando quede  ejecutoriada la sentencia”.   

          INTERPOSICION Y SUSTENTACION DEL RECURSO   

Contra  la  referida  sentencia  de  segunda  instancia   el   defensor  del  procesado  interpuso  oportunamente  recurso  de  casación   en   la   modalidad   de  excepcional,  apoyado  en  las  siguientes  razones:   

1o.          Violación  del  derecho fundamental al  debido proceso.   

a)           La  Juez  de segunda instancia viola el  derecho  fundamental  mencionado,  “cuando  no  tiene  en  cuenta  el  principio  constitucional  de  la  favorabilidad  y  permisibilidad  de la ley penal, parte  integral  del debido proceso contenido (sic) el artículo 29 de la Constitución  Política.  Así, aplica el parágrafo único Inciso Unico del Artículo 138 del  C.  de  Tránsito  y  Transportes,  como  norma  extrapenal  de  donde deduce la  ‘imprudencia’  (iba  manejando  aproximadamente a 53.33 km/h) del sindicado como  elemento  objetivo  de  su  culpabilidad,  debiendo  aplicar,  a  falta  de más  elementos  probatorios,  lo  indicado  en  el  artículo  140  (sic) de la misma  legislación  que  permite  la  velocidad en carretera hasta de 80 km/h, por ser  menos  restrictiva  y  más favorable para los intereses del procesado, amén de  estar  establecida  la velocidad mínima permitida en el sector (60 km/h). Es de  insistir  que  en  el  proceso  no  se  encuentra  ningún  elemento que permita  calificar  cualitativa  y  cuantitativamente el presupuesto de hecho exigido por  la  norma  mal  aplicada  (cantidad  y calidad de la visibilidad). De soslayo se  viola   el   artículo  5o.  del  C.  Penal,  al  no  encontrarse  elementos  de  responsabilidad subjetiva”.   

b)           Se  viola el debido proceso, cuando “no  se  tiene  en  cuenta  la prueba presentada por el sindicado y consistente en la  declaración  del lesionado, señor Carlos Barrios quien inculpa al chofer de la  tractomula,  pues  si bien se menciona no se dice por qué no se le cree, ya que  al  contrario  de  inculpar al sindicado procesado, inculpa del ilícito a quien  resultara   absuelto   (el  chofer  de  la  tractomula)  en  otrora  oportunidad  procesal”.   

c)           Se  viola  “el  derecho fundamental del  procesado  AL  TRABAJO”,  porque  la  condena  de  prohibición del ejercicio de  profesión u oficio sobrepasa el tiempo de la pena principal”.   

2.-         Desarrollo jurisprudencial.   

Considera  que  es necesario que la Corte se  manifieste sobre los siguientes aspectos:   

a)           Si  la  norma  extrapenal consagrada en  parágrafo  único  del  art.138  del  C. Nacional de Tránsito, es aplicable en  materia penal, como elemento de responsabilidad culposa.   

b)           Si el presupuesto de hecho de tal norma  con  referencia  a  la reducción de visibilidad, debe estar acompañado o no de  la    prueba    de    la   cantidad   y   calidad   de   esa   “reducción”   de  visibilidad.   

c)           Si aplicar la norma sin elemento alguno  que  demuestre  la  cantidad y calidad de visibilidad en donde no debe operar la  prohibición, no viola el art.5o. del C.P.   

Finalmente  transcribe  el  texto  de  los  artículos  138 y 148 del C.N. de T.T., modificados por el Decreto 1809 de 1990.  Expresa  que  no  se  incluye  jurisprudencia  porque  no  se  encontró nada al  respecto.   

         CONSIDERACIONES DE LA SALA   

El recurso de casación cuya admisibilidad se  analiza,  fue  formulado  en la modalidad de excepcional, por cuanto se trata de  una  sentencia  que  no  permite  su interposición por la vía común; quien lo  presentó  en  forma oportuna estaba habilitado para hacerlo, con invocación de  las  dos  causales  por  las cuales esta especial forma de impugnación procede,  aspectos estos por los que sería procedente y viable.   

Pero  como  se  desprende de la norma, tales  exigencias  puramente  formales  no  son suficientes para su admisibilidad, pues  además  es  preciso que la Sala al estudiar las razones que motivan el recurso,  encuentre  que su aceptación es necesaria  para  el  desarrollo  de  la jurisprudencia y la garantía de los  derechos fundamentales.   

Se  procederá  entonces al análisis de las  razones expuestas por el recurrente en el caso sub-judice:   

1.-              Violación      del     debido  proceso:   

a)  De la lectura del memorial en el que se  dan  las  razones  por  las  cuales se estima procedente el recurso de casación  excepcional,  se  desprende con absoluta claridad que so pretexto de un presunto  desconocimiento  del  principio  de  favorabilidad  -respecto  del  cual  existe  abundante  jurisprudencia de la Corte ya decantada-, la argumentación se centra  en  la  inconformidad  del  defensor respecto de la apreciación probatoria dada  por los juzgadores de instancia.   

Es  así,  que  la primera censura parte de  afirmaciones  tales  como  que  el  fallador  de  segunda  instancia  deduce  la  “imprudencia”   del   sindicado  como  elemento  objetivo  de  su  culpabilidad,  aplicando  el artículo 138 del Código de Tránsito y Transportes, cuando en el  proceso  “no  se  encuentra  ningún elemento” respecto del presupuesto de hecho  exigido  por  esta  norma  “mal  aplicada”  y  que  ante  la “falta de elementos  probatorios”  se ha debido aplicar el artículo 148 de la misma legislación por  ser  más  favorable  a  los  intereses  del procesado; también que se viola el  artículo  5o. del Código Penal “al no encontrarse elementos de responsabilidad  subjetiva”.   

Como  se  ve,  lo  que  ocurre  es  que  el  impugnante  no  comparte  las conclusiones de los falladores de instancia, luego  del   pertinente   análisis   de   los  elementos  de  juicio  obrantes  en  el  proceso.   

Pero además, necesario resulta responder al  peticionario,  que  la aplicación indebida de una sustancial norma por error en  la  apreciación  de  las  pruebas, tiene como vía adecuada de ataque la causal  primera  cuerpo  segundo que es la instituida para resolver yerros in iudicando,  pues  en  el  evento  de  existir  un  error  de tal naturaleza ello no viola el  derecho al debido proceso que se invoca.   

b)          En el segundo reproche da la impresión  de  que se refiere a una prueba testimonial que no fue tenida en cuenta, lo cual  daría  lugar a un error de hecho, pero finalmente se entiende que la expresión  “no  se  tiene  en  cuenta”, la utiliza en el sentido de que no tuvo aceptación  porque  “no se cree”, esto es, que no se le reconoció el mérito probatorio que  el  impugnante  le  otorga,  luego su inconformidad radica en el valor dado a la  prueba.   

El recurrente plantea que al no reconocerle  a  una  prueba  la  credibilidad  que a su juicio merece se violó el derecho al  debido   proceso,  argumentación  que  obviamente  no  tiene  ningún  respaldo  médico,  pues  al Juez corresponde la valoración de las pruebas de acuerdo con  las  reglas  de  la sana crítica, y no coincidir sus conclusiones con las de la  defensa  no  solamente  es  una  situación  normal  dentro  de la dinámica del  proceso, sino que con ello no se viola ninguna garantía.   

Es evidente que el defensor alude en las dos  primeras  censuras al debido proceso como un esfuerzo para ajustar la situación  a  la  exigencia  legal, pero lo que se concluye luego de leer la motivación es  que eso nada tiene que ver con su verdadera inconformidad.   

La  discrecionalidad que la ley otorga a la  Sala  Penal  no  llega  hasta  el  extremo  de  que  pueda  dar  vía libre a la  tramitación  del  recurso  extraordinario  para revivir un debate probatorio ya  superado,  pues  como  ya  se  dijo,  tratándose  de  la modalidad de casación  excepcional   solo  procede  si  se  considera  necesaria  para  desarrollar  la  jurisprudencia  o la garantía de los derechos fundamentales, y ninguno de estos  dos aspectos demuestra el impugnante.   

2.-          El  tercer cargo carece de fundamento,  ya  que  no  es  cierto  como  lo afirma el impugnante, que “se viola el derecho  fundamental  del  procesado  AL  TRABAJO,  pues  la  condena de prohibición del  ejercicio    de  profesión  u  oficio  sobrepasa  el  tiempo  de  la  pena  principal”.   

Al respecto basta tener en cuenta que la ley  no  exige  que  en  las  lesiones personales la prohibición del ejercicio de la  profesión  sea por el mismo tiempo de la pena privativa de la libertad (art.340  C.P.).  De  otra  parte el Juzgador de primera instancia condenó al procesado a  ocho  (8)  meses  de  prisión,  y le impuso la suspensión de oficio por un (1)  año.  El fallador de segundo grado confirmó la pena privativa de la libertad y  modificó  lo atinente a la suspensión en el ejercicio de la conducción, en el  sentido   de   reducir   a   “SEIS   MESES”   el   término   impuesto   por  el  a-quo.   

3.- No encontrando la Sala que en este caso  sea  necesario  un  pronunciamiento para el desarrollo de la jurisprudencia o la  garantía   de   los   derechos   fundamentales,  no  se  admitirá  el  recurso  interpuesto.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA -SALA DE CASACION PENAL-,   

        R E S U E L V E   

INADMITIR  el  recurso  de  casación en la  modalidad  de  excepcional  interpuesto por el defensor del procesado SAUL PEÑA  PRIETO.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

NILSON    PINILLA   PINILLA                                        RICARDO CALVETE RANGEL   

GUILLERMO    DUQUE    RUIZ                                        CARLOS MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                        EDGAR SAAVEDRA ROJAS   

JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA                          JORGE   ENRIQUE   VALENCIA  M.   

        CARLOS A. GORDILLO LOMBANA   

         Secretario   

     

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