9480 (18-05-95)

1995

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 9480  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                    Magistrado Ponente   

                                                    Dr.EDGAR  SAAVEDRA  ROJAS   

                                                   Aprobado Acta No.067   

                                                    Santafé  de Bogotá, D.C., diez y ocho (18) de  mayo de mil novecientos noventa y cinco (1995).   

         V I S T O S   

Corresponde  a esta Sala de la Corte Suprema  de  Justicia  resolver  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  doctor  Jorge  Abdo Abuchar Barakat, en representación del  sentenciado  Dubian  Alonso  Parra  Colorado, condenado como autor del delito de  Hurto Calificado y agravado.   

                                                   H E C H O S   

El a quo los resumió así:  

         “A  las  seis y media de la tarde del día 15 de enero del año que  transcurre  (1993)  DUBIAN  ALONSO  PARRA  COLORADO,  en  compañía  de  ALBERT  ALEJANDRO  URUEÑA TABARES, fueron capturados por la policía en la calle 26 con  la  carrera  65C sector de barrio Antioquia, en el momento en que se movilizaban  en  el  vehículo  tipo  automóvil,  marca  Chevrolet  Sprint, color blanco, de  placas  BBM  563, el cual había sido hurtado dos días antes, por dos personas,  es  decir, el 13 de enero a las dos y cuarto de la tarde en la carrera 80 con la  calle  46, cerca del restaurante Sorba, uno de los personajes armado de revolver  despojó  a  la  señora  Doris  Correa  Torres  de  Agudelo  de  las llaves del  mencionado  automotor  y  de  la  suma  de  cuatro  mil  trescientos pesos.- Los  depredadores  huyeron con el vehículo y dos días después fue localizado en la  forma como se relató al principio del párrafo”.   

         

                                                   L A  D  E M A N D A   

Inicia   el   libelo   casacional  con  la  identificación  de  los  sujetos  procesales  que  intervinieron en el proceso.  Luego  de  hacer  una  breve  reseña  de  la  sentencia que pretende impugnar a  través  de  esta  vía  extraordinaria,  en  el acápite que denomina “CARGOS”,  informa  que  acusa  al  fallo  de  instancia  con  base  ” en los numerales del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento Penal”, por cuanto la defensa ha  sostenido  que  la  conducta  del  procesado  se  adecua  al  artículo  177 que  contempla el Código Penal.   

Estima  el  recurrente que para censurar una  conducta  ilícita  es  menester que la acción desplegada por “el sujeto activo  se   ajuste  al  tipo  penal  que  se  le  imputa  aparejado  a  esto  viene  la  confrontación  con  las pruebas”. Por ello, no basta la simple expresión de un  agente  de la Policía Nacional que señale a determinada persona como la autora  de  un  determinado  delito para dar por demostrado “la materialidad Ilícita de  una conducta”.   

Advierte  que  su planteamiento defensivo lo  sustenta  con  base en las diligencias de reconocimiento en fila de personas que  se  le  practicó  al  sentenciado los días 22 y 29 de enero de 1993 y el 15 de  marzo  del  mismo  año,  en  donde éste no fue reconocido por los testigos que  participaron en ella.   

Transcribe  apartes  de  la  resolución  de  acusación   en  donde  se  afirma  que tanto la señora que fue objeto del  hurto  como el dueño del supermercado se abstuvieron de reconocerlos “cuando en  su  momento   se  los  presentaron, su hermana la señora Gloria Parra, sin  proponérselo,  lo  dibujó  e  identificó  plenamente cuando se le leyeron las  descripciones que dentro de esta cartilla, se lograron recolectar”.   

Concluye el impugnante que no existe “persona  que  con  plena conciencia haya vivido los hechos, atina con claridad a señalar  a  Parra Colorado como autor o copartícipe en el apoderamiento del vehículo de  que fue víctima la señora Correa de Agudelo”.   

No  entiende  el  demandante  cómo la misma  Fiscal  reconoce  tácitamente  que  el  procesado no participó en los hechos y  posteriormente,  sin base científica,  especule al afirmar: “Tendremos que  argumentar…”.   

Se pregunta “Pero donde, están escritas las  palabras   que  según  la  señora  Fiscal  describen,  casi  pintan  a  Dubian  Alonso?   

También  advierte que no fue por temor como  lo  dice  la  representante  del  ente  acusador  que  la  denunciante  no  haya  reconocido  a  su  defendido, “sino que la persona que ella vio no atiende a las  características  morfológicas de Parra Colorado, para demostrar lo anterior se  apoya  en  la  constancia  que  dejo  la  misma  funcionaria en la diligencia de  indagatoria sobre la descripción que hizo del procesado.   

Después   de   resaltar  apartes  de  las  declaraciones  de  la  denunciante  y  de  “Don  Gerardo”  concluye  que existen  evidentes  contradicciones  “no solo en cuanto a la vestimenta, sino también en  cuanto    a    las    características    físicas    de    los    autores   del  latrocinio”.   

El actor regresa a la trascripción que hizo  de  la resolución de acusación y estima que la individualización que realizó  Gloria  Parra  del procesado, fue porque ésta es su hermana y se refirió a las  personas que se encontraban detenidas, no por los asaltantes.   

Sobre  la expresión contentiva en el pliego  acusatorio  de  que  “Parra  Colorado  le  confesó  habérselo sustraído a una  dama”.   arguye   el   recurrente  que  los  testimonios  que  manifiestan  esta  situación,  entre  ellos,  el  del  agente Ríos Moya, el cual afirmó que :”El  dijo  que se lo había robado en la floresta…” les fue dado un inusitado valor  probatorio  al  haberse  estimado  como  confesión, con clara violación de las  normas  constitucionales  y  legales,  pues  no se “observaron ‘las reglas de la  sana    crítica’    y    mucho   menos   ‘los   criterios   para   preciar   el  testimonio'”.   

Las declaraciones de Ríos Moya y Solórzano  Moya  son  contradictorias  entre  sí,  por  lo que lo lleva  a formularse  varios  interrogantes  y a solicitarle a la Corte casar la sentencia, condenando  al  procesado  Dubian Alonso Parra Colorado por el delito de receptación. “y en  socorro,  si  la  anterior solicitud no fuere de recibo, la Defensa solicita muy  respetuosamente  a  los  HONORABLES  MAGISTRADOS,  modificar  la sentencia en la  medida   en  que  Dubian  Alonso,  pueda  gozar  de  la  condena  de  ejecución  condicional,    e    incluso   con   la   prohibición   de   residenciarse   en  Medellín”.   

En   el    capitulo   que   denominó  “FUNDAMENTOS”  considera  como  normas  vulneradas  los  artículo  21 y 177 del  Código   Penal   y   el   247,   296   y   298  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

                                                   C0NSIDERACIONES DE LA SALA   

El artículo 225 del Código de Procedimiento  Penal  estatuye  de  manera  clara  los  requisitos  formales que debe reunir la  demanda  de  casación  cuya  inobservancia acarrea su rechazo. Tales requisitos  son  : La identificación de los sujetos procesales y de la sentencia recurrida,  una  síntesis de los hechos que originaron la investigación y de la actuación  procesal,  la  causal  por medio del cual se pretende la infirmación del fallo,  indicando  de  manera  clara  y precisa los fundamentos de ella con las citas de  las  normas  que el actor estime infringidas; y  si son varias las causales  invocadas,  la  fundamentación  de  cada  una  se  hará en capítulo separado.   

El parágrafo final del precitado artículo,  autoriza  al  demandante  para  formular  cargos excluyentes siempre y cuando lo  haga separadamente y de manera subsidiaria.   

La  anterior  formalidad  no  es  un  simple  capricho  del  legislador,  sino  que  corresponde a la especialidad misma de la  impugnación,  pues  la  sede de casación no es una tercera instancia, en donde  el  libelista  pueda  enfrentar  su propio y personal criterio, sin observar una  lógica   y un rigor especial en la demostración del error in procedendo o  in  iudicando  de  entidad  mayúscula  que  lleve, fatalmente, a la ruptura del  fallo.   

La  demanda  debe  ser  construida  de  tal  manera,  que  de  su simple lectura, la Corte pueda entrar a su revisión por el  camino  que  el  mismo  recurrente  le  ha señalado, pues de lo contrario, a la  Sala,  en  virtud  del principio de limitación, le estará prohibido suplir las  deficiencias  técnicas  y  las  omisiones argumentativas del actor tendientes a  demostrar la causal propuesta en el libelo.   

Así  las cosas, resulta fácil inferir que  la  demanda  bajo estudio no reúne el requisito formal de invocar la causal por  la  cual pretende obtener la casación del fallo, habida cuenta de que el actor,  en  el  acápite que intituló “CARGOS”, afirma que “Procede en el presente caso  la  causal  de  casación  consagrada  en  los  numerales  del artículo 220 del  Código  de  Procedimiento  Penal”,  olvidando  el demandante que cada causal de  esta    impugnación    extraordinaria,    tiene    naturaleza    y    finalidad  distinta.   

Es así, por ejemplo, que la causal primera  contempla  dos  situaciones. En la primera, existe una infracción directa de la  ley  sustancial,  en  donde  no  se  discute  el aspecto probatorio, sino que el  ataque  a  la  sentencia  recae  en  la  norma sustancial, ya sea por haber sido  excluida,   por  haberse  aplicado  indebidamente  o  por  habérsele  dado  una  interpretación  errónea. En la segunda, el conculcamiento de la ley sustancial  es  mediato,  porque el yerro tiene su génesis en la estimación probatoria que  conlleva  al  quebrantamiento  posterior  del  precepto y se presenta, cuando el  juzgador  ignora la existencia de una prueba, o cuando la supone o tergiversa su  contenido  fáctico,  haciéndole  producir  efectos  que  no  se  derivan de su  contexto;  o  cuando el sentenciador valora una prueba allegada irregularmente a  la  actuación,  o cuando le niega o le asigna un valor diverso al estatuído en  la ley.   

La  causal  segunda   de  casación se  presenta  cuando  la sentencia no está en consonancia con los cargos formulados  en  la  resolución  de  acusación, produciendo un desquiciamiento en la unidad  lógica  y jurídica del proceso, ya sea porque el fallador desconoció el nomen  iuris  imputado  en  la acusación, o porque deduce un cargo inexistente o   ignora uno formulado.   

En  la causal de nulidad se incurre, cuando  el  juzgador  comete  un error in procedendo que compromete la validez jurídica  del  juzgamiento  al socavar la estructura del proceso por violación de algunas  de  las  garantías  judiciales  que  contempla  la  preceptiva constitucional o  legal.   

Por  otro lado, el censor hizo consistir la  labor  argumentativa  en  un ataque a la resolución de acusación y no al fallo  definitivo  como  era  su  deber,  pues  el  recurso extraordinario de casación  procede únicamente contra la sentencia de segunda instancia.   

Para  culminar  su  yerros técnicos y como  petición  subsidiaria  solicita  a la Corte que modifique la sentencia para que  el  procesado  se  pueda  beneficiar  del  subrogado  penal  de  la  condena  de  ejecución  condicional,  sin  haber  presentado  el  cargo  separadamente, como  también era su deber.   

En  definitiva,  en  la demanda revisada no  existe  un  planteamiento  claro  sobre  una pretensión concreta, pues el actor  dirige  la  demanda  contra  las  apreciaciones  probatorias  del  fiscal  en la  resolución  de  acusación,  sin  ningún soporte en las causales que de manera  taxativa   estatuyó  el  legislador  para  recurrir  en  el  extraordinario  de  casación.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

                                                RESUELVE   

RECHAZAR    IN    LIMINE   la  demanda  presentada  por  el  doctor  Jorge  A.  Abuchar B, en  representación  del  procesado  Dubian  Alonso Parra Colorado, en consecuencia,  se  declara  desierto  el  respectivo recurso extraordinario de casación.   

Cópiese  y  devuélvase  a  la  oficina de  origen.   

NILSON    PINILLA   PINILLA                                                     RICARDO CALVETE RANGEL   

GUILLERMO    DUQUE    RUIZ                                                     CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                                     EDGAR SAAVEDRA ROJAS   

JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA                                        JORGE ENRIQUE VALENCIA M.   

        CARLOS A. GORDILLO LOMBANA   

        Secretario   

     

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