10307 (08-04-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    TERMINACION ANTICIPADA DEL PROCESO/ AUDIENCIA  ESPECIAL   

La  no  celebración de la audiencia especial  prevista  en  el  artículo  37  del  decreto  2700  de  l99l, para terminación  anticipada  del  proceso,  por  no  haber  arribado  a  avenencia respecto a los  cargos,  las  circunstancias  del  hecho  punible o la pena a imponer, mal puede  generar  nulidad  por violación al debido proceso o desconocimiento del derecho  a  la  defensa, pues dicha forma de terminación anticipada tiene su fundamento,  razón   de   ser   y   viabilidad   en   la   existencia   de  un  acuerdo entre los sujetos procesales sobre  los  mencionados  puntos,  fallido  el  cual,  desaparece  toda  expectativa  al  respecto.   

PROCESO                                    : 10307   

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                                  Magistrado Ponente   

                                                                NILSON PINILLA PINILLA   

                                                                  Aprobado Acta No.34   

Santa  Fe de Bogotá D.C., abril ocho (8) de  mil novecientos noventa y siete (1997).   

          V I S T O S:   

El l4 de julio de l994, el Tribunal Superior  de  Ibagué  confirmó integralmente la sentencia dictada por el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de  Purificación  (Tolima),  que  condenó a los hermanos  CARLOS  Y  ANGEL  MARIA  TIMON  RODRIGUEZ   y  a  URIEL  TIMON LOZANO, como  coautores  de  homicidio  simple  en la persona de PEDRO JOSE SANABRIA MONTAÑA;  decisión recurrida en casación por sus defensores.   

          EPISODIO DELICTUOSO   

La  tarde  del  domingo  9 de julio de l989,  encontrándose  PEDRO  JOSE  SANABRIA MONTAÑA departiendo con unos amigos en la  cantina  de  Joaquín  Zabala, ubicada en la vereda Chenche-Uno del municipio de  Purificación,  arribaron  los  hermanos  CARLOS  Y  ANGEL MARIA TIMON RODRIGUEZ  y   URIEL TIMON LOZANO, quienes luego de tomarse unas cervezas y sin mediar  problema  se  abalanzaron  contra  aquél,  quien  de inmediato emprendió veloz  carrera  en dirección a su residencia localizada a pocas cuadras del lugar, con  tan  mala  suerte  que  al pasar por una cerca de alambre cayó al suelo, siendo  atacado  a  cuchilladas  por  sus  perseguidores,  logrando  reincorporarse para  seguir adelante acosado por ellos.   

El  herido  fué  llevado  a  un hospital de  Girardot,  donde  falleció  al  día  siguiente  a consecuencia de las lesiones  sufridas.   

          TRAMITE PROCESAL   

El  Juzgado Tercero de Instrucción Criminal  radicado  en  Purificación  adelantó  la  investigación,  vinculando  a  ella  mediante  indagatoria  a  los  nombrados incriminados, a quienes les definió la  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención preventiva por  el delito de homicidio, negándoles la libertad provisional.   

Clausurada   la   etapa   instructiva,  el  mencionado  Juzgado  de  Instrucción  Criminal  mediante  providencia  de  6 de  diciembre  de  l989  calificó  el  mérito  del  sumario,  con  resolución  de  acusación  en  contra de los hermanos CARLOS Y ANGEL MARIA TIMON RODRIGUEZ y de  URIEL  TIMON  LOZANO  como  posibles  autores  materiales  de  homicidio simple,  reiterando  su  negativa  a  concederles la libertad provisional; enjuiciamiento  apelado  por  el  defensor  de  URIEL  y  confirmado por el Tribunal Superior de  Ibagué el 22 de marzo de l990 (fs. 250 y 287 y Ss. cdno. inicial).   

Adelantado el juicio y repuesta la actuación  luego  de  una declaración de nulidad, el Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Purificación  puso  fin a la instancia, mediante sentencia de fecha abril 11 de  1994  (fs.  104 y Ss. cdno. 2), condenando a los acusados a la pena principal de  l0  años  de  prisión,  cada  uno, a la sanción accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones públicas por el mismo lapso y al pago en concreto de los  perjuicios  causados;  fallo apelado por la defensa y confirmado por el Tribunal  Superior  de  Ibagué  el  14  de  julio  de 1994, mediante el que es objeto del  recurso de casación.   

         DEMANDAS DE CASACION   

En  el  orden  en que fueron presentadas, se  reseñan así las demandas:   

DEMANDA  A  NOMBRE DEL PROCESADO URIEL TIMON  LOZANO   

CARGO   UNICO:  Nulidad  de  la actuación a partir del auto de l8 de marzo de l993, por el cual  el  Juzgado ordenó seguir adelante el juzgamiento, por la comprobada existencia  de  una  irregularidad  sustancial que afectó el debido proceso, consistente en  no  haberse  realizado  la  audiencia  especial para terminación anticipada del  mismo,  como lo preveía el artículo 37 del decreto 2700 de l99l, solicitada de  común acuerdo por los tres procesados y a la cual no renunciaron.   

Afirma el censor que por falta de suficiente  claridad  sobre  la  forma  como  debía  operar en la práctica  el citado  artículo  37,  la  defensa  solicitó  el  aplazamiento  de la audiencia por no  haberse  llegado  a  ningún  acuerdo con la Fiscalía Delegada y luego la misma  Fiscalía  pidió  otro  aplazamiento  por  “dudas”  en cuanto a la negociación  realizada,  agregando  que  “Luego  de  otro  aplazamiento,  sin que aflorara un  acuerdo  entre  los procesados en conjunto o con el procesado URIEL TIMON LOZANO  en   particular,  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Purificación,  simplemente  y  sin  ninguna argumentación justificativa determinó ‘abstenerse  de  continuar  fijando  fechas’  para  la  realización  de  la audiencia de que  trataba,  para  ese  momento,  el  artículo  37  del  Código  de Procedimiento  Penal”.   

La  no  celebración  de  la  audiencia  de  terminación  anticipada,  que  “debe  agotarse…  cualquiera sea el resultado,  mientras  el  mismo  procesado  no  manifieste  expresamente que renuncia a este  mecanismo  procesal”  constituye, a juicio del demandante, motivo de nulidad por  violación   al  debido  proceso,  la  cual  debe  declararse  a  partir  de  la  providencia que ordenó seguir adelante el juzgamiento.   

DEMANDA  A  NOMBRE  DE CARLOS Y ANGEL MARIA  TIMON RODRIGUEZ   

CARGO   UNICO:  Nulidad  del  juicio  por haberse revivido por el Tribunal Superior la sentencia  dictada  por  el  Juzgado  Segundo  Penal del Circuito de Purificación el 20 de  agosto  de  l993, no obstante que dicha corporación la había declarado nula en  anterior oportunidad.   

Explica  el actor que habiéndose decretado  por  el  Tribunal  Superior  de  Ibagué  la  nulidad del proceso a partir de la  audiencia  pública  celebrada  el  l0  de agosto de l993 y una vez subsanado el  procedimiento,   se  dictó  por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Purificación  sentencia  de  condena  el  ll  de  abril  de  l994,  “en iguales  términos a la del 20 de agosto de l993, declarada NULA”.   

El Tribunal, en su impugnado fallo del 14 de  julio  de  1994,  resuelve  confirmar en todas sus partes “la sentencia de 20 de  agosto  de  1993,  que  esta  misma  Corporación  había declarado sin valor ni  efecto,  como  que  la  declaró  nula, mediante providencia de 21 de octubre de  1993. Es decir…, la revivió.”   

Dicho error, a juicio del impugnante, afectó  el  derecho  a  la  defensa  y  vulneró el debido proceso; como no existe “otro  medio  procesal  para subsanar la irregularidad que se demanda”,  se impone  la declaratoria de nulidad.   

         CONCEPTO DEL MINISTERIO PUBLICO   

Con inversión entre las demandas, el señor  Procurador  Segundo  Delegado  en  lo Penal expresa su criterio en el sentido de  que  no  se case la sentencia recurrida, porque ninguno de los cargos formulados  en su contra se abre paso.   

Respecto al cargo de nulidad por no haberse  llevado  a  cabo la audiencia especial para terminación anticipada del proceso,  propuesto  por  el  defensor  de  Uriel  Timón  Lozano,  afirma que la falta de  consenso  entre  los  procesados,  sus defensores y la Fiscalía en cuanto a las  bases  del acuerdo que significaba para los interesados una sustancial rebaja de  pena,  dilató  e  impidió  a  la  postre la realización de dicho acto, lo que  obligó  al  juez del conocimiento a proseguir con el juzgamiento ordinario, sin  que  sea  válido sostener que “se omitió por parte de la instancia el trámite  de la sentencia anticipada”. Señala además:   

        “Se  deja  traslucir  que  lo  que  se  persigue  por parte de los  defensores  con  las  continuas  suspensiones  de la audiencia especial para esa  época,  era  precisamente  justificar  el  mecanismo para dilatar la actuación  procesal…  y  que  como  consecuencia  de ésto, no fuera revocada la libertad  provisional  que venían gozando los procesados para finalmente pregonar en sede  de casación la nulidad por violación al debido proceso.”   

Y en cuanto al cargo de nulidad por haberse  revivido  la  sentencia  de  condena  declarada  nula  por el Tribunal Superior,  propuesta  a  nombre  de  los  hermanos Carlos y Angel María Timón Rodríguez,  considera  la  Delegada,  en  síntesis de su disertación, que se trata de “una  tesis totalmente ilógica  producto de la imaginación del casacionista”.   

        CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

DEMANDA   A   NOMBRE   DE   URIEL   TIMON  LOZANO   

CARGO  UNICO: La  no  celebración  de  la  audiencia  especial  prevista  en  el artículo 37 del  decreto  2700  de  l99l,  para terminación anticipada del proceso, por no haber  arribado  a  avenencia  respecto  a  los  cargos,  las  circunstancias del hecho  punible  o la pena a imponer, mal puede generar nulidad por violación al debido  proceso  o  desconocimiento  del  derecho  a  la  defensa,  pues  dicha forma de  terminación  anticipada  tiene  su fundamento, razón de ser y viabilidad en la  existencia     de    un    acuerdo    entre   los  sujetos  procesales  sobre  los  mencionados  puntos,  fallido el cual, desaparece toda expectativa al respecto.   

En  el caso sometido a consideración de la  Sala,  es  evidente que a los pocos meses de entrar en vigencia el nuevo Código  de  Procedimiento  Penal  (Decreto 2700 de l99l), encontrándose ejecutoriada la  resolución  de acusación proferida  en contra de los tres procesados como  autores  materiales  del  delito  de  homicidio simple, pero antes de señalarse  fecha   para  audiencia  pública  los  acusados  solicitaron  conjuntamente  la  celebración  de  la audiencia especial del artículo 37 de dicha codificación,  que  fue  fijada por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Purificación para  el  l9  de  noviembre  de  l992 a partir de las diez de la mañana (fs.37l y Ss.  cdno.  inicial);  diligencia  que  no  se  realizó en la fecha indicada, siendo  aplazada  en  cinco oportunidades, ya a petición de la defensa, ora a solicitud  de  la  Fiscal,  o  por  no  haber  concurrido  unos  u  otra a su celebración,  resultando   significativo   lo  expuesto  en  memorial  suscrito  por  los  dos  defensores,   los   mismos   que   ahora   demandan   la   casación   (f.   382  ib.):   

        “…   solicitamos   el  aplazamiento  de  la  audiencia…  hemos  discutido  en el día de hoy con la señora Fiscal 47 y no hemos podido llegar a  ningún  acuerdo  dado  que  son  tres  los  procesados y solo uno ha confesado,  relevando  a  los  otros  dos, de paso, de toda culpabilidad… Le rogamos fijar  nuevas hora y fecha para esta audiencia.”   

El  juzgado del conocimiento, advertido del  fallido  acuerdo  y  de  la  irregular dilación de allí surgida, situación no  propiciada  por  él  sino por los propios sujetos procesales interesados en una  eventual  terminación  anticipada  del  proceso, no tenía otra alternativa que  proseguir  el  juzgamiento  por los cauces ordinarios, sin que su comportamiento  pueda cuestionarse de antiprocesal o arbitrario.   

No  se definió de parte de los sindicados,  sus  defensores y la Fiscal, la voluntad concurrente de llegar a un acuerdo para  la  sentencia anticipada, presentándose un estancamiento en el diligenciamiento  de   la   actuación,  contrario  al  espíritu  de  la  ley,  que  era  preciso  superar.   

Al  no mediar ese acuerdo, hacia el cual el  Juez  podía,  “pero  por  una sola vez”  disponer  la  celebración  de  la  audiencia  especial,  en los  términos  originales  del artículo 37 del Decreto 2700 de l99l, no se ve cómo  pueda   hablarse   ahora  de  violación  del  debido  proceso  por  desacato  o  pretermisión  de  las  formas  que le son propias, o quebranto del derecho a la  defensa,  por  el  hecho  de  haber  cumplido  el Juez con su deber de evitar el  estancamiento del juicio.   

No    prospera    este    cargo    de  nulidad.   

DEMANDA  A  NOMBRE  DE CARLOS Y ANGEL MARIA  TIMON RODRIGUEZ   

CARGO  UNICO: La  nulidad  declarada  por el Tribunal Superior de Ibagué el 2l de octubre de l993  (f.l4   cdno.  2),  en  nimia razón de no haberse notificado al Ministerio  Público  el  auto que señaló fecha para la audiencia pública, afectó con su  efecto  invalidante  la  inicial  sentencia de primera instancia, dictada por el  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de Purificación el 20 de agosto del mismo  año (fs. 443 y Ss. cdno. inicial).   

Repuesta  la  actuación,  dicho  Juzgado  volvió  a proferir sentencia, esta vez con fecha 11 de abril de 1994 (fs. 104 y  Ss.  cdno.  2).  Al conocer de la apelación contra tal providencia, el Tribunal  claramente  expresa  que  tiene  “para  su  examen el fallo calendado 11 de  abril  de  1994”  (f.  28  cdno.  Trib.)  y hace referencia y análisis sobre la  sustentación   oral   de  la  apelación,  efectuada  por  los  defensores  “de  conformidad  con  lo ordenado en el artículo 214 del C. de P. Penal, modificado  por el 31 de la Ley 81 de 1993” (f. 31 ib.).   

Además  de que dicha ley 81 no existía el  20  de  agosto  de  1993  (entró  a  regir  el  2 de noviembre de ese año), es  ostensible  que la sustentación de la apelación contra la sentencia de primera  instancia  de  aquélla  fecha, que fue anulada, se hizo por escrito (fs. 2 a 12  cdno.  2),  mientras  que  fue  contra  la  válida, de abril 11 de 1994, que se  efectuó verbalmente (fs. 19 y Ss. cdno. Trib.).   

No  obstante la claridad de lo anterior, el  recurrente  se  apega al lapsus cálami en que incurrió el Tribunal al citar la  fecha  “20  de  agosto  de  1993”  cuando confirma “la sentencia impugnada”, que  obviamente  no  es  otra  que  la  del 11 de abril de 1994, ante cuya apelación  había exclusivamente adquirido competencia en segunda instancia.   

Así, resulta un notorio desacierto afirmar,  como   lo  hace  el  casacionista,  que  la  sentencia  recurrida  en  casación  “revivió”  aquél  fallo  anulado,  manifestación  que no pasa de ser un   vano  intento de aprovecharse de un error, que de ninguna manera puede conllevar  el efecto invalidante que de allí se pretende derivar.   

Es  incuestionable   que  lo  que  el  Tribunal  Superior confirmó, al resolver la apelación, fue la sentencia objeto  de  tal  recurso,  que  no  es  otra que la emitida por el a quo el ll  de abril de l994, sustitutiva de la  declarada  sin  valor  y  con  la  cual  bien puede coincidir en consideraciones  relacionadas  con  la  existencia del hecho punible, la responsabilidad penal de  los  acusados  y  la  punibilidad  del  delito,  lo que no significa que la haya  revivido,  circunstancia  que  pone  de  manifiesto  la  sinrazón del reproche,  siendo  claro  que  la  actuación  anulada  y  repuesta no podía ser objeto de  ulterior revisión.   

Adicionalmente  a  la  inocuidad del cargo  formulado  contra  la  sentencia, no estableció el demandante de qué manera el  error  que   tanto  procura  usufructuar, pudo socavar las bases del debido  proceso   o  conculcar  el  derecho  a  la  defensa,  quedándose  sin  piso  la  demostración del reparo.   

Tampoco       prospera      esta  impugnación.   

        DECISION   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia en Sala de Casación Penal, de acuerdo con el Procurador Delegado y  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  ley,   

        RESUELVE   

NO  CASAR   la sentencia condenatoria objeto de impugnación.   

Cópiese  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen. Cúmplase.   

        CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                  RICARDO            CALVETE  RANGEL          

JORGE        E.        CORDOBA  POVEDA             JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

CARLOS  EDUARDO  MEJIA ESCOBAR    DIDIMO       PAEZ       VELANDIA           

NILSON           PINILLA  PINILLA            JUAN     MANUEL     TORRES  FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

     

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